sábado, 26 de abril de 2014

El mito del endeudamiento externo argentino

Por Tomás Bulat (*)
La Argentina es un país que asombra todo el tiempo y cuando pienso que nada me puede sorprender, ¡¡¡sorpresa!!!!!!

Resulta que ahora la Argentina se sienta a negociar con el Club de París y logra que la Corte Suprema de los Estados Unidos tenga una posición naturalmente salomónica para que el Gobierno salga a colocar bonos y el mundo los compre ávidamente.

Total el país recibe sin problema 5.000 millones de dólares. Hay bancos y fondos internacionales ansiosos por prestarle a la Argentina. Mirá vos, mucha ansiedad, pero hasta ahora si no fuera por YPF no hay forma de colocar deuda.

Lo cierto es que la Argentina sigue teniendo un Riesgo-País entre los más altos del mundo por al menos dos razones.

La primera, es la voluntad de pago. Es sabido que la sociedad argentina no castiga a ningún Gobierno que deje de pagar una deuda. Los créditos están para pedirse, pero no para pagarse. Ningún candidato que diga que va a pagar su deuda suma muchos votos. Se paga mientras no implique ningún esfuerzo. Si lo implica, se puede rever. Es por ello que la Argentina no solo es el principal default de una nación del mundo, sino que su parlamento aplaudió de pie el no pago de la deuda.

Segundo, es su capacidad de pago. El gobierno argentino tiene cada vez menos capacidad de pago. Los analistas les da lo mismo que el BCRA tenga 50.000 millones de dólares de reservas que 27.000 millones. NO es lo mismo. Hay otros vencimientos de deuda, un saldo comercial decreciente.

Entonces quien le va a prestar a la Argentina que tiene cada vez menos capacidad de pago y menos voluntad de pago. Hay que ser muy, pero muy arriesgado.

En las presentaciones que realizo y me hacen la pregunta de cuánto le prestarían a la Argentina, yo siempre pregunto cuánto de los asistentes estarían a entregar sus ahorros en dólares y recibir a cambio un bono del gobierno argentino a pagarse en 10 años. Y hasta ahora la respuesta es que nadie está dispuesto a hacerlo.

Por lo tanto los argentinos están en general esperando que algún fondo internacional coloque deuda para que nosotros hoy podamos comprar dólares baratos. Es como raro el esquema.
Todos los caminos conducen al FMI.

Cuál es el único camino para conseguir dinero en montos importantes, a plazos razonables y con tasas sustentables, se llama FMI. Sin ese organismo como coordinador y como prestador es difícil pensar en algo que no sea más que una burbuja.

Por lo tanto menos mitos. La Argentina no va a recibir fondos frescos hasta que no arregle con el FMI un plan integral. Todo el resto es solo voluntarismo.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y analista político. Artículo publicado el 22 de Abril de 2014 en "El punto de equilibrio"