miércoles, 16 de abril de 2014

Los dos mitos del cepo

Por Tomás Bulat (*)
Fuertes rumores estos días hablan de eliminar el cepo cambiario. Es -desde ya- un deseo, como cuando uno desea la felicidad a alguien. El problema es lo que hay que hacer para conquistarla.

En economía todos sabemos que se ajusta por precio o por cantidad. Es decir que si yo tengo 10 botellas de gaseosas y hay 12 personas que quieren comprarlas, entonces hay una manera de elegir cuáles serán las 10 personas que se lleven las botellas y cuáles las 2 que se queden sin ninguna. 

El primer criterio puede ser precio. Es decir, las 10 que estén dispuestos a pagar más por las gaseosas se las llevarán. Ajuste por precio. La gaseosa valía 8 pesos antes de la venta y se terminaron vendiendo a 10 pesos.

El segundo criterio es, por ejemplo, para aquellos que lo necesitan más. Es decir la gaseosa no sube de precio, está a ocho, pero los 10 que se las llevan son elegidos por el vendedor, acorde a su criterio de justicia. Es decir hay 2 que se quedan sin gaseosas porque el vendedor así lo dispuso. Es un ajuste por cantidad.

Así las cosas, lo que uno nunca puede hacer es limitar el precio y las cantidades. No puedo decirles a las 12 personas que todas se llevan a 8 pesos las 10 gaseosas. Hay solo 10 gaseosas, no 12. No es fácticamente posible que 12 personas se lleven una gaseosa cada una.

Con el dólar pasa exactamente lo mismo. El cepo es un control por cantidad. Por lo tanto si quiero liberar las cantidades, tengo que subir el precio.

El gobierno está haciendo todo lo posible para que baje el paralelo y, luego, suponemos liberaría el cepo, lo cual resulta contrario a lo que ocurrió en la historia argentina. Siempre que hubo un dólar oficial y un dólar paralelo, la unificación del tipo de cambio se estableció al valor del dólar paralelo, no del oficial. 

¿Qué posibilidades hay de que este gobierno elimine el cepo?

Seamos claros, el valor del dólar es consecuencia de la inflación. Si la economía Argentina no hubiera tenido inflación estos años, no tendría atraso cambiario y, por lo tanto, no haría falta haber puesto un cepo. 

Entendiendo esto, sin un plan contra la inflación no hay salida del cepo. Y por ahora no hay ningún plan contra la inflación.

¿Es bueno salir del cepo?

Seguramente todos dirán que sí. Pero lo cierto es que depende a qué valor del dólar se quiera salir del cepo. Si se lo hace a 8 pesos o se lo hace a 10 pesos. 

Eliminar el cepo a 10 pesos tiene la ventaja que incrementa la competitividad argentina, promoviendo la exportaciones, restringe las importaciones y fomenta la inversión extranjera directa por menor valor de los activos.

La contra es que empuja la inflación y, si no se contiene con un buen plan, en pocos meses se perderá la competitividad.

La otra opción es eliminar el cepo a 8 pesos por dólar. Para esto todavía hay que bajarlo un 20% más al paralelo obligando a que la tasa de interés siga subiendo y la recesión haga su parte en parar el incremento de precios.

La ventaja del dólar a 8 pesos es que bajaría la tasa de inflación pero perdería competitividad afectando fuertemente a los exportadores e incentivando a los importadores. Pero el nivel de recesión que se necesita va a ser difícil de administrar políticamente.

Resumen

NO hay posibilidades de que se levante el cepo sin un plan antiinflacionario y hacerlo a 8 pesos sería inviable. Por lo tanto no van a suceder ninguno de los dos mitos. Ni se va a levantar el cepo, ni sería bueno que se lo levante a 8 pesos.

Lo cierto es que este veranito financiero todavía seguirá castigando al sector real y solo puede durar unos meses más, para luego volver a sufrir el atraso cambiario que obligará a una nueva devaluación.

Sin parar la inflación, todo lo que se haga solo durará un tiempo acotado. Nada más…

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y profesor universitario. Artículo publicado en "El punto de equilibrio" el 15 de Abril de 2014