domingo, 13 de abril de 2014

No hay crédito

Por Ecolatina (*)
Advertencia de la consultora Ecolatina: La reducción de la liquidez de la economía y el alza de las tasas de interés que puso en práctica el BCRA para estabilizar el frente cambiario, junto con el propio shock de la devaluación, elevaron el costo de financiamiento. Como resultado de ello (sumado a la pérdida de dinamismo de la actividad), en el 1er. trimestre del año el stock nominal del crédito creció sólo 1,5%, mientras que en el mismo período de 2013 lo hizo 5%. Si bien la preocupación sobre la situación del crédito es generalizada, el financiamiento a las empresas es particularmente importante para el sostenimiento de la cadena de pagos y la expansión de la economía, sobre todo en las de menor tamaño que son las que cuentan con menores medios para soportar el encarecimiento crediticio.

La corrección cambiaria que llevó adelante el Ejecutivo en el arranque del año estuvo complementada con una política monetaria activa para contener las expectativas de devaluación.
 
Tras el salto del tipo de cambio en enero, el BCRA elevó, en menos de un mes, 10 puntos porcentuales (p.p.) la tasa de interés de sus colocaciones de deuda de corto plazo (a 29% promedio anual). Además, impulsó una fuerte absorción del excedente de liquidez de la economía: en el 1er. trimestre retiró $ 29.000 millones vía Letras y Notas, lo que representa 7,7% de la Base Monetaria.
 
Los esfuerzos de la autoridad monetaria estuvieron dirigidos a contener las presiones sobre el tipo de cambio haciendo más atractivas las posiciones en moneda local (suba de las tasas de interés) y reduciendo los medios de pago para acotar la demanda de dólares.
 
A través de estas herramientas, junto con el relanzamiento de la normativa que limita las posiciones en moneda extranjera de los bancos (los obligó a liquidar parte de sus activos dolarizados), el Ejecutivo consiguió estabilizar el frente cambiario. 
 
En el bimestre febrero-marzo la caída de las reservas se moderó significativamente, el Dólar oficial no registró mayores movimientos, y la brecha con las cotizaciones paralelas se redujo sustancialmente (la flexibilización del cepo para personas físicas también ayudó en este sentido).
 
La política aplicada por el Central estabilizó el mercado cambiario pero tiene un impacto negativo sobre otros frentes de la economía (los costos implícitos de los desequilibrios acumulados en los últimos años).
 
Por caso, las medidas del BCRA impulsaron al alza las tasas de interés de las entidades bancarias, lo que termina limitando el financiamiento al sector privado. En última instancia, la caída del crédito afecta el financiamiento productivo y, por lo tanto, la capacidad de crecimiento de la economía.  
 
El crédito al sector privado se frenó en el arranque del año 
 
La reducción de la liquidez de la economía, el alza de las tasas de interés del BCRA, y el propio shock de la devaluación, elevaron el costo de fondeo de los bancos: la tasa de depósitos mayoristas (BADLAR) se elevó hasta 26% anual (+5,2 p.p. en el primer trimestre del año), y la de los minoristas llegó a 21% anual (+4,8 p.p. en los primeros 3 meses de 2014).
 
La consecuencia directa de ello fue un incremento de las tasas de interés activas, es decir el precio que pagan los agentes privados por financiarse. En lo acumulado a febrero, la tasa activa promedio registró un alza de 4,2 p.p., ubicándose en 33,5% anual, cuando en todo 2013 subió sólo 3,4 p.p.
 
El incremento de las tasas de interés, sumado a la pérdida de dinamismo de la actividad, impactó sobre la performance del crédito: en los últimos 2 meses los préstamos en moneda local al sector privado registraron, por primera vez desde comienzos de 2010, una caída nominal(aunque acotada ya que en marzo el stock se redujo 0,4% respecto de enero). 
 
De esta manera, en el 1er. trimestre del año el stock nominal del crédito creció sólo 1,5%, mientras que en el mismo período de 2013 lo hizo 5%.
 
Los préstamos orientados a las empresas fueron los que más sufrieron la pérdida de dinamismo, puesto que registraron la mayor alza en las tasas de interés. Luego del fuerte crecimiento que mostró a mediados del año pasado (la inestabilidad cambiaria del período fomentó el endeudamiento en Pesos), el stock del crédito productivo comenzó a reducir su ritmo de expansión y en el primer trimestre del año aumentó tan sólo 0,8% (vs. el incremento de 4,8% en igual período de 2013).
 
Si bien la preocupación sobre la situación del crédito es generalizada (en el primer trimestre los préstamos dirigidos al consumo crecieron 33,5% i.a. y los prendarios, 33,8% i.a.), el financiamiento a las empresas es particularmente importante para la cadena de pagos y la expansión de la economía, lo que remarca el sesgo recesivo de la actual política monetaria.     
  
Cabe destacar que, a pesar del alza que exhibieron las tasas de interés de los créditos, el spreadbancario se encuentra en valores mínimos. En febrero, la diferencia entre la tasa que pagan los bancos y la que cobran fue 7,8 p.p., por debajo del promedio de la última década (11 p.p.). Considerando el nivel actual de las tasas activas y el contexto de menor dinamismo de la economía, se entiende el menor margen que tiene los bancos para mantener el diferencial de las tasas que les reportaron importantes ganancias en el pasado.  
 
Sin embargo, el escenario actual ofrece a las entidades una oportunidad adicional. Por primera vez desde 2009 la prima que paga el BCRA a los bancos se ubica claramente por encima del costo de fondeo (tasas pasivas), ofreciendo una ganancia con cero riesgo (el respaldo es la emisión del BCRA).
 
De hecho, el spread entre la tasa activa de referencia y el interés de las Letras del BCRA (LEBAC) se redujo significativamente a 4,7 p.p., alcanzando el menor nivel de la década. El reflejo de este fenómeno es la mayor participación de LEBACs dentro del activo de las entidades (aumentó 4,7 p.p. respecto del cierre del año pasado), en detrimento de los préstamos (en marzo representan 62,5% del total, 3 p.p. menos que a fines de 2013).
 
Para aprovechar la oportunidad, las entidades bancarias están reduciendo la exposición crediticia, descartando a los clientes “pequeños” (cuya tasa de morosidad es más elevada), y manteniendo aquellos que tienen un respaldo financiero superior y pueden afrontar tasas de interés más elevadas.
 
En este sentido es posible hablar de un desplazamiento del Sector Público sobre el privado en el acceso al crédito: si bien no hay una competencia directa entre el Tesoro y el resto de los agentes, la financiación del déficit público vía emisión y su posterior esterilización implicó un alza en las tasas de interés, con el mismo efecto desalentador sobre el crédito privado (más allá del impacto que la desaceleración de la actividad tuvo sobre el mismo). 
 
Para mitigar este efecto se prorrogó por tercera semestre consecutivo la línea “Créditos para la Inversión Productiva”, que fija un monto mínimo de préstamos a tasa “subsidiadas”, es decir por debajo de los niveles de inflación (17,5% anual según la última resolución).
 
Más aún, la nueva normativa establece que el cupo debe destinarse en su totalidad a micro, pequeñas y medianas empresas (vs. el 50% que establecía anteriormente), además de que se amplió el programa al descuento de cheques diferidos a igual tasa, con el objetivo de recomponer la cadena de pagos de aquellos sectores que sufrieron fuertemente el impacto del alza de los costos bancarios.
 
El contexto económico actual le pone un techo al préstamo privado
 
Existen riesgos intrínsecos a la estrategia monetaria actual. La esterilización de la liquidez excedente no puede realizarse indefinidamente por el elevado déficit cuasifiscal (diferencia entre los intereses percibidos y los pagados por el BCRA): de mantenerse este proceso, el mismo ascenderá a 1,2% del PBI a fin de año, vs. 0,6% en 2013 (la corrección fiscal resolvería el problema de fondo de la emisión).
 
A esto se le suma el costo que tiene esta política sobre los préstamos privados. Si bien el sector bancario local no está integrado a la economía como en otros países de la región (el crédito representa 16,5% del PBI en nuestro país, mientras que en Brasil la participación es tres veces más), el encarecimiento y las mayores restricciones crediticias tienen igualmente un impacto negativo sobre el financiamiento de las inversiones productivas, que recaerá principalmente sobre las pequeñas y medianas empresas (generadoras de tres cuartas partes del empleo nacional).
 
Bajo este escenario, y en un contexto de mayor incertidumbre menor consumo y reducción de la inversión, esperamos un crecimiento nominal de los préstamos inferior a la inflación para 2014. Es decir, una contracción real del crédito.  

(*) Ecolatina. Consultora en Ec onomía y Empresas. Promueve el desarrollo Sustentable de los Gobiernos., con Instrumentos y políticas para el desarrollo en asuntos económicos y financieros. Artículo publicado por Urgente 24 el 13 de Abril de 2014