miércoles, 30 de abril de 2014

¿Quién vio un dólar?

Por Tomás Bulat (*)
Esta semana tuvo como principal polémica la no información sobre los datos de pobreza e indigencia en la Argentina. El “empalme” o “es obvio que hay menos pobres” es la respuesta acerca de por qué no se necesita medir lo que es evidente. Este es el mejor modelo económico del mundo. Punto, no hay que medir nada más. POR FAVOR NO MOLESTAR.

Pero la información que sí dio el INDEC -aunque desprolija-  es la que corresponde al comercio exterior. Se dio a conocer el dato de marzo 2014 de exportaciones e importaciones de bienes como era habitual, no obstante dicha publicación incluyo sorpresivamente una corrección sobre el saldo comercial del año pasado.

Lo cierto es que los dos van en la misma dirección: menos saldo comercial el año pasado y mucho menos el 2014.

A la economía argentina cada vez le ingresan menos dólares

El saldo comercial del 2013 se redujo de 9.024 millones de dólares a 8.004- fruto de un recálculo en las exportaciones y en las importaciones. Según los nuevos datos se exportó 1.366 millones menos que lo originalmente publicado y se importó por 346 millones menos. Desafortunadamente, no queda claro cuáles rubros son los que exportaron menos ni cuáles disminuyeron su importación.

Como dato adicional, resulta interesante ver que según la información del BCRA, las exportaciones no fueron 81.000 millones que publica  el INDEC, sino unos 77.000 millones. Es decir, todavía unos 4.000 millones menos.

Sin embargo,  lo más llamativo del informe lo aporta el dato del saldo comercial de marzo y del primer trimestre del 2014. No solo el superávit se redujo en 1.020 millones en el 2013, sino que en el primer trimestre del 2013 el superávit era de 1.499 millones y en el 2014 la impresionante suma de… ¡121 millones! Es decir, un 92% menos que el año anterior. El menor superávit desde el año 2000, cuando la economía estaba aún en convertibilidad.
¿Por qué entran los dólares?

En cualquier economía moderna la entrada de dólares se da por 5 vías:
1. El saldo comercial, exportaciones menos importaciones de bienes y servicios.
2. El endeudamiento. Emitir un bono y a cambio te dan dinero.
3. La IED (Inversión Extranjera Directa) Empresas internacionales que invierten en el país.
4. Dividendos de empresas argentinas que están en el exterior y las repatrian.
5. Entrada de inversores de corto plazo al país y remesas de argentinos viviendo en el exterior.

Como se puede observar, en la Argentina el ingreso de dólares tiene un solo componente muy activo: el saldo comercial. No hay endeudamiento externo, no hay IED con ingreso de capitales, solo reinversión de utilidades, no hay dividendos de empresas argentinas y –finalmente- no hay inversores de corto plazo ni remesas.

Por lo tanto, la entrada de dólares está estructuralmente cerrada. El dólar es el bien más escaso de la economía actual.

AMJ el trimestre de oro

Abril, Mayo y Junio es el mejor trimestre de la economía argentina. Es donde se concentra la mayor exportación de los dos cultivos más importantes, soja y maíz. Así como Capitanich dijo que no se podía inferir la inflación anual por lo que pasara en el primer trimestre, tampoco se puede pensar que la paz cambiaria del segundo semestre se puede proyectar para el resto del año.

El problema estructural de la falta de dólares es muy grande y para conseguirlos hay que comprarlos. Para comprarlos alguien debe venderlos y para eso, deben suceder al menos dos cosas:
La primera es que tiene que subir su precio y, la segunda, que en algún momento lo pueda volver a comprar. Mientras esté a precio congelado y cada vez más barato en términos reales por la suba de la inflación, y sigan vigentes las restricciones a poder disponer de ellos, su escasez será la consigna.

El mundial

Queda un poco más de 40 días hasta que empiece el mundial. Después de eso, la escasez de dólares se hará sentir con fuerza. La importación de energía tiene su pico y la oferta de la soja baja fuertemente.

Entonces la pregunta será ¿De dónde vendrán los dólares? …Y de esa respuesta se desprenderá la tranquilidad o turbulencia que nos espere en el segundo semestre del 2014.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 29 de Abril de 2014