jueves, 26 de junio de 2014

El crecimiento del empleo público en la Argentina kirchnerista

Por Ricardo López Göttig (*)
El próximo gobierno, sea cual fuere su signo político, asumirá en diciembre del 2015 con un fortísimo incremento en la planta de efectivos estatales, no sólo a nivel de la Nación sino también de las provincias.

Impulsados por la mayor cantidad de recursos disponibles debido al auge exportador de commodities que se vive en varios países de América del Sur, la administración federal de Argentina y los gobiernos provinciales y municipales incorporaron más empleados, partiendo del supuesto de que la bonanza no tendrá fin ni altibajos. Por ejemplo, de acuerdo a los datos del presupuesto nacional, al asumir la presidencia Néstor Kirchner en el año 2003 había un total de 266.165 empleados permanentes y temporarios (administración central, organismos descentralizados e instituciones de seguridad social), pasando a un total de 377.225 en el 2014.Es sumamente probable que este incremento del número de asalariados en el sector público no sólo obedezca a razones de simpatía política y premio a la militancia partidaria, sino también un modo de encubrir el desempleo en la Nación, provincias y municipios. 

Aquellos que aspiren a formar el próximo gobierno deben estudiar cuáles son los desincentivos para la creación de empleo en el sector privado, así como las trabas que tenga la iniciativa empresarial para invertir y desenvolverse.

El próximo gobierno de la República Argentina, sea cual fuere su signo político, asumirá en diciembre del 2015 con un fortísimo incremento en la cantidad de empleados públicos. Este fenómeno no se circunscribe a la administración federal, ya que los gobiernos provinciales y municipales también se han sumado a esta ola. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS) exhiben cifras diferentes, pero en todas ellas queda en evidencia un alto porcentaje de empleados en el sector público. Como se expondrá en este artículo, el porcentaje de asalariados en el sector público está por encima del promedio de los países miembros de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, o bien duplica al de países altamente desarrollados. Mientras la tendencia de los gobiernos de varios países miembros de la OCDE –en particular los que están en la Unión Europea- es a la reducción del porcentaje del empleo público para disminuir el gasto estatal por su peso abrumador sobre los contribuyentes, el rumbo de las administraciones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner ha sido el opuesto.

Según lo expuesto en el Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo, de julio-diciembre del 2012(1), elaborado a partir de indicadores de diversas fuentes, desarrollados por ese ministerio y por el INDEC, en el cuarto trimestre del 2011, la población económicamente activa (PEA) era de 16.884.000 personas, de las cuales el 93,6% estaban ocupadas (15.805.000). De los ocupados, en el sector privado trabajaba el 81,7% (12.910.000), en tanto que el sector público era el 17,6% (2.781.000), comprendiendo los tres niveles: nacional, provincias y municipios. El citado estudio no precisa cuántas personas se hallan en cada uno de los tres niveles del Estado, cómo se distribuyen en la geografía argentina o cuáles han sido sus fuentes de información. El boletín del MTEySS sólo aporta ese número y es minucioso únicamente al abordar el empleo en el sector privado por provincias, sectores y rubros.

No obstante, podemos hallar otra cifra, mayor que la anterior: de acuerdo al empleo asalariado registrado en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en el año 2012 se registraban 3.428.729 empleados en el sector público (2). Esto significa que un tercio de los asalariados en Argentina se hallaba en el sector público durante el año 2012, de un total de 9.778.000 en ese trimestre. Si tomamos la cifra de 15.805.000 personas ocupadas registrada en el Boletín de Estadísticas Laborales, las cifras del SIPA nos indicarían que el 21,6% de los empleados está en el sector público.

(*) Ricardo López Göttig es Profesor y Doctor en Historia, egresado de la Universidad de Belgrano y de la Universidad Karlova de Praga (República Checa). Es Profesor titular de Teoría Social en la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Artículo publicado por el blog de ESEADE el 11 de Junio de 2014