jueves, 12 de junio de 2014

El optimismo kicilliano

Por Tomás Bulat (*)
El ministro de Economía Axel Kicillof tuvo una alta exposición este fin de semana con dos entrevistas, tanto en Página/12 como en el programa La Cornisa con Luis Majul. Como corresponde, un ministro tiene que tratar de generar expectativas positivas y es por eso que tenemos varias declaraciones en ese sentido. 

“Ya lo peor pasó”, “la inflación se desacelera”, “los salarios reales crecen”, “crece el consumo” y por lo tanto “el segundo semestre será mejor”.

Confirmó que el gobierno nacional seguirá fomentando el gasto público y que lo financiará con la recaudación y si esto no es así, será con un poco más de emisión.
Negó una maxidevaluación y que el tipo de cambio se va a ir incrementado con el tiempo, pero no de golpe. También que el acuerdo con el Club de Paris implica un frente externo que al quedar cerrado, permitirá que ingresen inversiones a la Argentina.

Así que bienvenido el optimismo del ministro!

Ahora la realidad…
Lo cierto es que históricamente el segundo trimestre fue siempre el mejor trimestre de la economía Argentina. Es el más alto PBI del año en pesos constantes y en los años que no hay sequia, es donde se muestran las mayores tasas de crecimiento.

Piensen ustedes que tomando por ejemplo el 2013 la actividad económica según Orlando Ferreres, el PBI crecía al 7,5%, 7% y 5,3% en los meses de abril, mayo y junio comparado con los mismos meses del año anterior.

Luego comenzó julio con 3%, agosto 3% y termino en diciembre con 1,6%. Es decir que a medida que nos alejamos del segundo trimestre la tasa de crecimiento de la economía baja. 
Por lo tanto, los esfuerzos que hay que hacer para que la economía mantenga la tasa de crecimiento en el segundo semestre son muy grandes. Y con una restricción de dólares más complicado todavía.

El poder de fuego del Gobierno
El ministro también dijo que el “Gobierno tenía poder de fuego” y eso es muy relativo. Si por poder de fuego se entiende aumentar el gasto público y con eso la demanda interna financiado con emisión, es bastante de corto plazo. 

Hacerlo de esa manera implica dos cosas: La primera, un incremento de la inflación y también un incremento en las importaciones y por ende en la demanda de dólares.
Pensar que se tiene poder de fuego porque se puede emitir y darle ese dinero a ciertos consumos populares, y que eso solo implica aumentos de consumo y no de precios, es no haber entendido como funciona la economía, acá o en cualquier parte del mundo.

El poder de fuego se mide contra la capacidad de generar inversiones y exportaciones que son las que ingresan dólares a la economía. Y hasta ahora el atraso cambiario de los últimos meses y las restricciones en el mercado cambiario solo logran disminuirlo.

El mundial
El día 12 comienza el mundial y efectivamente tendremos un mes de relativa calma, más si la Selección comienza ganando como corresponde. 

En julio la inflación subirá en relación a junio por el aguinaldo, las vacaciones de invierno, la suba del dólar. Es decir, por cuestiones estacionales. Ya la importación de energía volverá a demandar una gran cantidad de dólares y las tensiones cambiarias volverán a ser tapa de los diarios.

El problema es que difícilmente la economía retome un sendero de crecimiento. No hay ningún sector que vuelva a liderar un proceso de inversión.

Es por ello que el optimismo kicilliano es necesario, porque no hay objetivamente ninguna razón para pensar que el segundo semestre será mejor que el primero. 

Pero si sus apariciones producen ahora un shock de confianza, quien te dice una lluvia de dólares ingresará al país.

La historia no juega a su favor, pero de sorpresas e ilusiones también se vive.

(*) Tamás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 10 de Junio de 2014