miércoles, 2 de julio de 2014

Bienvenido déficit cuasi fiscal

Por Tomás Bulat (*)
En los permanentes déjà vu que tiene la economía argentina, el BCRA no podía estar ausente de lo que ha sido históricamente uno de sus principales problemas: el déficit cuasi fiscal.

El déficit cuasifiscal es aquel que se origina en el resultado financiero del Banco Central. En su balance tiene un activo, que son principalmente las reservas en moneda extranjera y tiene un pasivo que se puede resumir de dos tipos: la base monetaria -es decir la cantidad de pesos que circulan en la economía- y las letras o notas del Banco Central -que son su deuda con el sistema financiero-.

También están los pases, activos y pasivos, que son préstamos de corto plazo a los bancos, poco relevantes en este tema.

Cómo se obtiene un resultado del BCRA

Ingresos: Tienen su origen en los rendimientos que producen las reservas. Estas son de tres tipos, el primero, por la tasa de interés que cobra, que no suele superar el 1-2% anual. El segundo por variaciones del precio de sus activos, por ejemplo si el oro sube su precio en dólares, las reservas suben en la proporción que el oro sea parte de las reservas. El tercero se produce como consecuencia de que el balance es en pesos, por lo tanto, la mayor variación viene por la devaluación.

Se puede graficar mejor con un ejemplo. En enero de este año las reservas eran de 29.000 millones de dólares. Como el tipo de cambio estaba a 6,70 significaban 194.300 millones de pesos. Tres días después, cuando se devaluó casi un 20%, el dólar llegó a 8 pesos, es decir que el total de reservas alcanzó los 232.000 millones de pesos. La ganancia del BCRA fue de casi 40.000 millones de pesos en 3 días.

Egresos: Hay dos grandes grupos de pasivos. El dinero circulante, por el cual el gobierno no paga ningún tipo de interés, y las letras y notas por las que sí paga. El stock de deuda del BCRA pasó en enero del 2014 de 93.000 millones a 178.000 millones de pesos. Esta deuda genera un pago de intereses todos los meses y su tasa de interés es variable. Por ejemplo, en enero la tasa de las lebac era del 14% anual, mientras que estos días pasó al 27%.  Por lo tanto en enero el BCRA pagaba en concepto de intereses 13.020 millones de pesos por año (93.000 x 14%) mientras que ahora paga 48.000 millones por año (178.000x27%).

La velocidad de crecimiento del pasivo (de 13.000 a 48.000 millones) presiona al BCRA para que su activo obtenga rendimientos más elevados.

Como quedó demostrado en el ejemplo antes mencionado, la forma de incrementar rápidamente los ingresos del Central es la devaluación.

Si el stock de deuda sigue creciendo a la velocidad que lo hace y, si como es esperable, las tasas de interés suben, el déficit del BCRA continuará elevándose mes a mes.

¿Cómo se financia un déficit del BCRA?


Todo sabemos cómo se financia el déficit del Estado Nacional. El BCRA imprime billetes para prestarle y el gobierno no los devuelve nunca. El BCRA financia su déficit no con más emisión, ya que esto es un pasivo, sino con más devaluación.

Este es el doble juego de ambos déficits, el fiscal y el cuasi fiscal. El déficit fiscal creciente obliga al Banco Central a financiarlo con emisión. Para que esa emisión no presione aún más a la inflación, se emiten letras que retiran el dinero de circulación pero implican pagar tasas de interés crecientes.

Este incremento de la deuda combinado con la elevada tasa de interés, aumentan los egresos del Banco. Esto presiona a devaluar para recuperar el déficit originado en la deuda.

Y así sucesivamente. El problema es que el stock crece a pasos agigantados y este círculo es cada vez más grande.

Hasta que el gobierno nacional no disminuya su déficit, el cuasi fiscal, que ya hizo su aparición, seguirá creciendo de manera cada vez más fuerte. Y pararlo será cada vez más costoso.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 1 de Julio de 2014