lunes, 11 de agosto de 2014

Dólar, el eterno hijo de la inflación

Por Federico Rouco (*)

“El que crea que va a salvar su trabajo comprando dólares o no consumiendo, lo va a perder”
Cristina Fernández de Kirchner

Con esta frase, Cristina me dejaba sorprendido en su última cadena nacional. “A confesión de parte, relevo de pruebas”, dicen los abogados, y me parece muy útil para esta oportunidad. Cristina esta aceptando que invertir en dólares no sirve, aún cuando se devalúa todos los días, lo que implica que esas devaluaciones no son suficientes. No deberían ni ser necesarias, debido a los problemas que trae una devaluación, pero acá es moneda corriente. Como escribí hace un tiempo acerca del gobierno negador que estamos sufriendo, el kirchnerismo devalúa al mismo tiempo que habla en contra de las devaluaciones. Retórica vs Hechos, vamos perdiendo. Por otro lado, el hecho de que se fomente el consumo de esta manera, da la idea del poco incentivo que hay a la inversión, hecho generado por el alto nivel de inflación que diluye los pesos que tenemos en el bolsillo llevándonos a consumirlos.
En un artículo reciente, trate de sacar algunas conclusiones acerca del nivel de salarios en Argentina y su distribución. Sin embargo, más allá de que el nivel general sea bajo, es necesario entender como el atraso cambiario fue deteriorando el poder adquisitivo de los salarios en los últimos 3 años.
El atraso cambiario, en simple, se da cuando el tipo de cambio nominal crece en menor proporción que lo que lo hace el nivel de precios. Es decir, hay un desfasaje entre el tipo de cambio y el nivel de precios. Esto viene como consecuencia a la Paridad de Poder de Compra (PPP, por sus siglas en ingles). Según esta paridad, el tipo de cambio nominal debe reflejar las variaciones en el nivel de precios local, para que el tipo de cambio real (que se entiende como el tipo de cambio nominal luego de ser ajustado por la inflación, según esta paridad) no se desequilibre. Así las cosas, el tipo de cambio real se encontrara atrasado cuando el nivel de precios local en mayor proporción que la tasa de variación del tipo de cambio. Es decir, cuando la tasa de inflación sea mayor a la tasa de devaluación.
Tomando el nivel de precios y el valor del dólar en Enero 2011 como base, se puede ver que la inflación fue, o mucho menor que la devaluación, o mucho mayor, depende qué tasa de inflación se tome. Esta es una de las problemáticas que tiene como consecuencia la intervención del INDEC, que lo priva de ser un ente de estadísticas independiente. Lo curioso de esta disyuntiva entre qué inflación tomar es que, si tomáramos la inflación oficial, esta sería mucho menor que la devaluación que se experimentó en los últimos 3 años y medio. Mientras que el tipo de cambio se duplico, el nivel de precios aumento en un 50%, lo que debería reflejar una economía altamente competitiva, si tomamos esto como proxy de la competitividad. Teniendo en cuenta que la cuenta corriente viene presentando dificultades, parece difícil entenderlo.
Por otro lado, si esto fuera verdad, el gobierno que siempre se jacto de no devaluar, estaría devaluando mucho más de lo “necesario”. Ahora, en un escenario mucho más creíble, tomando en cuenta el índice de inflación que elaboran algunos diputados donde promedian los resultados de varias consultoras privadas, la inflación acumulada de este periodo fue de 132%, lo que es igual a decir que creció un 32% más que el dólar que, como ya se dijo, creció 100%. Lo que me lleva a creer más en este índice de inflación, es el hecho de que, en enero, cuando se sufrió esa devaluación que hizo temblar la economía, el crecimiento acumulado del dólar y del nivel de precios local estuvieron casi emparejados. Casi como si hubieran querido ser coherentes con la PPP. Obviamente, luego de este shock devaluatorio, el dólar volvió a perder la carrera contra los precios.
Otra consecuencia del atraso cambiario, reforzada por el cepo cambiario impuesto en octubre de 2011, es la creación de un dólar informal. Desde la imposición del cepo, el tipo de cambio informal, o “Blue”, hace crecido casi un 150% mientras que el oficial no llega al 100%. Como diría Perón, los precios van por el ascensor y los salarios van por la escalera. Bueno, en este caso lo que sigue de lejos al nivel de precios es el dólar. Sin embargo, esta carrera perdida también se refleja en el nivel de salarios.
Calculando el salario máximo de cada segmento al tipo de cambio mercado (al blue) para cada periodo, se puede ver como hubo una caída del poder adquisitivo en dólares. Esto es consecuencia, principalmente, del atraso cambiario, que está dado por el alto nivel de inflación en el que vivimos. Este es el principal problema de la economía argentina, ya que la inflación, a largo plazo, destruye el circuito productivo, desincentiva inversiones e incentiva la especulación. Esto debe ser un tema clave en cualquier plataforma de gobierno que piense presentarse en 2015. Como dice Iván Cachanosky, el exponencial aumento del déficit fiscal es una de las principales causas de esto. Un estado eficiente en el uso de sus recursos es necesario para que el nivel de salarios no siga cayendo.

(*) Federico Rouco es estudiante de Economía de la UCA y de la University of Leeds, Reino Unido. Es investigador adscripto en el Centro de Investigación Aplicada de la Escuela de Negocios de la UCA e Integra el Grupo Joven dela Fundación Libertad y Progreso. Twitter: @fgrouco Artículo publicado por Fortunaweb el 10 de Agosto de 2014