domingo, 28 de septiembre de 2014

Proyecto de país a largo plazo vs. Cambio de modelo

Por Adrián Ravier (*)

Los empresarios piden a la clase política que se comprometa a un plan de largo plazo. La Presidente pide a los ciudadanos que no dejen que se pierda lo que se construyó en estos años. Numerosos académicos afirman que el problema de la Argentina son los vaivenes políticos, los cambios de modelo. Mi impresión es que un proyecto de largo plazo, si va por el rumbo equivocado, no debe sostenerse. Las reglas de juego claras y sostenibles en el tiempo son necesarias, pero no suficientes para un proyecto de país exitoso.
Pensemos en la Cuba que construyó Fidel Castro. Lleva décadas sosteniéndose, pero los ciudadanos de la isla están condenados a un nivel de vida muy pobre en relación con los stándards internacionales o de sus países vecinos.
Un mejor ejemplo lo constituye Chile. La dictadura militar aplicó una serie de reformas de mercado que la concertación socialista mantuvo, que Piñera apenas profundizó y que Bachelet ahora cuestiona, pero enmarcada bajo reglas constitucionales que difícilmente nos permitan ver un gran cambio. Vemos allí un modelo adecuado que ha permitido sostener tasas de crecimiento elevadas, con caída de la pobreza y generación de empleo, basadas en ahorro y su consecuente formación de capital.
Estados Unidos y los países de la Unión Europea también ofrecen un ejemplo de sostenimiento de un modelo de largo plazo. En este caso, abrazando el Estado de Bienestar. La situación se convirtió en crítica a partir de la crisis del 2008, pero los gobiernos avanzan en reformas muy graduales, bajo partidos políticos conservadores que no creen en cambios rutilantes. Mientras esos modelos no completen la corrección, mantendrán dificultades para alcanzar un crecimiento acelerado con generación de empleo.
Argentina equivocó el rumbo desde 2003. Los errores no fueron visibles durante la “década ganada”, porque se aprovechó en este tiempo una coyuntura favorable y unos 30.000 millones de dólares que se supo ahorrar durante la gestión privada del sistema de pensiones, pero la acumulación de planes sociales elevaron el gasto público consolidado más de lo que la Argentina puede sostener genuinamente.
No veo posible, necesario, ni viable sostener este modelo, aunque también habrá que tomar consciencia de que los planes impulsados ofrecen “derechos adquiridos” que difícilmente se puedan abandonar si atendemos a la situación política.
Debemos evitar repetir el error del radicalismo en los años 1980, que basado en buenas intenciones pero en un equivocado diagnóstico macroeconómico, produjo una inflación acelerada y creciente que terminó en hiperinflación.
Debemos evitar también repetir el error del menemismo en los años 1990, que basado en las mismas buenas intenciones pero en otro equivocado diagnóstico macroeconómico, duplicó la deuda pública externa en dólares en sólo 10 años, dejando una pesada carga para sus sucesores.
Este modelo que aplicó Argentina a partir de 2003, acumuló planes sociales expandiendo el gasto público, nuevamente, a niveles insostenibles. Si no se asume este diagnóstico, las buenas intenciones de quienes promueven sostener todos los planes e impulsar nuevos, sólo culminarán en escenarios semejantes a los de 1989 y 2001.
Mantener un modelo en el largo plazo es necesario, pero no es suficiente. Si intentamos sostener un modelo inconsistente, éste  puede explotar por los aires, junto con un daño social innecesario.
La clase política debe buscar un modelo económico genuino, sin desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios como los que tiene hoy la Argentina. Déficit fiscal, inflación y atraso cambiario son problemas que este gobierno no resolverá y que quedarán como tareas pendientes para el gobierno que llegue al poder hacia fines del 2015. Ahora el debate que se debe abrir es acerca de la transición hacia un nuevo modelo.
(*) Adrián Ravier. Economista, especializado en teoría monetaria, el estudio de los ciclos económicos y la historia del pensamiento económico. Ha obtenido su título de Doctor en Economía Aplicada, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (2009), bajo la dirección del profesor Jesús Huerta de Soto(Ver Memoria). Ha sido alumno de ESEADE donde obtuvo un Master en Economía y Administración de Empresas(2004). Y ha obtenido su Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (2002). Artículo publicado en "Punto de vista económico" el 27 de Septiembre de 2014

Cuidado con la loca

Por José Benegas (*)

No quiero perder mucho tiempo con la semántica. Si, lo más probable es que pueda ser definida como loca en el sentido de ausencia de contacto con la realidad. Vive en su mundo y sobre todo en su ego herido. Es una persona en la que no se puede confiar, a la que no se le puede dar ninguna responsabilidad y mucho menos tener como presidente.
Pero el problema es otro, porque otros locos han hecho desastres. Quiero decir con esto que importa poco su cura, en lo personal la salud de Cristina Kirchner me importa un comino, como en general no me preocupa el bienestar de ningún delincuente ni déspota. Menos cuando son ambas cosas.
Insisto con que veo que una parte de la oposición quiere pensar que sólo tiene que esperar a que se terminen de ir porque electoralmente están terminados tanto por falta de oportunidades dada la no reelección, como por imposibilidad de recuperar el apoyo de los irresponsables que la votaron en su momento. Otra oposición, representada por el PRO, está feliz pactando cosas con el gobierno y comunican a la población que no pasa nada, que hay que sonreír, hablar de conciertos y de Messi, como hace el señor Rodríguez Larreta que vendría a ser un militante furibundo de esa actitud. El del PRO es tal vez el caso más perdido, los otros creo que son víctimas de una mentalidad culposa de pseudogolpismo, por el cual le perdonan a la delirante en jefe todo y se lo asignan a sus colaboradores, sin entender que la única manera en la cual su plan de esperar a heredar el abuso estatal podría funcionar, es si mantienen a esta señora y sus cómplices contra las cuerdas hasta el último día, sin darle respiro ni oportunidad de recuperarse alguna.
Pero como no lo hacen, quién aplica esa estrategia es el propio gobierno criminal de Cristina Kirchner, el que no da cuartel para anunciar barbaridades, decir estupideces o hacer negaciones de la realidad que tienen como primer efecto poner a sus seguidores en posición de llegar a defender y hacer cualquier cosa. La locura es también entrenamiento para lo que vendrá.
Es hora de suponer la no locura, sino el propósito deliberado. No es excluyente una cosa de la otra, Hitler estaba loco y tenía un plan perfectamente ejecutado que sabemos hasta dónde lo llevó. Los psicópatas con poder suelen ser tildados de locos, pero eso no quiere decir que no persigan una racionalidad o que simplemente haya que llamarles una ambulancia para que se los lleve con el chaleco de fuerza.
Si dejamos el asombro de lado (ellos quieren que permanezcamos impávidos), se puede pensar en el problema. En primer lugar, los planes políticos de las dictaduras latinoamericanas se dictan en La Habana. Son mucho más sofisticados que la guerra de guerrillas en la que no tuvieron éxito. La Venezuela chavista fue diseñada y llevada a cabo desde Cuba, el gran enemigo de la libertad latinoamericana, a la que algún gobierno serio y responsable tendrá que devolver favores algún día, en defensa de su población.El fracaso no las debilita, lo usan en su favor para legitimarse como víctimas del mal.
Creo que al único que le oí hablar de la posibilidad de que esto termine muy mal es a de la Sota. Fontevecchia se mandó un comentario editorial hace unos días presentando como una conspiración que se estuviera elaborando un supuesto plan B. Ser “democrático” se ha convertido por éxito de la propaganda K, elaborada por el señor Verbisky, creador del pecado fundamentalista de ser “destituyente”, en sinónimo de estar dispuesto al suicidio con tal de que el gobierno despótico pueda salirse con la suya hasta el último día. Ser democrático entonces parce ser una forma de imbecilidad sin remedio. En consecuencia mejor sería no serlo.
Me ocupé de semejante despropósito conceptual en mi último libro “10 Ideas falsas que favorecen al despotismo”, no me quiero extender sobre eso ahora porque ahora hay que pensar directamente sobre lo que puede pasar de aquí a diciembre de 2015.
Una vez que dejamos la locura para entender qué se traen entre manos, lo que se ve es una pertinaz apuesta a agravar todos los problemas económicos, de seguridad y ni hablar de la política exterior. Se busca un caos que a su vez es explicado como conspiraciones. Si algo no se puede solucionar sin comprometer el esquema de poder basado en la mitología, hay que reforzar la mitología agravando las cosas. A la vez se aumentan facultades del estado y los sistemas de vigilancia. Algo me parece que indica que se fabrica una hecatombe y la manera de, en el medio del caos, evitar las próximas elecciones o condicionarlas al máximo.
Siempre uso este ejemplo. Si sos rehén en un banco y de repente el asaltante se saca la máscara, empezá a preocuparte. Parece no temer que lo puedas denunciar una vez que termine el episodio, ergo es tu vida la que está en peligro.
Sería caer en la trampa no prepararse para la destitución, por miedo a ser tildado de destituyente. Porque destituyente es precisamente lo que hay que ser ante un gobierno criminal. El problema sería en realidad no ser capaces de construir como en 1853 una institucionalidad después de esta dictadura que los espíritus tibios y cómplices no se animan a aceptar que lo es. Por lo tanto hay procedimientos a seguir. Pero todo empieza por no ser oveja y cambiar la falsa composición de lugar que se están haciendo casi todos los que participan del juego o lo comentan. Dudo que aquí lo que haya que hacer sea armarse de paciencia para aguantar a unos loquitos desorientados.
(*) José Benegas. Abogado, periodista y analista político. Artículo publicado en su blog personal "No me parece" el 25 de Septiembre de 2014

Narcisismo agudo

Por Alfredo Leuco (*)
La Presidenta frente al mundo: critica, reta y enseña con su ejemplo. Cuál es el riesgo de sumar más de lo mismo.

Ni arquitecta egipcia ni abogada exitosa: maestra ciruela. Ver a la Presidenta dictar cátedra con su dedito levantado en las Naciones Unidas genera vergüenza ajena. Una cosa es defender la soberanía nacional con firmeza. Eso nos generaría orgullo. Pero otra muy distinta, casi bizarra, es observar su arrogancia, que señala las pajas en los ojos ajenos del planeta sin inmutarse ante la viga que tiene en el propio.

Lo reta a Barack Obama porque no sabe cómo combatir el terrorismo más sanguinario e irracional de la historia, y en Argentina se le quema el rancho para apresar a un sencillo motochorro en la Boca que se pasea por los canales de televisión. Hasta Sergio Berni confesó que tocó “los timbres de varios juzgados y no pudo conseguir una orden de detención”.

Desautoriza a monseñor Guillermo Karcher diciendo que el Papa sólo habla por sí mismo y, de inmediato, Ella habla en nombre del Papa. Aprendió en catequismo que al que madruga Dios lo ayuda. Dice como al pasar, fingiendo que está mas allá de todo y con aires de superada, que no tiene miedo por haber sido amenazada por Estado Islámico. No aporta un solo dato judicial ni efectivo. Maneja con frivolidad un tema gravísimo que tiene al mundo en vilo. Pero de inmediato duda de su existencia real. Repite un argumento típico del infantilismo revolucionario de los 70 y sugiere que los criminales que cortan las cabezas de los infieles cristianos y que tanto angustian al papa Francisco son “una puesta en escena cinematográfica” inventada por los que les venden los pertrechos bélicos porque “mi país no fabrica armas”.

Es inquietante y peligroso cuando la soberbia empieza a nublar su racionalidad y la deja al borde delpapelón internacional. Cristina es inteligente y debe comprender que no puede manipular la realidad comosi fuera una editora de videos del pautatraficante Diego Gvirtz en 6,7,8. El mismo día en que la comunidad judía celebró la llegada del año 5775 con manzana y miel en sus mesas les echó en cara que se le hayan puesto en contra del pacto con Irán, que a todas luces fue un fracaso nefasto. Saca pecho con orgullo, comodiciendo: “A nosotros nos acusaron de traidores por intentar un camino de entendimiento y a los Estados Unidos los aplauden porque los cancilleres se sientan en el Waldorf Astoria”. Por momentos la Presidentano registra las proporciones, pierde la dimensión de los acontecimientos. 

El trastorno narcisista de la personalidad es definido en su punto 1 por “un grandioso sentido de la autoimportancia con fantasías de éxito ilimitado”. Aquel texto desgraciado, parido en forma clandestina en Siria, fue declarado inconstitucional y es tomado por una parte de la colectividad como un crimen de lesa impunidad perpetrado por Héctor Timerman.

Vale la pena leer y escuchar con detenimiento el discurso ante la casi vacía Asamblea de la ONU. Cristinadice que Argentina se convirtió en un “triple leading case”. Es una manera de decir que todo lo que le pasa de malo al mundo a nosotros nos pasó antes, lo solucionamos gracias a Él y a Ella y ahora nos atacan porque envidian nuestro éxito, obtenido con recetas propias. ¿Se puede llegar a ese límite de ombliguismo? ¿Se puede creer, como la villana de Blancanieves, que el espejo es el único interlocutor válido?

Acusa a periodistas, que llama “marionetas”, y a gobiernos de cambiar de enemigos todos los días, y parece olvidar la velocidad con que dinamitó las buenas relaciones que ella misma había construido con Alemania, su sueño de parecernos a ese modelo “exportador con altísimo grado de tecnología”, según dijo en un reportaje televisivo. Cristina agradeció por el desembarco del Instituto Max Planck y se lamentó porque Angela Merkel no pudo estar en la inauguración de ese faro para la investigación científica cuya única sede en América Latina está en Palermo. Sin embargo, Coqui y Timerman hablaron por la Presidenta y acusaron a Alemania de ser hostiles hacia nuestro país, de haber sido cooptados por los fondos buitre y de no respetar los intereses populares. Ante semejantes revelaciones, ¿se habrá conmovido la economía más importante de Europa? ¿A cuánto está el blue en Berlín? La embajada sacó un comunicado prudente que desmintió a los funcionarios argentinos. Los Estados Unidos, ni eso. Sólo Roberta Jacobson dijo que las relaciones están pasando por “un momento duro” y que el tema de Griesa es jurídico y no político. Obama resolvió darnos la razón como a los locos y dejar de darnos bola como país. 

Cristina había acusado al sistema judicial norteamericano de complicidad con los despreciables carroñeros y especuladores. No aclaró si se refería a todo el país o solamente al sistema municipal adonde, según el doctor Zaffaroni, pertenece el juez. Lo mismo pasó con las acusaciones de terroristas y de continuidad de la dictadura para esas aves de rapiña. Fue unas horas antes de reunirse con George Soros. Dijo con certeza Dante Caputo que, si eso fuera cierto, la Presidenta se tomaría un cafecito con el póster que todos los buitres tienen pegado en su habitación: Soros es a los buitres lo que el Che a la izquierda.
“My god”, dice Cristina, y en esto tiene razón. ¿Desde qué lugar la Presidenta puede decir que “el mundo está patas para arriba y no veo en los grandes líderes ideas para que nos saquen de esto”? Obama, Merkel, Dilma, entre otros, podrían decirle: “Se aceptan sugerencias, Cristina. Queremos escuchar sus brillantes ideas. Pero primero acomode un poco su propia casa”.

La brecha que más preocupa a los argentinos no es la del dólar cocaína que supera en 80% al oficial: el “gap” que parece “too much”, es la distancia que separa los saberes técnicos de los funcionarios con sus responsabilidades históricas. La brecha que existe entre los que proclaman afuera como verdad revelada y la economía de adentro que se cae a pedazos en todos sus indicadores. Ese quiebre habla de la nueva etapa. Del más de lo mismo que nos espera: más inflación, recesión, emisión, desocupación y autoritarismo. Esto habla de la parábola descendente del Gobierno. Hasta que las PASO alumbren una nueva esperanza en 2015.

(*) Alfredo Leuco. Periodista y analista político. Artículo publicado en Perfil el 27 de Septiembre de 2014.

No entienden de lo que hablan

Por Vicente Massot (*)

Cristina Fernández fue a buscar al Vaticano algo para lo que no se necesitaba ser un experto en la materia para darse cuenta de que lo iba a encontrar. No fue a pedirle al Papa que bendijese su política social o el proyecto ideológico que encabeza desde la muerte de su marido. Hubiese sido una osadía inaudita de su parte, condenada —de antemano— al fracaso. La presidente puede ser obcecada hasta un grado inimaginable cuando se le mete algo en la cabeza, pero no al extremo de ignorar los límites que le impone la figura de Francisco. Contra lo cual, tiene con el Sumo Pontífice una coincidencia nacida de su común filiación peronista y de su ignorancia supina respecto de lo que significa el capitalismo. Ni el sucesor de Pedro ni la viuda de Kirchner entienden el ABC del tema. Hacen lo que, de ordinario, ensayan los ignorantes que no saben de lo que hablan: se pierden en generalidades o, si se prefiere, en vaguedades.
El Papa no va a cargar lanza en ristre contra los Estados Unidos ni va a convocar a una cruzada contra los fondos buitres pero para la estrategia de la Fernández basta una de esas parrafadas —a los cuales este Papa es tan afecto— acerca de la maldad de los financistas internacionales o del capitalismo voraz. El gobierno, convencido de que la estrategia que más le conviene —mientras pueda— es la de ganar tiempo huyendo hacia adelante, se halla abocado a juntar firmas —es una forma de decirlo— entre quienes estén dispuestos a ladrarle a la luna. Que eso es —ni más ni menos— lo que se consigue en los foros internacionales a los que asiste la presidente para discursear, mientras en el país se está formando la tormenta perfecta. Como quiera que sea, los problemas argentinos se substancian de fronteras para dentro y en ese orden de cosas uno de los fenómenos a los que resulta menester prestarle atención —básicamente por las consecuencias electorales que puede tener— es la relación de Macri, el radicalismo y UNEN.
Si hiciéramos una compulsa entre las personas poco o nada politizadas —que son mayoría en el país— y les preguntáramos si conocen a Eduardo Costa, José Cano, Oscar Castillo, Atilio Benedetti, Humberto Valdés, Aida Ayala, Horacio Quiroga y Julio Martínez, seguramente acusarían su ignorancia respecto a los mismos. Sus respuestas quedarían registradas en el casillero correspondiente a los NS/NC (no sabe / no contesta). En cambio, si a las mismas personas les dijésemos si saben algo de Ernesto Sanz, Julio Cobos y Ricardo Alfonsín, contestarían que sí y no estarían mintiendo.
No tiene nada de ilógico que el primer pelotón de políticos mencionados antes sea, en buena medida, un conjunto desconocido y al segundo, inversamente, lo conozcan hasta las piedras. La razón es bien sencilla: mientras aquéllos son caudillos radicales de distintas provincias de menor envergadura —Chaco, Santa Cruz, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Neuquén—, éstos constituyen la flor y nata de la dirigencia de ese partido a nivel nacional. Y, sin embargo, en atención a cómo se perfila el calendario electoral ante de los comicios de octubre del año próximo, podría resultar que los jefes locales asumiesen, con el correr de los meses, un protagonismo y una importancia, en parte, superior a la de los líderes nacionales.
Sucede con el partido de Alem y de Irigoyen algo que nunca antes pasó desde su creación.
Sin un candidato presidencial con posibilidades de meterse entre los dos primeros y disputar una segunda vuelta, pero con buenas chances de alzarse ganador en varias provincias sólo si se alía con el PRO o —en menor medida— con el Frente Renovador, los intereses de quienes —eventualmente, como fruto de un acuerdo— están en condiciones de triunfar en sus respectivos distritos —por insignificantes que sean— no se compadecen del todo con los de aquellos a los cuales la política testimonial parece conformarles desde hace tiempo.
Es un secreto a voces, entre los radicales de las provincias arriba enumeradas, que si fuesen en solitario a las urnas se deberían conformar, por aferrarse a mitos apolillados, con mirar cómo alguno de los candidatos justicialistas les quitan en sus propias narices la gobernación. Todo cambiaría si —al margen de cuanto decida en Buenos Aires el comité nacional— ellos acortasen diferencias, hiciesen de la necesidad virtud y marchasen juntos, codo a codo, con el PRO. Cuanto sucedió en Marcos Juárez el domingo 7 es algo más que una muestra. Es una demostración cabal del peso específico y de las perspectivas que se le abrirían a una alianza de esa naturaleza, no sólo en Córdoba sino en todo el país.
Como la inquietud que se ha generalizado en las filas radicales es grande y no es desconocida por las autoridades nacionales de la agrupación, se ha dejado a cada uno de los territorios o distritos provinciales libertad de acción a la hora de forjar alianzas y de establecer, con arreglo a un criterio localista, cuál es la mejor estrategia de cara a los comicios que comenzarán a substanciarse a partir del próximo mes de marzo.
De la misma manera que todavía representa una incógnita cuál camino tomará la UCR en el seno de la UNEN y cuál habrá de ser, en definitiva, su relación con Macri, comienza a aclararse la situación de, al menos, ocho distritos en donde las negociaciones entre radicales y macristas están a la orden del día. Si sellarán o no un acuerdo antes de fin de año no es cuestión fácil de discernir. Pero todo indica que una alianza entre unos y otros resultaría beneficiosa para ambos. Cuando en un casamiento las dos partes tienen más para ganar que para perder, salir corriendo del Registro Civil implicaría una torpeza o, en este caso, un suicidio. ¿Por qué, pues, los distintos radicalismos del interior preferirían perder a ganar cuando el triunfo electoral parece hallarse al alcance de la mano?.
En punto a Sanz, Cobos y Alfonsín –aunque este último sólo tiene a favor el apellido y nada más— el problema es mucho más difícil de resolver. Por un lado están las cuestiones de celos y de protagonismos que forman parte de la política. Por el otro, los mandatos que arrastra la UCR en términos de sus observancias ideológicas. Macri genera todavía un rechazo que se corresponde mal con un partido que parece olvidar que tuvo a Marcelo Torcuato de Alvear en sus filas. Y eso sin contar —pequeño detalle— con la actual orfandad de presidenciables competitivos que le aqueja.
En otras circunstancias, con un Alfonsín en su esplendor o un Ricardo Balbín vivo, carecería de sentido una apertura en pos del PRO. Pero los tiempos han cambiado, las expectativas de la gente también y el radicalismo por momentos semeja a uno de esos partidos atado a preceptos que lucen fuera de época y amenazan convertirlos en piezas de museo. Si acaso la decisión final fuese aunar esfuerzos junto con Binner y presentarse a los comicios tratando —desde un frente de centro izquierda, por llamarle de alguna manera— de competir con el PRO, con el neokirchnerismo y con el Frente Renovador, lo más seguro es que deba conformarse con un poco decoroso cuarto puesto. Habría, en tal caso, hecho honor a la política testimonial y quedaría lejos del poder.
De todos los dirigentes que, en estos momentos, forman el pelotón más distinguido de UNEN, sólo Elisa Carrió esta plenamente convencida —junto a Oscar Aguad— de la imperiosa necesidad de acortar distancias con el macrismo y concurrir juntos a la puja electoral de octubre de2015. El mendocino Ernesto Sanz —que acaricia la esperanza de acompañar en la fórmula a Mauricio Macri— no termina de decidirse aunque en petit comité dice no tener los reparos que vocean en contra, a los cuatro vientos, Julio Cobos y el socialista Hermes Binner.
Nadie apostaría un centavo a que UNEN, tal cual está constituida, pueda en algún momento abandonar sus disidencias internas y aceptar que el PRO compita contra sus listas en las PASO de agosto próximo. Cualquier sabe, al mismo tiempo, que si los radicales acuerdistas tensasen la cuerda, Binner, Stolbizer, Donda, Pino Solanas, Alfonsín y Tumini se marcharían pegando un portazo. Conclusión: la unidad de UNEN sólo puede salvarse excluyendo a Macri y, al mismo tiempo, despidiéndose de la posibilidad de compartir el poder.
Esto —se entiende— si UNEN sigue vigente en el segundo trimestre de 2015 y tiene alguna trascendencia. Porque bien podría suceder que —conforme trascurran las semanas— las grietas visibles en ese verdadero mosaico de opiniones se conviertan en abismos. En esas circunstancias, estaría a la vuelta de la esquina la posibilidad de que lo que hoy está pegado con saliva se fracture sin remedio y haya una divisoria de aguas en donde queden de un lado Carrió, Aguad y Sanz —con buena parte de los distritos provinciales— y del otro Cobos, Alfonsín, el socialismo y la izquierda.
Macri —que no buscó la alianza y, no obstante ello, es el desvelo de UNEN— se halla en una posición de momento inmejorable. Crece en las encuestas y tiene tiempo para finalmente decidir si le conviene la alianza o si es preferible marchar a los comicios solo. Dependerá, sin duda, de dos cuestiones: la intención de voto que registre a más tardar en junio y la vocación rupturista de parte de la UCR. Si Macri estuviese en el primer o segundo lugar de las preferencias de la gente, la necesidad de sentarse a negociar un acuerdo sería relativa. Si figurase tercero, obviamente las cosas cambiarían.
Mientras los radicales, socialistas e izquierdistas no dejan de pelearse en privado y en público en cuanto a si conviene o no abrirle las puertas al PRO, Macri —de manera paciente—gana terreno entre la gente. Nunca como en los comicios por venir habrá que recordar algo elemental: votan las personas del común, de carne y hueso, anónimas. A las cuales —además— la política mucho no les interesa y la mayoría de los dirigentes les parecen aburridos.
(*) Vicente Massot. Periodista, Director del Diario La Nueva Provincia. Artículo publicado en "La Prensa Popular" el 25 de Septiembre de 2014

Sed de dólares

Por Claudio Chiaruttini (*)

La sed de dólares puso en alerta al Gobierno de Cristina Fernández. Y era hora que eso ocurriera, dado que, en lo que va de los últimos 15 meses, la Presidente de la Nación apostó a una estrategia, que luego abandonó (salir a colocar deuda en el exterior); y fracasó en todos los intentos por sumar divisas a las alicaídas reservas del Banco Central, hoy sostenidas por préstamos contingentes, bonos y asientos de contabilidad creativa.

Desde que fue reelegida hace 2 años y medio, Cristina Fernández comenzó a restringir la circulación de dólares. Creó el cepo importador, el “dólar turista”, el “dólar trajeta” para compras en el exterior, el cepo cambiario, el “dólar ahorro”, “desdolarizó” el negocio inmobiliario en forma compulsiva, obligó 2 veces a los bancos a desprenderse de sus tenencias en dólares, fijó cupos para la venta de dólares y, ahora, sacó del mercado a los monotributistas de las categorías más bajas; compró juicios en el CIADI, negoció con el Club de París, cedió ante Repsol y salió a ofertar Vaca Muerta, en una virtual privatización encubierta.

Nada alcanzó, dado que la desconfianza en el Gobierno se agrava semana a semana y la dolarización de ahorro y carteras, para sacarlos del circuito, del país o atesorarlos, más la virtual expoliación de los activos del Banco Central que hace la Casa Rosada para “dibujar” un déficit fiscal menor al real, han terminado por reducir, aún más, las bajas reservas que había en Noviembre de 2011, cuando comenzó la sed de dólares, llevando hoy las estimaciones del “dólar convertible” a $17, lo que impulsa al blue.

Pero cada uno de los eslabones en la cadena de medidas para contener la fuga de divisas tuvo el efecto contrario, aceleró la fuga; y cada medidas para seducir a los inversores extranjeros y locales para que ingresen sus dólares no hizo más que generar más desconfianza. Palabras y acciones nunca fueron juntas, es más, fueron contradictorias.
De esta forma, a 32 meses de haber comenzado con este proceso, no sólo la Argentina no alcanza a exportar para satisfacer la demanda de dólares, sino también, se gastan más dólares que nunca en importaciones de combustibles y no se logra tentar a los inversores para que tomen por asalto los activos potenciales que tiene el país.

En este tiempo, el Gobierno intentó obtener un préstamo swap de Brasil. Fracasó. Insinuó buscar otro swap con Rusia. Nunca avanzó de insinuación. Se firmó uno swap con China (2009-2012), que nunca se gattilló. Ahora otro swap con China, pero los chinos no quieren concretarlo, aunque parece que el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, podría lograr un canje “testimonial” y, por fin, salieron a la casa de fondos contingentes del BIS (Banco Internacional de Pagos, con sede en Basilea, Suiza, y donde odian a la Argentina por trastadas ocurridas durante los días K). Todo ese despliegue diplomático-financiero para “maquillar” las reservas del BCRA.

Y es hora de que el Gobierno reconozca que se equivocó. Pero no lo hará porque no está en el ADN kirchnerista aceptar sus falencias y debilidades; en especial porque afectaría sus bases ideológicas, sus mitologías políticas, el “relato” y la realidad que han dibujado para la historia. En ese sentido, Cristina Fernández no quiere cometer los errores que tuvieron Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde; que los dejó fuera del poder en forma anticipada. Carlos Saúl Menen es el modelo para permanecer reteniendo el máximo poder hasta el final.

El mismo Gobierno que no tuvo problema en ceder ante el Club de París y Repsol se “planta” frente a los holdouts para intentar alinear a su propia tropa, oxigenar la gestión y recuperar fortaleza política. El costo es correr detrás de los chinos por un swap y por préstamos para unas represas que sólo Dios sabe si alguna vez se construirán o volar a Basilea para recibir un No a un préstamo contingente, a diferencia de lo que ocurrió en medio de la crisis del 2002.

Por una supuesta ideología (¿ideología?), el Gobierno enfrenta al campo, en vez de incentivarlos para que sea fuente inagotable de dólares. Pero por ideología (¿?), ya no alcanza con las retenciones a las exportaciones, ahora se quiere poner chips de GPS en las vacas y en los silobolsas para tener ubicados los activos del sector agropecuarios y expropiarlos. Hacia eso vamos. Una Administración desesperada hasta tener reacciones propias del grotesco criollo, género atribuido a Armando Discépolo, a quien siempre se rescata en estas situaciones que parecen ocurrir al final de cada década.

El error en el diagnóstico es una de las claves de la actual decadencia del kirchnerismo. Por ejemplo, se eleva el sueldo mínimo para comprar divisas a $8.800, deja afuera a los monotributistas clase B, C y D; pero 92,5% de los que compran “Dólar Ahorro” son personas con relación de dependencia y sólo 2,2% es monotributista, lo que confirma la inutilidad de las nuevas limitaciones establecidas.

El mismo Gobierno que fracasó con los “Precios Cuidados” para contener la inflación apuesta ahora a una rejuvenecida Ley de Abastecimiento, en la creencia que el poder del Estado puede doblegar las leyes de la Economía. Ese mismo Estado que fracasa al contener el dólar blue con la Gendarmería y prefiere debilitar el patrimonio de los bancos antes que frenar el aumento del Gasto Público o la emisión de moneda.

Desde hace casi 2 años, Cristina Fernández ha decidió que el costo económico del ajuste los hagan los privados, mientras el Estado suma ministerios, secretarías, empleados, funciones, instituciones y derechos.

Y el trabajador lo paga con menor poder adquisitivo del salario, las empresas con menor rentabilidad y las provincias con mayor déficit fiscal.

Desde que juró por 2da. vez como Presidente de la Nación, las acciones de Cristina Fernández, bajo el lema “Vamos por todo”, lo único que ha logrado es sumar enemigos. El efecto del lema “Patria o Buitre” se está evaporando. La paciencia del establishment se agota. La división entre sindicatos comienza a desparecer. Por eso el Gobierno apuesta al “Pago Soberano” para recrear ideología, a la nueva Ley de Abastecimiento para someter a los empresarios y productores agropecuarios y a la caja para evitar la reunificación de las centrales gremiales. La Casa Rosada ve que cada vez son más lo que están “en la vereda de enfrente”, y lanza la teoría de que vamos a un Diciembre caliente, con alta conflictividad social.

“Más vale prevenir que curar”, dicen en el Gobierno en forma cómplice.
En el camino, ya van señalando potenciales culpables de una situación social que se enrarece cada vez más, con un sindicalismo cada vez menos amigo y una izquierda muy movilizada, que usa las suspensiones, los despidos y los cierres de empresas como hitos para crear un clima “pre- revolucionario”, tan caro a sus sentimientos.

Hoy, Cristina Fernández, que ha hecho uso y abuso de los derechos humanos durante toda su carrera política y su Presidencia, depende de la información de inteligencia que le acerca el Jefe del Ejército, César Milani; mantiene el control de la calle gracias al viceministro de Seguridad, Sergio Berni; y cuenta con la Gendarmería como la fuerza de seguridad fiel, blindada, dispuesta a la acción. Una de las tantas contradicciones que ha exhibido la Presidente de la Nación en su decadencia.

Pero, al mismo tiempo, ese Gobierno consigue hacer en el Senado una demostración de fuerza que tampoco tiene: la banca del Frente para la Victoria en pleno, más media docena de aliados, aprobó las leyes de “Pago Soberano” y “de Abastecimiento”.

Pero para alcanzar esos logros, tuvo que incluir París en las sede de pago y sumar 12 modificaciones en la 2da. de las normas, además de dar de baja la Ley de Hidrocarburos no convencionales y liberar el giro de dólares a Mendoza y Buenos Aires para que hagan frente al pago de sus deudas externas en las próximas semanas. Sin estas concesiones, los votos patagónicos, bonaerenses y mendocinos nunca hubiesen estado.

¿Cuánto le costará a la Casa Rosada obtener el mismo resultado en Diputados?
En el peronismo, la debilidad es madre de cambios políticos profundos. Por eso, Daniel Scioli pudo reunir en la semana a un grupo de Gobiernadores, muchos de ellos ultrakirchnerista, para hablar del futuro post Cristina Fernández.

Todos estaban desesperados revisando encuestas. La derrota se sospecha masiva.
El encuentro, un logro pírrico para el gobernador de Buenos Aires y sus planes presidencialistas, una demostración que, a partir de 2015, vuelve la “Liga de los Gobernadores” como poder político y una confirmación del “fin de ciclo” que niega la Casa Rosada.

Es cierto que a los gobernadores les preocupan la crisis económica, la debilidad del Gobierno, la falta de diálogo con la Presidente de la Nación y los proyectos políticos de Sergio Massa y Mauricio Macri. Pero, en especial, todos están muy inquietos por la posibilidad de “quedar pegados” en las investigaciones que comienzan a desnudar el entramado de corrupción del kirchnerismo.

Amado Boudou es un problema para reunir al Senado, pero más por las denuncias que pueden gatillarse si avanzan varias de las investigaciones en curso (por eso en la reunión que citó Daniel Scioli estuvo Gildo Insfran, gobernador de Formosa, ultrakirchnerista confeso). También el acorralamiento a Norberto Oyarbide puede generar terremotos destructivos entre los funcionarios peronistas que pueden “salpicar” a los Gobernadores. Y ni hablar las investigaciones que avanzan contra el ministro de Planificación, Julio de Vido. Fortunas se llevarán sus abogados.

El kirchnerismo en retirada es un peligro para el peronismo y los Gobernadores peronistas saben que, cualquiera sea el resultado de las elecciones en 2015, el Frente para la Victoria puede tener una fuerte presencia en el Senado y en Diputados, si no se “reconvierten” al peronismo a partir de los procesamientos judiciales inevitables que ocurrirán.

Entonces, combinando las circunstancias (decadencia kirchnerista, poder residual del Frente para la Victoria y fin de ciclo), los Gobernadores ya hablan de desdoblar las elecciones en sus distritos, con el fin de retener o recuperar la mayor cantidad de poder a nivel local y fortalecer sus posiciones, en vista de la atomización del poder que se avecina.
Y, de esta forma, mientras Juan Carlos Fábrega busca dólares en Suiza y China; Sergio Berni controla las calles, César Milani aporta inteligencia, Axel Kicillof divisa ballenas en Puerto Madryn, los holdin rechazan el “Pago Soberano”, los gremios preparan su reunificación, los empresarios ya piensan en el poskirchnerismo, la recesión avanza, los precios suben y el consumo se derrumba; Cristina Fernández busca, hoy, soluciones a problemas que debería haber solucionado hace meses o años.

¿Y nosotros? Estamos solos, como siempre. Esperando que en medio del “Juego del Poder”, alguien piense en solucionar nuestros problemas. Por que los políticos piensan en soluciones para sus problemas, no para los nuestros.

(*) Claudio Chiaruttini. Politólogo y Periodista. artículo publicado por la Fundación Atlas 1853 el 16 de Septiembre de 2014

Fuente: http://www.atlas.org.ar/index.php?m=art&s=1105

No es el 15, es el 80%

Por Tomás Bulat (*)

Si bien el valor del blue sigue siendo la noticia principal con sus casi 15,50 pesos de valor, el dato económico más relevante es la insostenibilidad de la brecha cambiaria. La diferencia entre el valor del dólar oficial y el paralelo ya supera el 80% y esto genera una situación de gran incertidumbre.

Por qué la brecha es importante

Todos sabemos en Argentina que el valor del dólar blue hoy es el valor de dólar oficial mañana. Siempre que hay un tipo de cambio oficial controlado y uno paralelo, más tarde o más temprano, los distintos valores de los dólares convergen a uno solo. 

Todos también sabemos que el valor que los aúna está siempre más cerca del paralelo que del oficial. 

La gran duda que se presenta no es si el dólar oficial va a subir cerca del valor paralelo, sino cuándo y cómo lo hará.

Cuando la brecha se acorta y está en niveles del 25/30% esa preocupación de cuándo se va a hacer la convergencia se diluye. Esta es una diferencia que llamamos manejable, ya que al ser baja,  da la sensación que la convergencia entre dólares oficial y paralelo puede demorarse en el tiempo y, por lo tanto, las expectativas de una devaluación del dólar oficial se tranquilizan. 

Esto implica, por ejemplo, que los importadores de insumos para la producción pueden calcular los precios de los bienes dentro de 3 o 4 meses. Pueden arriesgarse a financiar sus ventas en pesos. Es decir que si bien la brecha existe, se encuentra en un rango que permite administrar el negocio y seguir produciendo y vendiendo dentro de esos plazos.

Pero cuando la brecha se agranda más allá del 50% -y para colmo sigue creciendo- las expectativas de una devaluación del dólar oficial aumentan y, por lo tanto, la gestión del negocio se paraliza. 

Decidir la importación de un bien hoy y no saber a cuanto lo podrá vender mañana, paraliza la operación. La pregunta a responder es ¿a qué precio debo vender hoy si tengo que volver a comprar el bien mañana si no se el tipo de cambio que voy a tener?.

El caso automotriz

Pongamos de ejemplo el caso automotriz. Supongamos que la empresa A produce un auto que tiene un 70% de componentes importados. Decide producirlo hoy para lo cual debe solicitar  las partes importadas. Estos componentes entran en los 30 días posteriores al pedido y, posiblemente, los deba pagar a 60 días. Con esos insumos arma el auto que venderá en pesos. 

Los pesos que cobró del auto que vendió, le tienen que alcanzar para poder volver a comprar los componentes importados en dólares para volver a producir otro auto. Si la brecha es chica, la empresa sabe que una devaluación de dólar oficial puede suceder, pero nunca será una que supere al dólar paralelo, por lo tanto enfrenta un riesgo de una variación del 10/15% de brecha que puede administrar.

Ahora bien, si la brecha supera el 80%, el riesgo de una devaluación sube al 50/60% y ese impacto en las finanzas no es administrable. Por lo tanto el negocio requiere mucho más cuidado, y fijar un precio que lo cubra de la posible devaluación, sin impedir su venta. Esta incertidumbre simplemente paraliza a la economía.

No es una conspiración internacional contra nadie, se trata de la conducta obligada de cualquier gerente que quiera mantener a flote su compañía. 

Brecha y recesión

Por lo tanto el incremento de la brecha genera un parate en la actividad económica que afecta no solo a las empresas, sino al empleo y de allí a las cuentas fiscales. Se crea un círculo vicioso que necesariamente el gobierno tiene que resolver antes de que se agrave aún más.

Es por esto que la brecha tiene dos formas de cerrarse. Paulatinamente, con un oficial que de apoco alcance los 15 del blue,  o abruptamente tal como lo hizo el gobierno en enero pasado. De cualquier modo, sin un plan antiinflacionario, los resultados serán tales como los de enero o aún más graves.

La decisión

Esta es la decisión que debe tomar en conjunto el Ministerio de Economía y el BCRA. Cómo subir el dólar oficial. De a poco o abruptamente. En esta tensión estaremos estos días, pero es una situación que no puede durar mucho tiempo, ya que la economía profundizaría aun más su recesión y, por lo tanto, tendería a incrementar la incertidumbre y el conflicto social.

Sea como sea, debería hacerse cuanto antes.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El punto de equilibrio" el 24 de septiembre de 2014.

No son las conspiraciones, es el déficit fiscal

Por IDESA (*)
La escalada del dólar está asociada al crecimiento exuberante del gasto público. Sin posibilidades de seguir aumentando impuestos y sin acceso al crédito, el creciente déficit fiscal se financia con emisión monetaria que presiona sobre el precio del dólar. Apelar a complejas argumentaciones conspirativas es caer en un grosero error de diagnóstico ya que un análisis simple de teoría económica alcanza para entender que el exceso de emisión monetaria provoca inflación y esto genera estancamiento económico y del empleo, deterioro social e inestabilidad cambiaria.  

El dólar paralelo superó la barrera de los $15 y continúa su escalada alcista. En lo que va del año acumula un incremento del 50%, ampliando la brecha al 75% con respecto al tipo de cambio oficial. El fenómeno genera justificadas preocupaciones, por eso resulta muy importante contar con un diagnóstico correcto sobre cuáles son sus factores causales para delinear las estrategias correctivas.

Las autoridades señalan que la escalada del dólar tiene origen político. En esta visión, la inestabilidad cambiaria es motorizada por un complejo entramado de acciones conspirativas liderada por los fondos “buitres” y la complicidad de políticos de la oposición, sindicalistas, empresas y periodistas. Una explicación diferente surge de aplicar el análisis económico. En este sentido resulta muy relevante observar que desde el año 2010 las reservas internacionales vienen cayendo a un ritmo de -13% por año (pasando de U$S 52 mil millones a U$S 28 mil millones), el dólar creció a un ritmo del 40% por año (paso de $4 a $15) y la base monetaria –o sea, la emisión de dinero– creció a un ritmo de 29% por año.
Para tomar un punto de comparación de esta dinámica se puede tomar la experiencia de los países vecinos que no sufren inestabilidad cambiaria. Según datos de los bancos centrales de cada país se observa que entre los años 2010 y 2014:
  • En Brasil, la emisión de dinero y las reservas crecieron al 10% anual.
  • En Chile, la emisión monetaria creció al 12% y las reservas al 17% anual.
  • En Uruguay, la emisión monetaria creció al 15% y las reservas al 24% anual. 
Estos datos muestran que en los países vecinos el crecimiento de la base monetaria fue mucho más moderado que en la Argentina y en todos los casos estuvo acompañado por importantes aumentos de las reservas internacionales. Asociado a ello, aparece la estabilidad cambiaria. Entre los años 2010 y 2014, la devaluación en Brasil fue del 8% anual y en Chile y Uruguay del 4% anual. En estos países, el Banco Central no está sometido a las presiones de un elevado déficit fiscal por eso utiliza la política monetaria para estimular la producción, controlar la inflación y proveer estabilidad al tipo de cambio.

En la Argentina, por el contrario, el Banco Central opera en función de las necesidades de emisión monetaria que impone el muy elevado déficit fiscal. La presión alcista sobre el dólar proviene del simple hecho de que la abundancia de pesos y la alta inflación alimentan la demanda de dólares por parte de la población. Cuando se modificó la carta orgánica del Banco Central, abriendo la posibilidad de financiar déficit fiscal con emisión monetaria, se argumentó que esto permitiría motorizar el crecimiento económico, el empleo y la inclusión. Las evidencias demuestran lo contrario ya que el Banco Central se ha convertido en un mero financiador del Tesoro Nacional desvirtuando las funciones que en un país bien organizado tiene esta institución. Las consecuencias son alta inflación, inestabilidad cambiaria y deterioro de la producción, el empleo y la situación social.

Según datos de la Secretaría de Hacienda, en los primeros siete meses del año el gasto público nacional creció a una tasa del 46% interanual. Agotadas las posibilidades de seguir aumentando impuestos y sin acceso al crédito, esta dinámica en el gasto público impone una masiva emisión de moneda. Ante estas evidencias que denotan el enorme desequilibrio macroeconómico, no hay espacio para elucubraciones. Es muy visible que el principal factor generador de la escalada del dólar no son las conspiraciones, sino el déficit fiscal.
El conflicto con los fondos “buitres” es un tema menor frente a la enorme degradación al que ha sido sometido el sector público. Por eso, el tema más prioritario y complejo no es restablecer el acceso a los mercados financieros internacionales sino repensar la organización del Estado. De ser una fuente de empleo espurio, corrupción, ineficiencias y burocracia, debe pasar a ser un factor promotor del desarrollo social a partir del replanteo de sus prioridades y la profesionalización de su planta de personal.
(*) IDESA. Informe Nº 566 del 21 de Septiembre de 2014

Los aumentos de salarios no compensarán la inflación

Por IDESA (*)
Los incrementos de remuneraciones acordados en los convenios colectivos de trabajo para el año 2014 resultarán similares a la inflación oficial y por debajo del verdadero aumento de los precios. Esta caída en el salario real es otro indicio  de que el “modelo” está agotado. Con reglas que no incentivan la inversión ni la productividad y un creciente desequilibrio fiscal, el resultado predecible es el estancamiento económico y el deterioro social aun en un contexto internacional que continúa siendo muy favorable.

Los “modelos populistas” han sido estudiados profusamente en la literatura económica. El esquema se basa en la expansión del consumo y el gasto público. En el inicio, mientras la inflación se mantiene en niveles moderados, la población disfruta de mejoras en sus niveles de ingresos reales. Esto motoriza la actividad económica y el empleo. Pero se trata de un proceso no sustentable. Los límites se exteriorizan cuando la inflación se acelera, los salarios reales se deterioran y caen la producción y el empleo.  

La política económica que se viene aplicando en la Argentina en la última década encuadra en los lineamientos de un “modelo populista”. Obviamente que hay diferencias con similares estrategias aplicadas en el pasado. Entre la más importante se destaca el contexto internacional especialmente favorable. Sin perjuicio de ello, y dado que no hay diferencias de sustancias, resulta pertinente evaluar la etapa del ciclo populista que se está atravesando.
Tomando datos oficiales del INDEC para los salarios y del Congreso Nacional para los precios, dadas las distorsiones ocurridas en la medición de la inflación, se observa que:
  • En el período que transcurre entre los años 2003 y 2008 el salario registrado creció al 23% anual mientras que los precios lo hicieron al 14% anual.
  • Entre los años 2008 y 2013 el salario formal creció al 26% anual mientras que el crecimiento de los precios se aceleró llegando al 24% anual.
  • En la primera mitad del 2014 los salarios vienen creciendo a razón de 31% anual mientras que los precios crecen al 39% anual.
Estos datos muestran que se está entrando en la fase donde la inflación supera el crecimiento de los salarios. El fenómeno se confirma con información publicada por el Banco Central que señala que en los convenios colectivos de trabajo de las principales actividades económicas se han acordado aumentos de salarios para el año 2014 del orden del 31% anual. Se trata de un valor que resulta inferior a las mediciones de inflación que difunde el Congreso Nacional y similar al aumento de precios que viene reportando el INDEC con la nueva medición oficial del Índice de Precios al Consumidor.

La evolución de salarios y la inflación en la última década reflejan las etapas del “modelo populista”. Entre los años 2003 y 2008 las remuneraciones recuperaron la enorme licuación sufrida con la mega-devaluación del año 2002. El proceso fue favorecido por términos del intercambio muy favorables, lo que permitió eludir las típicas crisis que sufrió en el pasado la Argentina asociadas a la “restricción externa”. En el periodo 2008 - 2013, la inflación se aceleró y a los salarios les resultó difícil seguir el ritmo. Lo que se observa en el año 2014 aparece como la fase final del “modelo” donde la inflación es tan alta que aun con crecimientos nominales muy elevados de salarios no llegan a compensar los aumentos de precios. Mientras tanto el deterioro fiscal es desbordante al punto que ni con una presión impositiva récord se evita una masiva emisión monetaria.

La experiencia internacional muestra que el progreso social se logra a partir de reglas institucionales que promueven la inversión y la productividad. Por el contrario, políticas que inducen aumentos de salarios por encima de la productividad y aumentos del gasto público por encima de los ingresos permiten mejoras transitorias. El proceso es políticamente atractivo por sus resultados de corto plazo, pero no sustentable porque termina en aceleración de la inflación, recesión y deterioro en la situación social.


La bonanza de los precios internacionales de los últimos años fue desaprovechada. Frente al nuevo fracaso se hace evidente la importancia de acompañar las enormes potencialidades de recursos naturales con que cuenta el país con instituciones que incentiven el trabajo, el esfuerzo y la inversión en capital físico y humano. Insistir con el modelo “populista”, del consumo inmediato y el facilismo, sólo garantizará más mediocridad, estancamiento y retraso del país en el concierto internacional. 
(*) IDESA. Informe Nº 564 del 7 de Septiembre de 2014


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Se acabó la suerte

Por Analytica Consultora (*)
En el momento menos oportuno, el contexto global le juega una mala pasada a la coyuntura local. La revalorización del dólar a nivel mundial, la caída en el precio de los commodites, de la soja en particular, no son buenas noticias para una economía que necesita divisas del comercio exterior para descomprimir al mercado cambiario y hacer más llevadera la transición. Mientras el Gobierno siga alejado de los mercados financieros internacionales y sin el impulso de la mejora en los precios, la restricción externa se hará cada vez más fuerte. De cara al 2015, con vencimientos de deuda por más de USD 12.000 M, la actividad será la variable de ajuste. El “vivir con lo nuestro” será cada vez más nocivo para el bienestar general.
La muy buena performance de la economía americana en el segundo trimestre, recuperada de un flojo primer trimestre producto de cuestiones climáticas, contrasta con la debilidad que sigue mostrando la economía europea y otras economías desarrolladas. Así, con la Reserva Federal (la FED) limitando la expansión monetaria y con el Banco Central Europeo (BCE) aumentando la liquidez, el dólar consolida la recuperación y con ello, las monedas de los países emergentes se deprecian y los commodities caen, tendencia que se acentuó en setiembre. La coyuntura global no presenta un cambio abrupto como en la crisis de 2008, cuando el pánico global provocó una fuerte revalorización del dólar y el derrumbe de los commodities. En esta oportunidad es un proceso más largo, menos volátil y no prevemos que pueda derivar en un evento de shock. No esperamos un flight to quality pero si cambios en la dinámica para el corto plazo.
La apreciación del dólar a nivel mundial (destacando la evolución reciente frente al euro y el real brasileño) es un nuevo golpe al Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) de Argentina que no logra recuperar terreno debido a la aceleración de la inflación. De acuerdo a nuestras estimaciones, setiembre finalizará con una caída del TCRM del orden del 3% mensual, el nivel más bajo desde noviembre del año pasado. El TCRM terminará 2014 con una pérdida del 5% si el BCRA no acelera el aumento del tipo de cambio nominal, agudizando los problemas de competitividad que muestra la economía en su conjunto.
Por otro lado, el fortalecimiento de la moneda norteamericana repercute negativamente en los precios de las materias primas que siguen en baja, aunque se mantienen en niveles históricamente elevados. Todos los commodities ajustaron: petróleo, metales y alimentos muestran caídas del orden del 11% en los últimos tres meses. Sin duda lo más alarmante es la disminución del precio de la soja, al representar más de un tercio de las exportaciones del país,  que en los últimos dos meses cayó más de un 30%, finalizando la última semana en USD 370 por tonelada, el nivel más bajo de los últimos 4 años. Bajo estas condiciones, aun suponiendo cosecha récord en 2015 (55 millones de toneladas de acuerdo al último informe del USDA) la oferta de divisas del sector sería de USD 7.000 M menor a la de este año.
Así las cosas, el gran aliado que tuvo el kirchnerismo durante prácticamente todo su mandato, de a poco se va diluyendo. Sin el impulso que dio el fortalecimiento del dólar y el alza en los precios de los commodities junto a la imposibilidad de acceder a los mercados financieros, las reservas internacionales estarán continuamente bajo presión.  Como lo marcamos en “Menos exportaciones, más recesión” (Analytico #282), el faltante de divisas obliga a una mayor restricción de las importaciones ergo de la actividad económica, achicando aún más la oferta y presionando al alza los precios. El “vivir con lo nuestro” tiene cada vez menos vida.
(*) Analytica Consultora. Directores: Ricardo Delgado y Rodrigo Alvarez. Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2014 en el Analytico Semanal Nº 285

La calidad de la educación es una construcción colectiva y una responsabilidad compartida

Entrevista (*) con Mariela Leones, Coordinadora Nacional del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) para Argentina.
Mariela ha estado vinculada al LLECE desde 1997, año en que fue implementado el primer estudio que mide el aprendizaje en educación primaria en América Latina, el PERCE, de igual forma que con la segunda versión de la evaluación, SERCE en 2006; en ambas ocasiones, Mariela fue miembro del equipo pedagógico del Ministerio de Educación Nacional.
Actualmente, coordina la implementación de los estudios del LLECE como jefa del Departamento de Evaluación de la Calidad Educativa de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (DiNIECE) del Ministerio de Educación de Argentina.
¿Cómo evalúa su experiencia como coordinadora nacional del LLECE hasta ahora?
Con la reciente aplicación del TERCE en el año 2013, pude valorar la riqueza del intercambio de experiencias desarrolladas en otros países de la región, con los que compartimos una historia atravesada por dificultades educativas propias, que requieren de un trabajo mancomunado y sostenido en el tiempo.
¿Ha contribuido el LLECE al desarrollo de la evaluación educativa en su país?
A lo largo del tiempo el LLECE ha aportado conocimiento técnico riguroso y experiencia al desarrollo de la evaluación latinoamericana. Además, para los equipos técnicos de los países que participaron de la evaluación, estos conocimientos han estado marcados por una visión común y cooperativa en el diagnóstico de los problemas educativos.
¿Cómo se organiza la evaluación educativa en su país y cuáles son su enfoque y objetivos?
La calidad de la educación es una construcción colectiva y una responsabilidad compartida por todos los involucrados en el hecho educativo y su evaluación debe asumir, entonces, un carácter eminentemente formativo. Un proceso de evaluación con carácter formativo, además de exhibir resultados, enfatiza la interpretación y comprensión en torno a los mismos, en términos de qué transmiten y qué muestran esos resultados, y acciona en consecuencia para la mejora educativa.
Es así que el Ministerio de Educación, a través del Departamento de Evaluación de la DiNIECE, tiene entre sus funciones coordinar y organizar el Operativo Nacional de Evaluación (ONE) así como la implementación de las evaluaciones internacionales TERCE y PISA.
Hace 20 años que se llevan a cabo los ONE, aplicados a una muestra de alumnos de tercer y sexto año de la educación primaria, a una muestra de segundo/tercer año y último año de la educación secundaria. A partir del 2010, se realiza un estudio censal en el último año de la educación secundaria. El Consejo Federal de Educación, en 2010, decidió una periodicidad trienal de la aplicación de las evaluaciones nacionales.
En el ONE se administran pruebas estandarizadas dentro de un enfoque de evaluación formativa de criterios, cuyo referente es el currículo nacional: núcleos de aprendizaje prioritarios. El enfoque se centra en la descripción de una escala de desempeños de los estudiantes y se informa el porcentaje de los alumnos que hay en cada nivel. Esto favorece el diálogo pedagógico necesario para repensar las hipótesis, reformular alternativas de solución, y dinamiza la reflexión del docente sobre sus propias posiciones metodológicas en la elaboración de estrategias de enseñanza y en el análisis de las respuestas de los alumnos.
Los criterios de evaluación son aprobados a partir de un proceso de consenso nacional previo a la aplicación piloto de las pruebas. Nuestros equipos técnicos dedican gran parte del tiempo de trabajo cuidando que los contenidos curriculares estén bien representados en las preguntas que se aplican en las pruebas nacionales.
En el último ONE, realizado en 2013, fueron evaluadas más de 10.000 escuelas, alcanzando a más de 400.000 alumnos del nivel primario y secundario. Las áreas evaluadas fueron matemática, ciencias sociales, ciencias naturales y lengua/escritura; la evaluación a gran escala de una producción escrita de los estudiantes es una experiencia pionera en el país.
Se aplican, además, cuestionarios de contexto destinados a los alumnos, docentes y directores de la educación primaria y secundaria. La finalidad de tales cuestionarios ha sido proporcionar información útil para profundizar el conocimiento sobre los factores que explican el nivel y las desigualdades en el desempeño de los estudiantes.
Con el análisis de los resultados se elaboran informes y recomendaciones metodológicas para la enseñanza destinados a los docentes. Asimismo, se convoca a todas las jurisdicciones a elaborar proyectos de uso de la información del ONE, promoviendo así la reflexión, la apropiación de los resultados y la mejora educativa de acuerdo a los contextos locales.
En particular, la devolución de los resultados del ONE Censal de la Educación Secundaria es confidencial y solamente se le entrega al director de cada escuela evaluada, a través de un sitio en internet. Cada director de escuela, mediante una clave, accede a los resultados de su escuela con un informe pedagógico sobre los desempeños de los estudiantes de la institución educativa.
Por último, antes de la aplicación de las evaluaciones nacionales e internacionales, se desarrollan programas de sensibilización y capacitación destinados a docentes, directivos y supervisores de las escuelas, a fin de explicitar los criterios de evaluación y acompañar a la institución educativa en el proceso de evaluación.
¿Cómo piensa usted que el TERCE pueda apoyar a la mejora de calidad educativa en su país?
El TERCE será una herramienta valiosa en la medida en que todos los involucrados nos apropiemos del sentido y de la importancia de sus resultados para repensar la calidad de los aprendizajes de la educación primaria en la región y, desde aquí, repensar la calidad educativa en todas sus dimensiones y complejidades.
En primer lugar, es deseable dimensionar cabalmente el sentido y la importancia que tiene el estudio para cada país en sí mismo y, luego en el marco de una evaluación comparada, para explicar e iluminar la actual situación educativa latinoamericana y poner en perspectiva con la anterior edición del estudio (SERCE, 2006).
En nuestro país, como en la mayoría de los países de la región, la educación primaria cuenta con el logro, más que aceptable, de indicadores cuantitativos (acceso y egreso del nivel). Pero los indicadores cualitativos (calidad de los aprendizajes) no han sido lo suficientemente interpelados y abordados por todos los actores educativos; esto último requiere de un mayor esfuerzo y trabajo sostenido en el tiempo. Sin dudas, un indicador no es sin el otro y juntos lograrán una plena inclusión con calidad y justicia social, en todas sus dimensiones económica, cultural, afectiva y política.
Es así que el TERCE contribuye a explicar e iluminar la calidad de los aprendizajes de los niños y niñas de la región en función de los contextos locales. Comprender en profundidad lo que saben y son capaces de hacer nuestros alumnos, en un determinado recorte de saberes evaluados, y, a su vez, potenciar esta información con otros estudios cualitativos, puede posicionar al país y a la región en un renovado debate sobre las prácticas pedagógicas y las estrategias de enseñanza y de aprendizajes, a fin de definir las políticas públicas educativas más acertadas para el nivel en el actual contexto educativo.
¿Cuál es el estado de situación de la educación en su país? ¿Cuál es el mayor desafío actual?
En los últimos años Argentina ha priorizado promover el desarrollo económico con inclusión social y la mejora educativa con inclusión escolar.
Esta prioridad de la educación se ha visto reflejada en la inversión creciente del sector público argentino que, desde la puesta en marcha de la Ley de Financiamiento Educativo en 2006, ha permitido el 6,5% de inversión en la educación como porcentaje del PIB.
En este contexto, en 2014 el gasto en educación aumentó en $5.809,0 millones de pesos argentinos, un alza de 11,1% interanual.
Cabe mencionar también las asignaciones correspondientes al Fondo Nacional para la Educación Técnico-Profesional, así como la política salarial docente sostenida en el tiempo. Asimismo, el Programa Nacional de Formación Permanente “Nuestra Escuela”, que abarca al millón de educadores de distintos niveles y modalidades de gestión estatal y privada.
Durante los últimos años el Estado ha hecho entrega también de 67 millones de libros. Asimismo, ha hecho un constante aporte a la infraestructura edilicia escolar de todos los niveles. También este año el Programa Conectar Igualdad continuará con la entrega de computadoras portátiles, después de repartir 3,5 millones de netbooks el año pasado.
Con relación a la educación superior, se ha gestionado la creación de universidades nacionales y los más de 1,8 millones de estudiantes universitarios.
Parte del desafío está en amplificar y sostener en el tiempo éstas y otras acciones de inclusión social y escolar. Es decir, continuar trabajando con políticas educativas integrales que posibiliten su implementación efectiva para todo el alumnado, en pos de reducir la brecha de las desigualdades sociales, lograr la calidad en las condiciones de partida y democratizar la enseñanza.
En tanto, los nuevos desafíos que se pretenden alcanzar están vinculados con la extensión de la jornada extendida en zonas socioeconómicamente vulnerables, la obligatoriedad de la sala de cuatro años, mejora de las condiciones de permanencia y egreso de la escuela secundaria, profundizar el uso de las TIC en las prácticas pedagógicas y potenciar la formación y capacitación docente.
(*) Publicado por Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe . Reproducido por Comunidad y Política el 24 de Septiembre de 2014 y compartido por gentileza de German Gegenschatz.