martes, 16 de septiembre de 2014

Sustitución de Importaciones y Areas Optimas

Por Nicolás Cachanosky (*)
El análisis económico de las políticas de sustitución de importaciones no pasan la prueba de la ley de ventajas comparativas

El tema de sustitución de importaciones no es nuevo en Argentina. Ya sea que se lo llame directamente sustitución de importaciones o se utilicen frases como tipo de cambio competitivo, compre nacional, industria Argentina, etc., el argumento de fondo se basa en los beneficios de “vivir con lo nuestro.” Más allá de las objeciones de eficiencia económica que pueden levantarse a estas políticas, no dejan de estar basadas en peligrosos nacionalismos
Si la división del trabajo es una de las principales fuentes de desarrollo y, por lo tanto, de nivel de ingresos, por qué impedir la división del trabajo a nivel internacional que es donde hay más beneficios por obtener. En los cursos introductorios de economía se suele enseñar la Ley de Ventajas Comparativas, que es tan contraintuitivo como sólida. Una de las lecciones de esta ley es que si el otro país con el que se comería (indistintamente de que sea más rico o productivo) posee alguna ventaja comparativa en la producción de algún bien, entonces es el caso que nuestro país posee ventajas comparativas en otro bien. Los miedos al comercio exterior son infundados. Distinto es el miedo de quien se ha cerrado al mundo por varios años y debe afrontar un proceso de cambio. Así como la resaca no la causa la falta de alcohol, los problemas de abrirse al comercio no los causa el comercio, sino el haberle dado la espalda por tanto tiempo.
Reflexiones menos técnicas, sin embargo, hacen ver lo relativo (endeble) de los fundamentos de las políticas de “vivir con lo nuestro.” ¿Por qué el cerrarse al comercio debe terminar en las fronteras del país? Si la sustitución de importaciones es tan buena, ¿por qué no extenderla a nivel provincial? Mejor aún, que cada ciudad del país deba vivir únicamente con lo suyo. Y si somos realmente serios en los beneficios de la sustitución de importaciones y vivir con lo nuestro, extendamos al principio a nivel personal prohibiendo todo intercambio entre personas, y no sólo el intercambio entre dos personas que accidentalmente viven de lados opuestos de una frontera política.
En última instancia, lo que justifica que la sustitución de importaciones termine en las fronteras del país son argumentos nacionalistas. Esta postura puede ser explícita o implícita. Los nacionalismos no tienen un buen track record en la historia mundial y en el plano ecoómico llevan a cuestionables decisiones políticas como la última década Kirchnerista ha dejado de manifiesto. Supongamos que no estamos hablando de Argentina, sino de una pequeña región del país. Para tomar un caso extremo, supongamos que la Ciudad de Buenos Aire es un país independiente. ¿Estaríamos dispuestos a sostener que este distrito debe cerrarse al comercio y vivir con lo suyo o abrirse al comercio? Y si se abre al comercio, ¿debe ser sólo con el territorio de Argentina o a nivel mundial? ¿Por qué limitarse a Argentina?
El análisis económico de las políticas de sustitución de importaciones no pasan la prueba de la ley de ventajas comparativas. El problema de fondo es ideológico-nacionalista. Este es un problema que cae más en el ámbito cultural y educativo que en el económico. Es imperativo que Argentina se despoje de su sentimiento nacionalista.
(*) Nicolás Cachanosky. Metropolitan State University of Denver, Department of Economics. Artículo publicado en "Punto de vista económico" el 15 de Septiembre de 2014
Twitter: @n_cachanosky