viernes, 3 de octubre de 2014

La ausencia simbólica

Por Carlos Coria García (*)

La ausencia de la oposición en el recinto de diputados en el tratamiento del Código Civil y Comercial Unificado, no hace otra cosa que crear un hito simbólico fundacional, que termina por legitimar una construcción abyecta de poder en la otra parte, si no hay acción en el extremo contrario no hay resistencia al espiral ascendente, que aspira siempre  el que se encuentra en un estado de poder jerárquico.

El beneficio con el que fueran galardonados a partir del año 94` los partidos políticos, como “instituciones fundamentales de la democracia” y únicos portadores del derecho de colocar  los “representantes” del pueblo en los poderes electivos está en duda, siempre sostuve que es una fábula.

Los miembros del arco opositor (porque opción no son) destrozaron los oídos de todos con la retórica del “mandato popular” que llevan adelante en su función, pero resulta que en el único lugar donde deben estar no lo están, en el recinto del parlamento. Pensar –decía Heidegger- es colocarse frente al acontecimiento y preguntar. ¿Por qué la otra mitad de los miembros de la Cámara de Diputados no estuvo en el “debate” y votación? Porque pertenecen a una corporación gerenciada por cinco o seis individuos, que sólo aspiran a lograr sus propios intereses escudados en la representación, son los partidos políticos, vetustas instituciones que sirven para prolongar la agonía de una sociedad y no a la inversa.

Si hacen gala de su “representación” debían estar sentados cada uno en sus bancas, sosteniendo su posición y atacando cada punto que consideran equivocado, y no usar como causa absolutoria de tal deber, el hecho de que el tratamiento de la ley es ilegal, para esas cuestiones hay otras vías y muchos otros que podrían llevarlo a cabo. Esta gente privilegiada como ningún otro ciudadano debe estar presente en el tratamiento de la ley más simple a la más compleja, para eso dicen estar.

En algún otro tiempo, no hace mucho, fueron mayoría en el recinto y no han podido cambiar una sola coma de lo que decían estaba mal, mintieron a viva voz, engañaron a sus “representados” de la forma más vil. ¿Por qué deberían tener la razón ahora?

Hay que ser capaces –decía Nietzsche-  de no creer aun lo que uno piensa. Es una forma de poner en duda o a prueba, de que se puede estar equivocado y rever a tiempo para volver a encaminar la idea.

 La ausencia de confrontación parlamentaria es un meta-mensaje a la sociedad de que el poder simbólico, construido en base a lo fundacional es superior a cualquier estrategia. El resultado final, es el convencimiento por parte de la sociedad que el camino correcto a seguir, es el que propone el vencedor.

(*) Carlos Coria García. Co-Autor: “El Municipio, Historia y Evolución, La Ciudad como municipio. El municipio autónomo”. Tomo I, Moglia Ediciones, 2012. Co-Autor: “Teoría de la Esencia Política”, segunda edición. Autor: “The Fundamental Orders, the american constitunional law and its sources”. El Derecho Constitucional Norteamericano y sus fuentes.


Fuente: Comunicación personal del autor