viernes, 3 de octubre de 2014

La estrategia oficial con los holdouts fue demagógica y populista

Por Alvaro Vargas Llosa (*)

Si bien al peruano Álvaro Vargas Llosa no le resulta muy cómoda la idea de que un extranjero critique al país que lo hospeda, no deja de efectuar observaciones críticas al ser consultado por 3Días sobre la situación en la Argentina, abordada en parte de su último libro Últimas noticias del nuevo idiota iberoamericano (Planeta). En éste, donde comparte autoría con Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner (es la tercera entrega que hacen estos autores donde analizan a la sociedad y la política en Latinoamérica, pero incluyen esta vez a España), se relata una crítica al dominio kirchnerista de una década en la Argentina. El autor puntualiza que, en estos últimos años, el país logró superarse a sí mismo en "demagogia" y ausencia de respeto por la economía de mercado. Y cuando ya la década que recién iniciaba a principios del siglo XXI se había empapado de todo eso previamente, el país se sumergió en una nueva aventura cuyos resultados populistas solo se comienzan a ver ahora, a su entender. Es que tocó -repara- un buen ciclo económico, de esos que ocurren cada 30 años o más, con aumentos de precios asombrosos, con subidas de hasta el 20% anual. Pero la perseverancia en el error fue mayor y ahora es tarde, dice. "Asistimos a una economía completamente estancada, que empezó a importar gas y ahora comienza a hacerlo con el petróleo". Asimismo, indica una inflación del orden del 40%, con pérdida vertiginosa de reservas.
"Por todos lados están ocurriendo manifestaciones, síntomas del desastre", sentencia. Pero, el escritor no se hunde en el pesimismo y advierte que el proceso electoral de 2015 puede ser la salida a una situación preocupante pero, a diferencia del caso venezolano, menos complicada. Siempre y cuando no aparezca un nuevo proceso populista, mantiene cifrada la esperanza en un cambio positivo.
El populismo latinoamericano es el gran villano, al entender de Vargas Llosa y de los otros dos autores que lo acompañan en la edición. "El kirchnerismo es otro modelo político populista más que lleva a que el campo subvencione a la ciudad, como ocurrió con el peronismo décadas atrás", dispara el limeño. La abundante riqueza agrícola del país se aprovecha cuando el Estado la detecta y procede a exprimirla. Por caso, durante el ciclo kirchnerista el país pasó de unos u$s 20.000 millones a u$s 80.000 millones en exportaciones del agro, siendo la soja la cuarta parte de la economía. "Se subvenciona a la ciudad y así se obtiene un voto cautivo, el control político de la población", observa.
Otro gran malvado de la película en el panorama latinoamericano es la corrupción. Es su Talón de Aquiles y son pocas las excepciones, como Chile y Uruguay y, en menor medida, Costa Rica. La Argentina no entra dentro de ese selecto trío y las miradas apuntan al vicepresidente Amado Boudou, doblemente procesado, un caso inédito en la historia argentina. Como sea, el autor le otorga el beneficio de la duda, hasta que no medie un fallo judicial que lo encuentre culpable. "La corrupción que se ha vivido en esta década supera largamente a la de los 90", apunta.
Una bandera política que el kirchnerismo ha utilizado en su provecho es la que devino de la lucha por la negociación de la deuda. En opinión de Vargas Llosa, su uso político ha sido un error. "La estrategia del Gobierno fue ilógica, confrontativa, demagógica, en una palabra: populista", sentencia. Tal vez, si no se le hubiese convertido en una bandería se hubiera podido negociar, apunta, pero el choque se resume en una expresión fantasmagórica: fondos buitres, un caballito de batalla de última hora. "Ahora lo que preocupa es que se dé un nuevo caso en otro país", concluye.
El 2015 no será un año fácil. "El próximo gobierno pagará un costo muy alto", afirma Vargas Llosa. Deberá desmontar, dice, un sistema político y económico basado en la concentración del poder que ha debilitado todas las instituciones. Es el primer desafío. "Reconstruir eso va a tomar mucho tiempo", vaticina. El segundo, es emprender reformas veloces para poner a la Argentina a la par de los mejores del continente. Mientras, la economía habla por sí misma y, ejemplifica, el PBI de Colombia supera al argentino y, con populismo mediante, podría acrecentar la brecha.

Panorama regional

Las miradas apuntan a Brasil en vista de las próximas elecciones a las que Vargas LLosa califica como el evento político más trascendente de la región en los últimos años. "Se necesita quitar del poder al PT porque ha hecho mucho daño", lanza. Y dice que ese país no crece desde 2010, al tiempo que critica su acerca acercamiento a Venezuela y Cuba. "Brasil ha perdido la oportunidad de ser el gran líder de la región", comenta, apesadumbrado.
Sobre la promisoria Alianza del Pacífico, sostiene que, aunque no resulte una panacea, en cierto sentido ocupa el vacío que ha dejado Brasil. A Vargas Llosa le resulta absurdo que esta nación crezca menos que Chile y Perú, cuando a su entender debería ser el motor del crecimiento regional. El desafío de Marina Silva, la contendiente del Partido Socialista que se mediría en un eventual ballotage con Dilma Rousseff, no es pequeño. Debe hacer frente a un aparato de poder gigantesco para desbancar al PT del Planalto. Si triunfa Silva, quien ha hecho comentarios positivos sobre la Alianza del Pacífico, una nueva línea tendrá consecuencias positivas sobre ese bloque y también para el debilitado Mercosur. "Necesitamos a Brasil líder", finaliza el peruano.
(*) Alavaro Vargas Llosa. Ensayista y periodista peruano nacionalizado español. Artículo publicado en El Cronista el 26 de Septiembre de 2014