sábado, 11 de octubre de 2014

Las dos opciones de Cristina: al abismo con las banderas, o la racionalidad para llegar

Por Manuel Solanet (*)

Cuando en julio parecía que se llegaba a algún tipo de acuerdo con los holdouts y se evitaba caer en default, Cristina pateó el tablero y planteó una guerra innecesaria y destructiva. Se vieron así desmentidos los pronósticos que vaticinaban una mayor racionalidad y que se apoyaban en los acuerdos previos con Repsol, el Ciadi y el Club de París. La Presidente eligió el camino de la confrontación.
Con un Kicilloff que acató y que hasta pareció sentirse bien en esta opción, el gobierno fue hacia el default, pero con todas las banderas desplegadas. El discurso oficial se radicalizó en una dialéctica anti imperialista y nacionalista. El gobierno que buscó y obtuvo varios apoyos externos para estudiar un sistema internacional de restructuración de deudas soberanas con protección antibuitre. Así logró la votación numéricamente favorable de la ONU pero con el voto negativo o la abstención de los países que realmente importaban. El objetivo fue seguramente obtener un rédito político interno, pero esencialmente la Presidente enfervorizó a su núcleo duro.
Así vinieron las cadenas nacionales de una presidenta enfervorizada ante los aplaudidores obsecuentes y los “pibes de la liberación”. La escalada se llevó hasta el Consejo de Seguridad de la ONU, en donde nuestra presidenta distribuyó golpes con especial dedicación al presidente Obama, a los Estados Unidos y varios países líderes de occidente. El Juez Griesa y las fondos “buitres” han sido confirmados como los malos de la película, pero según la Presidente son solo la parte visible de los grandes intereses del capital concentrado del mundo que están empeñados en destruir un modelo exitoso que los molesta, voltear a su gobierno y hasta atentar contra su vida.
Gran parte de los analistas políticos y económicos, también los mercados, piensan que todo esto es cháchara y que después del 1° de enero, cuando caiga la cláusula RUFO, el gobierno arreglará con los holdouts. Apoyando esta hipótesis se dice que el instinto de supervivencia y la necesidad de llegar al fin del mandato, impondrán la racionalidad para poder recuperar el crédito externo. Sin esto no habría posibilidad de cortar la diarrea de emisión e inflación que provoca un déficit fiscal imposible de corregir, aún con un ajuste severísimo.
Esta hipótesis está abonada por las versiones que el ministro Kicilloff le habría dicho a algunos empresarios que se queden tranquilos, que en enero se arregla. La entrevistas de la presidente con Soros y con Eurnekían reforzarían la idea que hay voluntad de arreglar, más allá del discurso de guerra.
La otra hipótesis alternativa es la de una Presidente que se decide por la épica de su propio relato y continúa la guerra aunque acelere la crisis. En esta alternativa no habría arreglo con los holdouts. Podría ser que opte por este camino con auténtico convencimiento sin advertir las consecuencias, o bien que conociéndolas prefiera irse con las banderas que le darían más fuerza desde la oposición. Habría luchado contra los enemigos externos e internos no concediéndoles nada en defensa de su pueblo.
El kirchnerismo se ha ocupado de nombrar jueces adeptos para que luego los protejan. Además se ocupará en las próximas elecciones de entrar legisladores en las listas y sostener en todo lo posible las mayorías parlamentarias. Sabe sin embargo que una vez perdido el poder las lealtades son efímeras. Probablemente esos mismos jueces tomarán y moverán las causas de corrupción, que a esta altura son difícilmente disimulables.
Si la alternativa de racionalidad para terminar el mandato es de todas maneras un escenario de dificultades sociales y económicas, puede que el núcleo duro kirchnerista prefiera la opción épica de una lucha que los victimice, dándole mayor agresividad a su futura acción y un mejor escudo político ideológico frente a los esperables enjuiciamientos.

Nada se puede anticipar hasta que pase el 1° de enero o se clarifiquen mejor los comportamientos. Por ahora el gobierno no hace más que agravar su situación y la del país en cada discurso o medida que toma. La herencia es cada vez más gravosa y el esfuerzo de recuperación será cada vez más grande.
(*) Manuel Solanet es Ingeniero Civil con estudios de postgrado en Economía. Actualmente es Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Fue Secretario de Hacienda de la Nación y Secretario para la Modernización del Estado. Es además Director de Políticas Públicas de la Fundación Libertad y Progreso. Artículo publicado en Fortuna.web el 3 de Octubre de 2014