martes, 14 de octubre de 2014

No es la soja, K-K, es la economía y el tipo de cambio

Por Economía & Regiones (*)
En el gráfico se puede apreciar que un dólar más fuerte implica una soja más barata y viceversa. Como es de esperar que el dólar siga ganando poder adquisitivo, es probable que el valor de la soja siga cayendo suavemente en 2015 / 2017. En este futuro escenario será vital poder recuperar el tipo de cambio como herramienta de política económica para amortiguar la baja de la soja y su menor fuerza para motorizar la economía. Brasil, Chile y Perú tienen esa herramienta disponible en la actualidad. Nosotros, no.

Hoy por hoy, el precio internacional de la soja se ubica en torno aUS$350 la tonelada, mientras que el precio promedio de la oleaginosa entre 2001 (US$169 tn) y 2007 (US$317 tn) se ubicó en torno a US$ 232 la tonelada
 
En otros términos, en la actualidad el precio de la soja cotiza un 50% por encima del precio promedio del 2001/2007. Por ende, ni el mundo ni el precio de la soja no se nos vino “encima”. 
 
No obstante, macroeconómicamente se percibe que el precio de la soja actual no “alcanza” para dinamizar, y mucho menos motorizar, el débil nivel de actividad económica doméstica, que caería en torno al 3% en 2014 y “con más de lo mismo”, se contraería aún más en 2015. 
 
¿Por qué sucede esto? 
 
La respuesta más sencilla es comparar el actual precio de la soja con el que tenía en los años anteriores. En la actualidad (US$350) la soja está más barata que en 2013 (US$517); 2012 (US$538) y 2011 (US$438). Sin embargo, comparar el precio actual de la soja con el que había en 2013 / 2011 no sería correcto para argumentar que la actual cotización es muy baja, ya que la base de comparación es contra años formidables en materia de precio de oleaginosa. 
 
Es más, se podría argumentar que en 2007 cuando la economía creció al 8% anual, el precio de la soja era US$317; es decir más bajo que su actual cotización.
 
Entendiendo esto último se puede visualizar que la actual caída del PBI no es responsabilidad ni del actual “bajo precio de la soja” ni del escenario internacional, sino más bien de las políticas económicas aplicadas durante estos años, como el cepo, el desdoblamiento cambiario, las trabas a las importaciones y al giro de dividendos, al creciente déficit fiscal que se financia con emisión monetaria, etc. 
 
La fuerza de la soja (y de todo commodity) como motor de tracción macroeconómico no depende exclusivamente de su precio internacional, sino que también depende de su poder adquisitivo en la economía en cuestión. 
 
El poder adquisitivo de la soja (y de todo commoditydepende del tipo de cambio real. Un tipo de cambio real más depreciado (dólar más caro), genera más poder de tracción, ya que una tonelada de soja puede comprar más cantidad de bienes y servicios en esa economía e incentivar la demanda agregada. 
 
Por el contrario, con un tipo de cambio real más apreciado, la soja tiene menos poder de tracción porque una tonelada puede comprar menos cantidad de bienes y servicios en esa economía. 
 
A su vez, el tipo de cambio real es una variable influenciada por las políticas fiscal, monetaria y de ingresos que se aplican en cada economía en diferentes momentos del tiempo. 
 
Por lo tanto, la incidencia de las políticas en el tipo de cambio real, permite captar (indirectamente) las influencia del gobierno sobre la “fuerza de tracción” de la soja en la economía doméstica. 
 
Claramente, la soja dejó de motorizar el crecimiento económico porque su poder adquisitivo cayó un 32% entre 2007 y 2014. Es decir, una tonelada de soja exportada a US$350 en 2014 puede comprar un 32% menos de bienes y servicios en la economía argentina que una tonelada de soja vendida a US$317 en 2007. 
 
¿Por qué? 
 
Porque el tipo de cambio real se apreció entre 2014 (US$/$ 1.10) y 2007 (US$/$1.76). 
 
Las principales exportaciones también son menos dinamizadoras en los países de la Región
 
Sin embargo, la pérdida de fuerza dinamizadora de la soja en la macroeconomía argentina no es un fenómeno aislado en la región. Todas las principales exportaciones de los países de la región perdieron capacidad para dinamizar sus respectivas economías entre 2007 y 2014; por lo que podemos decir que –a pesar de las diferencias sustanciales- es un fenómeno regional. 
 
En este sentido, tanto el hierro en Brasil como el cobre en Chile y Perú también vieron deteriorado su poder adquisitivo entre 2007 y 2014. El poder adquisitivo del cobre en Chile (-5%) y en Perú (-22%) cayó fuertemente entre esos años. 
 
Paralelamente, el poder adquisitivo del hierro en Brasil se redujo 27% entre 2007 y 2014. En este contexto, no sorprende que todos estos países crezcan menos en 2014 que en 2007.
 
Sin embargo, a diferencia de la soja los precios internacionales del cobre (-7%) y del hierro (-25%) son más bajos en 2014 que en 2007. Es decir, los precios internacionales y los poderes adquisitivos se movieron en la misma dirección; hacia abajo. La caída del precio del hierro (-25%) es similar a la contracción de su poder adquisitivo en Brasil (-27%). Lo mismo sucede con el cobre (-7%) y su poder adquisitivo en Chile (-5%). 
 
En ambos casos el precio internacional cae “casi lo mismo” que su poder adquisitivo, porque el tipo de cambio real permanece constante. 
 
En Perú, la caída del poder adquisitivo del cobre (-22%) es muy superior a la merma del precio internacional (-7%) porque el dólar se abarató fuertemente, cayendo el tipo de cambio real de 0.93 (2007) a 0.79 (2014). 
 
La Soja en Argentina y Brasil
 
La soja y Argentina van a contramano. La soja subió un 10% en el escenario internacional pero su poder adquisitivo en Argentina se redujo un 32% cuando se compara con 2007. 
 
Sin embargo, esa misma suba del precio de la soja (10% en el mercado internacional) ganó poder adquisitivo en la economía de Brasil (+7%) en 2007/2014. 
 
¿Por qué una misma suba de la soja en el mercado internacional pierde poder adquisitivo en Argentina, pero lo gana en Brasil? 
 
Puesto en números: ¿Por qué en Brasil los US$350 de la tonelada de soja de 2014 compran más bienes y servicios que los que compraban los US$317 de soja en 2007?
 
Al mismo tiempo: ¿Por qué en Argentina, los US$350 de soja en 2014 compran menos bienes y servicios que los que compraban los US$317 de soja en 2007? 
 
El poder de compra de los dólares de la soja se redujo en nuestro país porque el dólar se abarató 38%, ya que el tipo de cambio real cayó de 1.76 (2007) a 1.1 (2014). 
 
Por el contrario, en Brasil el tipo de cambio se mantuvo casi constante, pasando de 0.63 a 0.61 centavos de dólar por real. 
 
En este contexto, se puede entender que la variable tipo de cambio real es clave. El tipo de cambio real es el que hace que la soja “mejore” en un país (Brasil) y empeore en otro (Argentina). 
 
Tipo de Cambio Real 
 
En Brasil el tipo de cambio real tiene un comportamiento opuesto al que tiene en Argentina, pero no muy diferente al que tiene en los restantes países de la región. 
 
En este sentido, se pueden diferenciar dos patrones bien diferentes en materia de tipo de cambio real. Por un lado están Chile, Brasil y Perú y en el opuesto se ubica Argentina. Mientras que Chile, Brasil y Perú mantienen sus tipos de cambio reales prácticamente constantes entre 2007 y 2014, Argentina lo aprecia fuertemente. 
 
¿Porque en Argentina el tipo de cambio real se apreció o el dólar se abarató tanto? 
 
Éste es el punto más importante de todos. 
 
La apreciación del tipo de cambio real de Argentina es similar cuando se compara 2008/ 2014 (-33%) con 2003/2007 (-30%), lo cual mostraría que las políticas fiscales, monetarias y cambiarias aplicadas entre 2008 y 2014 (con CFK) tuvieron sobre el tipo de cambio real efectos similares a las políticas que se aplicaron entre 2003 y 2007 (Con Néstor). 
 
Entre 2008/2014 (351%) hubo mucha más inflación que en 2003/2007 (59%). Del otro lado, mientras que el dólar nominal se encareció un 168% (de $3.14 a $8.45) en 2008/2014, el tipo de cambio nominal bajó un 4% (de $3.26 a $3.14) en 2003 / 2007. 
 
El ritmo uniforme al cual cae el tipo de cambio real de Argentina a lo largo de 11 años entre 2003 y 2014 muestra desequilibrio inicial, con un dólar caro que inexorablemente se tenía que abaratar. Con superávit fiscal y baja emisión monetaria, se abarataría vía apreciación nominal con poca inflación. Con déficit fiscal y fuerte emisión, se abarataría con una fuerte inflación ganándole a la devaluación nominal. 
 
En definitiva, las políticas del período (2003/2007) tuvieron sobre el tipo de cambio real los mismos efectos que las políticas aplicadas por CFK (2008/2014). 
 
En el gráfico superior se aprecia que la tendencia (ritmo) de apreciación del tipo de cambio real es similar a lo largo de todo el período 2003 / 2014, lo cual vuelve a reforzar que las políticas económicas aplicadas entre 2003 y 2007 tienen a lo largo del tiempo los mismo efectos sobre el poder adquisitivo de la soja vía tipo de cambio real aunque sin dañar la actividad económica. 
 
La diferencia es el impacto del precio internacional. Si el precio internacional sube, se amortigua el impacto negativo de las políticas domésticas. Si sube mucho, lo contrarresta y viceversa. 
 
La diferencia entre los tipos de cambio reales de los países de la región (Chile, Brasil y Perú) y el de Argentina es la mayor consistencia dinámica y credibilidad de sus políticas económicas, que provocaron mayores ingresos netos de dólares vía cuenta de capital que generaron apreciaciones cambiarias nominales. 
 
Con políticas fiscales y monetarias prudentes, dinámicamente consistentes y creíbles, el tipo de cambio real tendería a apreciarse mucho más en Argentina que lo que se aprecia hoy von inflación. Por ende, la dependencia de la soja como motor que tracciona a toda la economía sería menor al actual, dada la situación macroeconómica más sólida. 
 
En este escenario, si entre 2008 / 2014 se hubieran aplicado políticas económicas en línea con las que se aplican en nuestros países vecinos, el tipo de cambio real de Argentina y el poder adquisitivo de la soja (en nuestra economía) sería menor que el actual. 
 
El actual precio de la oleaginosa (US$350) aportaría aún menos que hoy, pero estaríamos en presencia de una economía más saludable. 
 
Hay que entender que aplicando políticas racionales y consistentes con buenas instituciones, la Argentina será cada vez menos dependiente de la soja y de tener un tipo de cambio real artificialmente elevado. Con políticas racionales, consistentes y creíbles Argentina, converge hacia un tipo de cambio más bajo que el actual y no necesita de un “exceso de tracción” de la soja para su funcionamiento macroeconómico. 
 
En el actual escenario caracterizado por la falta de credibilidad, es muy probable que el peso se devalué, subiendo esporádicamente el tipo de cambio real. Pero luego, esa devaluación se trasladará rápidamente a precios y el tipo de cambio real volverá a caer al mismo ritmo acercándose inexorablemente a los de la región. 
 
Desde fines de 2012 el dólar se fue fortaleciéndose en el mundo suavemente haciendo que el precio de la soja vaya disminuyendo. 
 
En el gráfico inferior se puede apreciar que un dólar más fuerte implica una soja más barata y viceversa. Como es de esperar que el dólar siga ganando poder adquisitivo, es probable que el valor de la soja siga cayendo suavemente en 2015 / 2017. En este futuro escenario será vital poder recuperar el tipo de cambio como herramienta de política económica para amortiguar la baja de la soja y su menor fuerza para motorizar la economía. Brasil, Chile y Perú tienen esa herramienta disponible en la actualidad. Nosotros, no. 
 
En definitiva, el escenario internacional continuará erosionando el poder vigorizante de la soja para nuestra economía. No se desploma, pero cada vez será peor. 
 
Del lado de las políticas domésticas, la macroeconomía “vivió” de la soja a partir de un desequilibrio insostenible, que inexorablemente se iba agotando con el paso del tiempo, hiciéramos lo que hiciéramos con la política fiscal y monetaria. 
 
Es más, la soja fue el principal activo de Argentina porque tuvimos un gobierno que no hizo las cosas bien. Hoy necesitaría súper precio de la soja para sostenerse. Con políticas económicas adecuadas vamos a depender menos de la soja. 

(*) Economía & Regiones es una consultora especializada en el desarrollo regional argentino. Director Alejandro Caldarelli. Artículo publicado en Urgente 24 de su informe mensual Octubre 2014