sábado, 18 de octubre de 2014

Para Carta Abierta la economía Argentina no está suficientemente regulada

Por Nicolás Cachanosky (*)
Según reporta una nota en La Nación, la agrupación Carta Abierta habría afirmado que es necesario profundizar las regulaciones en el mercado Argentino. 

Especialmente en lo que compete al comercio exterior y mercado financiero. Incluso se habrían aventurado a sugerir que no estaría de más plantearse una reforma constitucional. Eso sí, aclarando que el objetivo no es eternizar a nadie en el poder. Curiosa aclaración de un grupo alineado a un gobierno donde la presidente hereda el puesto del marido y el hijo Máximo es una de las figuras más importantes del movimiento K vía La Cámpora (una agrupación con nombre sugestivo de por sí.) Quizás no sea casualidad que el Kirchnerismo no tenga sucesor (al menos por el momento) para las elecciones presidenciales del año próximo.
Aparentemente, las DJAI, el cepo cambiario, las retenciones y las múltiples intervenciones de facto (conveniente no puestas en escrito por el Kirchnerismo) no son suficientes. La Argentina califica en los últimos puestos en los indicadores de Libertad Económica, pero para Carta Abierta en Argentina falta regulación. Carta Abierta bien puede representar ese vicio Kirchnerista de vivir en una burbuja e ignorar lo que sucede más allá de las fronteras argentinas. El kirchnerismo hace uso de referencias al mundo a conveniencia de su relato, que no es lo mismo que tener conocimiento de la situación relativa de Argentina frente al resto del mundo.
Especialmente desde la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, la historia económica Argentina se ha caracterizado por una crónica alta inflación (excepto algunas época puntuales) y una política de sustitución de importaciones tras el slogan de “vivir con lo nuestro.” Los resultados son claros. Argentina pasó de estar entre las naciones más ricas a principios de siglo a perder puestos en Latino América. El ingreso per cápita de Argentina pasó de ser comparable al de Autralia, Italia, y Estados Unidos, a compararse con el de Colombia, Brasil, y Chile. En su nota, Roberto muestra como Argentina ha perdido participación en las exportaciones del mundo sin vistas a una recuperación en el corto plazo.
Desde sus orígenes como disciplina la economía ha intentado responder por qué algunas naciones son ricas y otras no. Invariablemente la respuesta vuelve a dos componentes fundamentales. Libre comercio para explotar las ventajas comparativas y un adecuado marco institucional. El efecto del comercio vía ventajas comparativas (en lugar de sustitución de importaciones) es tal que no importa si una nación es menos rica que otra y no posee ventajas absolutas en la producción de ningún bien, el resultado es que el ingreso y salarios en ambos países crece cuando se le pierde el temor al comercio con aquellos que accidentalmente han nacido del otro lado de nuestra frontera política. Las instituciones, por su parte, son tan abstractas como importantes. Las instituciones definen los incentivos sobre los que los agentes económicos van a tomar sus decisiones. Un marco institucional que vaya en contra de la cooperación social resultará en menos, no más, pobreza.
Slogans como “vivir con lo nuestro”, “compre nacional”, “patria o buitre”, “debemos proteger la industria nacional” pueden sonar románticas y apelar a sentimientos nacionalistas, pero en el fondo no representan otra cosa que ideas anacrónicas que crónicamente han mostrado su fracaso a lo largo de la historia. El pensamiento Argentino se encuentra preso de teorías de explotación internacional y bajo la idea de que es necesario desarrollar industria “pesada” dado que allí se encuentra en valor agregado en la cadena productiva. Error conceptual. El valor agregado depende de la diferencia entre costo de producción y precio de venta (rentabilidad), no depende per se de la posición que se le asigne en una cadena productiva. Argentina puede ser el granero del mundo, pero ha preferido desarrollar una industria ineficiente que no puede subsistir sin la asistencia del estado limitando la competencia tanto interna como externa.
No hay nada nuevo en Carta Abierta. Las ideas no son nuevas. Ignorar principios básicos de economía y la historia de la propia Argentina tampoco son, lamentablemente, nuevos.
(*) Nicolás Cachanosky. Assistant Professor Department of Economics, School of Business, Metropolitan State University of Denver. Campus Box 77, P.O. Box 173362, Denver, CO 80217. Artículo publicado el 1 de Octubre de 2015 en "Punto de vista económico"