viernes, 24 de octubre de 2014

Tasa de ganancia, salario real y distribución del ingreso en la década ganada

Por Nicolás Salvatore (*)

Tasa de ganancia
Existen diversas formas de medir la tasa de ganancia, aunque no todas son factibles en Argentina. Por ejemplo, el set de mediciones referida a “tasa de retorno sobre el capital invertido”, que representa la noción más ajustada a lo que un economista entiende por “tasa de ganancia”, presenta una obvia dificultad metodológica en Argentina: el capital hundido en dólares en Convertibilidad no es comparable con sus retornos en pesos post-2001, ya que entre el momento de la inversión y el de su retorno el tipo de cambio se triplicó. 

Por ello, el ratio EBITDA/Ventas es una de las mejores “proxy” de la “tasa de ganancia agregada” que puede ser estimada en base a las mejores prácticas en la materia. El siguiente Cuadro muestra la evolución de “la tasa de ganancia argentina” desde “los mejores años noventa” hasta el período 2002-2007. Se exhibe aquí la síntesis de una investigación basada en los balances del panel de las principales firmas cotizantes en bolsa en cada momento del tiempo (utilizando el software Economática).
Como se ve, la crisis de 2001 aumentó violentamente la tasa de ganancia, en un marco de derrumbe de las ventas, desempleo elevado y altísima capacidad instalada ociosa (una situación extremadamente anormal), y cuando estas tres variables se normalizaron, la tasa de ganancia en 2007 descendió a niveles más “normales” (31%), aunque nunca inferiores a la tasa de ganancia del “mejor momento de los años noventa”, el período 1996-1997 (26,5%). 


Si bien no se exhibe en el Cuadro, la tasa de ganancia medida por el ratio EBITDA/Ventas se mantuvo relativamente constante en estos valores (con alguna mínima volatilidad) hasta 2013.

El salario real

El salario real guarda una relación inversa con la tasa de ganancia. Según la teoría post-keynesiana de la “Curva de Salarios” (Blanchflower y Obstfeld), w/p = 1/1+µ ; siendo w/p el salario real y µ la tasa de ganancia. La evidencia empírica argentina comprueba con una rara precisión la teoría económica.
Como se ve en el Cuadro y Gráfico anteriores, esta relación inversa se cumple con asombrosa precisión. Este gráfico muestra con total elocuencia cómo, luego de desplomarse en el estallido de la convertibilidad, el salario real recuperó en 2007 el nivel pre crisis de la Convertibilidad (un nivel bajo, por cierto) y luego se mantuvo relativamente constante en ese valor. 


Nada mejor ha ocurrido en la década ganada. En junio de 2014 el salario real es el mismo del promedio del período 1996-1998, igual a su vez al del año 2007. Si éste ha sido un modelo por y para los trabajadores, lo disimuló muy bien. Luego de recuperar la crisis, nunca el salario real superó el nivel del de los años noventa. ¿El modelo nacional y popular no ha logrado salarios reales mejores a los del neoliberalismo? Lamento ser el cartero de las malas noticias, la respuesta es simple: no. Y está ahí a la vista, para quien quiera ver.

Luego de esta desesperanzadora noticia el lector podría preguntarse si este gráfico ha sido construido por los Fondos Buitres. Bueno, la cosa no esconde mucho misterio. El salario real es un cociente entre el salario nominal y la inflación. El primero (numerador) es un dato oficial del INDEC, llamado “Coeficiente de Variación Salarial” (CVS), y la inflación (denominador) es la serie estimada por Graciela Bevacqua (ex Directora de IPC de Néstor Kirchner en 2003-2007) y por mí, desde Buenos Aires City. Nada misterioso tampoco, la tasa de inflación rondó el 25% anual entre 2007 y 2013 y está actualmente creciendo cerca de 40% (septiembre 2014 vs septiembre 2013). Es la serie que usa la inmensa mayoría de los economistas argentinos, muy parecida también a otras como, por ejemplo, la tasa de inflación de la Ciudad de Buenos Aires. No hay trampas estadísticas en el gráfico. La única verdad es la realidad.

El motor del boom de consumo: ¿las paritarias?

Un mito oficial, validado por unos cuantos economistas “del mercado”, sostiene que el crecimiento del período 2007-2011 fue impulsado por los salarios reales. Simplemente, tal cosa nunca ocurrió: los salarios reales del sector privado formal registrado no crecieron significativamente en 2007-2013, como muestra elocuentemente el gráfico. Peor aún, los salarios del sector público e informal cayeron en el período (no hay datos precisos). Por lo tanto, es razonable asumir que el salario real “promedio” haya caído levemente en el período 2007-2013.

Estimado lector, si en todos estos años ha escuchado a algún economista explicar que el dinamismo del mercado interno estaba explicado por el aumento del salario real, pídale que le devuelva su dinero. Ha sido víctima de una estafa. 

¿Cómo es posible entonces explicar el boom de consumo y crecimiento del período 2007-2011? Del mismo modo que ha quedado explicado en otros períodos históricos como, por ejemplo, el principio de la convertibilidad, 1991-1994: en base a crédito, manteniéndose el salario real constante en el período. En los años noventa, el crédito fue financiado por ingresos de capitales (deuda pública y privada); en 2007-2011 por tasas de interés reales 25 (VEINTICINCO) puntos negativas (por ejemplo, 0% -TNA- en 12 cuotas, 25% de inflación). La potencia de tasas negativas de semejante magnitud para impulsar un boom de consumo, sin la necesidad de aumentos en los salarios reales, ha sido largamente probada en la historia, en el período denominado “represión financiera”, América Latina en los años setenta y ochenta.

Distribución del Ingreso

La distribución del ingreso entre trabajo y capital se mide como “Masa de ganancia”/”Masa salarial”, estando el numerador determinado a su vez por “tasa de ganancia (aquí presentada) x ventas”, y el denominador por “salario x empleo”

Uno de los mitos de la década ganada es que el salario real ha mejorado en 2007-2011, impulsando una mejor distribución del ingreso que en los años noventa. Como se ve el salario real apenas recuperó los niveles pre-crisis. Y la “masa salarial”, la variable relevante a la hora de la distribución del ingreso entre trabajo y capital (comparada con la “masa de ganancias”) sólo pudo mejorar “vía cantidades” mediante la creación de empleo en el primer lustro de la década ganada (2002-2007), fenómeno que se estancó, o creció muy levemente, en el segundo lustro. 

​En base a esta evidencia, es virtualmente imposible que, luego de recuperar el nivel pre-crisis (2007), haya mejorado sensiblemente la “masa salarial” en 2007-2013 y, por ende, la distribución del ingreso “entre trabajo y capital” durante la década ganada en relación a los años 90, tal como sostiene el gobierno en base a los datos groseramente adulterados de la EPH del INDEC. 
La única verdad es la realidad

• La política económica del gobierno nacional y popular al regular a los “grupos económicos concentrados” no ha logrado entre 2003 y 2014 que la tasa de ganancia de este malvado capital concentrado sea menor que la que Menem les regaló en el mejor momento del neoliberalismo noventista. El oficialismo ha implementado políticas pro-ganancias capitalistas, pese al relato. La única verdad es la realidad.

• El salario real del sector privado formal registrado (sindicalizado), la casta más rica del mercado laboral, luego de recuperar en 2007 el nivel pre-crisis de 2001, se mantuvo constante en los niveles neoliberales de los noventa (1996-1998), y nunca los pudieron superar. Nacional y popular. 

• Como consecuencia de las dos conclusiones anteriores, la distribución del ingreso, luego de recuperar el nivel pre-crisis de 2001, al menos nunca superó ese nivel, ya que no mejoró desde 2007 hasta hoy. La Presidente y el Ministro de Economía sostienen, en cambio, que hemos llegado al “fifty-fifty” del general Perón. La literatura española ofrece una respuesta a semejante osadía: “Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son” (Calderón de la Barca).

(*) Nicolás salvatore. Economista. Artículo publicado en "El punto de equilibrio" el 23 de Octubre de 2014