miércoles, 26 de noviembre de 2014

Más inflación = más desempleo

Por Analytica Consultora (*)
Las consecuencias de una política económica que tolera tasas de inflación elevadas son cada vez más remarcables. La mala performance de la inversión en los últimos años impacta en forma creciente en el mercado laboral. Además de la caída del salario real, se acelera la destrucción de empleos y crece la desocupación, lo que deprime aún más los ingresos de las familias. De este modo, sin recuperar la inversión, el empleo seguirá en baja y la recesión se profundizará.
De acuerdo al INDEC, en el tercer trimestre la tasa de desocupación (personas que quieren trabajar y no lo encuentran) se ubicó en 7.5% de la Población Económicamente Activa (PEA, que recordemos que se refiere a la población que está en condiciones de trabajar y quiere hacerlo, con lo cual se conforma de ocupados y desocupados); este porcentaje creció 0.7% respecto del mismo trimestre del año pasado. Además, la tasa de empleo bajó a 41.3% de la PEA, 1.3 pp menor a la de un año atrás.  La tasa de empleo incluye personas que tienen al menos una ocupación trabajando como mínimo una hora por semana y se integra por trabajadores con empleo pleno –trabajan 35 horas por semana- como las subempleadas –trabajan menos de 35 horas semanales). Más preocupante aún es que la tasa de subocupación subió a 9.2% (vs 8.7% en el tercer trimestre del año pasado) impulsada por el incremento en la subocupación demandante (personas que trabajan menos de 35 horas semanales pero querrían trabajar más horas) que pasó de 5.8% a 6.3%. De todo esto se deriva que la tasa de ocupación plena bajó de 88.4% a 88.2% de la PEA.
¿Qué hay detrás de estos resultados? En primer lugar, y fundamental, que se acelera la destrucción de empleo pleno. Como se puede ver en el cuadro, extrapolando la muestra de la población del INDEC al total de población urbana (38.4 millones de personas) podemos ver que el número de personas empleadas se redujo en 433 mil personas (-2.3% i.a). Como el subempleo subió en 63 mil personas, esto implica que la caída de empleo pleno ascendió a 495 mil personas (-3.3% i.a.). Pese a esta muy mala performance, los desocupados aumentaron sólo 90 mil personas. La clave de este resultado es que el INDEC calculó una caída en la PEA de 340 mil personas. Dicho de otra manera: las personas que dejaron de trabajar no están buscando trabajo o no lo quieren hacer.
Como venimos insistiendo, de acuerdo a Analytica esto no refleja la realidad del mercado laboral. Concretamente, en un contexto en el que los salarios reales caen y donde se destruyen puestos de trabajo, consideramos que no es probable que la PEA disminuya. En consecuencia, un primer ejercicio es suponer que se mantiene la PEA del tercer trimestre del año pasado. Como la población creció (lo hace a razón de 1,1% por año), la cantidad de personas que conforman la PEA sube casi 200 mil personas. Debido a que el empleo cayó en 433 mil personas, con la PEA de 2013 el número de desocupados habría aumentado en 630 mil personas. Conclusión: la desocupación al tercer trimestre, no hubiese sido de 7.5% sino de 10.4%. Si consideráramos que la PEA sube (como debería ser lo más probable) la tasa de desempleo rozaría el 11%.
Aunque no es un nivel “crítico”, vale remarcar que el progresivo deterioro del mercado laboral en los últimos años, echó por tierra el “sueño del pleno empleo”, con consecuencias directas en el empeoramiento de la foto social. Esta tendencia no es nueva sino que es un proceso que se registra desde 2007. De hecho, el principal logro del kircherismo fue la notable caída de la desocupación, que bajó desde 20% de fines de 2002 al 8.4% en 2007 (cayó a razón de 2.25 pp  por año), resultado explicado por el notable crecimiento del empleo, que aumentó casi 6% por año; más notable aún fue que el empleo pleno lo hizo al 9.4% anual. Detrás de esta performance estuvo la inversión, que promedió un crecimiento del 25% anual. Esta dinámica virtuosa se completó con una muy significativa recuperación del salario real (aumentaron 6% por año), generado un crecimiento anual de 9% del PBI en el período inmediato de la post convertibilidad.
En el primer mandato de CFK, con la inflación subiendo al 20%, la primera víctima fue la inversión, cuyo crecimiento promedio se redujo a menos de 9% al año. Ante este nuevo contexto, la creación de empleos se moderó a sólo 1.6% anual (1.8% el empleo pleno) y los salarios reales lo hicieron al 1.3%. No sorprende entonces que el crecimiento del PBI se haya reducido al 5% anual.
En la segunda presidencia de CFK, con cepo, inflación y una creciente distorsión de precios relativos, la inversión profundizó el deterioro, cayendo 3% al año; ergo, la creación de empleos se estancó, la desocupación volvió a subir y  el salario real apenas se movió. En 2014 se profundizan estas tendencias contractivas, con caída del empleo cercana a 3% y del 7% en los salarios reales.
En definitiva, mientras que el gobierno no resuelva el problema inflacionario que genere un shock de inversiones, el mercado laboral seguirá deteriorándose. Con menos empleo, los salarios ya no podrán ganarle a la inflación y de este modo, el consumo y el crecimiento seguirán en caída.
(*) Analytica Consultora. Directores: Ricardo Delgado y Rodrigo Alvarez. Artículo publicado en el Analytico Semanal Nº 295 el 25 de Noviembre de 2015

martes, 25 de noviembre de 2014

La “democratización” del saqueo

Por Gabriela Pousa (*)
Al parecer, y a juzgar por lo que puede leerse y escucharse en los medios, el país está sumido en una crisis terminal. Sin embargo, es menester usar con precisión el idioma para discernir hasta qué punto esto es así.
En Argentina hay un sector que está colapsado y otro que es arrasado por ese colapso. La crisis que roe hasta las entrañas no es del país propiamente dicho sino del gobierno. Amén de la crisis perpetua, que ya no halla solución, en las clases más marginadas y paupérrimas de la geografía argentina, hay una crisis que se mantuvo oculta como una enfermedad a la que no se la cura. La actual administración está enferma, no aceptó remedios y hoy la metástasis se acrecienta.

¿Contagia? De algún modo sí. Sí entendemos que se predica con el ejemplo, veremos que el desparpajo de la dirigencia, la burla sin reparos y la provocación cotidiana se van correspondiendo en lo social, con otra “corruptela” menos crítica quizás. Arriba se flanquearon todos los límites, abajo se evadieron normas y rompieron reglas, sin noción siquiera del daño que suma ese actuar. Autos de alta gama se patentan en Vaca Muerta, se consiguen detectores de radares, decodificadores para ver canales de cable sin pagar, calcomanías truchas de discapacidad para estacionar más fácil, etc.

Lo que molesta quizás, es que estos hechos aparentemente insignificantes suelen penarse mientras que la corrupción sin sutileza, por decirle de alguna manera, se supera a sí misma cada día y sigue propagándose sin vergüenza y sin moral. Menos aún con penas y condenas fácticas, palpables, concretas.
¿Qué es lo que falta para que tantísimas evidencias de corrupción tengan resolución que es en definitiva, lo que cuenta? Con el descubrimiento y el mero dato no llegamos a ningún lado. La respuesta no es complicada: resta que haya reacción del Poder Judicial.

Los Kirchner no diezmaron por capricho las Instituciones, ni hicieron añicos los principios básicos de la república por hobby. Hubo clara premeditación. Han sido actos agravados por alevosía pues, todo ello, se llevó a cabo para evitar que el saqueo a las arcas del Estado sea penado. Era el modo de asegurarse impunidad.

Ahora bien, de pronto, un juez decide dejar el temor de lado y se rebela (porque rebelarse no es salir a la calle a romper todo sino cumplir, a conciencia, el rol propio) Un juez se rebela a hacer la vista gorda y decide actuar, cumplir su función, ninguna proeza sino lo normal. No volvamos a endiosar seres humanos porque los providenciales no suelen durarnos.

La pregunta ahora es ¿hasta cuándo podrá el juez Claudio Bonadio librar esta contienda si no lo asiste el apoyo generalizado como lo tuviera en su momento el fiscal José María Campagnoli?. Y es que el Ejecutivo no va a ahorrar métodos extorsivos y tácticas de amedrentamiento para hacerlo recular.

Bonadio debe entender que difícilmente salga ileso de esto. El héroe de guerra siempre vuelve del frente de batalla lastimado, pero nadie echa ácido sobre esas llagas pues son fuente de orgullo. No devienen de cobardía ni debilidad sino de una lucha despareja quizás, en pro de un bien superior: hacer justicia. En palabras de Ulpiano “dar a cada uno lo suyo”, no se pide más.

El pueblo debiera apoyar la pérdida de miedo, imitando sí ese ejemplo y no otros que nos denigran como sociedad. De esa forma se le haría menos solitario el camino al juez que decide ir más allá de las portadas de los diarios y los grandes titulares que ya no generan asombro ni suficiente indignación social.

El kirchnerismo ha jugado con el miedo desde el vamos porque el miedo frena, paraliza. Y así nos quiere el gobierno actual: inmóviles, diciendo “¡qué barbaridad!” pero nada más. Como bien señaló en su columna Claudio Zuchovicky se trata de aplicar aquel “Keep calm and carry on“. Si bien en su momento pretendía ser estímulo a un imperio sumido en una guerra mundial, no deja de encubrir ese deseo subyacente de los gobiernos populistas que aspiran a que la gente este tranquila y siga con su vida como si nada pasara cuando todo está pasando en realidad.

La prioridad de Cristina no es ni remotamente la prioridad de la ciudadanía. Ella busca frenar a los jueces que se disponen a la rebelión. De allí el “copamiento” del Consejo de la Magistratura, las reformas de los códigos civil y procesal penal, y la batalla que espera, por el número de miembros que habrá de tener la Corte Suprema.

La Presidente ya es “chica de tapa” pero está vez en la sección policial. Protagoniza algo más que el relato oficial, actúa con un rol preponderante en un expediente judicial. Eso no es común ni mucho menos normal. La otra pregunta del millón es si dicha actuación quedará así, como un prólogo apenas, o si avanzará con un desarrollo y un final.

En parte depende del grado de atención que prestemos como sociedad, máxime en una época de fiestas y receso cuando todo parece menguar. Pareciera que siempre la última palabra está de nuestro lado. Somos quién debe ejecutar el penal decisivo si se quiere ganar. ¿Estamos dispuestos a darlo?

Mientras tanto, el gobierno, no satisfecho con instaurar el día de los valores villeros, se dedica a convertir el saqueo en un derecho. Lo democratiza a su modo, lo instala como ofrenda nacional.

Decide que los supermercados entreguen bolsas de alimentos para evitar que haya grupo capaces de irrumpir por la fuerza, causando destrozo en los comercios.

A ver si entendemos lo que esto significa: en términos sencillos, el kirchnerismo está convirtiendo en política de Estado, en “derecho humano” el saqueo de empresas y locales comerciales. Esa es su distribución de la riqueza, esa es su inclusión social, ese es el capítulo que sigue del relato oficial. Ninguna solución sino un severo agravamiento del mal. ¿Cómo se vuelve de eso?

Al fin y al cabo, lo que ahora pretende permitir el kirchnerismo es lo que él viene haciendo desde hace más de once años de gobierno: legitimar el robo de lo ajeno. Ellos lo hicieron con el erario público. En un acto de “generosidad” sin límite, para estas Navidades, nos regala una cuota de igualdad para que actuemos. Además para eso, ellos nos dieron ya el ejemplo.

(*) Gabriela Pousa. Artículo publicado en "Perspectivas políticas", el 24 de Noviembre de 2015

Más desempleo e inactividad laboral que en Chile y Uruguay

Por IDESA (*)
El INDEC reportó que la desocupación aumentó y la participación laboral cayó. Las autoridades económicas argumentan que el incremento de la tasa de desempleo no es importante y que no son claros los motivos detrás de la caída en la tasa de participación. Sin embargo, la comparación con países vecinos sugiere que la Argentina sufre una severa carencia de empleos. Para revertir esta situación se necesita no sólo reactivar la producción sino también replantear las políticas vigentes que desalientan la creación de empleos y promueven la inactividad laboral.  

La tasa de desempleo según fuentes oficiales creció desde el 6,8% en el 3° trimestre del año 2013 al 7,5% en igual período del 2014. Aunque todo incremento en la tasa de desocupación es una señal negativa, no hay que perder de vista que este nivel no es muy diferente al observado entre los años 2010 y 2012 cuando la actividad económica atravesaba un dinamismo que contrasta con el estancamiento actual.    

Más relevante es la caída en la tasa de participación laboral. Es decir, la proporción de gente que trabaja o que busca activamente un trabajo. En el 3° trimestre del 2014 la participación laboral cayó al 44,7% de la población total, cuando un año atrás era de 46,1%. Cabe precisar que el nivel promedio de participación laboral en la última década fue del 46% y en ningún año había caído por debajo del 45%.

Una forma de dimensionar el significado de estos indicadores laborales es contrastándolos con los registrados en los países vecinos. Según los institutos de estadísticas oficiales de cada país se observa que:
  • En Argentina, el 44,7% de la población total es económicamente activa y la tasa de desempleo es el 7,5% de ella.
  • En Chile, el 46,8% de la población es económicamente activa y la desocupación afecta al 6,7% de ella.
  • En Uruguay, el 50,6% de la población total es económicamente activa y la tasa de desempleo es el 6,2% de ella.
Estos datos muestran que en Argentina hay una menor proporción de gente que busca empleo (menor tasa de participación) y aún así es más alta la proporción que no puede conseguirlo (mayor tasa de desempleo). Esto es una evidencia de que en Argentina hay mayores déficits de empleos. La tasa de desempleo es superior a la de Chile y Uruguay cuando el porcentaje de gente que se vuelca a participar del mercado laboral es inferior.

Los funcionarios nacionales sostienen que la caída en la tasa de participación laboral es una decisión voluntaria de gente que prefiere dejar de trabajar o buscar un empleo porque prioriza otras actividades (estudio, ocio, esparcimiento). Es difícil pensar que esta sea la motivación justo cuando se estanca la actividad económica y los ingresos de las familias se deterioran por la aceleración de la inflación. Más consistente parece la idea de que mucha gente dejó de buscar empleo porque percibe que son escasas las probabilidades de conseguir uno. Si se asume que la mayor parte de estos nuevos inactivos son desocupados desalentados, la tasa de desempleo no sería del 7,5% sino que se ubicaría por encima del 10%, un nivel muy superior al de hace algunos años.

Semejante deterioro en los indicadores laborales se explica por el estancamiento en la producción, pero más relevante aún son las políticas prevalecientes que castigan el empleo formal y estimulan la inactividad laboral. Tener un empleado “en blanco” implica pagar altas cargas sociales (50% por encima de la remuneración “de bolsillo” del trabajador), cumplir con regulaciones administrativas complejas y enfrentar altos niveles de conflictividad sindical y judicial. La inactividad laboral, en cambio, está subsidiada a través de una gran cantidad de programas públicos de transferencias de ingresos (Asignación Universal por Hijo, Progresar, planes alimentarios y ayudas sociales de las provincias y los municipios).

La solución genuina a los problemas sociales es el acceso a empleos de calidad. Para lograr una masiva generación de empleos es fundamental dejar de poner trabas a quienes quieren trabajar. Por eso la prioridad no debería ser la reducción del impuesto a las ganancias (como demandan los sectores de mayores ingresos) sino bajar cargas sociales, eliminar burocracia y mitigar la litigiosidad y la conflictividad. En paralelo, es imprescindible un profundo rediseño de la política asistencial para que los fondos públicos lleguen a la gente en estado de vulnerabilidad sin desalentar el trabajo, especialmente entre las mujeres. 
(*) IDESA. Informe Nº 575 del 24 de Noviembre de 2014

Fiera acorralada

Por Enrique G. Avogadro (*)
"Es extraordinaria la capacidad que tienen las estructuras del poder para inventar fórmulas que las amparen"Fernando Butazzoni

Todos sabemos que no hay nada más peligroso que un felino cuando percibe que no tiene escapatoria; rápidamente se convierte en un atacante feroz, que intenta huir embistiendo contra el enemigo, aún al precio de su propia muerte. Desde las trágicas elecciones legislativas de 2013, cuando vio finalmente sepultadas sus ilusiones de modificar la Constitución para perpetuar en el poder a su única dirigente, el kirchnerismo se ha transformado precisamente en ese ejemplo que nos brinda la naturaleza; son prueba de ello los cambios constantes y contradictorios del "relato" que ha encarado desde entonces como, por ejemplo, las leyes de abastecimiento, de autorización a las telefónicas para dar servicios de televisión por cable y, por supuesto, los nuevos códigos mediante los cuales la noble viuda intenta sancionar una auto-amnistía.

A los gravísimos problemas de salud que el stress provocado por la persecución de los fondos "buitre" a las empresas de su empleado Lázaro Bóvedas Báez y a todo su entorno familiar, la Presidente tiene ahora que sumar la prevista renovación de energías de los jueces federales, que han comenzado a morderle los garrones y hasta las pantorrillas al poder. Como tantas veces afirmé, estos jueces nunca se venden, sólo se alquilan y, como es natural, ahora están limpiando la casa para renovar su contrato con el próximo ocupante del sillón de Rivadavia.

Claro que contribuyó a acelerar esa reacción -y, sobre todo, su cohesión- el proyecto de Código Procesal Penal, ya que éste pretende recortar las facultades de los jueces -a quienes ya les resulta imposible echar desde el Consejo de la Magistratura- para dárselas a los fiscales, designados a dedo por la inefable Procuradora, la Dra. ¡Giles! Carbó, quien podrá asignar las causas más "conflictivas" a los más fieles de entre ellos. La virulencia de los ataques que Koki Capitanich y demás lenguaraces del Ejecutivo lanzaron contra el Poder Judicial, por expresas instrucciones de la Presidente, fueron una señal cabal de por dónde pasan hoy las preocupaciones de la noble viuda.

Tampoco la situación de su ex-amiga populista debe estar aportando sosiego al ánimo presidencial. Dilma Rousseff, que acaba de ganar su reelección por escasísimo margen, está enfrentando la peor crisis que recuerda Brasil desde el impeachment que costó la Presidencia a Collor de Melo. El escándalo creciente de las coimas en Petrobras, que ya llevó a la cárcel a funcionarios de la petrolera y a muchos de los más altos ejecutivos de enormes empresas constructoras, amenaza la gobernabilidad de la sucesora de Lula: era ella misma, por entonces Ministro de Minas y Energía, quien comandaba la compañía cuando los ilícitos se produjeron.

Brasil era, antes de la llegada de los Kirchner al poder, un país sumamente corrupto, pero respetuoso al extremo de la división de poderes constitucional. Eso permitió que muchos de los grandes jerarcas del PT, luego altos funcionarios nacionales, perdieran sus cargos y fueran a prisión, incluyendo nada menos que al Ministro de la Casa Civil (nuestro equivalente es el Jefe de Gabinete) y al Presidente del partido de gobierno. Es en esa siniestra vidriera donde doña Cristina contempla con horror qué pueden hacer los jueces cuando no se puede controlarlos, como está intentando hacer al menos con los argentinos, ya que con los extranjeros le resulta imposible.

Salvo para el "ombliguismo" de los argentinos resulta claro que, cuando cambian las modas políticas, éstas recorren el continente entero; así pasó con las dictaduras eternas, las democracias recuperadas, las recetas liberales, las privatizaciones y, últimamente, con los populismos disque izquierdistas. Tal vez haya llegado la hora, en América Latina, de terminar con los corruptos de cualesquiera pelajes y procedencias.

La doctrina de don Néstor (q.e.p.d.), aquélla que decía que para hacer política y tener poder se necesita "platita"debe ser una de las únicas lecciones que su viuda comprendió con claridad; sin embargo, y pese a que continúa incrementando hasta niveles siderales su fortuna personal, su supina ignorancia y su injustificada soberbia hicieron que pusiera al frente de la economía y de las arcas del Estado a un grupo de jóvenes inexpertos que destruyeron, como Atila, lo poco que quedaba en pie en el país real.

Esta pandilla, que ni siquiera pudo controlar un centro de estudiantes cuando Axel Kiciloff y Mariano Recalde fundaron TNT (tontos pero no tanto), y que no puede exhibir siquiera un antecedente laboral previo a su irrupción -de la mano de la increíble fascinación de doña Cristina- en la función pública, ha obtenido los más rápidos y exitosos logros en materia de aniquilación de la moneda, de crecimiento del gasto público, de irrefrenable emisión monetaria, de recesión, de caída en el comercio exterior y en las reservas, de paralización de la construcción, etc., etc..

En la lucha por escapar de un destino más que complicado, el kirchnerismo está dispuesto a llegar a cualquier extremo, aunque los medios que deba emplear sepulten cualquier ensoñación "bacheletiana" de volver en 2019; no ignora cómo se comporta el peronismo con sus líderes caídos ni por qué celebra un único Día de la Lealtad cada año. Scioli, lo único medianamente potable que puede mostrar como sucesor, tiene los suficientes antecedentes"panquequistas" como para brindar demasiada tranquilidad, al menos en materia de impunidad y especialmente porque, con la gigantesca crisis y el consabido ajuste que el país deberá enfrentar, la ciudadanía saldrá a la habitual búsqueda de culpables y pedirá su condena.

Porque no debemos olvidar que, como demostró esta misma semana, la Presidente sigue siendo la dueña de la maquinita de imprimir billetes o, en verdad, papelitos de colores, y para lograr sus fines inundará con ellos el país en los últimos tramos de su gestión, vía aumentos formidables en la asignación universal por hijo, en los planes sociales y hasta en las jubilaciones; el objetivo será conseguir una gran bancada propia en las cámaras. Que tal conducta no haga más que incrementar la inflación será una preocupación de su sucesor, como también los bonos de deuda atados al precio del dólar oficial, en la práctica un seguro de cambio, con los que ha desinflado el mercado blue.

En esa materia, el gasto público, me permito formular una sugerencia a quien la suceda: convocar a un plebiscito para que los ciudadanos decidan si están dispuestos a sostener una línea aérea de bandera que, amén de no ser realmente del Estado y no presentar balances ni detallar sus gastos, cuesta la friolera de dos millones de dólares diarios; claro que habrá que explicar, previamente, que las mayores pérdidas operativas las tiene en los destinos internacionales, al cual ha sumado ahora el Caribe. Lo mismo habría que hacer con el Fútbol para Todos: preguntar a la gente si el Estado debe financiarlo o si debe hacerlo la publicidad privada. Seguramente, en ambos casos se obtendrían respuestas que permitirían una importante reducción  en uno de los cánceres que están consumiendo al país.

Para terminar, un encarecido pedido a toda la oposición: como mínimo, que sus líderes firmen un compromiso formal de encarar, como política de estado, la lucha contra el narcotráfico, explicitando en el mismo todas las medidas que adoptarán para ello. Ya no se trata de discutir una foto o un casamiento o un romance; está en juego la Argentina misma como país viable. Los ejemplos de Colombia y México -la ciudad de Rosario y el Conurbano también- tienen demasiada sangre como para no hacer todo lo que esté a nuestro alcance para impedir que lleguemos a un estadio similar y nos transformemos en un acto fallido de la historia.

Bs.As., 23 Nov 14
(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado
E.mail: 
ega1@avogadro.com.ar
E.mail: 
ega1avogadro@gmail.com
Site: 
www.avogadro.com.ar

Fuente: Comunicación personal del autor

La oposición “no peronista”, entre el poder y el testimonio

Por Jorge Raventos (*)

Discusiones sobre el sentido de los acontecimientos: el gobierno se empeña en practicar, antes de que sea tarde, cirugía mayor en instituciones y procedimientos vinculados con la Justicia, y denuncia genérica e imprecisamente una conspiración “destituyente” con jueces y opositores como protagonistas. Parecen argumentos de quien se ubica a la defensiva, aunque coincidan con operaciones signadas por la agresividad.
Simultáneamente, crece entre muchos analistas (y también en el seno de fuerzas que suelen ser agrupadas bajo el rótulo de oposición) la conjetura de que el gobierno puede salir victorioso de las elecciones de 2015. Se trata de una impresión confusa y para muchos amenazante, que a menudo determina reacciones tan alteradas como estériles. Al que no sabe con precisión de qué huye se le hace difícil encontrar una salida o un refugio.
Sueño y pesadilla
¿Puede, en verdad, triunfar “el gobierno” en 2015? En rigor, el hecho de que la señora de Kirchner tenga vedada la postulación para un nuevo mandato y la circunstancia de que ella y el núcleo duro sobre el que procura sostenerse sean impotentes para definir la sucesión y deban resignarse a una candidatura indeseada como la (muy probable) de Daniel Scioli relativiza sustancialmente aquella suposición.
El tema de la Justicia es otro signo: el dinamismo que últimamente muestran varios magistrados en investigar hechos que involucran a altas jerarquías K (sin excluir a la propia Presidente y miembros de su familia) insinúa que en el seno de la siempre bien informada familia judicial prevalece, más bien, la idea de que la vigencia del actual oficialismo se marchita irreparablemente. Sus intentos de copar instituciones como el Consejo dela Magistratura o de quitarle atribuciones a los jueces para traspasárselas a fiscales adictos son considerados peligrosos en su intención pero guiados por la desesperación y, en definitiva, insostenibles, ya que el gobierno tiene fecha fija de vencimiento.
Lo que la hipótesis alarmista de una victoria K apenas disimula es un desplazamiento conceptual: se postula, en rigor, que cualquier peronista que gane en las urnas del próximo octubre será, en la práctica, una manifestación de continuismo. Si se tratara de Scioli, porque al gobernador bonaerense se le adjudica debilidad irremediable frente a las presiones de la estructura kirchnerista supérstite y se lo quiere imaginar asediado por jóvenes camporistas que le dictarán la línea a seguir. En cuanto a la renovación peronista que encarna Sergio Massa, aunque es difícil ocultar que fue justamente su triunfo en los comicios bonaerenses de un año atrás el que clausuró el sueño de la re-reelección de la Señora, aquellas posturas trabajan con otros argumentos: se rebusca un poquito más atrás, para subrayar sus tiempos de oficialista prominente, como jefe del ANSES y como (fugaz) jefe de gabinete o –método favorito de la diputada Elisa Carrió- se lo descalifica imputándole vínculos con “el narcoestado”, una categoría formada casi exclusivamente por sucesivos adversarios de la volcánica chaqueña.
No-peronismo y anti-peronismo
Así, las inquietantes fantasías que advierten sobre una victoria “del gobierno” terminan siendo apenas embelecos y constituyen la forma que adopta, en quienes las proclaman, la irritación o el temor ante la posibilidad de que el fin del ciclo kirchnerista no abra la puerta a alguna modalidad del no-peronismo, sino a una nueva gestión peronista.
Es posible, por cierto, que, triunfante una de las corrientes de su matriz, el justicialismo cambie una vez más su piel y se adapte a una nueva etapa del país, aceptando el liderazgo que sancionen las urnas de octubre. Esa plasticidad es uno de sus rasgos distintivos. Perón preparó a su fuerza para no atarse a formalidades o dogmas rígidos, sino para adoptar “en cada momento la montura adecuada para cabalgar la evolución”. Habría entonces nuevo peronismo y nueva etapa, no repetición de lo mismo.
Hay que admitir que los sectores no-peronistas de la oposición están contribuyendo con su conducta a que se confirme el pronóstico que les disgusta. Al prepararse para enfrentar al justicialismo en cualquiera de sus variantes sosteniendo implícita o explícitamente que el adversario a enfrentar no es el kirchnerismo en particular, sino el peronismo en general, eligen un posicionamiento que, de potenciales socios de una victoria proyectada a una gran convergencia nacional, tiende a convertirlos en esquirlas más o menos voluminosas de un nuevo experimento reducido a lo testimonial. Se deslizan insensiblemente del no-peronismo al antiperonismo.
Si se ratifica esa concepción, se perjudica el conjunto: en el gran segmento del país que se dispersa en las distintas fuerzas no peronistas residen activamente valores y saberes que no merecen un destino de aislamiento e impotencia. Fuera de la órbita constructiva de una nueva convergencia nacional, de un nuevo sistema político, esos saberes y valores languidecen o se resienten (y se anclan en el resentimiento).
Confrontación y convergencia
El espectáculo ofrecido en las últimas semanas por los sectores agrupados en UNEN ilustra las tribulaciones que colocan a un amplio sector de la oposición a las puertas de la esterilidad y la disgregación. El radicalismo se debate entre un destino federativo, como familia de partidos provinciales y un culto nostálgico a la “propia identidad” concebida como mera herencia del pasado. En ambos casos (tanto como en el de algunos de sus socios mejor o peor avenidos) se observa un ensimismamiento autorreferencial que lo desenfoca de la preocupación práctica por el poder nacional, el que la sociedad en su conjunto debe construir para reencontrar su espacio en el mundo, re-generarse como comunidad y reconstruir el Estado.
La crisis que atraviesa el país tiene aristas económicas y de gestión, pero es principalmente política e institucional y la sociedad espera que sean los políticos los que le encuentren una solución. Esa solución no pasa por alimentar la confrontación, sino por sentar las bases de la unión, la justicia y el desarrollo. Agruparse en un espacio de afinidades ideológicas o partidarias no debería ser el último paso, sino un puente que facilite convergencias más abarcativas.
(*) Jorge Raventos. Periodista y analista político. Artículo publicado por Diana Ferraro en "Peronismo Libre" el 22 de Noviembre de 2014

lunes, 24 de noviembre de 2014

Economía y policías

Por Germán Gegenschatz (*) 
“El gobierno quiere lograr, allanando con la policía y la AFIP, los resultados que no obtiene con su política económica.”

El poder de policía de una Nación es el músculo de la ley, es el ejercicio legal de la violencia por parte del estado para hacerla cumplir, para imponer el orden o las resoluciones judiciales a los ciudadanos que no lo hacen voluntariamente.
Durante esta semana diferentes organismos reguladores de la actividad económica, llevaron adelante más de 200 allanamientos entre casas comerciales y domicilios particulares, más varias clausuras y suspensiones de permisos para operar en el mercado de cambios y de capitales.
Se podría pensar que existe un gran desorden o ilegalidad tolerados hasta hace una semana que ahora se quiere solucionar, pero adelanto que esto no es así.
El gobierno quiere lograr, allanando con la policía y la AFIP, los resultados que no obtiene con su política económica. ¿Y qué resultados busca lograr con el uso de la fuerza?. Creo que por lo menos cuatro: contener y aumentar las reservas, achicar la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue, bajar la inflación sin tocar los gastos del estado ni los impuestos, y que los productos agropecuarios se comercialicen aunque los propietarios no crean que este sea el momento oportuno.
Hay dos errores fundamentales en esta forma de actuar. El primero es que la economía no funciona bajo amenazas y palos, sino por confianza y estímulos. El poder de policía no doblega a quien no confía en una política económica y actúa en consecuencia, nadie trabaja o invierte por la fuerza y los precios no se imponen con el garrote. El segundo es creer que una misma política económica puede cambiar sus resultados si se aplica el poder de policía, la política puede decidir casi sin limitaciones, pero no puede alterar las consecuencias de lo que decida por el ejercicio de la fuerza.
Es verdad que la economía esta gobernada por la política, pero esto no significa que los resultados buscados en materia económica se logren por pura voluntad política o poder de policía.
La política determina que formas económicas rigen en una nación, y cada política tiene sus efectos propios, y no otros, se use o no la fuerza para lograrlos. Política y economía interactúan, pero cada una bajo sus reglas propias y más allá de la amplitud de los márgenes y de los puntos de contacto entre ambas.
La economía es el sustento material de la política y ésta, se supone, debe garantizar con firmeza las reglas mínimas necesarias para que exista el mercado y el estímulo a trabajar e invertir. Estado y Mercado son indivisibles y conviven con mayor o menor eficiencia.
Política y economía son sustentables en tanto y en cuanto se desenvuelvan bajo el sentido común de la conducta humana. No digo nada complejo ni abstracto, me refiero a que la comunidad, y cada uno de sus miembros, verifique en los hechos que los impuestos pagados por todos y administrados por “la política”, se justifiquen en bienes y servicios para quienes los pagan, y además que el esfuerzo de trabajar y el riesgo de invertir tengan un beneficio que los incentive a hacerlo cada vez mejor.
El estado, es el jugador más importante y más poderoso, puede hacer mucho daño o mucho bien, esto lo transforma en el máximo responsable en materia económica. En términos futboleros el estado es el referí, el dueño de la pelota y el que impone las reglas del juego y encima, si quiere las cambia durante el partido. Todos nosotros ocupamos los demás roles del espectáculo deportivo: titulares o suplentes, hinchadas, comentaristas o televidentes. Los jugadores pueden ser los mejores del mundo pero sin pelota, buen referato y reglas estables y claras, lo más probable es que todo termine en batalla campal.
Lo que vivimos día a día nos muestra que el camino es otro. Un gobierno tiene que ganarse el apoyo y la confianza necesarias como para ser creíbles, ser razonables y respetuosos de la ley en el ejercicio del poder como para ser previsibles, esto es política, lo demás es mero ejercicio autoritario del poder.
Tarde o temprano los malos resultados coronan las malas conductas y decisiones, sepamos motorizar el cambio en el sentido de no repetir experiencias como las que hoy vivimos.
Buenos Aires, 21 de noviembre de 2014.
(*) Germán Gegenschatz. Abogado. Dipl. Historia Política Argentina. Columnista de C&P, participaciones de la semana en "Política Real" Conducido por Carlos Maslatón, por FM Identidad 92.1 mhz Buenos Aires. Artículo publicado en Comunidad y Política el 21 de Noviembre de 2014

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El salario en fuerte caída

Por Economía y Regiones (*)
"(...) En pocas palabras, a pesar de que el gasto (primario) se ha incrementado un 44% interanual en los primeros 9 meses, con una emisión monetaria para financiar al fisco en torno a los $100.000 millones y tasas de interés de referencia muy por debajo de la inflación, la economía se contrae a medida que las firmas reducen sucesivamente sus decisiones de inversión y su demanda de empleo. (...)"

 La semana pasada el Ministro de Economía Axel Kicillof desestimó las mediciones privadas de la inflación y sobre todo minimizó el impacto de la suba de precios sobre el bolsillo de los ciudadanos. Sin embargo, y a contramano de sus declaraciones, el Gobierno habilitaría a empresarios y gremios a negociar un plus salarial en diciembre. 
 
Más allá de las declaraciones del Ministro, el salario medio (CVS general) de la economía cerraría el año con un avance promedio del 34% a/a; muy por debajo de todos los otros índices de precios minoristas con mayor divulgación. En este sentido se puede mencionar que la inflación del Congreso habría alcanzado un 40% en promedio anual, los precios medidos por el Gobierno de la Ciudad (CABA) se habrían incrementado un 39% anual, la inflación medida por el centro de estadística de la provincia de San Luis ascendería a 41% y finalmente el dólar oficial se habría encarecido aproximadamente un 48%. 
 
En pocas palabras, el salario pierde poder adquisitivo tanto contra todas las mediciones de inflación (salvo INdEC) y contra el dólar.
 
Paralelamente a la caída del salario real, el consumo en particular y el nivel de actividad en general se contraen sucesivamente, de modo tal que el PBI arrojaría una merma del 3.2% para el promedio de este año. En efecto, se puede enumerar un conjunto de variables asociadas al gasto de las familias que en la actualidad presentarían un marcado retroceso: 
 
> El consumo de naftas exhibe una caída sostenida desde enero ’14, situándose en los niveles de principios de 2013. 
 
> Las ventas (reales) de supermercados se contraen desde principios de año y si bien se recuperan marginalmente a partir de mayo-junio, se encuentran un 1% por debajo del mismo mes del año pasado. 
 
> Las ventas minoristas volvieron a cerrar en baja en octubre al mostrar una merma de 5,3% en las cantidades vendidas frente al mismo mes del año pasado. Con ese resultado, en los 10 primeros meses del año las ventas acumulan una baja promedio de 7,5% anual, según señaló la CAME.
 
> El patentamiento de vehículos 0km se contrajo un 42% interanual en octubre con respecto al mismo período del año anterior. Según las cifras de la Asociación de Concesionarios (ACARA), acumularán además una caída del 27% interanual en los primeros diez meses del año. 
 
> Según la encuesta de confianza del consumidor de Universidad Di Tella, el indicador se contrajo un 15% en octubre respecto del mismo mes del año anterior, dejando entrever una expectativa negativa respecto de los ingresos futuros de las personas encuestadas. 
 
> Por último, los créditos al consumo se expanden a una tasa promedio del 30% anual durante los primeros diez meses del año; es decir, 10 puntos porcentuales menos que la inflación. En otros términos, los préstamos destinados al consumo -medidos en términos reales- también se reducen. Aún con la regulación de tasas. 
 
Ahora bien, cabe preguntarse si esta caída del consumo y del salario real es la explicación de la contracción del nivel de actividad. Desde nuestra óptica la respuesta es contundentemente negativa, ya que el problema de nivel de actividad no viene por el lado de la demanda agregada. En este sentido, es fundamental resaltar que el origen de la actual caída del nivel de actividad y del aumento de la inflación surge por una contracción de la oferta agregada; es decir no es un problema de demanda. 
 
Las inconsistencias de política que profundizaron los desequilibrios macroeconómicos impactaron negativamente en las expectativas y consecuentemente en los niveles de inversión acorralando la producción de nuestro sistema económico, lo que indujo a una caída de la oferta de bienes y servicios que provocó una aceleración de la inflación. La curva de oferta agregada se desplaza hacia la izquierda, contrayendo la producción y el nivel de ingreso al mismo tiempo que suben los precios, generando un proceso estanflacionario por oferta. 
 
Los menores niveles de producción arremeten contra el empleo: primero se acortan las horas trabajadas, luego se suspende personal y finalmente se comienza a despedir trabajadores. La tasa de desempleo sube (de 6.8% a 7.5%) y la tasa de empleo cae (de 42.9% a 41.3%); dos fenómenos que suceden en la Argentina de hoy. A menor empleo y mayor desempleo, la ley 
de oferta y demanda en el mercado laboral hace que las remuneraciones no pueden seguir el ritmo de la inflación; lo que comienza a jugar en contra del poder adquisitivo del salario. 
 
En pocas palabras, la caída del salario real es también una consecuencia de la contracción de la oferta agregada. 
 
Por último, esta caída del salario real con menos empleo impacta negativamente en el gasto de las familias reduciendo el consumo privado. Menos empleo y menos salario afectan negativamente al consumo que supo ser el gran motor del crecimiento de la última década. 
 
Peor aún, el gobierno agrava los problemas cuando intenta revertir la caída del consumo con políticas de incentivo a la demanda agregada, ya que termina generando más inflación, menor salario real y menor consumo. Justamente, en forma equivocada el gobierno nacional ha puesto en práctica una agresiva política de expansión del gasto público destinada a impulsar la demanda agregada para contrarrestar la caída del nivel de actividad. 
 
El gasto primario aumentó dos puntos del PBI, pasando de 29% en 2013 a 31% en 2014, mientras que el nivel de actividad se desmoronó casi 6 puntos porcentuales, de 2.7% (2013) a -3.2% (2014). Más específicamente, el gasto en subsidios sociales y económicos, que se utiliza para aumentar el ingreso disponible de las familias (abaratando los servicios básicos y brindando planes de asistencia social) se expandió un 55% a/a ($84.600 millones); mientras que el gasto en remuneraciones y en jubilaciones, que forman parte de la política de ingresos del gobierno, crecieron un 39% a/a ($39.000 millones) y un 35% ($96.000 millones) respectivamente. 
 
Estas tres partidas, que tienen como objetivo principal estimular el ingreso disponible y el gasto de la gente, representan el 54% del gasto primario (con coparticipación) y explicaron casi el 50% del aumento del gasto total. 
 
En síntesis, se genera un círculo vicioso a partir de las inconsistencias de política económica que desestimulan la inversión, la producción y la demanda de empleo, mientras que aceleran la inflación. Todo redunda en una caída del salario real y del consumo privado. 
 
Para amortiguar esto último, el gobierno lleva a cabo políticas de incentivo a la demanda que agravan los problemas al empeorar (nuevamente) las expectativas de los sectores productores.
 
Las políticas de incentivo a la demanda generan resultados opuestos a los buscados 
 
El plan económico que viene aplicando la actual administración se sustenta principalmente en intentar empujar el nivel de actividad a través de políticas de incentivo a la demanda, basadas en una política fiscal hiper-expansiva que ante la falta de recursos genuinos se financia con emisión monetaria del BCRA de manera que el gasto público vaya ganando participación relativa dentro de la estructura económica. 
 
Gran parte de las erogaciones del Estado se destinan a incrementar (directa e indirectamente) el ingreso disponible de las familias, para inducir un aumento del consumo privado. 
 
Implícitamente, se busca que las empresas reaccionen a esa mayor demanda, incrementen su gasto en capital (inversión), demanden más empleo e incrementen la oferta agregada. No obstante, si las firmas no convalidan ese comportamiento, el canal de transmisión de aumento del gasto e ingreso, se materializa solamente en un aumento de precios. Es decir, si la oferta agregada no responde ante el estímulo de la demanda, el círculo virtuoso se rompe y se genera presión sobre el nivel de precios. 
 
Peor aún, si las empresas restringen sus decisiones de inversión y dejan de demandar empleo, los ajustes salariales se moderan. Por ende, en un escenario de menor salario real y menos empleo, las familias -también- reaccionan (negativamente) moderando sus gastos. Todo redunda en un menor nivel de actividad y aumento de la inflación. 
 
Justamente esto es lo que está ocurriendo en nuestro sistema económico. Ya mencionamos que por más esfuerzos fiscales y políticas de incentivo a la demanda agregada, la economía local a traviesa una fase recesiva caracterizada por caída de la inversión, de la producción, reducción del empleo y aumento de la inflación; estanflación por contracción de oferta. 
 
En pocas palabras, a pesar de que el gasto (primario) se ha incrementado un 44% interanual en los primeros 9 meses, con una emisión monetaria para financiar al fisco en torno a los $100.000 millones y tasas de interés de referencia muy por debajo de la inflación, la economía se contrae a medida que las firmas reducen sucesivamente sus decisiones de inversión y su demanda de empleo. 

(*) Economía & Regiones. Consultora especializada en el desarrollo regional argentino. Artículo publicado en Urgente 24, el 22 de Noviembre de 2014

viernes, 21 de noviembre de 2014

Principio de No Agresión: piedra angular pero no cimiento

Por Walter Jerusalinsky (*)
En mi opinión , la razón por la cual no se puede colocar el Principio de No Agresión como principio fundamental de la moral es que no se puede sostener por sí mismo. La primera víctima que resulta de colocar al Principio de No Agresión en el lugar de principio axiomático es precisamente la no agresión, que queda por ese camino "en el aire" , privando al respeto mutuo de sus fundamentos racionales , realistas y virtuosa y racionalmente egoístas.
  
Pienso entonces que Stefan Molineux se equivoca en su video sobre el Principio de No Agresión, cuando lo pone en el "centro del Sistema Solar" como "deber ser" en ese giro copernicano que intenta darle a la moralidad , que falla al no darle cimiento realista en la voluntad de vivir como ser humano y no como un animal salvaje.

Ayn Rand en cambio parte desde la autoestima y el propósito de vivir como ser humano ( o sea como ser provisto de razón) , y desde estos cimientos firmes llega a la elección racional de la no agresión , ya no como principio axiomático sino como medio , como intercambio virtuoso de valor por valor entre seres civilizados y racionales . El primer valor que se intercambia entre seres civilizados y racionales es el respeto mutuo y el reconocimiento de la propiedad de cada uno sobre sí mismo.

El respeto por los derechos del individuo, el rechazo a la violencia, al robo , al asesinato, a la esclavitud, a la crueldad , al vandalismo, a la destrucción ...

Nada de éso proviene de ningún dios ni tampoco de la naturaleza, al menos no en forma directa.

Todas esos logros de la humanidad provienen de la autoestima y la inteligencia de individuos que activamente eligen vivir como seres racionales y civilizados, reconociéndose mutuamente su propiedad sobre sí mismos y sobre el fruto de su inteligencia y esfuerzo y no como animales salvajes que se saquean, se matan y se devoran unos a otros .

Los seres que sin poder pensar y hacer esa elección por sí mismos pero que sin embargo tambien resultan beneficiarios de esos avances son lo que se dice "free riders" . El animal salvaje o doméstico que felizmente recibe el beneficio del rechazo a la crueldad y el respeto por la vida que son producto de la mente y la autoestima del hombre y no de ninguna ley natural del estado de naturaleza.

Tambien es un "free rider" el delincuente , el ladrón o el asesino que disfruta de las garantías que ofrece la civilización ( sin haber hecho nada para merecerlas, pues haber nacido no es un mérito en sí mismo) . Es un free rider de la autoestima y la inteligencia del hombre civilizado.

Por ésta razón el "Principio de No Agresión" puede ser la piedra angular pero no es el cimiento de la civilización . El cimiento es la autoestima del hombre , su amor por su propia condición de ser humano ( o sea dotado de razón) y su propósito de vivir de acuerdo a esa condición de ser inteligente y civilizado , que es el producto de un largo proceso de evolución del hombre y de sus sociedades.

La falla en reconocer este orígen del respeto mutuo entre seres que elijen vivir civilizadamente es lo que conduce a las sociedades civilizadas a exponerse al borde de la autodestrucción ,al minar su autoestima como civilizados y al atribuir a algunos de los "free riders" (delincuentes asesinos, ladrones, terroristas, etc) el mismo status ontológico como objetos de derecho. 

En síntesis, el respeto mutuo no se sustenta por sí mismo como axioma o "deber ser" , pero sí se sustenta perfectamente sobre la autoestima , la conciencia y la existencia como axiomas. 

Si uno falla en ésto, queda sin argumentos para defender la necesidad y conveniencia del respeto mutuo y a merced de cualquier nazi nietzheano que venga a decirnos que la "voluntad de vivir" nos debería conducir a actuar de acuerdo a nuestros "instintos" animales de "voluntad de poder" ..

El aporte de Rand es la demostración de que la voluntad de vivir y el mejor egoísmo nos conduce a actuar como seres inteligentes y civilizados guiados por la razón y los mejores sentimientos humanos y no como salvajes a merced de nuestros peores instintos animales pre-humanos. 

Ayn Rand responde correcta y fundamentadamente a las grandes pregunta de la moralidad y la política : "en mi propio interés egoísta ¿ por qué comercio y acuerdo en vez de saqueo y guerra?" , ¿ por qué  me conviene elegir "Civilización en vez de Barbarie?" 


(*) Walter Jerusalinsky. Artículo publicado en su web personal, el 21 de Noviembre de 2014

Fuente: http://www.walterjerusalinsky.com/2014/11/principio-de-no-agresion-piedra-angular.html