domingo, 9 de noviembre de 2014

La Argentina populista

Por Rafael Galarce (*)
La Argentina tiene un régimen político republicano y es bueno recordar la obra del filosofo Griego Platón “La Republica”  esta es una obra de filosofía donde se encuentra contenido el pensamiento político de Platón. Dividida en 10 partes, está escrita en forma de diálogos que son presididos y conducidos por Sócrates. Allí Platón enumera cinco formas de gobierno: la aristocracia, la democracia, la oligarquía, la timocracia (gobierno de los que poseen una renta determinada), y la tiranía o monarquía. El principal objeto de Platón con este tratado es, dicho a grandes rasgos, indagar en la naturaleza del Estado como ente subordinado a la moral y la justicia, principios que, reflejados en el comportamiento de los individuos, conducen al ideal de una sociedad perfecta y dichosa, razón por la cual también se ha reconocido en la república platónica la formulación de una utopía.
La República es un sistema organizativo del Estado donde el ejercicio del gobierno recae sobre una o varias personas, elegidas mediante voto popular o parlamentario, por periodos de tiempo limitados, para representar los intereses de los ciudadanos. La palabra proviene del latín res publica, que significa 'la cosa pública', 'lo que es común'.
El sistema republicano nace como expresión alternativa al de tipo monárquico, donde todo el poder es ejercido por una persona, generalmente el rey, de manera indefinida y hereditaria. Sin embargo, actualmente existen regímenes de monarquías parlamentarias, como es el caso de España, donde el rey cumple esencialmente un papel representativo como Jefe de Estado, pero el resto de los cargos gubernamentales son de elección popular y temporalidad limitada.
En la modernidad, el modelo republicano delinea más claramente el perfil con que lo conocemos actualmente, con la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que procura un equilibrio que asegure la estabilidad del Estado, la libertad, la justicia y la igualdad. En buena medida, se alimentó de los ideales de la Ilustración, enunciados principalmente por Montesquieu, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau y John Locke.
Pero en la Argentina como en otros países de Latinoamérica se fue consolidando con el tiempo Regimenes Populistas, los cuales sirven para perpetuar en el gobierno a personas y partidos, los cuales le han hecho mucho mal a sus pueblos, en una vida de prebendas que llevan a muchos a la pobreza.
Es si que el discurso en el que la politóloga guatemalteca Gloria Álvarez arremetía contra las "atrocidades de los gobiernos populistas" de América Latina está cosechando un fuerte éxito en las redes sociales. En su intervención ante el parlamento Iberoamericano de la Juventud del pasado mes de septiembre en Zaragoza (España), la directora del Movimiento Cívico Nacional guatemalteco alertó del peligro que el populismo supone para las instituciones democráticas e invitó a luchar en contra de esta tendencia con el auxilio de la tecnología y la educación.
"El populismo busca desmantelar las instituciones, para luego reescribir constituciones y acomodarlas a los antojos de los líderes corruptos que tenemos en Latinoamérica", afirmó. Sin embargo, cree que es posible rescatarlas a través del uso de la razón, la lógica, los argumentos y el intercambio de ideas.
Álvarez sostiene que el populismo se puede desmantelar a través de la tecnología, superando el viejo debate de izquierdas y derechas, que "ya es más utilizado por los populistas que por las personas que estamos tratando de rescatar a las instituciones".
La líder de Movimiento Cívico opina que "la admiración que existe en países como Guatemala por el régimen cubano y el venezolano carece de razón y conocimiento, porque en Latinoamérica son pocos los que reconocen en el régimen chavista las atrocidades y las violaciones de derechos que se están cometiendo" y "muy pocos guatemaltecos reconocen que en Cuba un ingeniero civil prefiere trabajar de taxista". 
La politóloga insistió en que el populismo no ha llegado hasta el poder "por pura casualidad" y que es necesario denunciar "las atrocidades realizadas contra las instituciones", así como  "el pésimo trabajo de los sistemas gubernamentales que precedieron y que llevaron a la absoluta crisis a las poblaciones que en su desesperación recurrieron a estos líderes, a veces por vías democráticas, y que por lo mismo justifican su permanencia en el poder".
Para Álvarez, "el populismo se encarga de desmantelar instituciones poco a poco y a reescribir constituciones para poderlas acomodar a los antojos de los diferentes líderes corruptos que tenemos en Latinoamérica", en clara alusión a varios presidentes que buscaron cambios constitucionales para poder seguir en el poder. Por esa razón, apuntó que "debemos denunciar las atrocidades que el populismo comete contra nuestras instituciones" al tiempo que también recuerda sistemas gubernamentales pasados "que llevaron a una crisis que obligó a las poblaciones recurrir a estas líderes".
Además, agregó que "la tendencia populista juega con la necesidad de los pueblos para imponer una dictadura, anulando la dignidad de las personas, porque es una postergación de la pobreza, de la ignorancia y de mantener a los pueblos sometidos bajo la ilusión de que sólo los bienes materiales son los que importan a la hora de votar".
En la argentina podemos repetir en este momento la descripción realizada brillantemente por Gloria y yo le agregaría que para nosotros esto no es de ahora sino que viene desde mucho tiempo antes, profundizando el estado de degradación cultural, moral y económica.
Pero en un pais que se dice democrático la única manera de dar vuelta la taba es fortaleciendo las instituciones republicanas y que el ciudadano aprenda a elegir sus gobernantes.

Caso contrario la Argentina seguirá su camino de decadencia en todos los aspectos señalados.
(*) Rafael Galarce. CPN. Analista político.
Fuente: Comunicación personal del autor.