miércoles, 19 de noviembre de 2014

La crisis del capitalismo

Por Armando Ribas (*)
Es un hecho manifiesto que la Unión Europea sufre una crisis económica, tal como la reconoce The Economist. Ni aun Alemania ha podido superarla, no obstante que la Sra. Merkel insiste frente a Francia e Italia imponer una política de austeridad. Es decir reducir el déficit vía la reducción del gasto público.
A mi juicio la situación económica de hoy constituye una excepción en la historia. Tanto así que a pesar de que el FMI fue creado con la función de evitar la inflación en los países, hoy la Sra. Lagarde recomienda una política inflacionaria a Europa como medio de superar la recesión. Esa recomendación implica de hecho el reconocer el peligro del elevado nivel de la deuda pública europea. Como es notorio una gran parte de la misma se encuentra en el sistema bancario europeo. Por tanto se pretende que la deuda se reduzca en términos reales para evitar la quiebra del sistema.
Pero esta crisis aparentemente se reconoce en el mundo como la crisis del capitalismo. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que esa denominación fue dada por Marx en el Manifiesto para descalificarlo éticamente como la explotación del hombre por el hombre. Fue él mismo quien reconociera que ese sistema había provocado por primera vez en la historia la creación de riqueza, pero el error es haberlo considerado como un sistema económico, cuando en la realidad es un sistema ético-político y la economía es el resultado del comportamiento. O sea fue el Rule of law.
La pregunta pendiente entonces es ¿Cuál es la razón de esa excepcionalidad? No me cabe a menor duda que ella se debe a la colusión de democracia y socialismo que prevalece en la Unión Europea. Ya debiéramos saber que como bien dice Ayn Rand y yo lo he repetido hasta el cansancio, lo que el gobierno da es porque se lo saca a alguien. O sea que cuando este dar se eleva a niveles como los actuales, se viola el derecho de propiedad de los que crean la riqueza. Y cuando se viola el derecho de propiedad, se reduce la inversión, y consecuentemente la creación de riqueza.
No obstante esta realidad, en La Nación del pasado domingo, Luisa Corradini escribió: “El Capitalismo del Siglo XXI es un capitalismo de incertidumbre”. Y seguidamente concluyó que la crisis del capitalismo ha sido la causa de la crisis de la democracia (SIC). Me permito disentir con esta conclusión y por el contrario la democracia ha sido la causa de la supuesta crisis del capitalismo.
Considerar que la crisis europea es producto del capitalismo y de los bancos, es ignorar la realidad de la política europea. Puedo empezar diciendo al respecto que la supuesta crisis del capitalismo en la actualidad es la imposibilidad de poner en práctica el sistema ético político que lo determina. Ello se debe al éxito político de la demagogia de la izquierda en la búsqueda de la igualdad económica.
El ejemplo por antonomasia de esa realidad es la crisis europea. Según los datos del FMI que alcanzan al año 2.012 el gasto público en Francia alcanzaba al 56,23% del PBI, en Alemania al 44,88%, en Italia al 50,71% en España al 47,2% y en el Reino Unido al 47,5% y en la Euro Area al 50,0%. Considerar un sistema económico de esa naturaleza como capitalismo hubiera sorprendido al propio Marx. Ya en e Manifiesto había discutido a Hegel en su visión “del Estado como la divina idea tal como se manifiesta sobre la tierra”. Y escribió: “El poder político propiamente dicho, es meramente el poder organizado de una clase  para oprimir a la otra”.
Más aun, ante esa realidad no puede sorprender las dificultades financieras de los bancos europeos, que tienen una gran parte de la deuda pública europea. Por ello es una falacia considerar que ha sido el sistema financiero el que haya causado la supuesta crisis del capitalismo, cuando en la realidad ha sufrido las consecuencias de la política oficial. Por otra parte ya debiéramos saber que cuando se salva al sistema financiero de la quiebra, en primer lugar no se beneficia per se a los capitalistas sino a los depositantes.
El sistema financiero es indudablemente el sistema sanguíneo de la economía que relaciona el presente con el futuro. Por tanto tal como lo señala Milton Friedman en su “Free To Choose” la profundidad de la crisis del treinta en Estados Unidos, se debió a que el Federal Reserve de Washington se negó a actuar como prestamista de última instancia y consecuentemente quebraron cerca de 12.000 bancos, de los 25.000 que existían. Por ello señala: “Otra forma de detener el pánico es capacitar a los bancos sanos a convertir sus activos rápidamente en efectivo, no a expensas de otros bancos sino a través de efectivo adicional, de una impresión de moneda de emergencia”.
En virtud de esa realidad es que la política, tanto del Federal Reserve como la del ECB ha sido la de emitir moneda y reducir la tasa de interés a menos del 1% anual. Por supuesto esta política no resuelve la crisis, hasta tanto no se corrijan las verdaderas causas de la misma. Y en ese sentido debo recordar que las causas de la crisis fueron diferentes en Estados Unidos y en Europa. En Estados Unidos ésta sobrevino como consecuencia de la demagógica ley de Carter “The Community and Reinvestment Act”. Por la cual se estableció que todo americano tenía derecho a una casa propia y por tanto había que prestarle a quienes tenían un ingreso por debajo del promedio. El resultado fue la llamada burbuja. O sea esa ley fue una violación de las reglas del sistema. La política seguida hasta la fecha si bien no ha resuelto definitivamente la situación, la economía americana pareciera estar recuperándose.
El caso de Europa es muy diferente, por más que exista la teoría de que ella fue causada por la crisis americana. Nada más falaz que esa tesis. Como bien señalara The Economist, “La causa de la crisis es el sistema, y el que lo quiere cambiar pierde las elecciones”. Hoy la economía alemana es la única que ha logrado alcanzar un PBI un 2,6% superior al que tenía en el 2.008, a partir del cual comenzara la crisis.
En fin creo que podemos concluir que la llamada crisis del capitalismo es el producto del sistema, y por ello el intento alemán de la supuesta austeridad en el medio de la recesión tendría un efecto negativo. Por ello la Sra. Lagarde, como antes dijimos, siguiendo las enseñanzas de Friedman propone la inflación como remedio. La llamada crisis del capitalismo, entonces, es la consecuencia de la imposibilidad de implementarlo, debido al triunfo pertinaz de la izquierda democrática en la lucha por el poder, en la supuesta búsqueda de la igualdad. Podemos decir entonces que la causa de la supuesta crisis del capitalismo ha sido la democracia, que ignora el Rule of Law.

(*) Armando Ribas. Abogado de la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en la Habana. En 1960 obtuvo un Máster en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Filósofo. Escritor.

Fuente: Comunicación personal del autor.