lunes, 9 de febrero de 2015

La recta final

Por Nicolás Márquez (*)

Cuando pusimos manos a la obra desde La Prensa Popular con el fin de difundir y defender ideas tendientes a la defensa de la libertad personal, la propiedad privada, la tradición republicana y determinados valores objetivos, lo hicimos a sabiendas de que la batalla cultural contra las ideas económicamente estatistas y culturalmente progresistas constituían una necesidad apremiante ante una mentalidad social que cada vez se hallaba más envilecida y que por añadidura, votaba cada vez peor.

Pues bien, haber transitado esta batalla contra los medios de difusión que detenta el Estado ladrón y elefantiásico que a su merced tiene el kirchnerismo constituye una diferencia mucho mayor a la que bíblicamente se supo que tuvieron David contra Goliat.

Sin embargo, en la convicción de que a nosotros no nos asiste la fuerza crematística sino la fuerza de la razón, es que relanzamos La Prensa Popular otro año más, siendo plenamente concientes de que el 2015 será el año clave, el año de la recta final, el año en el que la olorosa pandilla de malvivientes que detenta el poder del Estado debe ser al fin desalojada, para dar curso a un gobierno que no será ideal ni tampoco sabemos exactamente cuál será, pero procuramos que éste sea menos pérfido que el vigente y que al brindarle al país cierta normalización institucional, se genere entonces una atmósfera de mayor libertad y mejor contexto en el cual se nos permita reconstruir un espacio y una fuerza de opinión cada vez más grande e influyente que porte las ideas que desde esta usina sostenemos, y que no tienen nada que ver con las insustanciales posturas que temblorosamente enarbolan los grandes diarios que se dicen “opositores”, y que por ende no pudieron haber sido más funcionales al actual decadente sistema durante este oscuro decenio.

La guerra es cultural. De nada sirve que se vaya un gobierno y que este sea reemplazado por otro que tenga más o menos los mismos principios que el saliente. Consideramos que estamos en la recta final porque nos encontramos en la cuenta regresiva de un régimen que no pudo haber sido más hostil ni más antagónico a todo lo que nosotros intentamos reivindicar. Este régimen basureó a las Fuerzas Armadas. Corrompió la moral pública. Agigantó el Estado cuanto pudo. Aisló a la Argentina del mundo civilizado. Reinstauró la inflación. Institucionalizó la corrupción. Reinstauró el crimen político. Hostigó a la prensa libre. Persiguió disidentes con sus servicios de inteligencia y su servil aparato judicial. Impuso la cultura del ocio. Promovió el igualitarismo comunistoide e impulsó todo los vínculos humanos reñidos con el orden natural y el sentido común. Contra toda esa podredumbre política e ideológica nosotros venimos lidiando desde hace más de diez años a través de nuestros libros, de nuestros escritos, de las apariciones públicas a las que podemos acceder y de nuestra insistente prédica en foros, conferencias, simposios y cuanto ámbito propicio tenga lugar.

Personalmente publicaré dentro de dos semanas una biografía documentadísima y fulminante sobre la vida y obra del dictador Juan Perón (“San Perón, el Ilusionista de las Masas” prologada por el eminente politólogo Rosendo Fraga) la cual verá la luz en muy pocos días y cuenta con una apabullante documentación provista de 900 citas y un sinfín de fuentes consultadas. Será un exhaustivo trabajo de 350 páginas que en pocos días pondremos a disposición del lector, al igual que el libro que en el mes de julio publicará Agustín Laje (“La batalla cultural. Claves para una contraofensiva de la derecha liberal”) y que sumado al cúmulo de actividades que tenemos programadas para esta “larga” recta final, se nos verá entonces siempre al pie del cañón levantando los estandartes de la sana reacción que hemos mantenido con apostólica intransigencia desde el comienzo mismo del kirchnerismo en el poder, diferenciándonos así del cúmulo de “opositores tardíos” y oportunistas que ahora, al ver la caída del despotismo iletrado vigente, intentan reciclarse embanderándose en sellos opositores creados a último momento.

Sin más, inauguramos oficialmente las ediciones de La Prensa Populare invitamos al lector a apoyarnos retransmitiéndonos, divulgando nuestra tarea en las redes sociales, colaborando con suscripciones y adquiriendo nuestros libros a los efectos de poder facilitar y agigantar nuestra caja de resonancia lo máximo que podamos y así poder brindar una más efectiva batalla contra el comunismo internacional y el populismo local, el cual a través de sus partidos colaterales obra de aliado voluntario o involuntario a su endemoniada causa.

(*) Nicolás Márquez. Abogado, periodista y analista político. Director de La Prensa Popular. Artículo publicado el 8 de Febrero de 2015 en la Edición Nº 340