domingo, 1 de marzo de 2015

Izquierda vs. derecha (reloaded)

Por Luis Tonelli (*)

El gobierno ha entrado en una dinámica polarizante, en respuesta a la polarización que generó la oposición después de la muerte de Nisman. A la clásica oposición república -populismo, Cristina Fernández le está oponiendo otra, ideológicamente más nítida y poderosa (aunque electoralmente más débil): la oposición izquierda- derecha (reflotando la idea original de Kirchner, de la “transversalidad”).
La línea discursiva oficial está trazada claramente: por un lado, el canciller envía una carta a Estados Unidos y a Israel (pero no a Irán, Siria y Venezuela o a Rusia y a China) pidiéndole que “la Argentina no sea terreno de operaciones de inteligencia internacionales”. Por el otro, la Presidenta que ya había dicho “miren al Norte” cuando salieron a la luz supuestas amenazas de muerte a su persona, en carta abierta en Facebook indicó al enemigo como una confabulación dirigida por nuevo estamento golpista “el partido Judicial”, bajando al barro de la política a fiscales y jueces, y poniéndolos como la punta del Iceberg opositor integrado por los grandes medios críticos, y las fracciones partidarias sindicadas de impotentes.

La presidenta reacciona así a las citaciones judiciales de Amado Boudou y a la confirmación de Bonadío al frente de la causa Hotelsur, cuyo próximo paso será pedir la indagatoria a Máximo Kirchner (cuestión postergada paradójicamente por la muerte de Nisman). De allí la consigna de la contramarcha K: “la democracia no se imputa” que engloba desde las acusaciones contra el vicepresidente hasta las del caso Nisman.
Frente a este tren hiperpolarizante Daniel Scioli. Fiel a su estilo, se coloca lo más cerca posible de la Presidenta para entrar como los boxeadores enclinch con ella y evitar así que le pueda pegar. Un Scioli desconocido salió a denunciar sectores golpistas en la marcha del 18F. Su estrategia: llegar a la primera vuelta “paso a paso”, ganando primero las “PASO” y después se verá. Su “kirchnerización” delata también el acercamiento de Florencio Randazzo y la predilección presidencial por el Ministro del Interior y Transporte.
El que redobló la apuesta polarizante “ideológica” ya no “institucionalista”, como una confirmación en espejo de la estrategia presidencial, fue Mauricio Macri, que después de muchos meses de coqueteo con el radicalismo para convertirse en el adalid antiperonista y republicano, ahora no tiene empacho en ser tildado de mostrar su hilacha “derechista” con la incorporación de Carlos Reutemann. Se dejó hasta filtrar desde el despacho del jefe de gobierno que el Lole podía ser el vice de MM para conformar la fórmula de los “light blue eyes”.
Un elemento importante que puede surgir de esta polarización es el “nacionalismo”, y la puesta en la mira de las “empresas extranjeras ligadas a los Buitres”. Un escenario que hoy no aparece nítido, pero como siempre hay caranchos locales volando no hay que perder de vista.
A futuro se abre un escenario muy peligroso e incierto si es que la radicalización verbal se convierte en violencia política (o sea, la venezualización de la Argentina). Imaginemos que Bonadío llama a declarar a Máximo, que CFK lo detiene a él y a los fiscales por golpistas y que la oposición convoca a una gran marcha que es respondida con una contramarcha desatándose un caos impredecible.
Pero por lo obvio del desenlace, parece bastante improbable que la Presidenta siga el curso de colisión, antes que el de “victimizarse”, que pareciera ser el que más rédito posible le puede dar: “No vienen por mÍ, no vienen por mi hijo. Eso es lo de menos. Ustedes saben: vienen por sus conquistas”. Aquí la estrategia de Scioli es subirse al escenario cerca de la Presidenta y poniendo cara de “¿cuando vienen los saladitos?”. Hasta puede aplaudir a un Mussi cuando pide estar alerta contra los infiltrados de la derecha. Todo se trata de ganar las PASO del FPV y después reeditar la liga Aire y Sol. Aunque quizás ya sea muy tarde para ganar la presidencia.
En medio de la emergencia incipiente de dos polos (que estará haciendo las delicias de Torcuato Di Tella que siempre preconizó la necesidad de izquierda y derecha en la Argentina), Massa aparece un tanto descolocado y se verá si se reflotan las negociaciones con el radicalismo a nivel nacional, cuyo interlocutor es Gerardo Morales.
Massa necesita imperiosamente empardar la movida de Macri. y el Tajaí no parece ser suficiente para lograrlo, pero todo parece indicar que la UCR se ha resignado a ser un partido con presencia a nivel provincial tipo PMDB brasilero.
De todos modos, se trata de estrategias y tácticas a nivel de la política y que todavía no tienen un correlato directo en las encuestas, donde el triple empate técnico entre candidatos es todavía argumentable.
(*) Luis Tonelli. Periodista y analista político. Artículo publicado en "7 Miradas" el 25 de Febrero de 2015