jueves, 30 de julio de 2015

El estatismo que hundió a Argentina en la decadencia y la corrupción

Por Roberto Cachanosky (*)

Es muy fácil jugar al empresario con el dinero del contribuyente y decir que la empresa puede ser rentable
Todo parece indicar que las privatizaciones se han transformado en una mala palabra. Es casi un sacrilegio hablar de privatizar Aerolíneas Argentinas, el sistema jubilatorio o el fútbol para todos. Es como si hubiese una carrera populista por ver quien ofrece más estatismo, el mismo estatismo que hundió la economía argentina en la decadencia y la corrupción.
Todos parecen haber olvidado, o no vivieron, lo que fue el período en que los teléfonos, sistema energético o autopistas estaban en manos del estado. Podían pasar 30 o 40 años desde el momento en que uno pedía una línea telefónica hasta que se la instalaban, si tenía suerte. La sección cartas de lectores de los diarios estaba llena de cartas de gente que se quejaba porque hacía años que no le funcionaba el teléfono y la empresa estatal ENTEL nunca se lo arreglaba o cartas de quienes reclamaban que hacía muchos años que había pedido una línea telefónica y seguía esperando.
Una vez que uno tenía la suerte de disponía una línea telefónica, tenía que tener una segunda suerte: que funcionara la línea a la que llamaba. Recuerdo que allá por los 80, época de Alfonsín ya, vivía frente al hipódromo de San Isidro en un departamento que tenía teléfono. Todo un lujo en esos años. Bien, sistemáticamente todos los fines de semana, especialmente los domingos, me quedaba sin tono. Un día la línea había quedado ligada, es decir, podía escuchar qué hablaban, y escuché que me afanaban la línea para hacer apuestas clandestinas por las carreras de caballos del hipódromo.
Tal era la locura del mal funcionamiento de ENTEL, que los departamentos que se publicaban para vender aclaraban en el aviso si tenía teléfono o no. El mismo departamento con teléfono y sin teléfono tenía una diferencia de precio de U$S 3.000, con lo cual uno puede concluir que el precio de una línea de teléfono en el mercado era de U$S 3.000.
Los más jóvenes tienen que saber que Alfonsín, como gran avance de estrategia comercial, lanzó el plan Megatel. El plan Megatel era una especie de plan cerrado en el cual la gente iba pagando la cuota y en determinado momento le instalaban la línea, previa coima al instalador  que siempre encontraba un problema para poder instalarlo. Así que la gente, después tanto esperar, le pedía que no se fuera. Le daba la coima y milagrosamente la traba técnica para instalar la línea desaparecía. En definitiva, el plan Megatel no era otra cosa que el cliente pagando para darle capital de trabajo a ENTEL, que además de ser ineficiente, tenía enormes pérdidas y estaba sobredimensionada en personal.
Los ejemplos pueden seguir con el puerto de Buenos Aires que fue declarado puerto sucio por las demoras que había para que entraran los barcos a cargar y descargar mercadería. Eso quiere decir que para venir a la Argentina, una empresa naviera cobraba más caro que a otro destino el flete correspondiente.
El sistema energético se caía a pedazos como ahora gracias al milagro del modelo. Ir a Mar del Plata por la ruta 2 insumía, en plena temporada de verano, no menos de 8 horas de viaje con un altísimo riesgo de accidente. No existía la autopista Buenos Aires-La Plata y la ahora autovía 2. Era una ruta angosta, peligrosa y repleta de autos, camiones y micros. YPF tenía alrededor de 45.000 empleados y gigantescas pérdidas operativas. Era el milagro de la única empresa petrolera en el mundo que tenía pérdidas. Cuando se la privatizó se quedó con solo 5.000 empleados, comenzó a producir más y tuvo ganancias.
La cantidad de ejemplos que pueden darse sobre lo terrorífico que fueron las empresas estatales para el país por ser grandes bolsones de corrupción, ineficiencia y pérdidas que tenía que pagar el contribuyente, puede ser interminable.
Si uno observa lo que pasa actualmente, hemos vuelto a esos nefastos años. Por ejemplo, en esos años de empresas estatales, la gente paga una parte de la factura de luz en el banco y la otra parte vía impuestos o el impuesto inflacionario, porque las pérdidas de las empresas estatales se financiaban con aportes del tesoro, el que también tenía déficit y, por lo tanto, recurría al impuesto inflacionario para cubrir las pérdidas. De nuevo, una parte de la cuenta se pagaba en el banco y la otra vía el impuesto inflacionario: ¡igual que hoy! Hoy días las empresas privadas, con los precios controlados, tienen pérdidas que son cubiertas por el estado, el que a su vez recurre al Banco Central para que le financie el déficit fiscal vía emisión monetaria bajo mediante diferentes artilugios contables.
Uno puede discutir los marcos regulatorios de las privatizaciones de los 90, pero lo que no puede negar es que las privatizaciones, además de ser una necesidad para alcanzar mejores servicios y eficiencia, también constituían un instrumento de estabilización económica o, si se prefiere, un instrumento para luchar contra la inflación. ¿Por qué? Porque al privatizarse esas empresas, el tesoro redujo sus erogaciones generadas para sostener las pérdidas de las empresas estatales y se necesitó menos emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal. Que luego se haya disparado el gasto público por el objetivo de Menem de buscar su reelección, no quiere decir que antes no se lograra eliminar el déficit fiscal.
El segundo motivo fue la venta de las empresas del estado permitió reducir la deuda pública porque los que compraban las empresas podían hacerlo pagando con bonos que eran parte de la deuda. Es decir, el estado entregaba empresas descapitalizadas, ineficientes y corruptas a cambio de deuda que tenía que pagar el estado.
Siempre se dijo que las privatizaciones significaron vender las joyas de la abuela. Puede ser que fueran de la abuela, pero no eran joyas, justamente.
Ya sé que es políticamente incorrecto decir que había que privatizar, pero yo no me caracterizo por ser políticamente correcto ni me interesa serlo. ¿Dónde está escrito que los votos solo se ganan mintiendo y defendiendo lo indefendible?
Veamos ahora el tema desde otro ángulo. ¿Por qué las empresas estatales no son eficientes? En primer lugar porque suelen responder más a las necesidades políticas del gobierno de turno que a las necesidades de los consumidores.
Pero hay otro punto que no es menor, el estado no tiene recursos propios para fundar una empresa estatal. Esos recursos solo puede obtenerlos de los bolsillos de los contribuyentes. Lo que hace el burócrata que se cree un iluminado, es jugar a ser empresario con los recursos del contribuyente. Le quitan dinero por la fuerza al contribuyente para crear una empresa estatal. La pregunta es: ¿quién dijo que el burócrata asigna mejor los recursos que el que los genera? Es decir, ¿por qué el burócrata va a saber mejor que Ud. dónde asignar sus ingresos?
En segundo lugar, si la actividad que va a hacer la empresa estatal es rentable, quiere decir que perfectamente el sector privado puede proveer ese bien o servicio. Finalmente el empresario está siempre a la búsqueda de utilidades porque esa es su función primordial. Ganarse el favor del consumidor y generar utilidades con esa actividad. De manera que no hace falta que el estado le meta la mano en el bolsillo a la gente para que un grupo de burócratas jueguen al empresario.
Si por alguna razón el estado decide subsidiar alguna parte del transporte o lo que sea, no hace falta crear una empresa estatal. Solo hace falta llamar a licitación al sector privado para ver quién está dispuesto a hacer esa actividad licitando el menor subsidio a recibir del estado.
Finalmente vayamos al debate de hoy en día. Se dice que el problema de Aerolíneas no es si está en manos del estado o del sector privado, sino cómo se gerencia. En definitiva, lo que se propone es despedir a un Recalde inepto y prometen poner otro “Recalde” pero eficiente. Me parece muy flojo el argumento pero sí estoy dispuesto a tomarlo con dos condiciones:
1)   Que Aerolíneas Argentinas tenga que competir con el sector privado. Es decir, una política de cielos abiertos donde no haya restricciones para que el sector privado tenga nuevas rutas.
2)   Ya que los políticos y directores de esas empresas dicen que es un problema de manejarla con eficiencia, entonces que dejen Aerolíneas en manos del estado pero el presidente de la Nación, el presidente de la Aerolíneas Argentinas y todo su directorio pongan como garantía sus bienes personales como una propiedad con un valor no menor a los U$S 100.000.
Porque es muy fácil jugar al empresario con el dinero del contribuyente y decir que la empresa puede ser rentable. Si tan seguros están, que pongan sobre la mesa su garantía. Si hay pérdidas pierden la garantía y los contribuyentes tendrán que financiar la otra parte de las pérdidas. Pero terminemos con esta historia de decir que se puede administrar sin pérdidas una empresa estatal y luego transferirle al sufrido contribuyente los disparates que hacen los burócratas de turno.
En síntesis, en la cancha se ven los pingos. Si tan seguro están de hacer rentable una empresa estatal, que por lo menos jueguen parte de su patrimonio, como lo hace cualquier empresario.
Quiero ver cuántos quedan a la hora de formalizar su garantía.
(*) Roberto Cachanosky. Economista (UCA, 1980) Asesor económico. Director de "Economía para todos". Artículo publicado el 26 de Julio de 2015

El necesario ajuste del que no se habla

Por Adrián Ravier (*)

En dos columnas previas intenté imaginar lo que podría ser la política económica de los dos candidatos firmes a suceder a Cristina Fernández de Kirchner como presidente de la nación argentina: Mauricio Macri y Daniel Scioli. En las dos oportunidades intenté sistematizar las propuestas que sus asesores, sus equipos económicos o ellos mismos plantearon ante distintos medios, pero en ningún caso planteé si aquellas propuestas son suficientes para corregir los desequilibrios actuales.
En esta oportunidad me propongo explicar el error fundamental que los equipos económicos de ambos cometen al ignorar el necesario ajuste, propio de un error de diagnóstico que puede costar caro a un eventual próximo gobierno de cualquiera de los dos candidatos.
No está de más aclarar que los economistas trabajamos como los médicos: hacemos un diagnóstico de una situación dada a través de ciertos indicadores (actividad económica, empleo, presupuesto de ingresos y gastos, índice de precios, balanza de pagos, balance del Banco Central, índices de confianza, etc.) y planteamos una solución que puede contener efectos indeseados, lo que no significa que ignoremos esos efectos o los deseemos.
Seguir leyendo en Infobae.
Los equipos económicos de Scioli y Macri no advierten correctamente la magnitud de los problemas que enfrentarán. Parten de un diagnóstico erróneo que no sería problemático si solo fuera parte de la campaña política en la que compiten, pero sí lo será si realmente creen que el escenario macroeconómico de 2016 solo requiere de ciertos retoques al modelo.
Macri, por ejemplo, reconoce cierto desequilibrio fiscal -mayor quizás del que reconoce Scioli-, pero su propuesta de corrección es insuficiente para sortear el problema central que la economía heredará tras 12 años de kirchnerismo. Es acertado, creo yo, apostar a la eliminación de los diversos cepos, pero es extremadamente optimista creer que la confianza en la inversión consecuente generará niveles de recaudación suficientes para eliminar la brecha que existe entre ingresos y gastos.
El problema es de causalidad. Si la inflación no vuelve a un dígito, la inversión privada no emergerá; si la inversión privada no emerge, la recaudación seguirá estancada y la brecha entre ingresos y gastos seguirá estando en el orden del 6 % al 8 % del PIB. Lo que debemos plantearnos es una política que permita equilibrar las cuentas públicas, que permitirán luego generar confianza y un retorno de la inversión.
Es allí donde aparece el arreglo con los holdouts. Se estima que un rápido acuerdo -que de hecho podría alcanzarse en menos de un mes de conversaciones- también ayudará a generar confianza y podremos volver a acceder a tomar deuda pública externa. Como el nivel de deuda heredado es bajo, incluso es probable que se pueda tomar deuda a tasas convenientes. Sin embargo, la pretensión de corregir, o más bien financiar la brecha fiscal por la vía del endeudamiento externo, ya ha dado pésimos resultados en la década de 1990 y volverá a dar el mismo resultado en la actualidad.
Argentina hoy financia la brecha con emisión de moneda (deuda con el Banco Central de la República Argentina) y también con deuda interna (deuda con Anses). Si se reemplazan estas fuentes de financiamiento con deuda externa, el problema cambiará -se reducirá la inflación y también se dará mayor independencia a la administración de fondos de la Anses-, pero en el fondo el problema persistirá.
La Argentina presenta hoy un nivel de gasto público consolidado (nación más provincias), en relación con el PIB, que es el más elevado del continente americano, y encabeza el podio de los tres países con mayor gasto en el mundo. En estos 12 años es cierto que se ha generado empleo para recuperar la economía de la crisis de 2001, sin embargo, el principal empleador fue el Estado y hoy contamos con una estructura de empleo público sobredimensionada que será socialmente costoso de revertir.
Scioli, por su parte, reduce los problemas económicos a mínimas correcciones. Su equipo plantea, por ejemplo, una regla fiscal según la cual el gasto público crecerá a una tasa menor que la recaudación. El problema es que con una economía estancada, los ingresos fiscales no crecerán en términos reales. La estrategia entonces queda reducida a continuar por el mismo camino que hoy plantea el ministro de Economía Axel Kicillof, en el que la recaudación fiscal crece al ritmo de la inflación, pero los gastos no, lo que en definitiva es un ajuste basado en la ilusión monetaria de los argentinos, que no perciben correctamente que sus ingresos reales caen día tras día. Este proceso puede continuar por varios años, incluso por todo un mandato, pero difícilmente la actividad económica se recupere con una inflación de dos dígitos que de a poco avanza sobre los salarios reales de los trabajadores. Por el contrario, la estrategia genera una dinámica compleja donde los sindicatos sistemáticamente pelearán por sostener los salarios reales, y los empresarios piensan más en las luchas internas que en los negocios.
Lo mismo ocurre con los subsidios a numerosos servicios públicos. Si los subsidios se mantienen, el problema persiste. Macri -entiendo, por una cuestión electoral- promete mantener planes sociales y subsidios, y enfatiza su propuesta de eliminación de trabas, cepos y controles, augurando que esto permitirá generar una recuperación de la confianza. Esto es acertado. Pero los números no cierran. Si se eliminan retenciones y Registro de Operaciones de Exportación (ROE), la recaudación fiscal se reducirá y la brecha será mayor. La mayor confianza y consecuente inversión puede ayudar a paliar la caída en la actividad económica, e incluso generar una mayor recaudación, pero constituye un error fundamental sostener que la brecha fiscal se eliminará por esa vía.
Ningún politólogo recomendará a los candidatos hablar de ajuste. Pero debemos ser claros. El ajuste empezó hace dos años, avanzó primero en el sector privado (por la vía de los despidos y las quiebras), y hoy avanza en el sector público (por la vía de la inflación). Lo que queda es explicitar el diagnóstico y el escenario que el votante tiene ante sus ojos, y ser muy claros en las políticas que pueden remediarlo. De otro modo, cualquiera sea el que gane las elecciones estará mintiéndole desde el primer día a quienes confiaron en ellos.
Publicado originalmente en Infobae, el lunes 27 de julio de 2015.
(*) Adrián Ravier. Economista, especializado en teoría monetaria, el estudio de los ciclos económicos y la historia del pensamiento económico. Ha obtenido su título de Doctor en Economía Aplicada, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (2009), bajo la dirección del profesor Jesús Huerta de Soto(Ver Memoria). Ha sido alumno de ESEADE donde obtuvo un Master en Economía y Administración de Empresas(2004). Y ha obtenido su Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (2002). Artículo publicado en "Punto de vista económico" el 27 de Julio de 2015

miércoles, 29 de julio de 2015

El hombre que quería vivir del Estado

Por José Benegas (*)

Un tipo quería vivir del Estado y pensó que la mejor manera era ir a la cárcel. Se puso a robar pero los jueces lo largaban porque lo consideraban víctima de la sociedad y en vez de mandarlo a él, condenaban a sus denunciantes por discriminación a los pobres.
Decidió probar con cosas más fuertes. Se metió en una banda de secuestradores, empezó a poner bombas y a pegarles tiros a señores que iban paseando en sus autos con sus familias adentro. Ese plan no le podía fallar.
Erró el cálculo. No era un tipo muy ambicioso, quería dedicarse a dormir la siesta en la cárcel y tener comida y servicios de arriba, pero eso no fue lo que pasó. El estado lo indemnizó por no haberle permitido poner más bombas y matar más gente al determinar que lo había hecho para conseguir un mundo mejor.
Consiguió vivir del Estado, pero al pobre hombre de alguna manera la situación no le cerraba y fue por más. Se metió en política pensando con lógica que esa actividad tenía un sólo final posible. Se puso a cobrar coimas, se apoderó de empresas, utilizó servicios de inteligencia para extorsionar. Lo hizo de un modo burdo para que se enteraran todos los diarios. Se encontró con el problema de que por muchos años los diarios no decían nada porque vivían de la propia publicidad del estado que nuestro personaje gestionaba.
Cuando se dio cuenta decidió pelearse con todos los diarios. Consiguió ponerlos furiosos así que lo empezaron a denunciar. Por todos lados saltaban negociados horribles, tenía hasta contabilizadas las coimas y los asientos de sus libros eran publicados en las portadas de los principales medios. Pero tampoco consiguió lo que quería, porque la gente en la calle protestaba él pero aclaraba que no quería que lo echaran sino que su deseo era que siguiera en su cargo. La oposición era todavía más enfática en ratificar su continuidad y la defensa de la investidura de su cargo.
El pobre hombre nunca pudo cumplir su sueño. No estaba preparado para trabajar, ni aún robando. Así que en el medio de la frustración, cuando ya no le quedaban más ideas, le dio un bobaso. Fue la única forma que encontró de ser mantenido por el Estado, en el cementerio municipal.
Ahora la principal avenida fue bautizada con su nombre.
(*) José Benegas. Abogado, periodista, ensayista y analista político. Artículo publicado en su blog personal "No me parece" el 29 de Julio de 2015

martes, 28 de julio de 2015

Los políticos y la educación de sus hijos

Por Edgardo Zablotsky (*)

Según los últimos datos oficiales, en 2011 repitieron en nuestro país el 11,8 % de los alumnos en el ciclo básico del secundario. Un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) reporta que dicha cifra es solo superada por Uruguay, donde repitió el 20,4 % de los alumnos. Guillermina Tiramonti, investigadora de Flacso, resaltó que “si desagregamos las estadísticas por quintil de ingreso de los repitentes, nos encontramos con que quienes más repiten provienen de los quintiles más bajos. Históricamente estos chicos no fueron a la escuela media, cuya propuesta cultural es muy ajena a la cultura de origen de estos sectores sociales”.
Esta columna ilustrará, con evidencia provista justamente por escuelas del Uruguay, que dicha conclusión no es necesariamente correcta si se les otorga a las familias más humildes la posibilidad de que sus hijos reciban una educación de excelencia.
El pasado 23 de febrero el principal diario de Montevideo, El País, publicó una nota en la cual señaló que en el liceo Impulso (colegio secundario gratuito, laico y de gestión privada ubicado en Casavalle, uno de los barrios más pobres de la ciudad), en el ciclo básico repitió solo el 2,5 % de los alumnos en 2014. En otro liceo del mismo barrio, Jubilar, gratuito, religioso y de gestión privada, la repetición alcanzó el 6 %. A modo de comparación, en el liceo público número 73 de Casavalle repitió el 42,58 % de los alumnos.
Jubilar adquirió notoriedad el 17 de marzo de 2013, cuando el papa Francisco reconoció el trabajo de su fundador, el sacerdote Gonzalo Aemilius: “Quiero agradecerle su trabajo”, dijo Francisco, lo abrazó frente al altar de la repleta iglesia de Santa Ana y agregó: “Quiero hacerles conocer un sacerdote que desde hace mucho tiempo trabaja con los niños de la calle, con los drogadictos. Para ellos ha hecho una escuela. Todos estos niños de la calle hoy trabajan, con estudio y tienen capacidad de trabajo”.
En su mensaje para la pasada Navidad, el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla expresó que las experiencias de liceos gratuitos de gestión privada “demuestran que si se quiere, se puede” y agregó que “multiplicando los Jubilares en Montevideo y en Uruguay se estaría dando una respuesta educativa, seria, responsable, que permitirá que los jóvenes se desarrollen en la educación”.
Jubilar se financia con recursos provenientes de empresas y personas que apadrinan el proyecto. El País señala que “uno de sus primeros aportantes fue el papa Francisco, cuando era arzobispo de Buenos Aires”.
El financiamiento es facilitado porque la legislación contempla que las empresas que donan, a modo de ilustración, 100 pesos perciben un costo real de 18,75, ya que el 75 % de lo que donan lo pueden aplicar directamente a impuestos y el otro 25 % es un gasto deducible de la renta.
En abril pasado el cardenal Sturla salió al cruce de las declaraciones del sindicato docente contra este tipo de liceos, señalando que “si ponemos al chico en el centro, hay que apoyarlo. Sea público o privado, no importa. Lo que importa es salvar a los chicos concretos, porque si no, caen en lo que ya sabemos, la deserción escolar y por tanto lo que eso trae aparejado: la droga, la esquina, la cerveza”.
Más aún, si bien la legislación incentiva el financiamiento privado de este tipo de liceos, el cardenal Sturla, en una entrevista televisiva del 3 de junio, fue todavía más incisivo, preguntándose dónde mandarían los políticos a estudiar a sus hijos. Cuando el periodista le contestó que “seguro a centros privados”, el cardenal replicó: “Si fuera así, ¿por qué no le dan a los pobres lo que le dan ellos a sus hijos?”.
Al respecto, el 15 de julio el diputado del Partido Nacional Rodrigo Goñi presentó un proyecto de ley para que los padres más pobres reciban dinero del Estado para que puedan elegir, si lo desean, enviar a sus hijos a colegios privados. El monto se fijaría según el costo que representa la educación de un niño para la enseñanza oficial.
La iniciativa ingresó al Parlamento horas después de que el Movimiento de Participación Popular propusiera restringir las donaciones que pueden recibir liceos como Jubilar o Impulso, bajo la hipótesis de que es injusto que estas superen las destinadas a centros públicos.
Ante esta propuesta, Goñi respondió que “resulta inconcebible y una inmoralidad intentar frenar las iniciativas ciudadanas que con gran esfuerzo están logrando generar mejores oportunidades de educación para nuestros niños”.
La discusión es absolutamente relevante para nuestra realidad. En la Argentina los políticos no debaten propuestas concretas en el terreno educativo.
Sería interesante conocer sus opiniones sobre un proyecto como el de Rodrigo Goñi y de paso preguntarles dónde estudian o han estudiado sus hijos. De responder “en colegios privados”, sería oportuno recordarles aquella pregunta formulada por el cardenal Daniel Sturla: “¿Por qué no le dan a los pobres lo que le dan ellos a sus hijos?”.
(*) Edgardo Zablotsky es Ph.D. en Economía en la Universidad de Chicago. Ejerce los cargos de Profesor Titular, Vicerrector y Miembro del Consejo Superior de la UCEMA. Es consultor y conferencista en gestión y problemática de la educación en la Argentina. Publicado en Infobae y en Libertad y Progreso el 27 de Julio de 2015

Los sindicatos docentes son parte del problema, no de su solución

Por Edgardo Zablotsky (*)

Al igual que en años anteriores el inicio de las clases generó la amenaza de paros docentes de no alcanzarse un acuerdo en la paritaria del sector. Los días de clase perdidos en 2014 fueron una clara advertencia de la factibilidad de este hecho[1].
Esta nota no cuestiona el derecho de los docentes a gozar de un salario digno. Muchos buenos maestros cobran salarios que no se ajustan a su dedicación en uno de los trabajos de mayor relevancia en nuestra sociedad; pero también están los otros, quienes cobran salarios que no merecen.
Es claro que para los líderes sindicales esto carece de importancia, testimonio de ello fue la posición del Frente Gremial Bonaerense: “Consideramos que ningún maestro puede ganar menos de 7000 pesos y además se debe contemplar una escala salarial según antigüedad y cargo jerárquico”. Antigüedad, no mérito, un verdadero cáncer que enfrenta la educación argentina.
Veinte años atrás, en 1995, el Instituto Smithsoniano le realizó una entrevista a Steve Jobs en la cual, entre otros temas, esbozó su posición frente a la educación[2]. 
En aquella entrevista, Jobs se definió como un gran creyente en la igualdad de oportunidades, en oposición a la igualdad de resultados: “Yo no creo en la igualdad de resultados, porque por desgracia la vida no es así. Sería un lugar muy aburrido si lo fuera. Pero realmente creo en la igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades para mí más que nada significa una gran educación”.
Un buen maestro, en su visión, tiene un efecto perdurable en el desarrollo de los niños, pero opina que no hay una cantidad suficiente atraído por el sistema de educación pública: “Me gustaría que la gente que enseña a mis hijos sea lo suficientemente buena como para poder acceder a una posición en la empresa en la cual trabajo, obteniendo 100.000 U$S al año. ¿Por qué habrían de trabajar en una escuela por 35.000 o 40.0000 U$S al año si pueden obtener un trabajo en nuestra empresa por 100.000 U$S al año?”
Para Steve Jobs el principal problema que enfrenta la educación reside en el sindicato docente, pues el mismo impide la meritocracia. Resulta fascinante su afirmación que no es factible atenuarlo mediante el uso de computadoras: “He donado más computadoras a más escuelas que nadie más en el mundo y estoy absolutamente convencido de que de ninguna manera es lo más importante. Lo más importante es una persona. Una persona que incite la curiosidad y las máquinas no pueden hacerlo de la misma manera que una persona es capaz”.
¡El sindicato docente! El pasado 14 de febrero The Economist publicó una interesante nota que resalta el costo de no enfrentarlo[3].
Imaginemos un trabajo donde el esfuerzo y la dedicación no tiene chances de verse reflejado en una mejora salarial o en posibilidades de promoción, y la desidia o la incompetencia no incrementa el riesgo de ser despedido. El salario es bajo, pero al menos las vacaciones son largas. ¿A quién es de esperar que atraiga este tipo de actividad? ¿A profesionales calificados y motivados o a aquellos únicamente interesados en cumplir con un horario? La respuesta es obvia.
Cambiar esta realidad implica eliminar las ventajas que aprecian los incompetentes, como la estabilidad laboral y  la escala salarial basada en la antigüedad, e incentivar a los muchos docentes dedicados, motivados y calificados, mediante una escala salarial basada en la excelencia de su trabajo, no en su antigüedad.
Pero como bien señala la nota de The Economist: “Enfrentando a cualquier reforma se encuentran, en casi todas partes, los sindicatos docentes. Su disposición a respaldar malos profesionales sobre los muchos buenos y motivados no debe ser subestimada”. A modo de ejemplo, tiempo atrás en Washington se ofreció a los  maestros un considerable incremento salarial a cambio de menor seguridad en el empleo. Como es de esperarse el sindicato docente se opuso tenazmente a la  reforma.
El sindicato maximiza la cantidad de afiliados sin importarle su calidad. Los incentivos de los líderes sindicales no se encuentran alineados con los de los buenos maestros ni con los de los alumnos.
Al respecto, en junio de 2014, el juez de California Rolf Treu dictó un histórico fallo en el caso Vergara vs. California, el cual establece que los estudiantes tienen el derecho constitucional a la igualdad de acceso a una enseñanza de calidad y que el Estatuto Docente del estado de California viola esos derechos[4] [5] [6] [7].Según el fallo, las disposiciones del Estatuto que dan a los maestros estabilidad laboral hacen que sea casi imposible despedir a los profesores de bajo desempeño, lo cual priva a los estudiantes de una educación de calidad y por lo tanto viola sus derechos constitucionales.
El caso fue presentado por Students Matter, una ONG financiada por un empresario de Silicon Valley y otros filántropos, en nombre de nueve estudiantes de escuelas públicas. El mismo fue patrocinado por dos abogados de primer nivel, quienes presentaron resultados de investigaciones que demuestran el impacto negativo que los profesores de baja calidad tienen en el rendimiento de los estudiantes.
Marcellus McRae, uno de los abogados patrocinantes, aclaró que “este caso no busca una nueva ley que perjudique los derechos de los maestros, sino eliminar las barreras que los administradores escolares tienen para despedir a un maestro ineficiente”. Por supuesto, el fallo fue inmediatamente apelado por el sindicato docente.
La decisión del caso estimuló nuevos litigios en otros Estados. Es claro que enEE.UU. la presión de la sociedad civil está llevando a cambiar el status quo en materia educativa a través de los tribunales, dada la inacción de los políticos.
¿Y qué decir en nuestro país? ¿Alguien ha escuchado a algún político preocuparse por los eventuales costos para los estudiantes asociados a la estabilidad docente o a la existencia de una escala salarial basada en la antigüedad y no en el mérito? Es claro que no, ningún político desea enfrentar a los sindicatos del sector.
Es predecible. Al fin y al cabo son los mismos políticos que pronuncian enérgicos discursos en favor de la educación pública, mientras la mayoría de ellos envía sus hijos a colegios privados.
[1] Clarín, “Provincia: Los Gremios Docentes Rechazaron una Nueva Oferta del Gobierno,” Febrero 19 de 2015.
[2] “Steve Jobs,” Smithsonian Institution Oral and Video Histories, Abril 20 de 1995.
[3] The Economist, “Those who can,” Febrero 14 de 2015.
[4]  Richard Epstein, “A Win for Students,” Hoover Institution, Stanford University, Junio 17 de 2014.
[5] Jeff Puryear, “La Batalla Legal sobre la Estabilidad Laboral Docente,” PREAL Blog, Septiembre 2 de 2014.
[6] The New York Times, “Judge Rejects Teacher Tenure for California,” Junio 10 de 2014.
[7] The Washington Post, “California Court Rules Teacher Tenure Creates Impermissible Unequal Conditions,” Junio 10 de 2014.
(*) Vicerrector y Profesor Titular, Universidad del CEMA. Esta nota se basa en las publicadas en El Cronista Comercial el 5/5/2015 y el 25/2/2015, y en Clarín el 2/3/2015.
Fuente: Comunicación personal

Cristina y Hegel v. la Constitución

Por Armando Ribas (*)
La señora de Kirchner acaba de manifestar que ella es hegeliana. Esta manifestación que parecería esotérica, pues para muchos Hegel es un ignoto personaje. Pero resulta que  las ideas ético políticas de este señor, en gran medida constituyeron los principios de los totalitarismos del siglo XX desde el nazismo al comunismo. Esas ideas son precisamente contrarias a las que produjeron la libertad en el mundo partiendo de Locke, Hume, Adam Smith, Madison y no olvidemos fundamentalmente Alberdi que fue la influencia decisiva en nuestra constitución de 1853-60 que cambió la historia de Argentina. Podría decir que partir de ella se humedeció la Pampa Húmeda durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX cuando Argentina pasó a ser uno de los ocho países más ricos del mundo
Pero volvamos  a las ideas de Hegel comenzando por sui teoría del Estado. En su filosofía de la historia dice: “El Estado es la divina idea tal como existe en la tierra…..el Estado es la marcha de Dios a través del mundo”. Y en su Teoría del Estado expresa: “El Estado es lo racional donde la libertad alcanza la plenitud así como este fin último tiene el más alto derecho frente a los individuos, cuyo deber supremo es el ser miembro del estado”.
Este principio es la antitesis  de la relación del gobierno con los ciudadanos tal como se reconoce en la Constitución de Estados Unidos y en la nuestra. En éstas, por el contrario, el Estado esta formado por hombres y en consecuencia falible de ahí la necesidad de limitar el poder político. Y al mismo tiempo es precisamente el deber del gobierno el proteger los derechos individuales. Pero no así para Hegel que sigue diciendo: “Si se confunde el Estado con la sociedad civil y su determinación se pone en la seguridad y la protección de la propiedad y libertad personal, se hace del interés del los individuos como tales el fin último en el cual se unifiquen; y en ese caso ser miembro del Estado cae dentro del capricho individual”.
 O sea para Hegel los derechos individuales son un capricho. Preguntémosle a las empresas Argentinas y al respecto dice:“El individuo mismo tiene objetividad, verdad, eticidad solo como miembro del Estado pues el Estado es espíritu objetivo”. El Estado es la realidad de la idea ética: “Es el espíritu ético en cuanto voluntad patente clara para si mismo, sustancial que se piensa y se sabe y que cumple lo que el sabe y como lo sabe”. Decididamente esto es lo que aparentemente piensa Kirchner de si mismo en su relación con las empresas con la prensa y con la oposición.
Como se sabe Hegel cambió el sentido de la dialéctica tal como la concibiera Platón. De ser un esquema de conocimiento  la convirtió en una dinámica de la historia por la cual “todo  lo real es racional “. Es decir las contradicciones lejos de mostrar el error cerraban la brecha entre la realidad y el conocimiento. Por eso cuando uno discute con los marxistas su respuesta es que uno no entiende porque no está conscientizado y todavía cree en la lógica formal. Es decir que para Hegel A puede ser no A. El principio de identidad y el de contradicción desaparecen ante la dialéctica.
Pero siguiendo con la omnipotencia del Estado dice Hegel: “El lado abstracto del deber se afirma se afirma en el omitir y proscribir al interés particular como un momento no esencial hasta indigno”. Pregúntele a Shell y ahora a los bancos que son los culpables de que subiera el dólar por su interés indigno según Kirchner-Hegel. Pero recordemos a Alberdi: “La omnipotencia del Estado o el poder omnímodo de la Patria respecto a sus individuos que son sus miembros tiene por consecuencia la omnipotencia del gobierno en que el Estado se personifica es decir el despotismo puro y simple”. Es a estas ideas hegelianas entre otras a las que Alberdi se refirió cuando le dijo a Sarmiento que había una barbarie ilustrada mucho peor que la del los salvajes de América del Sur.
Hegel por supuesto esta igualmente en contra de la autonomía de los poderes. Para el la autonomía de los poderes significa la destrucción del Estado. Por eso la diferencia que hace entre el poder Legislativo, y el Gubernativo es funcional al poder del soberano que define como: “El poder del soberano que representa el poder de la subjetividad como la ultima decisión de la voluntad en la cual los distintos poderes son reunidos en una unidad individual que es la culminación y fundamento de la totalidad….la personalidad del Estado se hace real solo como persona en el monarca. (presidente?).
Una prueba más de la concepción ética de Hegel frente  a los intereses particulares lo expresa así: “Como la sociedad civil es la lisa del interés privado individual de todos contra todos, aquí también tiene su sede el conflicto del mismo con los comunes negocios particulares y de estos junto con aquel contra los más elevados puntos de vista y mandatos del Estado”
En consecuencia Hegel considera que la burocracia representa la eticidad de la sociedad pues es la representante de los interese generales. A ello se refiere así: “Los miembros del gobierno y los funcionarios del Estado constituyen la principal parte de la clase media que alberga la inteligencia culta y la condición jurídica de la masa de un pueblo”. Hasta Marx se dio cuenta de la actitud de los burócratas y contestándole a Hegel escribió: “Los Burócratas terminan por convertir en intereses generales lo que no son más que sus intereses particulares de hacer una carrera para si mismo (SIC).
Con respecto a la libertad de prensa encontramos  otra  coincidencia entre Hegel y el actual gobierno y aparentemente con el cambio que supuestamente se viene. Al respecto dice Hegel:“definir la libertad de prensa como la libertad de hablar y escribir lo que se quiera, corre pareja con el hecho de expedirse acerca de la libertad en general, como la libertad para hacer lo que se desee. Tal discurrir corresponde a la ignorancia aun del todo inculta de la representación”. Por supuesto Hegel considera asimismo que la guerra representa el momento ético  en la historia de los pueblos. Por ello no debe considerarse como un mal absoluto: “La salud ética de los pueblo es mantenida en equilibrio frente al fortalecimiento de las determinaciones finitas (intereses particulares) como el movimientos del viento preserva al mar de la putrefacción en la cual lo reduciría una durable o perpetua quietud” Definitivamente quietud es lo que no tenemos.
No nos podemos sorprender de que de aquello conceptos llegara al poder Hitler y hoy nos amenazan los monto nazis. Lo que esta en juego en octubre es la libertad y los derechos que garantiza la constitución de 1853-40 hoy violado pertinazmente por el gobierno “Del Poder Supremo” y recordemos una vez más a Alberdi cuando dice:
La Patria es libre en cuanto no depende del extranjero pero el individuo carece de libertad en cuanto depende del Estado de un modo omnímodo y absoluto”.

Por ultimo tampoco debemos olvidar la posición de Hegel frente a los judíos basada originalmente en el moralismo Kantiano. “El judaísmo es visto como el espíritu de una psiquis que debe ser redimida primero por la revolución cristiana y ahora en la era moderna por la filosofía “revolucionaria germana”. “Los judíos habían ya cumplido su función histórica y ahora era un pueblo fantasma que debería morir y desaparecer bajo las cenizas de la historia….los judíos eran hostiles a la verdadera naturaleza que no podrían comprender y con la cual solo se podían relacionar mediante posesiones o dominación” En otras palabras el pecado era el comercio.
(*) Armando Ribas. Abogado, filósofo,  escritor, analista político.
Fuente: Comunicación personal

lunes, 27 de julio de 2015

1 de cada 4 asalariados gana menos del salario mínimo legal

Por IDESA (*)
El gobierno anunció el aumento del salario mínimo legal declamando el objetivo de aumentar las remuneraciones más bajas. Las evidencias señalan que la eficacia de este instrumento es muy débil debido a que, por el bajo nivel de productividad de una gran cantidad de empresas, el incumplimiento es muy alto. Por eso, mucho más promisorio como herramienta de promoción social sería eximir de la aplicación de cargas sociales al salario mínimo legal.    
El gobierno impulsó la actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil. De los $4.176 actuales se pasó a $5.588 a partir de agosto del 2015 y $6.060 a partir de enero del año 2016. Todos los asalariados privados que trabajen jornada completa deberían cobrar por encima de estos valores.
El salario mínimo es una institución laboral de larga tradición y profusa aplicación en el mundo. Es contemplado en las normas laborales tanto de países emergentes como en los de alto nivel de desarrollo. Si bien es asumida como una conquista laboral en beneficio de los trabajadores de menores salarios, las evidencias señalan que su eficacia es bastante endeble.    
La Argentina no es una excepción. Si bien la norma fija que todos los trabajadores deben tener garantizados salarios por encima del mínimo legal, los datos del INDEC correspondientes al año 2014 señalan que:
·  El 28% de los asalariados privados gana por debajo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
·  En la Ciudad de Buenos Aires, el 12% de los asalariados privados gana por debajo del salario mínimo legal.
·  En el NOA el 48% de los asalariados y en el NEA el 54% de los asalariados privados tienen remuneraciones inferiores al salario mínimo legal. 
Estos datos oficiales demuestran que el incumplimiento de la norma que regula el piso de las remuneraciones es masivo. Prácticamente 1 de cada 4 asalariados gana por debajo del salario mínimo legal. Pero lo más sintomático es que esta proporción es significativamente más alta en el norte del país, donde casi la mitad de los asalariados del sector privado tiene remuneraciones por debajo de lo que manda la ley. Resulta paradójico que en las zonas socialmente más vulnerables, menos eficaz sea la norma.  

El principal motivo del incumplimiento del salario mínimo legal son los bajos niveles de productividad prevalecientes. No es casualidad que el 73% de los que ganan por debajo del mínimo legal son informales, predominando las pequeñas empresas y los trabajadores con bajos niveles de formación. En este marco, resulta tan dañino como irritante que desde la Ciudad de Buenos Aires se pretenda imponer un mismo piso salarial para todo el país, ignorando las enormes distancias que existen entre las condiciones de productividad que imperan en la Capital respecto a las prevalecientes en el interior del país.

En los países desarrollados, el salario mínimo también genera magnetismo político y muchas dudas sobre su eficacia. No tanto porque estimule la informalidad, como ocurre en la Argentina, sino porque reduce el nivel de empleo entre los trabajadores de menores calificaciones. Un ejemplo reciente es la encendida polémica que despertó en Inglaterra la decisión del gobierno conservador, en el contexto de un plan de ajuste fiscal, de aumentar el salario mínimo legal con el objetivo de compensar la eliminación de las exenciones fiscales que benefician a los trabajadores de salarios más bajos.


Aunque se declaren en posiciones ideológicas opuestas, en la práctica, las estrategias de los gobiernos de la Argentina e Inglaterra son parecidas. Aplican impuestos a los más pobres y pretenden compensar obligando a las empresas a respetar un piso salarial relativamente alto. Ya sea por destrucción de empleos o por mayor informalidad, el resultado es igualmente negativo. Mucho más promisoria sería la estrategia de eliminar los impuestos a los salarios más bajos –estableciendo, por ejemplo, que el Salario Mínimo, Vital y Móvil sea no imponible a la seguridad social– de manera de aumentar la remuneración de bolsillo del trabajador y estimular la generación de empleos registrados. 
(*) IDESA. Informe N°610 del 26 de Julio de 2015