jueves, 23 de julio de 2015

Un país poco serio

Por Jorge H. Santos (*)

Hoy, después de muchos meses, me siento frente a la computadora con  ganas de escribir un análisis de la situación argentina.
 
Pero, vaya, vaya; lo primero que viene a la cabeza son los impedimentos reales para llegar a obtener ese objetivo.
 
¿Cuáles son?, en realidad son tantos, que no se si abarcaré todos, pero algunos los podré señalar; ya que es muy difícil poder analizar un país, donde:
 
1. La mitad de la población, o más o menos eso, está enfrentada con la otra parte por cuestiones políticas impuestas por el gobierno que hace 12 años debió haberlos unido.
 
2. La realidad ya no se sabe bien qué es. La mentira, tampoco.
 
3. La pobreza se discute por un rato, pero los pobres se acumulan y el gobierno mira para otro lado.
 
4. Los pobres cuantos más sean y menos educación tengan, mejor, resulta para una marca obsoleta llamada peronismo. Con estos requisitos tienen hacen décadas un caudal de votos que nadie conseguiría de una manera noble.
 
5. Los subsidios a todo han reemplazado el trabajo y lo peor, han llegado a  llenar de hijos a familias que con ello creen vivir mejor.
 
6. El trabajo en “blanco” es tan caro para el empleador y el empleado que ambos llegan a ponerse de acuerdo para cobrar parte “en negro”. Otros, muchos, directamente o trabajan en negro o no tienen lugar. Hasta en el propio Estado hay empleo ilegal.
 
7. Como Perón y Evita son demasiados antiguos para los jóvenes de hasta de 40 años, los gobernantes que se instalaron en el poder venidos del sur, los están reemplazándolos lenta, pero sin pausa, por Néstor y Cristina.
 
8. Con Néstor y Cristina, los muchachos de la nueva juventud peronista  (JP) “paga” con dineros de todos, se han convertido en la llamada “La Cámpora”.
 
9. Los que en la década de los años '90 se hicieron millonarios con la privatización de Aerolíneas Argentinas, ahora, reniegan de eso y hacen perder a los argentinos US$2 millones diarios bajo la consigna de que con ello “Tenemos Patria”.
 
10. Los que se opusieron a la confiscación de Aerolíneas Argentinas, para poder conseguir votos, deben declararse amigos de la estatización.
 
11. Los pueblos de todo el país siguen votando con alguna excepción, muy poca, a los mismos señores feudales que los mantienen en la pobreza extrema; mientras ellos son multimillonarios.
 
12. La sociedad ha desaparecido -por obra y gracia del gobierno nacional- y se ha convertido en, simplemente, habitantes -40 millones dice la locutora oficial- que mientras todo pasa duermen la siesta como si les pasara a otros.
 
13. Todos miran para el costado -hasta los medios hegemónicos en los primeros años- pero de un señor y una señora feudal de Santa Cruz, qué se podía esperar. Feudalismo a nivel nacional.
 
14. Ese feudalismo destruyó irremediablemente las instituciones de la República, volviéndolas escribanías del Poder Ejecutivo. Primero, con el voto cómplice de los ciudadanos, fue el Congreso Nacional; y, ahora, lo es el Poder Judicial.
 
15. Ya con toda la suma del poder público en manos de la presidenta, Mirtha Legrand no se equivoca al decir, que “esto es una dictadura”. ELLA decide todo.
 
16. ELLA decide tanto, que calculó hasta cuando mantener el luto que le permitió sacar el 54% de los votos (voto lástima); o más cercano, y contra su propia digestión aceptar que Daniel Scioli, sea el“arrastra” votos, mientras Carlos Zannini lo controle y ELLA los maneje.

17. Con este panorama, más una oposición que se debate en los miserables egos personales, ¿cómo el dólar paralelo no va a ser el refugio del miedo al futuro? Si muchos piensan y sienten que  Argentina, se convertirá en una extensión de Venezuela.
 
18. Los peronistas históricos, cada vez quedan menos, no pueden creer lo que viven; aunque en el fondo de su memoria, deben recordar que esto se asemeja a las viejas prácticas de Juan Domingo Perón.
 
19. El honorable ministro de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Fayt, se convirtió en “viejo” por un rato, hasta que monseñor Mario Aurelio Poli, cercano al Papa Francisco –el nuevo y carnal amigo de Cristina- le escribió una carta que lo convirtió en joven de golpe.
 
20. El Acuerdo con Irán será constitucional sacando los jueces que hagan falta; mientras el fiscalAlberto Nisman, que denunció a la presidenta se encuentra muerto -desde hace 6 meses- y ya nadie se acuerda de él. Ni siquiera se sabe si se mató o se suicidó.
 
21. La corrupción, que es un mal de muchos miles de millones de dólares en la Argentina, parece queno cuenta para la mayoría del pueblo. O no entienden de qué se trata, o a nadie le importa que se roben el dinero de todos.
 
22. Teníamos autoabastecimiento de petróleo y gas y ahora no. ¿Quién tiene la culpa? Nadie. Sí, nadie tiene la culpa de nada. Todo es responsabilidad de los centros de poder contra los cuales la Presidenta lucha diariamente (de palabra). Dígame Ud. en qué país del mundo se puede encontrar semejante delirio.
 
23. Las cadenas nacionales, que por ley están sujetas a una necesidad extrema, son utilizadas para cualquier cosa que nomalmente encierran una épica más de los Kirchner. Ya van 30 hasta aquí en lo que va de 2015. Y algún día hablamos de las alocuciones similares de Hugo Chávez. ¿Vio?, todo llega.
 
24. La economía está en terapia intensiva de alta complejidad. Abrir el paquete de lo que encierra la mentira, puede ser horroroso.
 
25. El narcotráfico encontró en la corrupción su principal aliado para instalarse y crecer.
 
26. La inseguridad mata a diario muchas vidas; sin embargo, se sigue hablando de los derechos humanos de los subversivos de los años '70. Los muertos de hoy, al parecer, carecen de esos derechos.
 
27. El conurbano bonaerense, gobernado por el peronismo históricamente, cada día acumula más atraso y pobreza. Sin embargo, sus habitantes siguen votando a los que los condenan a esos padecimientos. ¿Cómo se explica?
 
La lista es tan grande que cualquiera de los lectores podría agregar muchos ítems más.
 
Sin embargo, luego de toda esta descripción enunciativa, dígame, ¿cómo se puede analizar un país como Argentina, seriamente?
 
Un país que tiene de todo; pero le faltan habitantes pensantes y que no se conformen con dádivas; de los cuales salgan dirigentes que sean honestos, respetables y que respeten al pueblo.
 
Es mucho pedir, ¿no?

(*) Jorge H. Santos. CPN. Analista político.