lunes, 10 de agosto de 2015

La libertad es anterior al voto

Por Roberto Cachanosky (*)
Astutamente el populismo y los progres han cambiado tanto los valores de la sociedad que usar al estado para robar se ha transformado en un derecho adquirido

Domingo 9 de agosto. Nuevamente a votar gracias a este engendro de las PASO que inventó el kirchnerismo. Curioso, ellos obligan a tener internas pero desde que se establecieron las PASO el kirchnerismo nunca tuvo internas para presidente. En 2011 CF fue la única candidata a presidente y en esta oportunidad hizo bajar a Randazzo de la interna del kirchnerismo, mostrando un total desprecio por la misma ley que ella impulsó. En el FPV solo hay interna para gobernador de la provincia de Buenos Aires en la cual se tiran con acusaciones de operaciones de prensa por el narcotráfico. Linda gente los kirchneristas. Lo cierto es que eso de la democracia interna es puro verso.
Pero lo que más me preocupa no son las PASO, sino lo disparatado que es ir a votar bajo esta organización institucional. Los argentinos no tomamos conciencia que aquí no se vota a alguien que administre transitoriamente la cosa pública, limitado en su capacidad de utilizar el monopolio de la fuera solo para hacer respetar los derechos individuales. Lamentablemente la gente va a votar para elegir a su propio tirano o, en el caso más optimista, para elegir el que menos viole los derechos individuales. Es casi delirante que se llame a elecciones para ver si una parte de la población vota a gente que luego utilizará ese monopolio de la fuerza para robarle el fruto de su trabajo a la gente decente y dárselos a los que quieren vivir del trabajo ajeno. No me voy a cansar de insistir en que primero están los derechos individuales: derecho a la vida, la libertad y la propiedad y luego el voto. En nombre del voto no deberían violarse esos derechos. Pero astutamente el populismo y los progres han cambiado tanto los valores de la sociedad que usar al estado para robar se ha transformado en un derecho adquirido y el que es robado se transforma en un delincuente perseguido y acosado por los entes recaudadores en nombre de la solidaridad social.
¿Qué es la solidaridad social? Un invento de los políticos oportunistas que le dicen a la gente que tienen ciertos derechos que en rigor no son tales. Esos derechos fueron inventados por los políticos para hacerle creer a la gente que son ellos los que tienen el monopolio de la solidaridad en tanto que el resto de los mortales somos todos avaros que no nos interesa lo que pueda pasarle al prójimo. Inventaron que solo aquellos que pasan por el estado tienen el don de preocuparse por la gente que tiene problemas. Con ese discurso más el argumento que uno es pobre porque el otro es rico, buscan el voto para poder violar todos los derechos. El mejor negocio de los progres es que haya pobres porque son su clientela política. Los que le aportan votos en cada elección para poder mantenerse en el poder, desde donde manejan la caja a su antojo.
Claro, para aquellos que defendemos la libertad, es mucho más difícil explicarle a la gente que si ellos son pobres porque otro es rico, es porque los ricos que los hacen pobres son los corruptos que usan el poder para llevar a cabo sus negociados y luego lavar dinero. Son los mismos que buscan neutralizar a la justicia para que no salga a la luz lo que roban.
Además es más simpático decirle a la gente que es pobre porque otro es rico, que explicarle que para salir de la pobreza hay que atraer inversiones para que se creen puestos de trabajo en tal cantidad que las empresas tengan que pagar cada vez mayores salarios y otorgar mejores condiciones laborales. Es decir, la forma genuina de mejorar la calidad de vida de la gente es forzando a las empresas a competir para conseguir trabajadores. No a competir con el estado para que el que vive de un plan “social” vaya a trabajar, sino que las empresas compitan entre ellas para “robarle” a la otra sus trabajadores ofreciéndole mejores ofertas laborales.
El populismo apela a la emoción de la gente y busca sacar lo peor de ella. Apela a generar resentimiento y enfrentar a la sociedad. La divide entre buenos y malos, en la que los populistas son los “buenos”. Para eso necesitan poner el voto por encima de los derechos. Necesitan convencer a una mayoría que el que tiene más votos puede hacer lo que quiere. Luego se transforman en tiranos que destruyen todos los derechos, incluso terminan atropellando a quienes los votaron.
El sistema de la libertad intenta convencer a la gente mediante la razón, no por medio de la emoción. Es la diferencia de comunicación entre uno y otro sistema. El populismo apela a la emoción y el sistema de la libertad a la razón.
Me parece que los que defendemos el sistema de la libertad tenemos que aprender a comunicar más sencillamente a la gente los beneficios de ella. Partimos de la ventaja de defender un sistema moralmente superior. Solo hace falta desenmascarar a los tiranos y corruptos populistas para que toda la sociedad vea quiénes son.
(*) Roberto Cachanosky. Economista (UCA, 1980). Asesor económico y Director de "Economía para todos". Articulo publicado el 9 de Agosto de 2015