miércoles, 26 de agosto de 2015

Un fraude gigante con 30 mil testigos y una nulidad “imposible”

Por José Benegas (*)

Pasan a los tucumanos por arriba y no se les mueve un pelo. El presidente de la Junta Electoral, que además preside la corte provincial, dice que es imposible que se anulen las elecciones. Lo que es imposible es descartar sin considerar un pedido de nulidad, eso equivale a decir que ese acto está fuera de su jurisdicción, lo que es insostenible. Podría decir que no tiene elementos para disponer una nulidad, pero al decirlo de esta manera se puede resumir su afirmación así: pelito para la vieja y jódanse.
Claro, dijo, si hay alguna duda en las urnas basados en las las actas, la abriremos ¿En qué consiste la concesión? Ese es el trabajo normal del escrutinio definitivo. Ni más, ni menos. Nunca explicó por qué debieron suspender el escrutinio provisorio con el 81% de las mesas escrutadas ¿Dudas? Cualquiera diría que si hay dudas llegando al 81%, eso no se compadece con la afirmación de que es imposible anular las elecciones. Pareciera ser muy digno de ser considerado.
En Tucumán se denunciaron tres cosas: quema de 40 urnas, falsificaciones de actas y telegramas y fraude físico en las urnas. La quema de urnas que quieren minimizar en el porcentaje que representan del total, es un dato fundamental para entender la irregularidad general del comicio. No es un hecho aislado, sino un cúmulo de acontecimientos, dentro de los cuales está que los que se comportan como dueños de la provincia, son capaces de hacer semejante cosa. La falsificación de actas y telegramas podría salvarse en el escrutinio definitivo.
¿Pero por qué estaba la gente ayer y hoy en la plaza? Bastaba oírlos, recorrer los testimonios. Ellos no hablaban de actas ni de urnas quemadas, sino de experiencias personales que implican que no puede confiarse en el contenido de las urnas tampoco. Nadie estaba ahí, entre todos los testimonios que pude oír, por que los sitios de noticias contaran los hechos más conocidos. Es lo que ellos vivieron. Gente que encontró boletas falsas, fiscales encerrados y amenazados, actos de violencia y atropellos a los electores varios y de todo tipo ¿En qué elección en la historia se pueden encontrar 20 mil o 30 mil testigos de fraude y además algo que se llama tribunal, diciendo que no lo hubo?
Entonces tenemos el mundo mágico del presidente de la Junta Electoral, Alperovich y buena parte de la oposición que pedía “calma” a los que estaban calmos pero reclamando y habían recibido los balazos de goma oficiales. El otro mundo es el representado en estas marchas, que no se soluciona por ninguna apertura de urnas, porque lo que indican es que también dentro de las urnas hay basura. Eso es lo que les resulta imposible de revisar, porque van todos en cana, incluida la Junta Electoral.
Por desgracia los tucumanos y los argentinos en general, tendrán que buscar otros métodos para liberarse del estado criminal que formaron los K y sus cómplices, aunque sus orígenes son muy anteriores. Ellos son la etapa pornográfica y descarada de la trampa. No cuentan ni con el sistema institucional que enarbola la palabra “imposible” para tapar la revisión de los mayores actos de fraude. No cuentan por supuesto con los lombrosianos personajes oficialistas, pero lo peor, es que no cuentan con una oposición que se conforma con los puestos que les van a tocar a ellos, como parte que son del sistema, esperando para reemplazar a sus dueños actuales. La gente tiene problemas con los que los representan, tanto como por los que no los representan.
Por eso en el fondo me encanta lo que les hace Victor Hugo Morales con las imbecilidades que les dice acusándolos. Porque no hacen más que esfuerzos para congraciarse con ellos, fuerzan situaciones para no hacer nunca nada para que no los cuestionen los delincuentes y aún así sus amanuenses los responsabilizan de todo. Son los que más merecen a Victor Hugo.
(*) José Benegas. Abogado, ensayista, analista político. Artículo publicado en su blog personal "No me parece" el 26 de Agosto de 2015
Fuente: Pasan a los tucumanos por arriba y no se les mueve un pelo. El presidente de la Junta Electoral, que además preside la corte provincial, dice que es imposible que se anulen las elecciones. Lo que es imposible es descartar sin considerar un pedido de nulidad, eso equivale a decir que ese acto está fuera de su jurisdicción, lo que es insostenible. Podría decir que no tiene elementos para disponer una nulidad, pero al decirlo de esta manera se puede resumir su afirmación así: pelito para la vieja y jódanse.
Claro, dijo, si hay alguna duda en las urnas basados en las las actas, la abriremos ¿En qué consiste la concesión? Ese es el trabajo normal del escrutinio definitivo. Ni más, ni menos. Nunca explicó por qué debieron suspender el escrutinio provisorio con el 81% de las mesas escrutadas ¿Dudas? Cualquiera diría que si hay dudas llegando al 81%, eso no se compadece con la afirmación de que es imposible anular las elecciones. Pareciera ser muy digno de ser considerado.
En Tucumán se denunciaron tres cosas: quema de 40 urnas, falsificaciones de actas y telegramas y fraude físico en las urnas. La quema de urnas que quieren minimizar en el porcentaje que representan del total, es un dato fundamental para entender la irregularidad general del comicio. No es un hecho aislado, sino un cúmulo de acontecimientos, dentro de los cuales está que los que se comportan como dueños de la provincia, son capaces de hacer semejante cosa. La falsificación de actas y telegramas podría salvarse en el escrutinio definitivo.
¿Pero por qué estaba la gente ayer y hoy en la plaza? Bastaba oírlos, recorrer los testimonios. Ellos no hablaban de actas ni de urnas quemadas, sino de experiencias personales que implican que no puede confiarse en el contenido de las urnas tampoco. Nadie estaba ahí, entre todos los testimonios que pude oír, por que los sitios de noticias contaran los hechos más conocidos. Es lo que ellos vivieron. Gente que encontró boletas falsas, fiscales encerrados y amenazados, actos de violencia y atropellos a los electores varios y de todo tipo ¿En qué elección en la historia se pueden encontrar 20 mil o 30 mil testigos de fraude y además algo que se llama tribunal, diciendo que no lo hubo?
Entonces tenemos el mundo mágico del presidente de la Junta Electoral, Alperovich y buena parte de la oposición que pedía “calma” a los que estaban calmos pero reclamando y habían recibido los balazos de goma oficiales. El otro mundo es el representado en estas marchas, que no se soluciona por ninguna apertura de urnas, porque lo que indican es que también dentro de las urnas hay basura. Eso es lo que les resulta imposible de revisar, porque van todos en cana, incluida la Junta Electoral.
Por desgracia los tucumanos y los argentinos en general, tendrán que buscar otros métodos para liberarse del estado criminal que formaron los K y sus cómplices, aunque sus orígenes son muy anteriores. Ellos son la etapa pornográfica y descarada de la trampa. No cuentan ni con el sistema institucional que enarbola la palabra “imposible” para tapar la revisión de los mayores actos de fraude. No cuentan por supuesto con los lombrosianos personajes oficialistas, pero lo peor, es que no cuentan con una oposición que se conforma con los puestos que les van a tocar a ellos, como parte que son del sistema, esperando para reemplazar a sus dueños actuales. La gente tiene problemas con los que los representan, tanto como por los que no los representan.
Por eso en el fondo me encanta lo que les hace Victor Hugo Morales con las imbecilidades que les dice acusándolos. Porque no hacen más que esfuerzos para congraciarse con ellos, fuerzan situaciones para no hacer nunca nada para que no los cuestionen los delincuentes y aún así sus amanuenses los responsabilizan de todo. Son los que más merecen a Victor Hugo.
(*) José Benegas. Abogado, ensayista y analista político. Artículo publicado en su blog personal "No me parece" el 26 de Agosto de 2015