miércoles, 30 de septiembre de 2015

El nuevo sistema para medir pobres fue 'suspendido' por los altos números

Por Urgente 24 (*)
25,8% de hogares en situación de pobreza había sido la cifra a la que llegaron en 2013 con el nuevo mecanismo de medición. Cuando las autoridades del ministerio de Economía la vieron, decidieron frenar los números (... no la pobreza)


Desde hace algunos años, el Gobierno de Cristina Fernández no difunde cifras de la cantidad de pobres que hay en el país. El dato fue discontinuado en 2013, con la excusa de que los sistemas de medición debían ser adaptados a las nuevas mediciones de precios que acababan de ser acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 
 
Dos años después, esos datos son aún mantenidos en reserva. Sin embargo, ahora trascendió que un equipo de técnicos del organismo trabajaba desde 2011 en la tarea de elaborar un "índice multidimensional de pobreza".
 
La intención era que ese nuevo mecanismo de medición reemplazara al viejo sistema, que en su última medición había arrojado que el país tenía un 4% de pobreza. 
 
¿Qué pasó? Cuando vieron los resultados, las autoridades del ministerio de Economía decidieron frenarlo: el único cálculo completo que llegaron a hacer fue realizado en 2013. Según sus estimaciones, en el año anterior la Argentina había tenido un 25,8% de los hogares en situación de pobreza. 
 
Esto es, 3.019.563 familias, según reveló esta mañana el diario 'La Nación'. 
 
Unas cinco veces más que la medición que el propio Indec daba a conocer oficialmente, según la cual apenas 449.090 hogares del país estaban en esa condición.
 
El índice multidimensional analiza una serie de factores para determinar si una persona es pobre. De acuerdo con la medición, el 39% de los hogares (4.564.456 familias) mostraba al menos una de esas condiciones. Los técnicos que trabajaban en el proyecto establecieron que sólo serían considerados en situación de pobreza aquellos grupos que tuviesen tres o más de los factores. Por eso el número cerró en 25,8 por ciento.
 
Al ver los elevados resultados que arrojaba el nuevo índice, el Ministerio de Economía decidió frenarlo, según el artículo del periodista Francisco Jueguen. A mediados del año pasado, técnicos que trabajan en el proyecto se acercaron a funcionarios de segunda línea de la cartera de Axel Kicillof, pero nunca tuvieron respuesta.
 
La elaboración del índice fue encargado en 2011 a un equipo que llevaba el nombre de "Innovación Metodológica". El grupo estaba integrado por cinco técnicos: uno de La Cámpora, otro del Movimiento Evita y tres trabajadores de larga trayectoria en el Indec. 
 
Según el "Documento de Trabajo Nro. 2 de octubre de 2012: Medición de las privaciones habitaciones según el enfoque multidimensional de la pobreza", el trabajo estuvo a cargo de Ana Nora Feldman, directora nacional de Planificación y Coordinación Estadística. Junto a ella trabajó también Graciela Belloti, nuera de Ana María Edwin, por entonces titular del organismo.
 
La última reunión del grupo de "Innovación Metodológica" fue en mayo de 2015. Luego, su trabajo fue suspendido. Sus mediciones duermen hoy en algún cajón del Ministerio de Economía.

(*) Urgente 24 es un periódico de actualidad nacional. Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2015

No es todo lo mismo

Por Gabriela Pousa (*)

Nada sucede y todo está sucediendo…, esa es la ambigüedad que caracteriza a este escenario preelectoral. Como nunca antes, un gobierno elegido por el pueblo ha cometido tantos errores. Podría hacerse una larga lista de hechos aberrantes que sepultarían cualquier posibilidad de permanencia kirchnerista.Cristina tiene razón: “No fue magia” fue ineficiencia, robo, descaro y horror. Sin embargo, esto es Argentina y nada parece mover el amperímetro de manera significativa. No 
Ni la muerte del fiscal Nisman, ni las inundaciones fruto de la falta de obra realizada, ni la seguidilla obscena de la cadena nacional lograron definir la elección en los sondeos y estudios de opinión. Claro que una cosa es lo que se dice a un encuestador y otra muy distinta puede ser lo que se hace luego en el cuarto oscuro. De dobleces y falsedades sabemos demasiado los argentinos. Nadie votó a Carlos Menem, nadie votó a Cristina Kirchner pero ambos terminaron siendo presidentes…    
Es muy probable que estemos debatiéndonos entre la apatía que nos ha dejado un sinfín de desilusiones, y el “todos son iguales” que como slogan político acarrea alto peligro. No todos son iguales. Ninguno es Jesucristo pero algunos son Judas vendiendo por monedas la dignidad y la decencia. De todos modos, que el candidato oficialista encabece las encuestas habla peor de la sociedad que la dirigencia. ¿Qué película estamos viendo? 
No cabe duda que el árbol no deja ver el bosque, y las doce cuotas para la tecnología, que cuesta tres veces lo que cuesta afuera, idiotiza. Ni siquiera altera ya ver las pruebas que involucran a un candidato con el narcotrafico, todo se ha naturalizado hasta dejarnos paralizados frente al más grande de los escándalos. Se ha impuesto una cultura zombie donde se acepta cualquier cosa, y es así como estamos viviendo un clima social enrarecido donde todo es lo mismo, y hasta lo más vulgar es tomado como un “hecho artístico”.
Lo que antaño era vandalismo, un graffiti en la entrada de una vivienda, hoy lleva el mote de “arte callejero”, lo que hace suponer que un borracho ensuciando una pared, en Argentina, es un artista. Rebatir semejante dislate nos sitúa inmediatamente en la vereda del resentido que no comprende que los tiempos han cambiado. Habría que explicar que el paso del tiempo es admirable en el progreso, no en la decadencia o en la aceptación ciega de lo que venga.
En este trance de tener que aceptar lo inaceptable, aparece Daniel Scioli como candidato potable por el solo hecho de no haber gritado en un debate. Ahora bien, el problema es que no debate, no que no haya gritado… Ahí es donde la gente pierde el foco y pifia a la hora de sopesar pro y contra de los presidenciables. 
Lo mismo sucede con Sergio Massa cuando muestra sus “pilotos de tormenta” y aparece medio ex gabinete kirchnerista asegurando que otorgarán el 82% móvil a los jubilados, aumento a los docentes, etc. ¿Cómo creerles si, ayer no más, cuando eran gobierno todo lo que hoy ofrecen lo negaban? Si se confía en Massa o en Alberto Fernández, el gran censor y manipulador de medios del kirchnerismo, el problema no son ellos sino el pueblo. Massa es de algún modo el Martín Lousteau de esta elección. 
No pidamos a los dirigentes que hagan lo que debe hacer la gente porque una cosa es la política y otra muy distinta la ciudadanía. La brecha entre ambas no es nueva y es tan real que se la palpa incluso en la temática que desvela a unos y a otros. 
Mientras los políticos sopesan qué imagen dar y con quién sacarse una foto, los ciudadanos están pendientes de que los chicos lleguen sanos y salvos de salir un sábado, por poner un ejemplo cualquiera. Hay una labor intrínseca que compete a los dirigentes, y otra muy distinta que debe ser llevada a cabo por la gente. Los primeros deben ofrecer salidas a este laberinto de decadencias, y los segundos deben hacer memoria y separar la paja del trigo para que el voto no nos etiquete lisa y llanamente como idiotas. 
Y acá referimos a la clase media por sobre todo, pues sería injusto pedirle al indigente del Chaco (que vimos que no tiene una cama ni para acostar a un bebé, ni una cebolla para la sopa) que se ocupe de hacer memoria o de entender la brutalidad del clientelismo que para ellos es la posibilidad de dar de comer a sus hijos.
Algún día la política entendida como “mantenimiento de la pobreza” para el uso proselitista debería entrar en la categoría de los delitos de lesa humanidad, pero estamos culminando un gobierno que solo otorgó derechos a los victimarios… Hemos llegado a tal punto que un terrorista de los 70′ es ovacionado o se le premia con un cargo. 
El regreso a la normalidad llevara décadas pero hay que empezar a desandar el camino porque de lo contrario, cuando menos nos demos cuenta estaremos debatiéndonos entre unitarios o federales, habiendo descartado la civilización y optado por la barbarie. 
No todo es lo mismo, no todos son iguales. 
(*) Gabriela Pousa. Mag. en Economía y Ciencia Política. Directora de "Perspectivas políticas". Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2015

La teoría de las "fallas del mercado" y del Estado

Por Martín Krause (*)
(*) Martín Krause. Professor of Economics at the University of Buenos Aires. He also directs the Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. Having earned his doctorate in management from the Universidad Católica de La Plata, he teaches Law and Economics at the Law School and History of Economic Thought (Austrian
School) at the School of Economics, both from the University of Buenos Aires. A member of the Mont Pélérin Society, he also lectures regularly and is a visiting professor at the Universidad Francisco Marroquín in Guatemala. He was Rector, and Director for Research at the ESEADE Graduate School in Buenos Aires. In 1993, he was awarded a prestigious Eisenhower Fellowship, an enrichment program for emerging leaders from around the world. He is also the recipient of the 2007 Premio Academia Nacional de Ciencias de Buenos
Aries.
Publicado en Canal Youtube de Sergio Santillán Díaz y en  "Punto de vista económico" el 16 de Septiembre de 2015

Mas de un cuarto de la población vive con $43 por dia

Por IDESA (*)
Los datos oficiales señalan que mucha gente vive con ingresos magros. El fenómeno está asociado a que los programas asistenciales no llegan a compensar las consecuencias de la alta inactividad laboral. Esta debilidad alerta sobre los costos sociales de seguir apostando al continuismo del desequilibrio fiscal y la falta de competitividad ya que ambas llevarán a la devaluación y a la aceleración de la inflación. La alternativa es abordar con responsabilidad y profesionalismo una profunda revisión y modernización del sector público. 
El INDEC difundió el informe sobre la distribución personal del ingreso. Las series publicadas por el organismo oficial señalan que la desigualdad ha disminuido mucho entre los años 2003 y 2012, momento a partir del cual no se observan progresos importantes. En síntesis, desde hace aproximadamente 3 años la distribución del ingreso está estancada.
Este escenario constituye la base sobre la que se deben analizar los impactos sociales que tendrán las estrategias del próximo gobierno para superar los profundos desequilibrios macroeconómicos acumulados. En especial, las acciones que tomará para morigerar el déficit fiscal y buscar alternativas genuinas de recupero de la competitividad.
En lo que toca a la distribución del ingreso, particularmente relevante es la situación en la que se encuentran los sectores más vulnerables. Según la información publicada por el INDEC referida a población urbana en el 2° trimestre del año 2015, se observa que:  
  • En el 20% de los hogares urbanos más pobres vive el 28% de la población.
  • Estos hogares declaran disponer de un ingreso promedio mensual por persona de $1.300.
  • Esto implica que el 28% de la población más pobre vive con apenas $43 por día.
Estos datos oficiales muestran que una gran cantidad de personas declara vivir con recursos monetarios bastante míseros. Esto es consistente con la alta incidencia de la inactividad laboral que lleva a que muchos hogares, aun accediendo a programas asistenciales, sufran severas restricciones de consumo, incluso alimentarios. Que más de un cuarto de la población viva con $43 por día es un dato de la realidad que debería ser tenido en cuenta con especial cuidado a la hora de diseñar las políticas públicas.
En los estudios internacionales se suele adoptar como criterio que una familia con menos de 4 dólares diarios por persona es pobre y con entre 4 y 10 dólares es vulnerable. Con esta metodología y considerando los datos del INDEC y el valor del dólar que se transa legalmente en el mercado de capitales ($13,8), se concluye que el 28% de la población urbana sería pobre y un 42% adicional está en riesgo de caer en la pobreza si sobreviniera una recesión y/o se acelerara la inflación. Sólo un 30% sería clase media con medios para defenderse en una crisis económica.
Que el 70% de la población sea pobre o vulnerable es una fuerte señal de alerta de cara a la necesidad de abordar los desequilibrios macroeconómicos acumulados. Ser desaprensivos con este dato llevará a incurrir en enormes costos sociales como ya ocurrió en el pasado. El oportunismo político en tiempo electoral induce a no sincerar la situación y postular el continuismo, minimizando la relevancia del enorme déficit de las cuentas públicas y la falta de competitividad. Aumenta la  alarma la falta de conciencia de la sociedad sobre la inviabilidad de la situación vigente y los costos sociales que acarreará su desenlace.  

Si el próximo gobierno apuesta por la continuidad, una fuerte devaluación y la aceleración de la inflación serán las que hagan el “trabajo sucio” de licuar gasto público para encauzar las cuentas fiscales y recomponer la competitividad. Los costos de esta estrategia serán una profundización de la pobreza entre los que ya son pobres y el paso a ella de miles de  familias vulnerables. El camino alternativo es tomar conciencia de lo gravoso que resulta posponer reformas que eleven la calidad institucional en el manejo del Estado. En otras palabras, aceptar que es socialmente muy costoso mantener la distribución indiscriminada de empleos públicos, jubilaciones sin aportes y subsidios a los servicios públicos y a las empresas públicas para financiar corrupción e ineficiencias. 
(*) IDESA: informe N°619 del 27 de Septiembre de 2015



El fin de ciklo es un éxodo jujeño

Por Roberto Cachanosky (*)

Pensando solo en su futuro, CF deja tierra arrasada para complicarle la vida al próximo presidente
Hacia fines de julio de 1812, Manuel Belgrano, entonces al mando del Ejército del Norte, que estaba asentado en Jujuy, recibe de Buenos Aires la orden de retirarse hacia Tucumán, dado que no podían mandarle refuerzos para enfrentar a las fuerzas realistas que bajaban del Alto Perú.
El 29 de Julio de 1812, Belgrano dicta un bando militar ordenando la retirada al pueblo jujeño en cual se especificaba la orden de que la retirada de toda  la población debía dejar tierra arrasada frente al enemigo. El ejército español no debía encontrar alimentos, ni casas, ganado ni mercancías de cualquier característica. Los cultivos tenían que ser cosechados o quemados, las casas destruidas y las mercaderías enviadas a Tucumán. En definitiva, la idea era que los realistas no tenían que poder encontrar nada que pudieran utilizar cuando avanzaran en Jujuy y persiguieran a las fuerzas de Belgrano.
Esta introducción viene a cuento porque el fin de ciclo kirchnerista se parece bastante el éxodo jujeño dado que por impericia o en forma deliberada, el kirchnerismo está tratando de dejar tierra arrasada para que el próximo presidente encuentre tal destrucción económica y social que le resulte difícil la gobernabilidad del país.
Cuando digo fin de ciclo kircherista me refiero a que CF no pudo ser reelecta luego de perder las elecciones en 2013 y no consiguió que ningún candidato del riñón puro del kirchnerismo pudiera presentarse a elecciones con alguna chance de éxito. Tuvo que recurrir a Scioli, a quien el matrimonio basureó a lo largo de 12 años, para intentar tener una salida lo menos complicada posible, pero no le interesa dejar tierra arrasa en caso que Scioli gane las elecciones porque Scioli no es kirchnerista puro. Cualquiera que no sea un kirchnerista puro es el enemigo para CF y sus incondicionales.
CF está a dos meses y medio de tener que dejar el sillón de Rivadavia y luego de 8 años de ser presidente más los cuatro de Néstor Kirchner deja un país empobrecido a pesar de haber tenido un contexto internacional único en décadas por el aumento de los precios de exportación de los productos argentinos.
Cristina Fernández le deja al próximo gobierno 30% de pobres, es decir 12 millones de personas pobres, 2 millones de indigentes, una altísima tasa de desocupación y serios problemas de desnutrición en el NOA y NEA especialmente.
Para enfrentar esa crítica situación social deja un Banco Central sin reservas libres para ser utilizadas. En otras palabras, el Banco Central tendrá más deudas en dólares que reservas. Deja también un gasto público récord, tanto en monto como en baja calidad, con una presión impositiva récord. Pero a pesar de tener una presión impositiva récord, también deja uno de los déficits fiscales más grandes de los últimos 40 años.
En su éxodo jujeño, CF deja el cepo pero, además, un tipo de cambio oficial que es artificialmente bajo porque se sentaron sobre él para usarlo como ancla contra la inflación, otro de los problemas que deja el kirchnerismo en su éxodo jujeño.
Deja a las economías regionales destruidas, un sector agropecuario en el cual ya ni la soja es negocio en varias zonas del país, la industria paralizada, una legión de “empleados” públicos que cobran sueldos por no hacer nada y un largo listado de problemas más.
El error que puede llegar a cometer la oposición es el mismo que cometió De la Rúa en 1999 dejándose condicionar por el alfonsinismo al nombrar a Machinea junto con Miguel Bein en el ministerio de Economía.
Recordemos que Machinea, junto con Miguel Bein, establecieron la tablita del impuesto a las ganancias a fines de 1999 para que los contribuyentes pagaran más impuestos a las ganancias. El equipo económico de Machinea no quiso bajar el gasto público y prefirió exprimir más al contribuyente, con lo cual profundizaron la recesión heredada que, por cierto, ya hacia fines de 1999 estaba cediendo. Recordemos que, además del problema fiscal, de endeudamiento y de tipo de cambio, en enero de 1999 Brasil, nuestro principal socio en el MERCOSUR, devaluó el real lo cual impactó sobre la actividad económica local. La decisión de poner a un heterodoxo en el ministerio de economía fue lo que sepultó las chances de De la Rúa de utilizar los primeros 100 días de gobierno para poner un mínimo de orden en la economía.
Veo que Scioli no tiene idea para dónde ir con la economía. Es más, tiene como principal asesor económico a uno de los inventores del impuestazo de De la Rúa. Massa dispone de un equipo económico cuyos integrantes ya tuvieron su oportunidad y fracasaron, en tanto que Macri, para no perder votos, parece optar por lo “políticamente correcto” pero económicamente inviable aceptando que este último párrafo da para el debate. Mi impresión es que, por falta de capacidad de comunicación, se está perdiendo una gran oportunidad para mostrar, al mismo tiempo de ganar votos el desastre que hizo el kirchnerismo. Mostrar la tierra arrasada que está dejando CF, el destrozo de valores al que llevó el kirchnerismo tratando de meterle en la cabeza a la gente que tiene derecho a no producir y a vivir del trabajar ajeno son algunos de los puntos que podrían machacarse en estos tiempos. Si políticamente no puedo decir todo lo que voy a hacer, al menos tengo que poder mostrar toda la destrucción que deja el kircherismo.
De todas maneras el punto que me interesa resaltar es que deliberadamente el kirchnerismo le está dejando tierra arrasada al próximo gobierno. En consecuencia, la oposición tiene que tener en claro que, dado que ya no hay margen para financiar la fiesta de consumo, tendrá que poner en funcionamiento la economía vía la inversión y las exportaciones. Y en forma muy urgente.
Se puede aplicar un plan económico que evite que el destrozo que hizo el kirchnerismo le genere el mínimo perjuicio a la población, pero que quede claro. No es tiempo para tibios. Se sabe que el kirchnerismo está dejando tierra arrasada en su retirada, tener presente este dato es clave para, oportunamente, comunicarle a la población en forma clara y precisa los destrozos generados deliberadamente por el kirchnerismo y como se piensa superarlos para empezar a recuperar estos 12 años dilapidados por el matrimonio.
(*) Roberto Cachanosky. Economista. Director de "Economía para todos". Artículo publicado el 27 de Septiembre en la Edición N° 594

Ante la inminente disyuntiva

Por Alberto Medina Mémdez (*)

Queda muy poco tiempo para que la incertidumbre quede atrás. Cuando lo electoral sea superado, se empezará a escribir el capítulo que todos esperan con ansias. El destino de la sociedad depende, en buena medida, de las determinaciones que se tomen en lo político y económico.
Las instituciones se han debilitado y la economía es una bomba de tiempo aunque, en realidad, lo más grave ha sido la creciente crisis moral y la destrucción de los valores. En eso la reconstrucción parece más compleja.
Hablar de lo económico produce escozor a muchos, especialmente a los políticos que intuyen que el dilema está muy próximo, que deberán tomar decisiones de gran impacto y asumir además sus inevitables consecuencias.
Pero también son demasiados los ciudadanos que prefieren evadir el asunto, minimizar la cuestión e ilusionarse con que solo habrá que enfrentar una leve turbulencia insignificante y casi imperceptible. A veces parece mejor ignorar lo que sucede y evitar preocupaciones, utilizando esa dinámica como un mecanismo de defensa. No es una actitud muy racional, ni atinada, pero es demasiado frecuente y eso explica la actualidad.
En poco tiempo habrá que decidir entre el gradualismo y las políticas de shock. El rumbo ya no es parte de la discusión. Solo resta definir los tiempos, las formas y los instrumentos tácticos de una estrategia general compartida aunque siempre repleta de sutiles matices opinables.
El sendero ya está trazado y no precisamente porque se haya debatido lo suficiente, ni por los consensos logrados de la mano del diálogo civilizado. El inocultable desmadre y la inmensa nómina de disparates que forman parte del arsenal de decisiones del pasado, no solo en lo político, sino también en lo económico, conformaron este escenario peligroso obligando a encaminarse en una dirección indiscutible, ya no por las convicciones profundas, ni por las coincidencias, sino por imperio de las circunstancias.
Propios y extraños lo saben. Unos, intentan disimular con discursos ambiguos sus verdaderas impresiones sobre lo ocurrido en el pasado y el contexto que tendrán que administrar si triunfan. Los otros, aprovechan con oportunismo lo que sale a la luz, pero son conscientes que decir la verdad sobre lo que se debe hacer pone en riesgo sus posibilidades electorales.
El presente parece invitar a mentir sistemáticamente y ocultarles a todos la más cruda realidad. Coinciden en sugerir que la salida de este tembladeral será sencilla, casi sin secuelas relevantes y prefieren transmitir optimismo.
Lo cierto es que la fiesta se acabó y no precisamente por una actitud reflexiva, sino porque simplemente se agotó el presupuesto. El despilfarro de estos años ha encontrado un límite, ese que imponen los hechos sin pedir permiso. Las determinaciones desquiciadas han montado este presente del que no será nada fácil salir.
Todo se pudo prever, pero para los que gobernaron era más cómodo seguir con la inercia y hacerse los distraídos. Han conseguido aguantar hasta la finalización de su tiempo en el poder y ahora preparan el relato para asegurarse que el futuro sea absoluta responsabilidad ajena.
Los que aspiran a tomar la posta saben de esta comprometida situación, pero, por ahora, solo les preocupa acceder al poder. Luego diseñarán el discurso para justificar los cambios que precisan hacer y se ocuparán de aclarar que sus decisiones eran totalmente necesarias.
Lo que viene se parece mucho a una tempestad aunque no se pueda dimensionar el tamaño del impacto final. La sociedad debería comprenderlo. No se puede vivir del aire, no es razonable obtener recursos sin esfuerzo y mucho menos subsidiar indefinidamente a una porción significativa de la comunidad, prolongando en el tiempo este disparate.
Esa fantasía tiene un límite. Es posible forzar las cosas durante algún tiempo. Abundan los mecanismos artificiales que permiten hacerlo y extender la vigencia de esa ficción, siempre un poco más. Pero en algún momento todo se desmorona y entonces se debe hacer lo preciso.
Pronto, muy pronto, habrá que tomar decisiones. Lo único que resta explicar es el modo de hacerlo. No se trata de una discusión entre los que prefieren continuidad y los que quieren cambiar. Seguir igual que ahora ya no es una opción. Solo queda saber si la agonía se extenderá por largo tiempo antes de tocar fondo para luego recién volver a arrancar, o si se seleccionará un camino más tortuoso en el corto plazo, con la intención de abordar entonces una recuperación más acelerada.
No existe una fórmula mágica que resuelva este intríngulis. No se sale de semejante lista de errores groseros sin pagar costos importantes. Nada es gratis y es bueno aprender a hacerse cargo de los desaciertos electorales de los ciudadanos. La apatía, la abulia, la indiferencia y el desinterés también tienen un precio y es saludable asumirlo para evitar renovados tropiezos.
El panorama no es auspicioso. Lo que viene no será simple. Los gobernantes tendrán que seleccionar las variantes tácticas, las herramientas y medidas que tomarán para salir de este caos. Queda poco tiempo para que el telón se levante y empiece un nuevo ciclo. El final de esta historia sigue siendo un gran misterio. Lo cierto es que se agotó el plazo y que se avecinan tiempos de definiciones. Ya no se puede ocultar que la sociedad está ante la inminente disyuntiva.

(*) Alberto Medina Méndez. Periodista y analista político
albertomedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
www.existeotrocamino.com
Facebook: www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez

Fuente: Comunicación personal del autor

Cicatrices en las axilas

Por Enrique G. Avogadro (*)
"Quien hace gárgaras, algo traga". Jorge Asís 

Las recientes medidas adoptadas por Axel Kiciloff y un tal Sergio Girard, Presidente de la Comisión Nacional de Valores, al disponer que las carteras de los fondos de inversión se valorizarán por la cotización del dólar oficial, en lugar de a precios de mercado, significaron para los pequeños ahorristas una pérdida instantánea del orden de los US$ 4.000 millones, para los accionistas de YPF un perjuicio del 50%, y suscitaron en el mercado financiero una unánime certeza: quienes conocían las nuevas normas con anticipación y, sobre todo, las turbulencias que acarrearían, han hecho un pingüe negocio y concretado un robo de enorme magnitud. Si el nuestro fuera un país serio, ya habría una investigación abierta para determinar cuántos y quiénes se beneficiaron con esta "inside information", y muchos terminarían presos.
Pero como estamos en éste -que, sin inmutarse, se entera de los millones que Máximo Kirchner declara sin vergüenza alguna- sólo nos queda inquirir, respecto a sus consecuencias, si se trató simplemente de una nueva prueba de la profunda ignorancia y torpeza con que se conduce la economía argentina, que produjo los efectos contrarios a los buscados, o si estos funcionarios de pacotilla nos están avisando que, una vez más, los ahorros privados en divisas fuertes serán pesificados en el corto plazo.
Las leyes que bloquean la venta de los paquetes accionarios de empresas privadas de propiedad de la ANSES y que impiden la negociación con los "fondos buitres", tanto como el déficit energético, la incontrolable inflación, el gasto público que no cesa de crecer, la desaparición de las reservas internacionales, la desaforada emisión, el atraso cambiario y el dibujado presupuesto nacional que se encuentra en tratamiento en el Congreso serán los instrumentos que dificultarán enormemente la salida de la inevitable crisis que deberá enfrentar quien se siente a continuación en el incómodo sillón. Derogarlas requerirá de mayorías especiales que será muy difícil obtener, y sólo quedará el recurso de pedir a la Corte Suprema la declaración de inconstitucionalidad de algunas normas.
Al régimen "gobbeliano" que nos hemos dado le quedan menos de noventa días y, al ver con qué entusiasmo están rascando el fondo de la lata, aún a riesgo de lastimarse las axilas, me convenzo que la Presidente y sus cómplices también lo creen. Si no fuera así, ¿para qué estarían pergeñando tantas arenas movedizas para intentar que su sucesor se hunda sin remedio? Ante ese cúmulo de hechos -que son sagrados, como decía el Dr. Fayt- surge una pregunta fundamental: ¿por qué querría la noble viuda, en realidad, que Daniel Scioli ganara las elecciones? Como no tengo una respuesta clara, le propongo pensar juntos.  
La deserción de Daniel Scioli del debate presidencial, que él mismo había aceptado y consensuado antes, muestra el pavor que lo invade cuando tiene que confrontar su adhesión rastrera al desastroso rumbo económico y su incapacidad para rebelarse contra los deseos de la reina; tengo para mí que el faltazo obedeció a una nueva retaliación de su intención de voto, ordenada por Cristina.
Por lo demás, si don Lancha quedara a cargo de la futura administración, todas las bombas sembradas le explotarían y, dada la presencia del Chino Zannini y el programa de continuidad de las políticas actuales que ha anunciado, sería quien estaría en peores condiciones para corregir la imagen del país en el exterior y enderezar este barco que la Presidente y su Ministro de Economía han apuntado hacia el iceberg, y aceleran cada día. ¿Qué quedaría, entonces, del sueño de "Cristina eterna", enunciado por la inefable Estela Carlotto y la Araña Diana Conti?
Nuestra emperatriz conoce como nadie la naturaleza del movimiento que hoy encabeza, y sabe de su vocación por el poder, al precio que sea y, en especial, de su necesidad de un comando único. En él, no existen lealtades -si no me cree, pregúntele a Eduardo Duhalde- sino el más desembozado pragmatismo y, siempre que lo necesita, sale a buscar a quien echar la culpa de los males que genera. ¿Habría, entonces, alguien mejor que la actual Presidente para encarnar el rol de responsable, como lo fue Carlos Menem, cuando perdió el poder, para sus más íntimos admiradores, como Néstor Kirchner (q.e.p.d.) o el propio Scioli?
Desde otro ángulo, ¿permitiría nuestra abogada exitosa que alguien se hiciera con el comando de un PJ unido, respaldado por los gobernadores y los "barones"?; porque es obvio que, si así fuera, a la señora de Kirchner sólo le quedaría refugiarse en Calafate -su "lugar en el mundo"- y defenderse, como pudiera, en las innumerables causas penales que la involucran, ya que aparecería como la única y más obvia causante de la inevitable crisis. También sabe de los infinitos dobleces de la personalidad de Lancha, a quien ha humillado hasta la extenuación y a quien todos identifican como el político más perverso entre quienes ocupan el escenario presente; ¿por qué pondría su futuro y el de sus hijos y cómplices en la mano de quien seguramente disfrutará la venganza?  
Precisamente a esa inquietud atribuyo la permanente imposición de actitudes indignas a su teórico candidato, obligado a una constante genuflexión ante el trono y, peor aún, a abrazarse y aplaudir los disparates que todos los días el Gobierno produce, aunque éstos tengan el efecto del impacto de un torpedo bajo la línea de flotación de su candidatura. Scioli, a quien la realidad y las encuestas le exigen buscar el voto independiente, ve así extinguida esa posibilidad por el collar de melones que implica la presencia permanente de Cristina, el Chino, Anímal, Sanatella y Kiciloff en la campaña electoral a través de las reiteradas cadenas nacionales y los primeros planos que las cámaras oficiales les dedican.
En cambio, si Mauricio Macri fuera el elegido en noviembre, obviamente ella continuaría ejerciendo la jefatura del peronismo -que no perdona a sus "mariscales de la derrota"- y podría esperar con tranquilidad, con las bancadas parlamentarias que le seguirían siendo fieles y con la administración ya colonizada por militantes rentados, el estallido de esas bombas y trabar cualquier programa razonable de gobierno que su sucesor quisiera encarar para sacar al país del pozo en que lo han sumergido ella misma y su finado marido. Podría negociar, entonces, su apoyo a ciertas medidas a cambio de impunidad personal, para evitar tener que recorrer, en lo inmediato, los pasillos de Comodoro Py. Por lo demás, si aún así su sucesor no pudiera domar el potro salvaje en el que la noble viuda y Axel han convertido a la economía, podría recurrir a la vieja fórmula peronista -"¿vieron?, conmigo esto no pasaba"- y reflotar la posibilidad de su anhelado regreso triunfal.
Para terminar, un comentario menor referido a la histórica visita de SS Francisco a los Estados Unidos. Mientras le escuchaba hablar ante la Asamblea de las Naciones Unidas, como el día anterior lo había hecho ante el Congreso, siendo aplaudido unánimemente de pie por los presentes, imaginé cómo se debía sentir nuestra arquitecta egipcia, que ha pontificado ante foros internacionales vacíos o intentando, por años, ser recibida por Obama. Ver al Papa argentino abrazarse con el Presidente cuando éste fue a esperarlo a la Base Andrews o desfilar por la Quinta Avenida en olor de multitudes, debe haberle generado un odio y una envidia descomunales, en especial porque quien era merecedor de tantos halagos, que a ella le son negados, es el mismo al cual privó de toda consideración cuando era el Arzobispo de Buenos Aires y que hoy ha devenido en el líder espiritual y político más importante del mundo.
Bs.As., 27 Sep 15
(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado
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Fuente: Comunicación personal del autor

viernes, 25 de septiembre de 2015

Carta abierta de una austríaca educada en el keynesianismo

Por Vanesa Vallejo (*)

Como a la mayoría de los economistas del mundo, a mí me educaron con la firme creencia de que unos cuantos hombres en el Ministerio de Hacienda, y otros en el Banco Central, deben conducir, mediante  la manipulación de la masa monetaria y de las tasas de interés, el futuro de un país.  El keynesianismo nos enseñó que el estado debe jugar un rol activo, estimulando la demanda agregada mediante el aumento del gasto público. Entonces, los economistas nos formamos con la idea de que ante una crisis, en tanto que la gente no quiere invertir ni consumir, solo el estado puede lograr que se reactive la economía. Esto, hasta que un día, a algunos se nos cae el velo, y descubrimos que toda la vida estuvimos equivocados. Y que Keynes, al escribir su Teoría General, se olvidó de que las variables de la demanda agregada no son independientes.
Nos enseñan que si la demanda agregada no es suficiente para igualar a la oferta, unos cuantos hombres, que al parecer son más sabios que el pueblo entero, deben redirigir la economía mediante el aumento del gasto público. Sin embargo, el mundo entero parece estar ciego al creer que ese dinero que se utiliza para reactivar la economía, viene del cielo o aparece en las manos de los ministros como por arte de magia. No hay tal milagro. Keynes, los que fuimos keynesianos, y todos los que antes de él ya utilizaban la fórmula de aumentar el gasto público para salir de la crisis, pasamos por alto que un aumento del gasto, solo puede venir de una disminución del consumo o de la inversión. Se pueden subir los impuestos al consumo, o se puede aumentar la tributación de las empresas, y con esto incrementar el gasto público. Es decir, lo que los keynesianos proponen, no es más que un traslado de recursos. Si la demanda agregada depende del consumo privado, la inversión, el gasto público y las exportaciones netas, ¿cómo es que pasar dinero de una variable a otra, va a aumentar la demanda? Incluso, si el aumento del gasto se hace vía emisión de dinero, este nuevo dinero circulante incrementará la inflación y con ello habrá una disminución del consumo.
Después de comprender este grave error, todo parece aclararse. Supongo que los antiguos seguidores de Keynes, igual que yo, se preguntan, cómo pudimos caer en tal engaño. Bastiat diría, con mucha razón, que hay que ejercitar el ojo para lograr ver lo que no se ve a simple vista. Por supuesto que un aumento del gasto público genera empleo. Cuando un gobierno decide construir una carretera, todos vemos a los obreros trabajando, y nos sentimos satisfechos de que con nuestros impuestos se les de trabajo a quienes antes estaban desempleados. Pero lo que no vemos, tan sencillamente, es que por cuenta de ese impuesto que nos han cobrado para hacer la carretera, un hombre dejará de comprar ropa y un vendedor quedará sin empleo. Se les ha dado trabajo a unos obreros, es cierto, pero a cambio, otros han quedado sin empleo. Es un fatal error entonces, llamar ganancia a lo que es un simple desplazamiento. Ningún hombre trabaja para enterrar su dinero, siempre se destina al consumo, al ahorro, o a la inversión; y  se crea empleo. Ya que aun cuando se ahorra el dinero en un banco, otro utilizará este capital para invertir. De modo que cobrar impuestos amparados en que se va a crear empleo, no tiene sentido.
Piense usted en un gobernante que le cobra impuestos para, por ejemplo, subsidiar un museo. Es cierto que se crearan decenas de empleos, pero también se destruirán decenas de ellos, gracias a que disminuirá el consumo de alimentos, ropa, servicios y demás bienes que quienes pagan el impuesto ya no podrán comprar. Ahora bien, si a usted no le gusta el arte, lo habrán privado de consumir algo que usted sí disfrute, por construir un museo al cual no irá. Y todo esto sin que se haya creado un solo empleo más del que existiría si no hubieran cobrado el impuesto. ¿No sería más sensato que usted disfrutara del dinero que consiguió con su trabajo, comprando lo que usted quisiera, y que solo quienes valoraran ir al museo pagaran por consumir ese servicio? En este caso, el aumento del gasto público, como en cualquier caso, no creó empleo. Lo que sí hizo, fue privarlo a usted de consumir un bien que sí valore, y obligarlo a gastar sus recursos en algo que el gobierno consideró conveniente, aun cuando nadie vaya al museo y este no sea rentable.

Entonces, el keynesianismo logró hacernos ver como ganancia lo que es simplemente un desplazamiento. No hay tal creación de empleo. Pero además, amparados en esta mentira, los gobernantes nos privan de disfrutar, en  lo que nosotros consideremos conveniente, el dinero que honestamente hemos ganado. Mientras que ellos, tejen un gran sistema parasitario que vive de nuestros impuestos. Nosotros no necesitamos un ejército de hombres que se gane la vida quitándonos el dinero para  crear empleo que nosotros mismos crearíamos de una manera mucho más eficiente. Es necesario que sigamos el consejo de Bastiat, y que de una vez por todas acabemos con los mitos que tanto daño nos hacen. Es deber de quienes hemos comprendido el engaño, abrirle los ojos a los que aún creen en la mentira de lo gratuito. El gasto público no se aumenta con dinero que cae del cielo, se aumenta con dinero que sale de nuestros bolsillos.
(*) Vanesa Vallejo. Economista. Artículo publicado en Mises Hispano el 18 de Septiembre de 2015

Alberdi explica la Constitución Argentina

Por Martín Krause (*)
¿la Nación es hecha para el fisco, o el fisco para la Nación?

Con los alumnos de UBA Derecho vemos “Sistema Económico y Rentístico” de Juan Bautista Alberdi. Allí, en su primer capítulo, quien inspirara la Constitución Argentina explica los principios en que se sustenta. El texto muestra, también, cuán lejos se encuentra ahora el país de esos principios aunque mantenga en su esencia el mismo texto escrito:
“Todos los intereses contribuyen al bienestar general, pero ninguno de un modo tan inmediato como los intereses materiales. Este principio, que es verdadero en Londres y París, el seno de la opulencia europea, lo es doblemente en países desiertos en que el bienestar material es el punto de partida y el resumen de la prosperidad presente.

Por esta razón la Constitución argentina (artículo 64, inciso 16), dando al gobierno legislativo el poder de realizar todo lo que puede ser conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias y al progreso de la ilustración, le demarca y señala terminantemente, como medios conducentes a esos fines de bienestar y mejoramiento de todo género, “el fomento de la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines”.
Como la industria, es decir, el trabajo, como la inmigración y colonización, es decir los brazos, como los capitales no son más que los agentes o instrumentos de la producción de las riquezas, se infiere que las leyes protectoras de esos medios son otras tantas leyes protectoras de la producción.
Las leyes protectoras de la producción tienen ya sus principios en la Constitución; no pueden ser arbitrarias, ni deben ser otra cosa que leyes orgánicas de la economía constitucional. – En el curso de esta primera parte vamos a exponer los principios que la Constitución reconoce y garantiza como orígenes de la producción argentina.
Pero, antes de pasar adelante, detengámonos en la observación de un hecho, que constituye el cambio más profundo y fundamental que la Constitución haya introducido en el derecho económico argentino. Ese hecho consiste en la escala o rango preponderante que la Constitución da a la producción de la riqueza nacional, sobre la formación del Tesoro o riqueza fiscal. ¿Quién creyera que a los cuarenta años de principiada la revolución fundamental fuese esto una novedad en la América antes española?
La Constitución argentina es la primera que distingue la riqueza de la Nación de la riqueza del gobierno; y que, mirando a la última como rama accesoria de la primera halla que el verdadero medio de tener contribuciones abundantes, es hacer rica y opulenta a la Nación.
Y, en efecto, ¿puede haber fisco rico de país desierto y pobre? Enriquecer el país, poblarlo, llenarlo de capitales. ¿Es otra cosa que agrandar el Tesoro fiscal? ¿Hay otro medio de nutrir el brazo, que engordar el cuerpo de que es miembro? ¿O la Nación es hecha para el fisco y no el fisco para la Nación?
Importaba consignar este hecho en el código fundamental de la República, porque él solo constituye casi toda la revolución argentina contra España y su régimen colonial.”
(*) Martín Krause. Professor of Economics at the University of Buenos Aires. He also directs the Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. Having earned his doctorate in management from the Universidad Católica de La Plata, he teaches Law and Economics at the Law School and History of Economic Thought (Austrian School) at the School of Economics, both from the University of Buenos Aires. A member of the Mont Pélérin Society, he also lectures regularly and is a visiting professor at the Universidad Francisco Marroquín in Guatemala. He was Rector, and Director for Research at the ESEADE Graduate School in Buenos Aires. In 1993, he was awarded a prestigious Eisenhower Fellowship, an enrichment program for emerging leaders from around the world. He is also the recipient of the 2007 Premio Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Artículo publicado en "Punto de vista económico" el 16 de Septiembre de 2015
 

Karl Popper

Por Gabriel Zanotti (*)
Karl Popper nace en Viena en 1902. Heredó de su padre la raza judía y una extraordinaria biblioteca con la cual aprendió por su cuenta filosofía, arte y ciencias. Comenzó desde niño a preguntarse por problemas metafísicos y cosmológicos. Bebió parte de la cultura científica de su tiempo, y la lectura de Spinoza, desde muy joven, lo dejó agnóstico para toda su vida.
Tuvo siempre una gran sensibilidad y preocupación social y política. Hizo trabajo social con niños abandonados y fue maestro de escuela casi siete años, aún después de terminada su tesis doctoral en 1928. Pero su precocidad al respecto se manifestó en el famoso episodio de 1919, relatado por él mismo de manera detallada en dos ocasiones[1].
La Viena de entonces estaba atravesada por problemas socioeconómicos graves y una inestabilidad política alarmante, en una permanente lucha por el poder entre los partidos socialcristiano y socialdemócrata, este último de marcada orientación marxista. A este último se afilia el joven Popper en 1919, con 17 años. Una revuelta callejera –a la cual él se opuso, manifestando su “crítica”- produjo la muerte de 6 de sus compañeros más queridos, cuyos nombres recordó siempre. El episodio marcó profundamente al joven Popper, quien, horrorizado ante la violencia y ante la falta de pensamiento crítico –otros se hubieran quedado- se va del partido y decide estudiar a Marx seriamente.
Entretanto decide entrar a la Universidad de Viena para estudiar Física y Matemáticas. Para el momento de su doctorado, en 1928, ya estaba envuelto en los debates del Círculo de Vienna, esto es, el neopositivismo lógico, del cual se va distanciando desde el principio. El mismo cuenta la sorpresa que despertaban sus opiniones: que la inducción no era el método adecuado para las ciencias naturales y que éstas consisten, no en probar hechos, sino en plantear conjeturas que, como mucho, deben someterse a un proceso de refutación empírica. Son estas ideas, y otras más revolucionarias (como que todo experimento está envuelto en teorías que permiten interpretarlo) las que desarrolla en La lógica de la investigación científica, en 1934. El libro no se difunde mucho excepto en el reducido círculo de sus amigos neopositivistas, quienes no ven en ese momento las profundas diferencias que el libro planteaba. Uno que sí las vio fue F. Hayek[2], que luego ocuparía un rol central en la vida académica de Popper.
En 1936 Popper decide autoexiliarse en Nueva Zelanda, junto con su esposa. Atraviesa allí un período de gran soledad y aislamiento, con cierta hostilidad de las autoridades académicas que lo rodeaban. Escribe en ese período, sin embargo, dos de sus obras más importantes: La sociedad abierta y sus enemigos y La miseria del historicismo. La primera es una defensa de la sociedad libre sobre la base de la libre crítica de nuestro limitado conocimiento (parecido a On Liberty, de Mill). Es un largo libro “de combate”, (contra los totalitarismos coministas y nazifascistas) donde además coloca como enemigos de la sociedad abierta a Platón, Hegel y Marx, a quienes dedica larguísimas críticas. Se gana con ello por supuesto a “los enemigos para siempre de Karl Popper”, esto es, marxistas, hegelianos y, a veces, historiadores de filosofía antigua y medieval que difieren de su interpretación de Platón. Se discute hasta hoy si Popper quiso decir en ese libro que el fundamento de la libertad política es la conjeturalidad de nuestro conocimiento o si hay certezas morales para la defensa de la sociedad libre[3].
La miseria del historicismo, en cambio, es un libro más corto y más técnico. Plantea allí los problemas del método en ciencias sociales, estableciendo para ellas, como punto de partida, un “principio de racionalidad” cuya influencia en epistemología de la economía fue un clásico y cuyo significado se discute hasta hoy[4].
En 1945, Hayek tiene la feliz idea de proponer a Popper para la cátedra de Lógica y Filosofía de las Ciencias en la London School of Economics. Popper acepta inmediátamente y con ello termina su reclusión forzada. En su autobiografía dice explícitamente que “Hayek le salvó la vida”.
Y no fue para menos. Instalado en uno de los centros culturales y académicos más importantes de Europa, la influencia de Popper se hizo sentir. Reescribió completamente su libro del 34 (que sale editado en inglés recién en 1958) y su nueva versión, en tres libros, el Post-scriptum a la Lógica de la Investigación Científica, comienza a salir en la década del 60. Paralelamente van apareciendo recopilaciones de ensayos y conferencias. Una, muy importante, Conjeturas y refutaciones, que en mi opinión contiene, a partir de su paper nro. 16 en adelante, una filosofía política tan o más importante que la de La Sociedad Abierta. La otra compilación, Conocimiento objetivo, de 1970, es importantísima para quien quiera profundizar su pensamiento específicamente filosófico. En ambos libros se ve el diálogo permanente de Popper con temas metafísicos y gnoseológicos clásicos (el realismo, la verdad, el libre albedrío, la relación mente-cuerpo, el evolucionismo, etc.) que lo alejan ya totalmente de la literatura neopositivista. Defiende el libre albedrío y una versión de las “teorías en sí mismas”, su famoso mundo 3. Esa década, la del 60, es fundamental. En 1961 tiene su famoso debate con Adorno, donde se establece su famosa separación con el neomarxismo de la Escuela de Frankfurt[5]. Cuatro años después participa del famoso simposio “Criticism and the grouth of Knowledge”[6], donde se muestran sus profundas diferencias con Kuhn[7], que mantiene hasta el final de su vida. Genera, casi sin proponérselo, dos discípulos geniales, Lakatos y Feyerabend, que obviamente lo critican y se distancian de él, pero siempre habitando un mundo de problemas, de términos y de actitudes obviamente popperiano (Feyerabend cuenta que en 1952 Popper comenzaba sus cursos diciendo “no hay método”, y dice que él se lo tomó en serio). Publica su importantísimoReplies to my Critics[8], donde debate nuevamente con Kuhn y contesta explícitamente la famosa “leyenda” (así denominada por Popper) de su falsacionismo ingenuo, aclaración que surge nuevamente en el prefacio de 1982 a “Post-scriptum”. Este libro de Popper ha sido muy poco leído y sin embargo es indispensable para comprender su pensamiento.
Su ubicación cultural en Inglaterra es total. En 1969 recibe el título de “Sir”. En la década del 60, él y Lakatos eran de los pocos intelectuales y filósofos no marxistas europeos. El tono de Popper en ese tiempo se vuelve cada día más conservador. Critica al relativismo, al materialismo, al relativismo cultural y defiende la universalidad de la razón y de la ciencia ante los embates del post-modernismo.
A partir del 69 se retira de la enseñanza activa pero sigue escribiendo y dictando conferencias, de lo cual emerge una larga serie de “libros” que sin la recopilación de esos papers y ponencias. Muchos de ellos se publican post-mortem, y son muy importantes para entender su última etapa, la del Popper dialógico, centrado en la racionalidad crítica, más que en la falsación empírica. Esos libros son, sobre todo: The Myth of the Framework; Routledge, Londond and New York, 1994; The Lesson of this Century; Routledge, 1997; In Search of a Better World, Routledge, 1994; All Life is Problem Solving, Routledge, 1999; El cuerpo y la mente; Paidos,1997; The World of Parmenides; Routledge, 1998. Su última ponencia más importante es la de Kyoto de 1992, donde aclara nada más ni nada menos que él no era un conjeturalista total. Su último libro, escrito como libro, aparece post-mortem y es una muestra de su permanente audacia filosófica: El mundo de Parménides (op.cit) donde elabora una interpretación del famoso poema de Parménides totalmente diferente a la presentada habitualmente en la historia de la filosofía.
Popper es un autor más difícil de comprender de lo que parece. Igual que Ortega y Gasset, escribía muy sencillo y pensaba de modo muy complejo. Eso puede engañar a cualquier lector desprevenido. Su modo de hacer filosofía de las ciencias y filosofía en general no encajó nunca en los cánones y clasificaciones académicas convencionales. Al escribir sobre cualquier tema, él estaba escribiendo sobre ética, filosofía política, ciencia y epistemología al mismo tiempo. Se ganó el odio de marxistas, post-modernos, positivistas, habermasianos y en general de cualquier paradigma metafísico importante. Su propia metafísica fue incomprendida. En mi opinión, Popper cruzó el Rubricón hacia un modo “hermenéutico”, no cuantitativo, de hacer filosofía de la ciencia, que ahora se llama “the historical turn” de la filosofía de la ciencia y que se relaciona con la hermenéutica continental más de lo que el mismo Popper hubiera imaginado. Este punto es muy incomprendido. Popper ha generado una serie de “fans”, una iglesia popperiana de la cual Feyerabend –así la calificó- no quiso formar parte, al mismo tiempo que un actual olvido, en cierta bibliografía, de su nombre y sus aportes, apenas mencionado, a veces, como el antecedente de Kuhn, Lakatos y Feyerabend. Pero haber colocado a la interpretación teorética del mundo físico (igual que Koyré, a quien parecía ignorar, contrariamente a Peirce) como anterior y siempre como presupuesto de lo que llamamos “empírico” es un hueso casi imposible de roer para la filosofía de la ciencia posterior. El único popperiano coherente, que ha llevado Popper a sus últimas consecuencias, es Feyerabend, y para colmo de confusiones, no generó casi discípulos y se presentó a sí mismo como crítico de Popper. Los economistas austríacos podrían haber estado muy cerca de este Popper hermenéutico pero sus propios debates epistemológicos los han mantenido lejos de esta posibilidad.
Popper murió en 1994. Gran parte del mundo intelectual parece haberlo olvidado. Creo que, sencillamente, su pensamiento se adelantó a su época. Estiró el horizonte de su tiempo. El Sacro Imperio Científico se resistirá por largo tiempo a bajar de su pedestal.
[1] En su autobiografía (Búsqueda sin término; Tecnos, Madrid, 1985) y enThe Lesson of this Century; Routledge, 1997.
[2] Ver Hayek, F.A. von, Hayek on Hayek, Routledge, 1994.
[3] Ver Artigas, M.: Lógica y ética en Karl Popper, EUNSA, Pamplona, 1998.
[4] Ver Crespo, R.:  “Los “3 Poppers” de la epistemología de la economía”, ponencia presentada en las VIII Jornadas de Epistemología y Metodología de la Economía, UBA, Buenos Aires, octubre de 2002.
[5] Ver Adorno, Popper, Habermas, Albert, Dahrendorf, Pilot: La disputa del positivismo en la sociología alemana; Grijalbo, 1973.
[6] Ver Lakatos and Musgrave, Editors: Criticism and the Growth ofKnowledge; Cambridge University Press, 1970.
[7] Ver Popper, “Normal Science and its Dangers”, en op.cit.
[8] Ver Popper, K.: Replies To My Critics; in The Philosophy of Karl Popper, Part II; Edited by P. Arthur Schilpp Lasalle; Illinois, 1974.
(*) Gabriel Zanotti. Académico y docente argentino especializado en la relación del liberalismo con el catolicismo y un divulgador del pensamiento de la Escuela austríaca. Es Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina, autor de numerosas publicaciones, conferencista y profesor universitario en universidades de Argentina y del exterior. Zanotti es además Director Académico del Instituto Acton Argentina, organización que promueve ideas liberales dentro de la tradición católica. Artículo publicado en "Punto de vista económico" el 9 de Septiembre de 2015