jueves, 3 de septiembre de 2015

Las falacias económicas de Scioli y Bein

Por Iván Carrino (*)

Daniel Scioli y Miguel Bein parecen una alternativa moderada al lado de quienes se encuentran hoy a cargo de la conducción económica del país. Sin embargo, sus ideas no son las que se necesitan para volver a crecer y reducir la pobreza.
El martes por la noche, casi en la madrugada del miércoles, Alejandro Fantino, uno de los más conocidos conductores de la televisión nacional, recibió como invitados en su programa a Daniel Scioli y a su asesor económico estrella, el consultor Miguel Bein.
La aparición del candidato oficialista con su asesor fue una declaración en sí misma. En primer lugar, porque muestra, como en otras oportunidades, que es una persona accesible a las preguntas de la prensa, un rasgo distintivo si se lo compara con la presidenta Cristina Fernández, quien solo se dirige a la gente a través de la coactiva Cadena Nacional. En segundo lugar, porque indica que, de ser elegido presidente, su equipo de economistas no será el mismo que el del gobierno actual, sino uno que, no es difícil, será más moderado y menos radicalmente de izquierda.
La caída del riesgo país y la suba nominal de la mayoría de los bonos de la deuda pública muestran el optimismo que despierta entre los inversores esta posibilidad de una moderación.
A pesar de esto, entre las definiciones y declaraciones del dúo Scioli-Bein no faltaron errores de concepto, lugares comunes y, sencillamente, malas ideas sobre cómo debe funcionar la economía en el futuro.
El mercado nos castiga
Es cierto que en los últimos días los mercados globales mostraron una relativa turbulencia. Sin embargo, seguimos en un mundo con abundante liquidez y tasas bajas para el endeudamiento. En este contexto, Argentina paga 9% en dólares cuando quiere colocar deuda. Para Bein, esto no es responsabilidad del gobierno, sino del mercado:
“En América Latina los países toman plata a diez años al 5% de tasa. Eso es un costo históricamente muy bajo para el crédito… Nosotros estamos por ahora más arriba y ahí hay una oportunidad enorme porque el mercado está valorando mal a Argentina. El mercado no toma en cuenta que Argentina es un país que se desendeudó desde que se inició el canje”
En primer lugar, es extraño acusar al mercado de “valorar mal” a Argentina. Después de todo, el mercado no es nadie en particular sino miles de inversores alrededor del mundo que piensan que nuestro país no es un destino atractivo para invertir. Con este panorama, sería más productivo preguntarse por qué no somos atractivos en lugar de echarles la culpa a los agentes externos.
Además, la respuesta a la pregunta de por qué pagamos tasas elevadas la responde el mismo Bein cuando menciona los canjes de deuda de 2005 y 2010. Es que, durante esas renegociaciones, el país consiguió quitas de hasta el 65% de lo adeudado y hasta el día de hoy se encuentra en desacato con la justicia de Nueva York por no pagarle a los que quedaron fuera de esas negociaciones.
¿A quién extraña que después de semejante pérdida patrimonial y falta de respeto por las decisiones judiciales, los inversores solo accedan a prestarle al gobierno a tasas estrafalarias?
Sin cepo habrá inflación y recesión
Respecto del cepo, el asesor de Scioli sugirió que había que “tender a bajar y sacar controles”, pero advirtió que si se dejaba que el dólar suba, eso iba a generar consecuencias indeseadas sobre los precios y la actividad económica. Para Bein, liberar el tipo de cambio haría que suban los precios de todos los bienes que pueden comercializarse internacionalmente (“nadie va a vender acá mucho más barato de lo que le pagan afuera”) y que eso generaría una caída del salario real, que reduciría el consumo y daría lugar a una recesión.
Esta descripción es incorrecta.
Por un lado, porque si el control de cambios es el antídoto contra la suba de los precios, ¿cómo se explica que, durante la vigencia del cepo,la inflación acumulada ascienda al 162%? El proceso, en realidad, es inverso: es la inflación la que hace que suba el dólar, no el dólar lo que sube la inflación.
Por otro lado, no es la eliminación del cepo lo que genera recesión, sino su existencia. Es que, como bien dice Bein, los precios de los bienes que pueden comerciarse internacionalmente están limitados por el precio que fija el gobierno para el dólar. Sin embargo, los costos de las empresas suben con la inflación, lo que termina comprimiendo su rentabilidad, afectando la producción y la creación empleo.
Así, eliminar el cepo reactivaría la economía mientras que mantenerlo profundizará la recesión.
El mercado no ayuda a los pobres
Sobre el final de la charla, el periodista trajo a la mesa el tema de la pobreza al decir que ambos entrevistados mostraban un especial cuidado por los sectores más vulnerables.
Rápidamente tomó la posta Scioli, pero la definición más contundente la ofreció nuevamente Bein:
“Yo nunca vi que el mercado se ocupe de los pobres (…) Nunca vi que el mercado emita un bono para solucionar la indigencia”
Evidentemente, para el economista la única forma de solucionar la pobreza es con “bonos” o subsidios gubernamentales. Lamentablemente, se olvida que no han sido las ayudas estatales las que redujeron sustancialmente la pobreza mundial desde principios del Siglo XIX, sino la expansión del sistema capitalista basado en la libre competencia.

La explicación es sencilla, el respeto por los derechos de propiedad que exige el capitalismo incentiva la producción y, por tanto, la creación de puestos de trabajo y la suba de los salarios reales de todos de manera sostenida y sostenible.
Conclusión
El mensaje de Scioli durante la entrevista de ayer fue claro: si él es presidente, el camino a Venezuela aparece como menos probable. Sin embargo, a raíz de los numerosos lugares comunes y particulares interpretaciones de la realidad expresadas en la charla, cuesta pensar que su equipo económico sea el indicado para lanzar “la agenda del desarrollo” que él tanto se esfuerza por instalar.
(*) Iván Carrino. Licenciado en Administración UBA y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Analista económico en Inversor Global, colaborador de Libertad y Progreso. Publicado en Inversor Global y en Libertad y Progreso el 3 de Septiembre de 2015