jueves, 29 de octubre de 2015

Hacia el balotaje y despedida del Kirchnerismo

Por Elena Valero Narváez (*)
Las elecciones del 25 de octubre, demostraron que si bien son validas las encuestas como herramienta para acercarse a los resultados, no siempre aciertan. Es que muchas veces es imposible medir  la acción espontánea de la gente. Ni siquiera el enorme gasto que el oficialismo hizo en la campaña pudo retener el poder en la pcia de Bs As, bastión peronista durante 28 años.
 El resultado inesperado de ir Macri, casi igualado a Scioli, al balotaje,  se debe, entre otros motivos, a que los argentinos decidimos en 1983 volver a vivir en democracia y dejar atrás la violencia de cualquier índole, incluso la psicológica..
El gobierno que se retira creyó que los argentinos teníamos espalda para aguantar el enorme peso que nos colocó encima. Pero, todo tiene un límite. El domingo pasado, mediante el método pacifico del voto, la sociedad le pasó factura al gobierno.
 Es cierto que muchos argentinos creen que el Estado además de cumplir con sus funciones específicas debe cubrir espacios que en realidad le corresponden a la sociedad civil. Les gusta tener  línea de bandera, la energía en manos estatales, subsidios, prebendas, pero no que les toquen el bolsillo.
Todos quieren llegar tranquilos a fin de mes y poder ahorrar aunque sea un poquito. Cada uno, dentro de sus limitaciones, pretende poder prever razonablemente el futuro. Pero eso fue imposible con la inestabilidad económica  que provocó la inflación, fenómeno cuyas consecuencias son bien conocidas  ya que no es la primera vez  que ha venido al país de visita.
CAMBIEMOS, la fuerza que viene dando sorpresa tras sorpresa, liderada por Mauricio Macri, creció en la intención de voto, día a día, aunque la socialización política de los argentinos haya sido durante años peronista. Es que el gobierno no ha dejado error por cometer y lo grave es que  ha persistido caprichosamente en ellos. La ignorancia y la tozudez fueron las características  definitorias del kirchnerismo.
Hoy, con el resultado de las elecciones, no es una utopía pensar que Macri puede ser Presidente. Ante la situación que vive el país sería un regalo del cielo tener, además, gobernadora en la provincia de Buenos Aires, y jefe de la Ciudad del mismo color político. Ello ayudaría a que  el presidente pudiera dedicarse, con más tranquilidad y más recursos, a los problemas que la gente pide se les dé prioridad, desde hace años.
También ayudaría la personalidad democrática de Macri, quien, con seguridad,  no ignorará a la oposición como se ha hecho hasta ahora, por el contrario, intentará un diálogo fluido por ser su estilo y  necesitar  su apoyo para gobernar. 
Sergio Massa como Margarita Stolbizer ya han dado a entender que Scioli es el continuísimo, por lo tanto muchos de sus seguidores votarán a Macri. Es más que posible, entonces, teniendo en cuenta que el resultado de los comicios fue muy parejo, llegue Macri a la presidencia si el diablo no mete la cola.
La Argentina daría un vuelco de 180º con el kirchnerismo en retirada.  Sergio Massa que pretende representar al peronismo que se viene, es un dirigente democrático y, también, como  Macri,  sabe hacia donde va el mundo desarrollado. Ambos dirigentes son jóvenes y con ganas de respetar la Constitución, a las minorías y a la opinión pública.  No se puede decir que son liberales de pura cepa, (aunque ambos estuvieron afiliados a la UCEDE, y Massa militó en la juventud del partido hace años) pero no niegan una política de apertura económica y  crear las condiciones para que el sector agro-ganadero y empresarial vuelvan a salir a la palestra sin las trabas que le ha puesto el gobierno kirchnerista.  Estos datos permiten ver con más optimismo el futuro.
Además, Macri ya tiene una base de confianza que traspasará al equipo que elija para acompañarlo a gobernar. Es fácil pronosticar que, si bien le toca un país en raquíticas condiciones, si reestablece, como esperamos, la seguridad jurídica y crea un clima de negocios,  habrá incentivo para trabajar e invertir en el país.
La gente está contenta, en general, porque la mayoría está cansada de ser gobernada por energúmenos que fortalecieron el Estado en detrimento del individuo. Es hora de que la calma unida a la firmeza sean las cualidades del próximo gobierno y el ambiente pacífico que permite la democracia ayude a resolver los conflictos políticos que se susciten.
 Cristina Kirchner se aleja después de utilizar todos los recursos del Estado para su enriquecimiento personal y el de sus allegados y protegidos. Corrompió  instituciones fundamentales de la República comprando voluntades por métodos mafiosos y convirtió a sus ministros y altos funcionarios en cómplices de la corrupción. Como su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, ejerció el poder violando las normas constitucionales, sometiendo siempre que pudo al poder judicial, aprovechando la obsecuencia legislativa para conseguir lo que quería.  Dios y la Patria se lo demanden!

(*) Elena Valero Narváez. Analista política, periodista e historiadora.
Vicepresidente 1ª de la Unión de Centro Democrático (UCEDE)

Fuente: Comunicación personal de la autora