jueves, 29 de octubre de 2015

La 'deskirchnerización' de la Argentina

Por Claudio Chiaruttini (*)
No importa quién triunfe en los comicios que se realizan hoy domingo 25/10. No importa si habrá una definición en 1ra. vuelta o, por primera vez en la historia del régimen electoral vigente, habrá balotaje. En cualquier escenario, hoy comienza la 'deskirchnerización' de la sociedad argentina, luego de 12 años. Si Daniel Scioli alcanzara el triunfo en 1ra. vuelta, el lunes 26/10 se estará hablando de sus medidas iniciales de gestión y Cristina Fernández de Kirchner perderá mucho poder dentro del propio oficialismo, que lentamente volverá a convertirse en Partido Justicialista, abandonando lo que hasta hoy fue Frente para la Victoria, una marca registrada K. Si hay balotaje, el lunes 26/10 la sociedad argentina se polarizará velozmente entre el 65% que no quiere la continuidad de Cristina (y que incluye algo más del 5% de los electores de Scioli) y el 35% que sí ambiciona esa posibilidad. El propio Scioli tendrá que salir a buscar electores no K.
Desde las 8:00, casi 32 millones de argentinos, con sus votos, están despidiendo una etapa política nefasta de la historia Argentina llamada “kirchnerismo y, literalmente hablando, pariendo una nueva época, de duración incierta y suerte aleatoria,  que se llamará o “sciolismo”, o “macrismo” o “massismo”; que en su proceso de maduración y crecimiento, reconfigurará gran parte del escenario político nacional.
Estamos por vivir algo parecido a lo que fue el cambio del alfonsinismo al menemismo o del menemismoal derlarruismo, dado que será un giro notable en las formas y modos de ejercer el poder, de manejar la economía y la política, y del armado social que se estructurará detrás del nuevo liderazgo político que los argentinos están eligiendo en este mismo momento.
Algo nace. Se puede especular sobre cómo será, pero no será una situación parecida a cuando Néstor Kirchner juró como Presidente de la Nación, el 25/05/2003 cuando algunos podrían suponer que algunas características del ejercido del poder pasarían del feudo de Santa Cruz pasarían a la Nación, pero nadie creyó que él pudiera armar una estructura política tan fuerte que terminó por subsumir al peronismo durante una década.
Es cierto que todo trastabillaba en 2010 porque la polarización había avanzado en forma decisiva. Pero la muerte de Kirchner rompió la polarización, Cristina pudo ganar los comicios de 2011 y así aseguró otro mandato más, que fue un desastre, al punto de impedirle construir una herencia sólida. Ella ni siquiera pudo elegir al candidato 2015 que lleva los colores del Frente para la Victoria.
Pero lo que nace hoy domingo 25/10/2015, lo hace sobre una enorme cantidad de fracasos que ha cometido la clase política, en general, ya sea que estuviera en el Gobierno o en la oposición. Es de esperar que aprendan de sus errores.
Por ejemplo, Cristina Fernández no pudo imponer un “delfín” ni logra que sus “espadas” obtengan la adhesión de sus votantes. Tanto es así, que ni siquiera su poder en Santa Cruz tiene un horizonte visible. Ella tampoco pudo pesificar la economía porque sólo destruyó la moneda nacional, incrementó la voracidad por el dólar estadounidense y fomentó un aumento del comercio ilegal como nadie en la historia contemporánea. Ella ni siquiera pudo desguazar al Grupo Clarín, aunque deja un universo de medios que dependen de la pauta oficial como jamás se vio y que provocan dudas acerca de cómo actuarán de aquí en más. Tampoco pudo derrotar a Thomas Griesa, quien horas atrás convirtió un reclamo de 1US$ 1.330 millones en más de US$ 10.000 millones, comprometiendo al futuro Presidente de la Nación. 
Cristina Fernández deja 4 años de pésimo Gobierno. Ella fue la torpe gobernante que dilapidó los superávits gemelos sobre los que Néstor construyó su éxito 2003-2007: el superávit comercial y el superávit fiscal. Ella deja una deuda interna, externa, registrada y no registrada igual a 3 veces lo que dejó la Dictadura cívico-militar de 1976-1983. Ella convirtió al Estado en una agencia de colocaciones de falsos militantes (en verdad, son oportunistas que por estas horas se encuentran desesperados por lograr la continuidad de sus conchabos y ventajas). Ella deja más de 13 millones de personas que reciben algún tipo de asistencia dineraria del poder político, degradados de ciudadanos en sometidos. Y, pese a ello, todo ese volumen de dinero no  alcanza a ocultar el aumento de pobres e indigentes a niveles de 2003.
Siendo muy bueno en el análisis, el kirchnerismo gobernó de “mejor” a “peor”, pero para ocultarlo“quemó” miles de millones de dólares de las reservas, creó un deuda intraEstado jamás vista, vació las cuentas de ahorro de los futuros jubilados y se transformó en el Gobierno que mayor cantidad de dólares le ha pagado a los organismos internacionales en la historia argentina, alabando una medida errada, que buscó transformar un fracaso en triunfo.
Pero el mayor fracaso de Cristina Fernández fue no conseguir “licuar” al peronismo y colocar en su reemplazo una novedad llamada Frente para la Victoria que los Kirchner creyeron que concretaría el fallido “3er. Movimiento Histórico” que soñaron los alfonsinistas en la década del '80. El fracaso es gigante porque la Presidente de la Nación hizo todo lo posible para ignorar a Juan Domingo Perón y lo hizo desde 2003 cuando sólo era senadora nacional y 1ra. dama que convocaba a Parque Norte. En su 2do. mandato ella subió la apuesta, intentando “mitificar” a Néstor K como una versión superadora de Perón. Pero esa acción sólo aumentó el volumen del fracaso al que destinó miles de millones de pesos.
No obstante, la oposición no puede festejar. La oposición también fracasó. No hubo forma de que sus líderes consensuaran energías, criterios y proyectos. Cada vez que los K estuvieron en problemas (desde la cuestión de la inseguridad, en el 'caso Blumberg', pasando por el gran conflicto agropecuario de 2008, y concluyendo en las multitudinarias marchas opositoras de 2012), los líderes opositores demostraron que el ejercicio de la política les resulta esquivo. Solo conocen la vanidad como bandera.
Los egos y los celos fueron mayores que la inteligencia y destreza política. En 2015, en vez de una fuerza por izquierda y otra por derecha que vaciaran al kirchnerismo, tenemos 4 candidatos presidenciales de centro derecha, 1 de centro izquierda y 1 de extrema izquierda. El oficialismo quedó, misteriosamente, en el centro del espectro político.
Y los presidenciables llegan a la elección cargados de fracasos.
> Daniel Scioli nunca pudo alinear al kircherismo ortodoxo tras su candidatura (sólo de palabra lo apoyaron, no trabajaron en la campaña y Cristina Fernández ni fue al cierre de campaña del candidato a Presidente de la Nación del Frente para la Victoria). Además, el sciolismo fracasó en su intento de aglutinar a todo el peronismo detrás del gobernador de Buenos Aires. Por eso va hoy el peronismo se encuentra dividido en 4 listas, aún cuando Scioli, si gana, reintentará reunificarlo otra vez más.
> Cambiemos no sedujo a los radicales, quienes, al igual que los peronistas, van divididos  a las urnas, apoyando 4 candidatos a Presidente de la Nación; y queda por comprobar si Jaime Duran Barba tuvo o no razón en la estrategia elegida y en las alianzas rechazadas. Quizás, la mayor sorpresa que pueda dar Cambiemos en esta elección, María Eugenia Vidal, logró su crecimiento haciendo lo contrario de lo que ordenaba el consultor ecuatoriano.
> Sergio Massa fracasó en su intento de construir una alternativa de poder a partir de los intendentes. La idea de que los “coroneles” territoriales se unirían como contrapoder a los gobernadores o a la Casa Rosada no terminó de cuajar y queda como una cuenta pendiente, que puede llegar a concretarse o no si otra es la forma de construcción política y de liderazgo. Pero, eso, ya es cuestión de un futuro incierto.
> El autotitulado “progresismo” también fracasó. Hermes Binner pasó de ser el 2do. candidato más votado a Presidente de la Nación en 2011 a tener que pelear con Carlos Alberto Reutemann para retener su banca de senador nacional. Peor, el socialismo santafesino promete votar por Daniel Scioli, dejando en soledad a Margarita Stolbizer, quien de esta forma ha sidovirtualmente traicionada por sus ex aliados radicales y socialistas.
> Stolbizer hizo un esfuerzo enorme en su campaña electoral. Casi sin recursos, sin el apoyo de sus aliados santafesinos, con mínimos soportes territoriales, vaciados de contenido por el kirchnerismo, enfrentando las incoherentes votaciones que hicieron con los socialistas en el Congreso; pero ella jamás pudo apropiarse del “voto ético” que acompañó históricamente a Elisa Carrió.
> También fracasó la “Liga de Gobernadores”. No pudo imponerse al kirchnerismo y debió, desordenadamente, alinearse detrás de Daniel Scioli. No es el grupo que en 2002 le impuso la famosa “Acta de 15 Puntos” a un debilitado Eduardo Duhalde. En 2015 los gobernadores tienen menos poder y ellos reclaman dinero más que espacios porque no saben hacer política si no tienen billetes en sus manos. Varios gobernadores fracasaron, en tanto, en sus ambiciones presidencialistas: Mario das Neves, Jorge Milton Capitanich, Sergio Urribarri, José Manuel de la Sota...
No es casual que estas elecciones están encabezadas por personalismos y alianzas políticas variopintas. No hay partidos político únicos que hayan llegado a esta 1ra. Vuelta: Frente para la Victoria, frente Cambiemos, frente UNA, frente Progresistas, Frente de Izquierda... Otra muestra de laatomización política y de la desaparición y desarticulación del sistema de partidos políticos que sufre la Argentina. Pero, sobre todo, un efecto directo de votantes que eligen más personas que ideologías.
Por primera vez en décadas, ni el Partido Justicialista, ni la Unión Cívica Radical encabezan, con su nombre y candidato propio, una lista a Presidente de la Nación. En el caso de los radicales, su única esperanza es sumar legisladores e intendentes, para así mantener viva la ficción de una supervivencia política que las urnas ponen en duda.
Quizás, por primera vez en 32 años, el futuro Presidente de la Nación no sea abogado. Ya es un avance.
Otro: ninguno de los potenciales ganadores encarna el modelo de hiperpresidencialismo que estamos despidiendo.
Por las buenas o por las malas, vienen tiempos de búsqueda de consensos y armado de coaliciones, aunque en la Argentina no hay experiencia exitosas de pactos y acuerdos en los últimos años, con la excepción de la relación que el kirchnerismo concretó con los colectivos sociales con los cuales se asociaron... muchísimo dinero de por medio. Mucho más que en el Pacto de Olivos entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín.
En el mundo, los acuerdos se cierran antes de las elecciones, para que todos jueguen dentro de un mismo parámetro de igualdad. En la Argentina, no ocurrió esto. No es costumbre del que gana ceder porciones de poder obtenido en las urnas a los que perdieron. Quienes ganan, legitiman sus agendas con los votos y, de la misma forma, por la falta de sufragios, deslegitiman las agendas de quienes fueron derrotados.
En todo caso, si hubiera balotaje, se abre una puerta para compromisos como nunca antes hemos visto desde 1983. Sin duda, sería una experiencia renovadora.
A muchos le preocupa el futuro de Cristina Fernández. Lo que desee o quiera, poco importa. Ella ya tuvo su primera muestra de pérdida de poder: el martes, intentó citar a los Gobernadores de provincias petroleras en Santa Cruz, para apoyar la candidatura de Máximo y de Alicia Kirchner y se negaron. Terminaron en el Hotel Alvear, sin los santacruceños.
En el fondo, el futuro de Cristina Fernández lo determinará la fidelidad de la red de protección que armó en el Poder Judicial. Difícil de creer que haya gente más acomodaticia que la del Poder Judicial argentino... La experiencia demuestra que la Justicia analizará qué es lo que quiere el futuro Presidente de la Nación de la “abogada exitosa”Si el futuro Mandatario la prefiere acorralada por los jueces o con una impunidad asegurada, eso es lo que veremos. El resto, son sólo deseos.
¿Cuántos kirchneristas veremos jurando fidelidad al futuro Presidente de la Nación, sea quien sea elegido por el voto popular? La misma cantidad de jueces, empresarios, banqueros, industriales, comerciantes, intendentes, legisladores, gobernadores, gremialistas, periodistas y medios de comunicación. De un país acostumbrado al hiperpresidencialismo, parece difícil que vaya a cambiar la práctica de someterse por prebendas.
Es cierto que casi 32 millones de ciudadanos están despidiendo una etapa nefasta de la historia política argentina. Pero eso no implica que el Presidente de la Nación que se está eligiendo, hoy o en el balotaje, cambie los usos y costumbres que nos llevaron a donde estamos. Veremos.

(*) Claudio Chiaruttini. Periodista y analista político.Artículo publicado por Urgente 24 el 25 de Octubre de 2015