sábado, 14 de noviembre de 2015

Carta Abierta a Gils Carbó

Por Horacio Minotti (*)

Sra. Procuradora General de la Nación, Dra. Alejandra Gils Carbo, de mi consideración: Tengo el agrado de dirigirme a Ud. en mi carácter de abogado de la matrícula y ciudadano de la Nación Argentina.
He tenido el disgusto de leer en los medios, su voluntad de permanecer al frente del Ministerio Público Fiscal, aún frente a un cambio de gobierno, amparada en la estabilidad que le otorga la Constitución Nacional.
Por cierto nadie puede negar la misma, ni tampoco que la intención del constituyente ha sido que Procurador General, trascienda los vaivenes político-electorales, del mismo modo que lo hacen los magistrados, garantizando de este modo la independencia del Ministerio Público, de modo idéntico a como lo hace con los miembros del Poder Judicial.
No obstante deberá coincidir conmigo, usted no ha sido una Procuradora con un marcado perfil “técnico”, al contrario, usted se ha constituído en la primera, y si conseguimos normalizar nuestro país la última, “Procuradora militante”. No ha ejercido su rol con independencia del poder político, sino sujeta a sus mandatos. Ha castigado e incluso sometido a jury, a fiscales que han hecho su trabajo de investigar a los funcionarios, ha desplazado a varios, e intentado manipular otros cuantos. De modo que ha sido usted más “militante” que “Procuradora”, y debería correr ahora la suerte de todo militante que detenta cargos públicos: cuando el gobierno que la ha designado termina, usted regresa a su casa.
Por otro lado, ha sido usted también una contundente sostenedora de la reforma que el kirchnerismo impulsó en 2013 del Consejo de la Magistratura, a la que llamó irónicamente “democratización de la Justicia”, que la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional. En dicha reforma, usted entre otros avalaban que los magistrados fuesen electos para integrar dicho Consejo por el voto popular, y más allá de resultar esto ridículamente contraconstitucional, lo que revela es su filosofía: usted cree que está bien que los magistrados entren y salgan de sus cargos de acuerdo a la voluntad general de los electores; por lo tanto permanecer en su cargo, aun cuando el electorado se pronunciase masivamente a favor de una opción política distinta, no sólo a quienes la nombraron sino también a quienes sirvió fielmente estos tiempos, es una traición a sí misma.
Y convengamos Sra. Procuradora, un cargo no lo es todo. Antes de eso ha de existir una mujer y su dignidad, que descartó la tendrá. Lo relatado en el párrafo precedente tiene que ver, estimo, con sus principios, resultaría indigno traicionalos por un sillón.
Usted Sra. Procuradora, transformó el Ministerio Público y fue una de las protagonistas de la transformación del Poder Judicial. Colaboró a trastocar los principios básicos de la independencia de dicho poder, garantía indispensable para el funcionamiento del sistema republicano, establecido en la Ley Fundamental. Y debo colegir que semejante error fue fruto de su convicción, que se produjo de buena fe, que usted cree en lo que ha postulado, y por ende, que si el voto popular no favorece a los suyos, procederá como ha proclamado y se retirará a su hogar, feliz por haber satisfecho sus invalorables principios.
Una conducta contraria, haría creer a los ciudadanos que nos estuvo mintiendo, que usted no pensaba lo que decía pensar, que usaba esos argumentos al solo efecto que manipular poder a favor de sus mentores, que no se trata de una mujer que ha luchado por sus convicciones, sino que ab initio se encontraba estafando la probidad de quienes si creían en tales postulados honestamente.
Confío entonces Sra. Procuradora en que, de producirse el hecho de que sus jefes políticos pierdan el favor ciudadano en las próximas elecciones, usted privilegiará su dignidad y sus convicciones por sobre el sillón y la protección de sus fueros, y nos dará a todos una lección de esas que suelen dar las personas de bien.
La saludo con la más elevada deferencia.
(*) Horacio Minotti. Director periodístico de la Nueva Gazeta de Buenos Ayres. Publicada el 14 de Noviembre de 2015