viernes, 13 de noviembre de 2015

Educación: la realidad y el discurso

Por Edgardo Zablotsky (*)

Según cifras oficiales, en 2013 las escuelas primarias públicas de todo el país perdieron 49.094 alumnos. Esta cifra marcó un nuevo récord en la caída de la matrícula de la escuela pública, una tendencia que se mantiene hace una década. Mientras tanto, la escuela privada continúo absorbiendo estudiantes.
La pobreza del conurbano bonaerense resalta aún más este hecho. En él la caída en la primaria estatal alcanzó en 2013 el 11%. ¿Por qué? Probablemente por decisiones de padres en búsqueda de un mejor futuro para sus hijos, ya sea sacrificándose para acceder a escuelas de gestión privada o cruzando la General Paz. Ello es consistente con la migración hacia escuelas públicas de la CABA, las cuales, reportaba Silvia Montoya -Ex Directora de Evaluación de la Calidad Educativa de la ciudad, recibían en promedio un 10% de sus estudiantes de la Provincia, alcanzando el 29% en la comuna 12, lindera al conurbano.
Sin embargo, el ministro de Educación minimizó el tema. Más aún, frente a las exposiciones llevadas a cabo en el Coloquio de Idea de 2014, Alberto Sileoni respondió: “Exhibimos con orgullo la reconstrucción del sistema educativo argentino, las leyes, la mayor cantidad de días de clase, el aumento de los salarios, el incremento de la inversión”.
La disociación entre la realidad educativa y el discurso oficial es obvia; esta nota tiene por objeto ilustrarla, pues no es posible revertirla si no comenzamos por admitirla.
Si bien nuestro nivel de analfabetismo se encuentra por debajo del 2%, el analfabetismo funcional probablemente se está incrementando. La persona sabe leer y escribir, pero su capital humano en la sociedad actual es por demás limitado. Así lo demuestran los resultados alcanzados en las distintas rondas de los exámenes PISA.
Al conocerse los pésimos resultados de la ronda 2006, el ministro de Educación Daniel Filmus sostuvo que: “Chile y Uruguay tuvieron coherencia en las gestiones educativas y una tradición de trabajo fuerte. La Argentina, en cambio, tuvo 34 ministros de educación en 55 años”.
Por su parte, el secretario de Educación, Juan Carlos Tedesco, quien sucedería a Filmus días después, señaló que: “Estamos muy mal, especialmente en ese tramo de edad. Pero recordemos que PISA mide la historia educativa de alumnos de 15 años, que ingresaron en el nivel medio en plena crisis”.
Excusas razonables pero que irán cambiando en cada una de las rondas subsiguientes y, frente a la evidencia provista por cada una de ellas, el ministro de turno deberá justificar por qué a Chile le ha ido tanto mejor.
Tres años después, frente a los resultados de PISA 2009, la reacción de Alberto Sileoni no fue distinta: “Chile encabeza en la región porque hace 20 años que viene invirtiendo en educación, aún con las tensiones que esto le significa” y auguró: “Si nosotros persistimos en la inversión seguramente seguiremos mejorando”.
Una nueva excusa. Es claro que Corea o Finlandia, líderes mundiales en educación, llevan años invirtiendo en el área; pero, como bien señala BBC News, ningún otro país europeo ha progresado tanto desde 2000 a la fecha como lo ha hecho Polonia, quien invierte en educación alrededor del 5% de su PBI. El presupuesto no lo es todo, Polonia así lo demuestra.
El 11 de septiembre de 2013 el ministro de Educación twitteo: “No decimos que estamos en el paraíso, pero hemos reconstruido el sistema educativo y estamos construyendo un país distinto”. En diciembre, la difusión de los resultados de PISA 2012 habría de reflejar otra realidad.
¿Cuál fue la reacción oficial? Como ya no es sorpresa, las excusas no se hicieron esperar. Sileoni declaró: “Hemos logrado mantener los niveles de desempeño de nuestros jóvenes, al tiempo que incorporamos 195.000 alumnos más a la Secundaria”, y enfatizó que: “Argentina, junto a Chile, es uno de los países con mayor tasa de escolarización en el nivel medio. Como sociedad, hemos hecho un enorme esfuerzo para incluir a quienes históricamente estaban excluidos, sin renunciar a la calidad en los aprendizajes”.
¿Mantener los niveles de desempeño? ¿Calidad en los aprendizajes? El Ministro no menciona que Argentina se ubicó en los últimos lugares entre los 65 países participantes. Su negación de la realidad es una constante y no tan sólo en referencia a las evaluaciones PISA, tal como lo reflejan sus tweets a lo largo de los años:
19/10/11: “Hay miles de alumnos y educadores que prueban que la educación pública argentina está viva y en movimiento”.
2/8/12: “No es cierto que la secundaria argentina esté en una crisis perpetua”.
31/10/12: “En mi exposición reivindiqué el estado de la educación argentina, el camino recorrido desde 2003”.
11/1/13: “El embajador Lamadrid (embajador de Cuba) dijo que la educación pública argentina es emblemática. Y la educación superior es un ejemplo en el resto de la región”.
4/7/13: “Esta provincia (La Rioja) es un ejemplo de cuánto avanzó la educación durante esta década ganada: más escuelas, más días de clase, mejores salarios”.
11/9/13: “No decimos que estamos en el paraíso, pero hemos reconstruido el sistema educativo y estamos construyendo un país distinto”.
17/9/13: “Somos la primera generación que asume el compromiso de que todos sus hijos completen la educación secundaria”.
16/6/14: “Celebramos la pujanza del sistema educativo argentino que está en expansión y seguimos trabajando para una escuela pública de calidad”.
21/10/2014: “Estamos orgullosos del sistema universitario nacional, y de los avances significativos que se dieron en esta década”.
20/11/2014: “La educación popular florece en el marco de un gobierno nacional y popular”.
11/12/2014: “Este sábado junto a Jorge Capitanich y Carlos Tomada y inauguramos el Encuentro Nacional Patria Educativa en Tecnópolis”…. 13/12/2014: “Analizaremos los importantes logros obtenidos en educación- una escuela más inclusiva-y los desafíos de una nueva agenda educativa”.
25/4/2015: “El sistema educativo argentino es uno de los más igualitarios de América Latina aunque sabemos que tenemos que seguir mejorando la calidad”.
12/8/2015: “Según el relevamiento, hay un 22% más de trabajadores en el sistema educativo nacional, principalmente en el nivel inicial y en secundaria. Estas cifras hablan de una educación en movimiento, y de la consonancia entre asignación de recursos y resultados de políticas públicas”.
10/9/2015: “No hay un éxodo de la escuela pública a la privada; hay una expansión del sistema educativo argentino, tanto en alumnos como en docentes”.
9/10/2015: “No estamos siempre en el mismo lugar, hemos crecido y tenemos un sistema educativo pujante y en expansión”.
Como muestra creo que es suficiente, la disociación entre la realidad y el discurso es evidente.
Argentina forma parte del mundo, es hora de reconocerlo y de aprender de quienes hacen las cosas mejor que nosotros. ¿Por qué no estudiar los requerimientos para ejercer la profesión en países líderes en las evaluaciones PISA? ¿Por qué afirmar, tal como lo ha hecho el ministro de Educación, que “es incorrecto y prejuicioso pensar que un maestro tenga que estudiar en la universidad para estar calificado para ejercer su función?” ¿O acaso, como twitteo el Día del Maestro en 2012: “Un buen educador es un militante que está comprometido con su trabajo”?
Negar la realidad educativa impide revertirla; es imprescindible comenzar por aceptarla, esta nota intenta contribuir a ello.
(*) Edgardo Zablotsky. Vice-rector de la Universidad del CEMA (UCEMA)
Esta nota es una versión en español, actualizada y extendida, de mi columna de opinión publicada en Buenos Aires Herald el 16 de Noviembre de 2014.
Fuente: Comunicación personal del autor y en http://revista.elarcondeclio.com.ar/educacion-la-realidad-y-el-discurso/