lunes, 23 de noviembre de 2015

Peronismo Libre felicita a Mauridio Macri por su triunfo

Por Dina Ferraro (*)

Los argentinos tenemos un nuevo presidente que ha ganado por su propio esfuerzo en constituir un gran equipo, por lograr una buena administración en la Ciudad de Buenos Aires durante dos períodos, y por haber formado una amplia coalición política nacional con el radicalismo y otros grupos políticos. También por expresar en su política institucional, en su política económica y su política exterior lo que la línea afin del peronismo, la del Gobernador de la Sota, no llegó a expresar como alternativa electoral. Y allí estuvieron los 900.000 votos de la provincia de Córdoba que hicieron toda la diferencia, dando lo que faltaba para ganar, ese 3% de la victoria final. La afinidad implícita y la razón por la cual muchísimos peronistas en todo el país votamos a Mauricio Macri.
Como bien decía el candidato perdedor Scioli, lo que estuvo en juego en este ballotage fueron dos proyectos de país. Ganó el proyecto liberal, por el mismo motivo que el proyecto liberal ganó en los 90: el agotamiento e ineficacia de las políticas estatistas y cerradas al libre comercio en la era global. Se ganó hoy al duhaldismo y a su legado, el kirchnerismo, como se ganó otrora al alfonsinismo. Hoy los radicales parecen haber asimilado la nueva era. El peronismo, en su gran mayoría, todavía no, a juzgar por el casi empate del candidato perdedor.
Para que ese hoy 3% de diferencia crezca hasta construir una mayoría  indoblegable de ciudadanos que comprendan los alcances de un proyecto liberal, es esencial reconocer el enorme rol que cabe al peronismo en esta etapa: liderar este proyecto entre los trabajadores. Por un lado, encontrar los nuevos instrumentos de formación, empleo y protección de los trabajadores ya no a cargo del Estado sino de los sindicatos y otras organizaciones libres del pueblo. Por el otro, contribuir a insertar a los trabajadores en la economía global con una política exterior adecuada que regrese a la Argentina al mundo desarrollado en paridad con los países del G-20, grupo al cual pertenece, justamente, desde los 90 y en el cual ha hecho un lamentable papel en la última década. Este es el nuevo desafío del peronismo en alianza implícita con el nuevo presidente que lo representa mucho mejor que muchos de sus extraviados y/o travestidos dirigentes.
También el desafío de cambio para muchos argentinos que siguen dividiendo al país en categorías cerradas que pertenecen al pasado, sin descubrir que las nuevas categorías hoy son, por la fuerza, híbridos históricos destinados a resolver los nuevos problemas de la nueva era.
(*) Diana Ferraro. Escritora, periodista y analista política. Artículo publicado en "Peronismo Libre" el 23 de Noviembre de 2015