viernes, 19 de febrero de 2016

El Neoliberalismo: el Enemigo Anterior

Por Armando Ribas (*)
Decia Fracois Revel que los socialistas siempre tienen tres enemigos:"el exterior, el interior y el anterior”. Es evidente que esta sabia observación se aplica a la realidad actual de América Latina   y muy en particular a nuestros montonazis. Voy a comenzar entonces por el último de estos enemigos, pues ha sido éste bajo la descalificación de neoliberalismo la justificación intelectual y política de la tendencia a la izquierda que muestra nuestro continente al Sur de Río Grande. .El ha sido igualmente la razón de ser del acceso al poder y su aparente justificación histórica. Fue así que ya mucho antes Alexis de Tocqueville, había escrito: En los momentos de crisis la gente no quiere soluciones sino culpables"..
       Decididamente en América Latina, la izquierda ha encontrado al enemigo anterior en el demoníaco neoliberalismo, y en Argentina  Menen su representante dilecto .Por tanto creo que todo análisis político hoy debe comenzar por definir que fue ese proceso demoníaco que padeció el continente .Así también podríamos explicar porque Chile desde Pinochet hasta la izquierda moderada, parece  no haberse librado de ese virus. Vale recordar que en el primer periodo de Pinochet dependiendo de los muchachos de Chicago, que chicaguearon la política económica en el continente. Chile también padeció ese virus destructor, y en 1981 padeció una crisis similar no obstante no tener déficit fiscal.
     Durante mucho tiempo los gobiernos populistas que nos caracterizan, encontraron en la inflación el mecanismo de la demagogia .Según Perón los precios subían por el ascensor en tanto que los salarios lo hacían por la escalera. Consecuentemente el gobierno generosamente subía los salarios, en tanto que los capitalistas, egoístamente subían los precios. El sistema  mostró sus fallas  y la hiperinflación fue el resultado de esa simbiosis de virtud política y vicio económico. Keynes asi era desvirtuado por Friedman y el monetarismo entró en acción, por vía del FMI, considerado como el brazo ejecutor del imperialismo.
      Llegó entonces el modelo se Polak, base teórica de las políticas del Fondo Monetario Internacional., según la cual el único desequilibrio macroeconómico era causado por la expansión monetaria. Por tanto en palabras de Polak, si el incremento en el gasto se financiaba mediante el aumento de los impuestos o del crédito externo, el desequilibrio no se produciría .La historia mostró la falacia de tal teoría y hasta el propio Polak se retractó de la misma, pero su implementación continuó ineluctable.
   Los gobiernos entonces a partir  de aquellas premisas compartidas por Friedman y los Chicago Boys, encontraron un nuevo modelo de demagogia mediante la fijación del tipo de cambio nominal y la restricción monetaria. Entonces se aumentaba el gasto público nominal, y dada la restricción monetaria  y la fijación del tipo de cambio, que impedían que aumentaran los precios, el gasto se incrementaba en términos reales. El costo del incremento del gasto y de los salarios nominales lo pagaban lo materialistas capitalistas. A su vez se producía un incremento en la tasa de interés por encima de la rentabilidad del capital, que consecuentemente producía la quiebra potencial del sistema financiero. Pero claro a quien le importa la quiebra de los usureros, por supuesto hasta que ésta se traduce en una perdida para los depositantes .En ultima instancia con o sin déficit fiscal se produce un déficit creciente en la cuenta corriente, mientras aumenta desproporcionadamente la deuda pública y privada.
       Hace ya mas de 25 años escribí en el Cronista Comercial, más tarde publicado en mi libro, La inflación en Argentina:, " prefiero un gasto público más bajo con un déficit más alto, que un gasto público más alto con un déficit más bajo". En ese mismo sentido se pronunció más recientemente George Gilder en su obra Riqueza y Pobreza, donde escribió:"Mas tarde o mas temprano los liberals americanos y los laboristas británicos, van a descubrir que  las restricciones monetarias son un medio maravilloso para destruir al sector privado en tanto que dejan intacto al gobierno, ofreciendo pretextos para  la nacionalización de la industria".
       En esas sencillas palabras se describen los procesos de desequilibrio que causaron las recientes crisis financieras en el mundo y no solo en América Latina., y que como antes dije, comenzaron en Chile bajo la égida de los Chicago Boys, representados en Argentina por el CEMA. Aquel fue el primer caso en que observé que era posible tener un desequilibrio creciente sin déficit fiscal. Naturalmente este se provocaba en el sector privado. Volviendo a Guilder al respecto dijo:”No es principalmente el déficit fiscal el causante de la inflación. Si el déficit se cierra con tasas de impuestos más altas-y la oferta monetaria permanece constante-el nivel de precios crecería en la forma ortodoxa de de la ley de costos. Habrá menos inversión y producción y menos productos nuevos, pero los precios del circulo decreciente de los productos viejos tendrán que seguir aumentando para reflejar el peso adicional del costo directo del gobierno". En nuestros casos la fijación del tipo de cambio nominal impide el aumento de los precios de los bienes transables, pero si lo hacen los de los  no transables y aumentan los salarios. Esta transmutación de los precios relativos es la sobrevaluación monetaria que finalmente produce la crisis del sector privado prevista por Gilder.
        El anterior análisis revela en grado sumo la dinámica de las crisis financieras ocurridas en el mundo en los últimos años. Fue así en los países nórdicos-Suecia, Noruega y Finlandia- entre 1988 y 1993. En el Tequila en 1994; la crisis del sur este de Asia en 1997 y por supuesto Brasil y Argentina entre otros. En algunos casos la crisis se produjo sin déficit fiscales tal como fueran los países nórdicos y los asiáticos y en otros con déficit fiscales crecientes como Brasil y Argentina. En México en 1994 el déficit era relativamente menor, menos del 3% del PBI. Pero en todos concurría la misma dinámica de la expansión del gasto público a una tasa más elevada que la devaluación monetaria. Por supuesto igualmente se produjo el incremento de la tasa de interés por encima de la rentabilidad del capital. En los procesos explicados anteriormente tenemos la definición del demoníaco neoliberalismo, que por supuesto no fue liberal sino demagógico y por consiguiente ineficiente. Pero lo políticamente correcto es considerarlo como el producto del capitalismo salvaje, para justificar el retorno al estatismo, el cierre de las economías y los controles de precios,
     Cualquiera coincidencia con lo que ocurre hoy en Argentina no es pura coincidencia. La única diferencia por el momento es que todavía el peso continúa relativamente subvaluado. Por tanto aun cuando el desequilibrio macroeconómico que resulta del aumento del gasto publico y de las elevadas tasas de impuestos, éste todavía no se traslada al sector externo, que además ha gozado de precios internacionales sumamente favorables. Pero ese enemigo anterior se presenta como la justificación expedita para violar los derechos individuales garantizados por la Constitución y en particular el derecho de propiedad. Consecuentemente aparecen los enemigos interiores por más que muchos de ellos directamente afectados, pretendan no tomar conciencia de la opresión que se ejerce sobre los mismos, y aun apoyen al gobierno .Estos son sin lugar a dudas los empresarios, los supermercados, campo y todo el que no coincida con el pensamiento  único que surge de la Casa Roja.

     Mas allá de que la corrupción que se le achaca al enemigo anterior-Menen y cia- persiste aparentemente, ahora se incrementa por la corrupción del sistema político entronizado a partir del 2003, en el que ha desaparecido la separación de los poderes. Es el sistema acorde con el cual el ciudadano queda cada vez más a merced de la burocracia en nombre de la virtud de los derechos del pueblo. Como bien dijera Tocqueville:"a  tal punto llegan los vicios del sistema que superan la virtud de los que lo practican".Por el momento no voy a insistir en el carácter del actual enemigo exterior, pero evidentemente ese  parece haber quedado  para Uruguay y las papeleras finlandesas. No olvidemos que la supuesta universalidad socialista conforme a la cual desaparecerían los antagonismos en el mundo, fácticamente desaparece ante la deidad nacional que toma el lugar del pueblo. Recordemos que los extranjeros no votan.
(*) Armando Ribas. Abogado, filósofo, ensayista, politólogo.
Fuente: Comunicación personal del autor