domingo, 31 de julio de 2016

Terrorismo; las cruzadas musulmanas

Por Armando Ribas (*)

“Culturas hay muchas, pero civilización una sola, donde se respetan los derechos individuales”. Vaclav Havel
Respecto de una savia exposición del brillante libro de mi ex-profesor Samuel Huntington, “El Choque de Civilizaciones”, tengo una sola discrepancia y es precisamente el título del mismo. Esta discrepancia parecería tan solo una discusión de nomenclatura, pero tiene connotaciones en el ámbito político, donde impera a mi juicio una confusión lexicológica y consecuentemente ideológica. Por supuesto que comparto el sabio criterio expuesto al respecto de Vaclav Havel.
    A la Europa Occidental excluida Inglaterra le costó llegar a mediados del siglo XX  para enterarse de los principios que cambiaron la historia del mundo, por más que en el ánimo del socialismo prevaleciente, hayan perdido el rumbo. Por supuesto si bien no puedo menos que recordar una vez más la diferencia fundamental entre la filosofía política anglo-americana y la franco-germánica. No obstante ello no puedo dejar de reconocer la virtud de la libertad que vive hoy la Europa Continental.
    Pero lo importante al respecto es que es necesario reconocer que los musulmanes viven hoy la historia vivida por los cristianos durante siglos. Al respecto en sus Cartas Persas Montesquieu reconoció que los musulmanes consideraban que los cristianos eran los que más se mataban entre ellos. Fue así que en la Guerra de los Treinta Años  -1618/1648- murió aproximadamente la mitad de la población Europea. Hoy los musulmanes, independientemente del riesgo que representan para Occidente, sufren en sus propios países la inseguridad y la falta de libertad que implica la confusión entre la religión y la política. Cuando el que gobierna representa a Dios-Allah- el que se le opone es un hereje que merece la muerte. Y ese fue el mundo cristiano por siglos durante la Inquisición. Cualquier pronunciamiento contrario a lo establecido por el gobierno, como por ejemplo pensar que la Tierra le daba la vuelta sol, era una herejía y requería la muerte. Recordemos al respecto a Galileo Galilei y a Giordano Bruno.
    Pero el peligro que representan para Occidente es un hecho notorio, y así lo hemos visto en lo ocurrido en las Torres Gemelas, y más recientemente en Francia donde el terrorismo causó la muerte de 84 personas y más de 200 heridos. Y ese vasallaje inusitado se produjo cuando en Francia se celebraba el aniversario de la toma de la Bastilla. O sea, me parece que Robespierre está presente y olvidado el dicho de Madame Rolland, que camino al patíbulo dijo: “Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Y me pregunto si estaría presente para la celebración del aniversario María Antonieta, que le costó la vida el estar casada con Luis XVI.
    Debemos reconocer entonces que el continente europeo continental todavía parece confundir la libertad con el advenimiento de la Revolución Francesa e ignora las sabias palabras de Peter Drucker que al respecto escribió: “Tan confundida y tan falaz como la creencia de que la Ilustración engendró la libertad, es la creencia de que la Revolución Americana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa y que fue efectivamente su precursora”. No puedo menos que recordar el pensamiento de Rousseau quien en el Contrato Social propuso la necesidad de la creación de un hombre nuevo que implicara la pérdida de la personalidad en nombre de su prestación a la sociedad. Y el respeto de la moral justifica la censura. Ahí se encontraba la base de los jacobinos.
    Pero a Rousseau le siguió Kant quien escribió que la búsqueda de la felicidad era inmoral pues se hacía por interés y no por deber, por tanto en ese sentido descalificaba al comercio. Y en La metafísica de la Moral escribió que: “El soberano del Estado solo tiene derechos en relación a sus súbditos y no deberes coercibles”. Y llegó Hegel que al respecto escribió: “El individuo mismo tiene objetividad, verdad y eticidad solo como miembro del Estado, pues el Estado es el espíritu objetivo”.  Y respecto a la guerra la definió como el momento ético de la sociedad. Aquí tenemos los principios fundamentales del totalitarismo como la racionalización del despotismo. Y finalmente llegó Marx con la dictadura del proletariado y conocimos la Rusia de Stalin y lo queda que es la Cuba de los Castro, por más que ello adrede sea ignorado por Occidente.
     El mundo musulmán no ha dado ese salto cósmico en el despotismo que se mantiene como el cristianismo en la Edad Madia en las manos de la deidad. Pero al margen de sus problemas internos constituyen un riesgo permanente para Occidente, donde ya la guerra gracias a las armas nucleares habría desaparecido del panorama. En ese sentido me van a permitir citar nuevamente a Alberdi que en “El Crimen de la Guerra” escribió: “Las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se haga sentir en los que las promueven y las incitan. Mientras haya algunos que las hacen y otros que las hacen hacer, mientras se mate y se muera por procuración, no se ve porqué motivo pueden llegar a ser menos frecuentes”. Perdón por la longitud de la cita, pero entiendo que es una descripción del mundo en que vivimos.
    Entonces voy a insistir en una información que me llegó al respecto de que en las escuelas musulmanas se enseñan las Cruzadas. Aquella guerra contumaz del cristianismo contra el mundo árabe en las cuales el que moría luchando en él iba al cielo aunque no estuviera bautizado. Por tanto no es de extrañarse que exista un odio histórico contra Occidente. Y más aún si tomamos en cuenta que al finalizar la Primera Guerra Mundial Inglaterra y Francia se repartieron el Imperio Otomano. Si mal no recuerdo Churchill contaba que cuando se iba a dormir se quedaba pensando dónde iba a poner las fronteras en el norte de África.
    He hecho este análisis histórico de Occidente con el objetivo de tratar de entender la situación que enfrenta el mundo musulmán y el riesgo que ella implica para Occidente. Allí reina: "Solo Allah es nuestro Dios y Mahoma su profeta”. Por ello en esas ideas no solo se está padeciendo la guerra en Siria sino más recientemente se produjo el intento fracasado del golpe de Estado Turquía. País que gracias a Kemal Ataturk se acercó más a Occidente y aun pretende pertenecer a la Unión Europea. Todo parece indicar que el terrorismo es el mayor riesgo que enfrenta hoy Occidente. Y por supuesto no es que crea que es necesario para enfrentar el terrorismo el eliminar la libertad interna, pero es necesario comprender ab initio las causas que lo generan.
   En función de las realidades históricas puedo valorar la relativa sabiduría de Kerry que en nombre de Estados Unidos decidió tratar de llegar a un acuerdo con Erdogan, quien en alguna medida a través del golpe de estado sufrió el terrorismo en su propia casa. Por el contrario no puedo comprender el acuerdo de Obama con los Castro, que implica por una parte la ignorancia de los crímenes de los Castro en Cuba por más de cincuenta años como partícipes del terrorismo en el continente. Igualmente se continúa ignorando la falta de libertad de los cubanos en Cuba a pesar del acuerdo. En fin nos encontramos ante un mundo complejo y el mayor riesgo parece representarlo el terrorismo musulmán. Esperemos superarlo. Y he hecho todas estas aseveraciones históricas, pues como dijese David Hume: “La historia es un aprendizaje”.    
(*) Armando Ribas. Abogado, filósofo, escritor, economista, politólogo. 
Fuente: Comunicación personal del autor.

Milton Friedman: el exterminador de keynesianos

Por Javier Milei (*)
El próximo 31 de julio, al igual que todos los años, los libertarios del mundo festejamos el día de la Libertad. La fecha en cuestión tiene su sustento en el día de nacimiento de quien fuera el economista más influyente en la segunda parte del Siglo XX: Milton Friedman, un individuo cuyo trabajo en el campo científico y en la promoción de las ideas de la libertad ha sido fantástico.
De hecho, sus desarrollos teóricos no sólo son relevantes y trascendentes sino que por sobre todas las cosas actuales (en especial para el caso argentino). A su vez, la producción del Padre del Monetarismo podría agruparse en tres campos: (i) académico, (ii) divulgación y (iii) conferencias.
Si bien cada uno de los campos de actuación ameritaría mares de tinta, me concentraré en los aportes académicos más relevantes a la luz del debate con los keynesianos.
En este sentido, el primer gran aporte deviene de ‘La teoría de la función de consumo’, en la que presenta la hipótesis del ingreso permanente. Acorde a esta teoría, el individuo, para decidir que es lo que consumirá toma el ingreso permanente. A su vez, el ingreso transitorio es la diferencia entre el ingreso corriente y el ingreso permanente, y es lo que el individuo ahorra. Cuando el ingreso transitorio es positivo la gente ahorra; cuando el ingreso transitorio es negativo, la gente des-ahorra. De este modo, los cambios en el consumo ante cambios en el ingreso corriente son insignificantes, la propensión marginal al consumo cae y el multiplicador se desvanece. Friedman: 1 - keynesianos: 0.
Al tiempo que la evidencia empírica le daba la espalda a la función de consumo keynesiana, en los EE.UU. se había comenzado a acelerar la tasa de inflación. Ante dicha situación, los precios fijos del sistema ideado por Keynes no brindaban solución. Para dar respuesta a ello, el Friedman recupera la ‘Teoría Cuantitativa del Dinero’ y la interpreta como una función de demanda de dinero. Así, validar la estabilidad de dicha función implica que los aumentos en la cantidad de dinero, en el largo plazo (momento en el cual todos los ajustes toman lugar) se traducen en mayores precios. De este modo, no sólo explicaba la creciente inflación, sino que probaba la falsedad de la trampa de la liquidez, al tiempo que la política monetaria recuperaba su poder de fuego. Friedman: 2 -keynesianos: 0.
El tercer gran hito académico viene dado por la publicación de ‘La Historia Monetaria de los EEUU (1867-1960)’, escrito junto a Anna J. Schwartz. La obra no sólo es uno de los textos más influyentes de la teoría monetaria, sino que a la luz del debate con los keynesianos, el capítulo 7 sobre ‘La Gran Contracción de 1929-1933’ es una paliza obscena. En el mismo, no sólo se prueba la potencia de la política monetaria, sino que además pulveriza la idea de los precios fijos y desnuda el problema keynesiano de la ilusión nominal en la determinación de la inversión. Esto es, la tasa de interés nominal podía ser nula, pero dada la deflación la tasa real era enorme. De esta manera, quedaba demostrado que tanto las rigideces de precios y salarios a la baja, como la peregrina idea de los empresarios guiados por los espíritus animales carecían de sustento empírico. Friedman: 4 - keynesianos: 0.
Finalmente, Milton Friedman le propinó el golpe de gracia a los keynesianos al destruir la idea de que existía un trade-off permanente entre inflación y desempleo (Curva de Phillips). Si bien de inicio tomaba la Curva de Phillips, a esta le sumaba expectativas de inflación adaptativas. De esta manera, ante un aumento en la tasa de crecimiento en la cantidad de dinero se generaba una reducción transitoria en el desempleo. Sin embargo, dicho resultado surgía de los errores de pronóstico de los agentes. Por lo tanto, una vez que los agentes incorporaban la información, el desempleo volvía a su tasa natural, aunque la tasa de inflación quedaba en un nivel más alto. Friedman: 5 - keynesianos: 0.
 
Milton Friedman partió en 2006. Su vida académica estuvo signada por desenmascarar el fraude intelectual ideado por John M. Keynes y sus seguidores (quienes dedicaron su vida al culto de la religión del Estado). Sin embargo, durante la última gran crisis, las ideas del inglés retomaron impulso. Afortunadamente para el bienestar de la humanidad, Ben Bernanke, desde la FED e inspirado por el capítulo 7 de ‘La Historia Monetaria’ aportó la contrastación empírica que puso cifras definitivas al debate. Friedman (post mortem): 6 -keynesianos: 0.
¡Viva la Libertad!
(*) Javier Milei. Economista. Artículo publicado en El Cronista el 30 de Julio de 2016

El desbarranque y el regreso de la 'maquinita' insostenible

Por Agustín Monteverde (*)
A última hora del jueves 28/07, y sin mediar conferencia de prensa, la Secretaría de Hacienda publicó su resumen ejecutivo de la ejecución fiscal del 1er. semestre.
Los números comienzan a transparentar la decisión del gobierno de flexibilizar la política fiscal —esto es, el gasto— con la intención declarada de reanimar el consumo e impulsar la actividad.
En ese sentido, téngase presente que la economía cayó más de 3% en junio, según las primeras estimaciones.
El informe oficial relegó el análisis pormenorizado de los números de junio, mes en que se acentuó el deterioro de las cuentas públicas y que arroja proyecciones alarmantes para el cierre del año.
Sin embargo, y pese al notable agravamiento de los números fiscales, Hacienda insistió en asegurar que la trayectoria fiscal del 1er. semestre resulta consistente con el objetivo previsto en el programa fiscal: una reducción del déficit primario, desde 5,4% del PBI en 2015 a 4,8% en 2016, lo que implica una caída del orden de 12% en términos reales.
En junio, el déficit primario sumó $ 45.100 millones, casi duplicando el registro de 1 año antes.
El resultado final —financiero, en la jerga de las cuentas fiscales— luego del pago de intereses de la deuda pública y sin el maquillaje de las transferencias contables en concepto de rentas de la propiedad, arrojó un quebranto de $ 84.525 millones.
Para la contabilidad oficial el número fue menor —$ 57.587 millones— gracias a computar como ingresos efectivos las pseudoutilidades del BCRA, del Fondo Jubilatorio y otros organismos autónomos.
Las “utilidades” del Banco Central —una entidad que ha quedado vaciada por el kirchnerismo— aportaron $ 15.000 millones (lo que significa emisión pura al no ser real ni líquida esa supuesta ganancia).
Las correspondientes al Fondo de Garantía de la Seguridad Social —pese a que el sistema previsional está desfinanciado, se le obliga a distribuir utilidades— aportaron $ 11.347 millones y otros organismos añadieron $ 590 millones.
Esta vez la exposición tramposa de las cuentas públicas, que mantiene —aunque de manera más elegante que el kirchnerismo— el maquillaje de las rentas de la propiedad— jugó en contra, desde el punto de vista de la evolución: computando esas partidas el déficit casi se triplicó, mientras que si no se las considera sólo se duplicó.
Si bien Prat-Gay insiste en mostrar la licuación del déficit en términos reales como un éxito, la trayectoria que exhiben los números fiscales esclaramente insostenible en el tiempo.
El gasto corriente (sin computar los intereses pagados) trepó 33% en junio mientras que los ingresos apenas aumentaron 12%.
El total de gastos corrientes, cuando se incluyen los intereses abonados por la deuda, trepó 41%.
Estos números confirman el anticipo que efectuáramos respecto a la ampliación de la brecha entre gasto corrientes e ingresos, advirtiendo que se ubicaría por encima de los 20 puntos en junio, una diferencia a todas luces explosiva.
El mes pasado la evolución del total de ingresos corrientes se vio perjudicada por el renglón de ingresos no tributarios.
 Los ingresos no tributarios sufrieron una caída debido a que en junio de 2015 se habían percibieron recursos extraordinarios correspondientes a la licitación de frecuencias para servicios de 4G, que habían aportado $ 7.469 millones en aquel momento.
 Si excluimos la incidencia bajista de ese renglón, el total de ingresos corrientes creció 19 % interanual; aun así, siguen evolucionando más de 20 puntos por debajo del total de gastos corrientes (con intereses) y casi 30 por detrás de la inflación.
Varios renglones del gasto corriente exhibieron alzas superiores a la inflación.
Las mayores suba las anotaron los intereses abonados por la deuda y las transferencias discrecionales a provincias: nada menos que 95% y 84% interanual, respectivamente.
Otro rubro que sigue escalando a pasos agigantados es el déficit operativo de las empresas públicas, que saltó 65%.
Las transferencias a universidades nacionales —vehículo que sigue siendo utilizado, como viene ocurriendo desde hace 2 décadas, paraencubrir la contratación de personal estatal— treparon 48% interanual.
Los subsidios al sector privado volvieron a acelerar y aumentaron 41%; todo indica que en los próximos meses acelerarán y aventajarán a la inflación.

Las prestaciones a la Seguridad Social se incrementaron 36% mientras que las remuneraciones estatales quedaron relegadas a una expansión de 29%, a la espera del próximo ajuste salarial.
Los 2 renglones donde más se notó el esfuerzo por contener las erogaciones fueron los bienes y servicios consumidos por el Estado —que apenas aumentaron 3% nominal interanual— y los otros gastos corrientes —que se desplomaron 72%.
Nuevamente, los gastos de capital fueron instrumento para la moderación del gasto total.
La inversión directa en obras públicas federales se incrementó apenas 19% interanual, en términos nominales.
El torniquete se hizo incluso más patente en las transferencias de capital a provincias, que se derrumbaron 45% en moneda corriente frente a junio del año pasado.
Creemos que no hay nada mejor para ilustrar la gravedad de la evolución de las cuentas públicas que considerar la proporción que representa el déficit en los ingresos fiscales, ya que ese ratio indica cuánto deberían crecer los recursos para equilibrarlas y restablecer la solvencia fiscal.
Pues bien, el déficit final real —es decir, sin el dibujo contable de la transferencia de utilidades apócrifas del BCRA y del Fondo Jubilatorio— del mes pasado representó nada menos que 66% de los ingresos corrientes (¡!).
Respecto al acumulado del 1er. semestre, el gobierno sostuvo que la austeridad fiscal se mantuvo.
 Según el informe oficial, el gasto primario corriente se incrementó 26,9% interanual frente a una tasa de inflación que para Hacienda orilló 39%para esos 12 meses.
A su vez, ubicó el crecimiento nominal de los recursos fiscales en 26,8%, casi empardando la suba del gasto.
De ahí que, según la contabilidad oficial, el rojo final del semestre se redujo poco más de 10% respecto a igual período del año pasado.
El informe de Hacienda hizo hincapié en que, a precios constantes del 1er. semestre del 2015, el déficit primario sin rentas habría experimentado una reducción interanual de 8,1% en términos reales.
La apuesta oficial es que en el 2do. semestre, con la desaceleración de la inflación y la soñada reactivación de la economía, se podrá avanzar a mayor ritmo en la reducción del desequilibrio fiscal.
 Del examen de los registros fiscales, nuestros números son bastantediferentes.
 Si bien los ingresos trepan a un ritmo similar al consignado por el reporte oficial, el gasto corriente del semestre trepó 34% interanual (el informe de Hacienda no incluyó los intereses abonados por la deuda).
 De resultas de ello, el quebranto corriente saltó 82% frente al 1er. semestre de 2015.
 El salto del rojo final fue menor gracias al fuerte parate de la obra pública en los primeros meses del año.
• De no mediar el blanqueo y la moratoria, el déficit fiscal como porcentaje del PBI seguirá una tendencia creciente.
 Téngase presente que las erogaciones correspondientes a las adjudicaciones de obras públicas comenzarán a impactar en los próximos meses.
 También se sumará la llamada reparación histórica a los jubilados.
(*) Agustín Monteverde. Economista. Presedente de Monteverde y Asoc. Informe publicado por la consultora el 29 de Julio de 2016

sábado, 30 de julio de 2016

¡Magoya está harto de quejas!

Por Enrique G. Avogadro (*) 

"Con una Justicia honesta, seria, independiente y rápida, todo será posible; sin ella, nada lo será"
A menos de un mes de haber escrito yo "Los doce del patíbulo", la prensa ha confirmado que el Consejo de la Magistratura tratará la destitución de los nefastos jueces Eduardo Freiler, Daniel Rafecas y Carlos Rosanski por la comisión de diferentes delitos y muchas faltas gravísimas, para lo cual ya se habrían reunido los votos necesarios; innegablemente, se trata de un muy buen principio, ya que varios otros de estos personajes sentirán el aliento en la nuca, pero deberá estar acompañado por la aceleración de la auditoría dispuesta sobre los juzgados federales, dotando a quienes deban realizarla de los medios físicos y del personal necesarios. 
El lunes, después de la ya injustificable feria de invierno -que este año, al menos, fue bastante movida-, el Poder Judicial volverá al trabajo y comenzarán a reactivarse muchas de las causas de corrupción que tanto han escandalizado a la enorme mayoría de la sociedad; una reciente encuesta determinó que el 70% quiere a Cristina Kirchner presa y que devuelva el dinero robado, pero también que un preocupante 23% aún confía en su honestidad.   
La ex Presidente demostró claramente cuál de ellas es la que más le preocupa: la denuncia de Nisman por encubrimiento del terrorismo, instrumentado con el memorandum firmado con Irán. La AMIA y la DAIA, desde la sociedad civil, y el Fiscal General, Germán Moldes, pedirán la nulidad del insólito archivo, sin producir ninguna de las medidas de prueba solicitadas, ordenado por Rafecas. Cuando la investigación sea reabierta, Cristina Elizabet Fernández y su ex Canciller, Héctor Timerman, no encontrarán lugar en el mundo, hoy tan golpeado por los atentados permanentes, un lugar donde esconderse.
En una nueva catarata de mensajes por Twitter, la noble viuda una vez más se dijo víctima de una persecución judicial, orquestada por los "medios concentrados"; me pregunto cómo tiene tal cara de piedra después de haber acosado, con la notoria complicidad de Estela Carlotto, a los hijos de Ernestina Herrera de Noble, a quienes ni siquiera pidió disculpas, o a tantos empresarios a los que intentó vincular con la represión al terrorismo, seguramente con la intención de quedarse con sus compañías.
El jueves, nada menos que un miembro de la Cámara Nacional de Casación Penal, Juan Carlos Gemignani, ordenó la detención de una funcionaria de ese Tribunal por negarse a cumplir una orden explícita, que le exigía inventariar aparentes "donaciones" de Julio de Vido al cuerpo que integra, sin consultar a otros jueces de esa bolsa de gatos en que la nefasta "Justicia Legítima" ha convertido al más alto Tribunal penal; la afectada denunció al Juez, que fungía como Presidente durante las vacaciones, por privación ilegítima de la libertad ante un Juzgado federal, y el Fiscal interviniente, que pertenece al mismo grupo militante kirchnerista, dio impulso a la causa. Hasta allí, los hechos; pero lo curioso, en el contexto actual, fue que el propio Gemignani se quejara, en un reportaje radial, por la inexistencia de una verdadera justicia en la Argentina.
Porque, si quienes ejercen tan altos cargos en el Poder Judicial dicen que no la hay, qué podemos esperar quienes estamos en el llano y, además, resulta obligatorio recordarles que ellos mismos mantienen secuestrados, en privación ilegítima de su libertad, nada menos que al 70% de los casi 2000 presos políticos (desde la asunción de Macri, han muerto 28) que se pudren en las cárceles comunes de todo el país con prisiones preventivas que exceden en mucho el límite máximo (dos años, prorrogable por uno más cuando existan motivos fundados) que los tratados internacionales y americanos de derechos humanos establecen; desde la reforma de 1994, éstos han sido elevados a rango constitucional. Espero que los abogados defensores de los militares, policías y civiles que se encuentran en esta situación, varios por más de quince años, formulen prontamente las denuncias del caso.
Si no fuera por cuánto nos ha afectado, resultaría hilarante la distinción entre terroristas "buenos" -aquéllos asesinos a los cuales tanto los funcionarios argentinos cuanto los mandatarios extranjeros que nos visitan rinden homenaje- y los "malos", que matan a tiros y bombazos -como aquí hicieron, por ejemplo, dinamitando el comedor de Coordinación Federal, con decenas de muertos y cientos de heridos- a multitudes en Estados Unidos, Europa y los mismos países árabes.
El otro tema de la semana fue la "pelea" entre el Presidente y Marcelo Tinelli, que dio tanto que hablar. Pese a que critiqué duramente que Mauricio Macri se rebajara a discutir con un personaje tristemente mediático por una irrespetuosa imitación, debo confesar que he cambiado de postura. Y lo hice en virtud de una curiosa protesta que se formuló en la radio de Electroingeniería, la empresa que tanto medró, en virtud de la amistad entre uno de sus dueños (Gerardo Ferreyra) y Carlos Zannini, ex Jefe de Gabinete, forjada cuando ambos estaban presos por terrorismo. El comentarista se lamentó porque, según su particular interpretación, ese episodio había ocupado tanto la atención social, que había permitido al Gobierno tomar algunas medidas, presuntamente impopulares, ocultándolas bajo ese manto de neblina; a partir de entonces, pese a no saber cuáles habrían sido tales disposiciones adoptadas silenciosamente, entendí el rédito político que había obtenido Macri, más allá del triplete (Tinelli y Moyano fuera de la AFA y el contrato de Fútbol para Todos rescindido) que lo convirtió en ganador.
La descarada hipocresía del kirchnerismo quedó ratificada por su reacción frente a la utilización de la base de datos de la Anses para la comunicación directa que el Gobierno pretende mantener con la población. Basta recordar las innumerables cadenas nacionales que utilizó Cristina para denostar públicamente a un abuelo que pretendía regalar US$ 10 a su nieto, pidiendo autorización para hacerlo por la existencia del cepo, o a un empleado que se hacía eco de la caída en el mercado inmobiliario, para lo cual usó los datos que le había suministrado la AFIP sobre la morosidad de su empresa.
Con su nueva visita a la Capital Federal, nuestra abogada exitosa puso un clavo más a su ataúd político: llegó para conmemorar un nuevo aniversario del nacimiento de Hugo Chávez, el siniestro cómplice de su marido muerto que, a semejanza de éste, sumió a su patria en el quinto infierno.
Por eso, antes de quejarnos del gobierno de Cambiemos por las inevitables medidas que se ha visto obligado a adoptar para permitir a la Argentina sobrevivir a la devastación que dejó el kirchnerismo, recordemos que nos ha salvado por un pelo de transformarnos en la tristísima Venezuela actual, un país quebrado en el cual impera la más feroz violencia asesina, no se respeta ningún derecho humano y la población carece de alimentos y medicinas, pese a que flota sobre un mar de petróleo.
Bs.As., 30 Jul 16
(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado
E.mail: ega1@avogadro.com.ar
E.mail: ega1avogadro@gmail.com
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Blog: http://egavogadro.blogspot.com


Fuente: Comunicación personal del autor

viernes, 29 de julio de 2016

La difícil lucha contra el déficit fiscal

Por Manuel Solanet (*)

La difusión oficial de las cuentas públicas del primer semestre de 2016 ha puesto en evidencia la dificultad para reducir el cuantioso déficit fiscal heredado.  Las ruidosas reacciones frente a aumentos tarifarios imprescindibles para reducir los subsidios  pusieron en evidencia que el camino de achicamiento del gasto es extremadamente difícil. Se consideraba que el ajuste de las tarifas era prioritario respecto de la reducción del empleo estatal o del recorte de los planes sociales o las asignaciones familiares. El gobierno de Macri no intentó reducir el desequilibrio fiscal mediante el consabido ardid de devaluar y no ajustar  las jubilaciones o los salarios públicos. A pesar de ello las resistencias sociales se hicieron oír y encontraron un fundamento en la magnitud de los aumentos tarifario sin  considerar la caída de valor real durante trece años de congelamiento, ni la comparación con las tarifas  de otros países de la región, ni con los costos de los servicios.
Contra una inflación del 38,5% entre el primer semestre de 2015 y el mismo periodo de 2016, el déficit primario creció en términos nominales un 27,5 %. Los ingresos aumentaron un 26,9 %, diferenciándose la evolución de los recursos tributarios (+24,3 %) a la de los aportes de seguridad social (+34%).  Resulta claro el efecto del recorte de las retenciones y el aumento del mínimo no imponible de Ganancias.
El gasto primario creció prácticamente al mismo ritmo que los ingresos (+26,9%). La contención del gasto descansó en alguna medida en cierto retraso de los salarios públicos, no en las jubilaciones,  y en menor proporción en la reducción de personal, pero principalmente en la reducción de la inversión pública que disminuyó 4,1% en valor nominal. En rigor, al computarse las erogaciones por lo pagado y no por lo devengado, lo que refleja esta disminución es una política fuertemente restrictiva en los pagos y en el avance de las obras ya contratadas.  La contrapartida fue seguramente un aumento de la deuda con contratistas y proveedores.
El comunicado oficial muestra el déficit financiero sumando el déficit primario más los intereses de la deuda pública, lo que es correcto, pero computando las “rentas de la propiedad” del Banco Central y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES como un ingreso, lo que es incorrecto. Estos no son ingresos genuinos sino formas de financiar el déficit fiscal. Si se excluyen estas peculiares rentas de la propiedad, el déficit financiero en el primer semestre de 2016 fue de $ 217.039,7 millones de pesos. La comparación de esta medición con una similar para el primer semestre de 2015 muestra un aumento de 39,5%, algo más alto que la inflación. Esa cifra anualizada equivale a 5,7% del Producto Bruto Interno.  Si se le suman los déficits de provincias se llega a cerca de un 7% del PBI.
En definitiva, durante los primeros seis meses de gestión no ha sido posible reducir el déficit fiscal. El segundo semestre deberá incluir plenamente los aumentos salariales acordados con UPCN y ATE  y además  habrá una aceleración ya anunciada de la inversión pública. Los gobiernos provinciales están reclamando el cumplimiento de los acuerdos y de las sentencias judiciales por la devolución del 15% retenido de la masa de recursos coparticipables. Por otro lado el blanqueo dejará al fisco alrededor de un 7% del monto acogido, pero al mismo tiempo el plan para los jubilados incluido en la misma ley demandará un pago inicial del orden de 5.000 millones de dólares.   Para que esto no acreciente el déficit fiscal debieran blanquearse más de 70.000 millones de dólares. Es posible pero desafiante.
El gobierno decidió aplicar una política monetaria dura para reducir la inflación. Ha limitado en la mayor medida posible la emisión y cuando lo ha hecho ha absorbido mediante la colocación de letras con altas tasas de interés. En consecuencia el déficit fiscal se está financiando con endeudamiento. Si el desequilibrio no se reduce,  la deuda pública en relación al PBI crecerá a ese mismo ritmo. Esto no es aceptable y llevaría la solvencia del estado argentino a zona de riesgo. Es imperativa la reducción del déficit por el único camino que es la disminución del gasto público. No hay espacio para aumentar la presión tributaria. Antes bien, aún debe ser disminuida. Debe consensuarse  con los gobiernos provinciales y con la oposición política, la estrategia de reducción del gasto actuando sobre tres frentes: las reformas administrativas; la reducción gradual de los subsidios a la energía y al transporte, y la reconversión de los planes sociales. En la medida en que se actúe coordinadamente es posible reducir e incluso compensar debidamente los efectos sociales de estos programas. La respuesta del sector privado será esencial. En este sentido será clave la confianza que genere un curso creíble hacia el equilibrio fiscal, todavía ausente, en el marco de recuperación institucional que el actual gobierno ya ha logrado.
(*) Manuel Solanet. Presidente de la Fundación Libertad y Progreso. Artículo publicado el 26 de Julio de 2016

Una épica vulgar

Por Alberto Medina Méndez (*)

A estas alturas ya no se puede discutir demasiado acerca de la vital importancia que tiene la construcción de un relato compacto e inteligente que acompañe permanentemente a la gestión de gobierno.

Se sabe que los resultados efectivos de la política práctica no dependen, exclusivamente, del discurso que se logra edificar, pero es bueno asumir que sin él, es difícil darle sustentabilidad a la cotidianeidad.

El populismo ha sido muy astuto y fue capaz de influir lo suficiente en el lenguaje como para que muchas palabras tengan ahora un significado diferente. Esas acepciones hoy son totalmente aceptadas por todos como si fueran verdades reveladas y prácticamente no admiten discusión alguna.

Esos gobiernos demagógicos han fracasado sistemáticamente, y los que aun resisten a duras penas, solo logran destruir a sus comunidades día a día, empobreciéndolas cada vez más y llenándolas de odio indefinidamente.

Sus políticas han sido y son nefastas, pero buena parte de su prolongada existencia tiene que ver con esa dinámica de haber convertido cada determinación en una epopeya irremplazable que transmite vivencias como si se tratara de un reto enorme con una secuencia interminable de victorias.

Claro que todo ese engendro termina invariablemente mal, pero no porque no hayan conseguido imponer su discurso, sino porque los hechos finalmente se han precipitado desnudándose la falsedad argumental frente a lo irrefutable que plantean los propios acontecimientos.

Es tan potente esa narración política, que buena parte de la sociedad termina concluyendo que son los protagonistas los que eventualmente decepcionan y no sus políticas. Asignan toda la culpabilidad a meros errores instrumentales y a la presencia de ciertos personajes corruptos que desdibujan todo lo positivo y arruinan el supuesto éxito de esas ideas.

Esa visión ideológica sobrevive gracias a un giro de ese mismo relato, que convierte a los verdaderos delincuentes e ineficaces gestores en víctimas de la persecución política y héroes expulsados por los grandes poderes económicos que rigen los destinos del mundo.

Nada de eso va a cambiar demasiado en el corto plazo. La izquierda, el socialismo en todas sus formas, se reinventará, como tantas otras veces mutando para sobrevivir eternamente y volver de nuevo a la escena.

Lo que no es aceptable es pretender contrarrestar esa estudiada estrategia con la infantil idea de recurrir al vaciamiento ideológico, apelando siempre a esa visión tecnocrática de la política, que ha demostrado su fugacidad.

Los gobiernos necesitan tener su propia épica, con una línea argumental sólida, con suficiente contenido, que explique pormenorizadamente los motivos por los cuales debe recorrerse el camino seleccionado.

No se trata de edificar retorcidas miradas repletas de racionalidad sino, muy por el contrario, de darle un hilo conductor al discurso, con altísimas cuotas de emotividad, que permitan que la sociedad haga propia esas ideas y se involucre en ese proceso con compromiso y convicción.

Deben existir allí motivos reales, razones suficientes, justificaciones contundentes que le brinden soporte. Pero esa matriz intelectual, sin contenido emotivo no tiene futuro alguno y es por ello que para ser exitoso en el proceso se deben contemplar abundantes dosis de estos ingredientes.

El horizonte siempre es complejo. No son estas ciencias exactas. Se trata de personas, seres humanos con experiencias y percepciones anteriores que condicionan su modo de visualizar e interpretar la realidad.

La tarea no pasa por mentir, ni tampoco por falsear los hechos. Eso no solo sería tramposo y deshonesto, sino que violaría los principios éticos elementales que solo consolidan el desprestigio de la política.

Lo relevante es darle trascendencia superlativa pero ya no a la acción específica de un gobierno, sino a sus esperables consecuencias favorables y a los innegables impactos positivos que son el fin último de cada decisión.

Los gobernantes no deben desarrollar acciones en la búsqueda del infaltable aplauso vacío y el elogio superficial de los aduladores de siempre. Tampoco deben intentarlo como único medio para sumar votos, sino porque comprenden, que la política brinda una excelente oportunidad para dejar un legado, para marcar una huella, esa que seguirán los que vengan atrás.

Si realmente los que detentan el poder, creen férreamente en su visión, están convencidos de que lo que plantean es lo necesario para la sociedad, pues entonces deben nutrir de significativos contenidos a su discurso.

No sirve de mucho gestionar bien, ni tampoco hacer lo correcto si no se logra articular complementariamente una narrativa creativa, movilizadora, desafiante que invite a la sociedad toda a sumarse de un modo responsable a esa ambiciosa labor de cimentar los pilares de un porvenir mejor.

Algunos gobernantes parecen no haber entendido esta lógica tan esencial. Siguen confiando únicamente en sus propios talentos e ignoran deliberadamente ciertas consignas universales de la política. Están persuadidos de que "haciendo" alcanza y es por eso que insisten en su tesitura y recurren nuevamente a una épica vulgar.

(*) Alberto Medina Méndez. Periodista y analista político
albertomedinamendez@gmail.com
www.existeotrocamino.com

Fuente: Comunicación personal del autor

martes, 26 de julio de 2016

La expectativa de vida sube un año por década

Por IDESA (*)
El envejecimiento poblacional impacta negativamente sobre la sostenibilidad del sistema previsional. Esto obliga a replantear con seriedad las normas jubilatorias y evitar planteos equivocados como el argumento de que no es bueno postergar el retiro porque se quita oportunidades laborales a los jóvenes. Por el contrario, la base del progreso social es que más gente trabaje y que los adultos mayores se complementen con los jóvenes.
El Poder Ejecutivo promulgó la Ley de Reparación Histórica con los Jubilados. A través de esta norma se dispuso pagar las deudas acumuladas con los jubilados utilizando el Fondo de Garantía de Sustentabilidad y lo que se logre recaudar con el “blanqueo”. Se repite un proceso análogo al de hace dos décadas cuando para afrontar los pasivos previsionales se utilizaron los recursos generados por las privatizaciones. La recurrencia de las crisis previsionales alerta sobre la importancia de repensar las políticas jubilatorias. En este contexto, las afirmaciones de un funcionario nacional en torno a la conveniencia de revisar la edad de retiro merecen un análisis objetivo y no meras polémicas o planteos oportunistas.
En el año 1993 se fijaron las edades de jubilación en el régimen general en 60 años para las mujeres y 65 para los varones. En paralelo, se fueron creando regímenes especiales que fijan edades de retiro más tempranas. Es decir que la tendencia de los últimos años fue a adelantar la edad de jubilación, focalizada en determinados sectores.     
La pertinencia de esta estrategia depende decisivamente de la dinámica demográfica. En este aspecto, es relevante analizar cómo se comportó la expectativa de vida de las personas a los 60 años, es decir, cuándo llegan a la edad de jubilarse. Según datos de la Organización Mundial de la Salud para la Argentina, se observa que:    
  • En el año 1990 era de 17 años para los varones y 22 para las mujeres.
  • En el 2013 había aumentado a 19 años para los varones y 24 para las mujeres.
  • Esto implica que la esperanza de vida en la vejez sube aproximadamente 1 año por década.   
Estos datos muestran la intensidad del proceso de envejecimiento poblacional. En el año 1990 había 1 mayor de 60 cada 3 jóvenes menores de 20 años de edad, mientras que en la actualidad esa relación es de casi 1 a 1. No menos significativo es que para el año 2030 se proyecta que habrá 2 mayores de 60 por cada joven menor de 20 años de edad. Ante semejantes movimientos demográficos resulta necio insistir en que el sistema previsional no necesita adaptaciones.
Uno de los instrumentos para abordar el envejecimiento poblacional es aumentar los incentivos para que la gente posponga su retiro. El mecanismo consiste en fijar haberes más bajos cuando el retiro es temprano y recompensar con jubilaciones más altas a los que permanecen más tiempo aportando. Esto debería ser aplicado con mayor intensidad en los regímenes especiales donde los años como jubilados tienden a ser similares o superiores al período aportado. Un ejemplo es el régimen docente que prevé para las mujeres el retiro a los 57 años de edad con 25 de aportes. Con la actual expectativa de vida al momento de retiro (84 años), una docente suma más años cobrando jubilación que aportando.
Entre los planteos que contaminan el debate previsional se destaca el argumento de que hay que incentivar las jubilaciones para dar lugar a los jóvenes. Esta idea pasa por alto que el progreso depende de sumar gente al trabajo, no en inducirla a la pasividad. Es cierto que ambos grupos sufre con más intensidad problemas para su inserción laboral que quienes transitan las edades centrales. Pero no hay tal antinomia generacional sino que las dificultades responden a factores diferentes. En general, los mayores de 60 años tienen como principal capital la experiencia pero son superados por el cambio tecnológico; mientras que los jóvenes, en cambio, son muy permeables al cambio tecnológico pero carecen de experiencia. Una estrategia inteligente es fomentar la complementación entre ambos grupos. “Viejos” y “jóvenes” se pueden potenciar en el mundo del trabajo.

Junto con las reglas que incentiven el retardo del retiro laboral es clave revisar las que regulan el beneficio de pensión. Que la ex presidenta cobre jubilación y pensión dio pie a polémicas. Más allá de este caso particular, es evidente que los cambios de contexto han dejado desactualizadas las regulaciones sobre pensiones. En la medida que aumentó la tasa de participación laboral de las mujeres y se otorgaron jubilaciones a través de las moratorias, frecuentemente las pensiones derivan en doble prestación, erosionando la sostenibilidad financiera del sistema con impactos distributivos regresivos. 
(*) IDESA. Informe N°662 del 24 de Julio de 2016

Ética en el Capitalismo

Por Fredy Kofman (*)
(*) Fredy Kofman. Escritor, filósofo y coach argentino. Es el director del Conscious Business Center de la Universidad Francisco Marroquín y el presidente del Consejo Académico de la empresa Axialent, una consultora internacional. Publicado en el canal Youtube de Sergio Santillán Díaz, el 1° de Marzo de 2015

domingo, 24 de julio de 2016

#RepVsPop

Por Gloria Alvarez (*)
(*) Gloria Alvarez. Politóloga en colaboración para la Fundación Libertad y Progreso. Publicado en el Canal Youtube de la Fundación, el 11 de Agosto de 2015

El estado y vos

Por Gloria Alvarez (*)
(*) Gloria Alvarez. Politóloga. En colaboración para Fundación Libertad y progreso. Publicado en el Canal de la Fundación el 5/8/2015

sábado, 23 de julio de 2016

El populismo industrial es el responsable de la decadencia

Por José Luir Espert (*)
(Reportaje)

Con un estilo tan claro como confrontativo, José Luis Espert es el economista con los más altos registros de amores y odios. Son pocos los que pueden quedar indiferentes ante cualquiera de sus intervenciones. Cree fervientemente que la Argentina debe aprovechar su ventaja competitiva de producir y exportar alimentos y bioenergía. "La Argentina debe abrirse al comercio con una economía más libre y con un Estado que sea la mitad de este. Tenemos un Estado que es impagable para el sector privado que está en blanco". Afirma.

¿Cómo califica la política agropecuaria del gobierno de Mauricio Macri?

Con respecto al de Cristina Kirchner es extraordinaria. Mira al campo como hay que mirarlo, un sector dinámico, competitivo, que directa o indirectamente genera empleo. Quizás hubiera sido más agresivo a favor del campo bajando más rápido las retenciones. Y espero que mantengan la promesa de bajar 5 puntos de retenciones por año a la soja.

¿Qué pronóstico tiene el campo para 2017?

Creo que la política a favor del campo va a continuar pero el margen de este dólar se le va a acabar. Incluso hay que ver como evoluciona la economía del mundo. Lo veo razonable. No soy ni pesimista ni muy optimista.

¿Mantiene la idea que el mayor problema del agro y del desarrollo del país es el populismo industrial?

Sí, claro. El populismo industrial ha generado una decadencia en la Argentina que es materia de estudio en las universidades del mundo. Hace setenta años estábamos número 10 en el ránking de ingreso per cápita del mundo y hoy estamos abajo del puesto 50. La explicación de este fracaso en materia económica es el populismo industrial. ¿Qué es el populismo industrial? Es la entronización de la industria sustitutiva de importaciones. La mesa está servida sólo para la industria que sustituye importaciones. Todo el resto de las actividades están sometidas.
¿Está hablando del comercio, el agro, el turismo?
Al populismo industrial, la industria exportadora no le interesa, el campo es un sector rentista, el turismo es irrelevante y el comercio es un problema. Para el populismo industrial el único sector que genera valor agregado y empleo es la industria sustitutiva de importaciones. Todas estas premisas son falsas. Pero a pesar de la decadencia que ha generado el populismo industrial sigue teniendo rating.
¿Y cómo se expresa operativamente?
Para que la industria sustitutiva de importaciones se pueda desarrollar tiene que estar blindada a la competencia extranjera. Entonces se blinda la economía con aranceles altos, con restricciones cuantitativas para importar, con medidas antidumping, con las DDJJ de la década ganada. Por eso muy pocas veces se escucha un pedido de la industria sustitutiva de exportaciones para que se devalúe. Están tan blindados a la competencia que el atraso cambiario no les hace demasiado daño.
¿Y cómo afecta al agro?
El esquema necesita alimentos baratos porque así el esfuerzo que tiene que hacer el industrial para pagar salarios es mucho menor que si los alimentos tuvieran el precio internacional. Para que el alimento sea más barato ya sabemos lo que se aplica: retenciones, trabas para exportar. Así nos quedamos sin vacas, sin trigo, sin leche, y en otro capítulo también nos quedamos sin energía.
¿Cuáles son los abanderados de este populismo?
El principal y mejor lobbista de esto es José Ignacio de Mendiguren. Y la UIA como entidad. En las universidades, salvo en el CEMA, quien más quien menos, todas coquetean con esta idea. Pero esto ya no es un problema de elites, sino que es un problema del país. La gente cree en esto.
Y siendo el agro tan afectado ¿por qué cree que la dirigencia no la enfrenta?
Hay honrosas excepciones, yo creo que Luis Miguel Etchevehere tiene un poco más de claridad con esto. Pero paradójicamente la dirigencia del agro es parte del problema porque observa sólo lo que tiene que ver con las retenciones al campo. No entiende, y esto me consta, que es tan perjudicial para el agro un arancel de importación de cualquier producto, aún los que supuestamente el agro no consume, que las retenciones. Como concepto es lo mismo de perjudicial, como número no.
¿Cree que se puede salir de este modelo?

Yo lo que no entiendo es cómo la Argentina todavía no ha salido. Si se puede salir no tengo idea porque eso es adivinar. Lo que no entiendo es cómo no sale por el costo que está pagando. Es obvio que este modelo es un cáncer para el país.
(*) José Luis Espert. Economista. Publicación de La Nación el 23/7/2016