martes, 12 de julio de 2016

La obligación del Estado

Por Santos Mercado (*)
Cuando somos niños, es entendible y justificable que nuestros padres nos proporcionen (gratis) alimentos, vestido, juguetes, escuela, techo, calzado y todo lo que necesitamos para sobrevivir y crecer. No podría ser de otra forma pues estamos incapacitados para conseguir eso por nosotros mismos. Pero crecemos, nos desarrollamos y llega el momento en que podemos volar sin necesidad de erosionar la economía de los progenitores. Es el proceso natural del desarrollo de un hombre normal. Cuando ese hombre ya es autónomo cubre los gastos propios, los de su familia y ahorra para su vejez a modo de no convertirse en carga para los hijos o terceros.
Pero hay hombres anormales que no siguen este proceso a pesar de que no tienen incapacidad mental ni física. Quieren seguir viviendo de sus padres aunque ya tengan 25 años o más. Pero si no cuentan con el apoyo de sus padres, inventan toda clase de teorías para vivir a costillas del vecino o de la sociedad. Es así como inventan que tienen derecho a la educación y quieren que el gobierno les dé universidades donde ellos no paguen pero que la sociedad cubra sus gastos mediante impuestos. Inventan que tienen derecho a una vivienda y que el Estado se las proporcione a cargo del erario; inventan que tienen el derecho a la salud y que el gobierno ponga clínicas mantenidas con dinero de los contribuyentes y así, se van inventando derechos y le cargan al gobierno la obligación de proveerles y de manera “gratuita”. Así se forma toda una gama de parásitos de la sociedad que no se quedan con la simple idea de pedir que el gobierno los mantenga, son capaces hasta de formar profundas teorías para justificarlo “desde el punto de vista científico”.
Es así como surge la teoría marxista, con un hombre que siempre vivió a costillas del subsidio que le daba su amigo empresario Federico Engels. ¿Cómo convenció a este empresario para que le costeara todos sus gastos de vivienda, alimentos, viajes, libros y hasta gastos de maternidad para su mujer? La verdad, no lo sé. Pero Marx tenía una forma de hablar y denostar a sus enemigos que seguramente Engels no quiso meterse en líos con él, y como dinero le sobraba, pues lo complacía como un interesante pasatiempo.
La teoría marxista consiste en la creencia de que puede haber una sociedad con un gobierno que administre todos los recursos de la sociedad a fin de distribuir “gratis” a todos los hombres, mujeres, niños, adultos, discapacitados, ciegos, locos o tullidos.
La idea es atractiva para aquellos que se acostumbraron a vivir de sus padres. A falta de padres, los sustituyen ahora por un Estado Benefactor y protector que vela por la felicidad de sus hijos y que les proporcionará todo y sin costo, como si los recursos cayeran del cielo.
Pero no todos están dispuestos a ceder tierras, fábricas y negocios para que los administre el Estado. Entonces Carlos Marx crea el mito de que todos los problemas de la humanidad se deben a la existencia de la PROPIEDAD PRIVADA: “mientras haya propiedad privada, generará avaricia y unos querrán quitarle bienes al vecino y eso generará guerras, destrucción y para evitar todos esos males, hay que abolir la propiedad privada”. Para abolirla hay que entregársela al Estado para que la administre y nos regrese en bienes todo lo que necesitamos. ¡Y mucha gente creyó en esta idea absurda! Y los que no creyeron fueron asesinados o recluidos en las frías tierras de Siberia.
De esta manera se crearon países comunistas, socialistas, fascistas y nazis: URSS, Cuba, Italia, Alemania. Y las desgracias llegaron... todo por aceptar que el Estado tiene la obligación de mantener a los ciudadanos y darles la felicidad anhelada.
Hoy es difícil quitar la idea de que la educación no es obligación del Estado, ni la salud, ni el darnos agua, electricidad, etc. Hoy tenemos que discutir y ver cuáles son las obligaciones que debe tener un gobierno y no darle otras, porque es como pedirle peras al manzano. Los liberales creemos que el Estado o gobierno debe tener un papel muy limitado y preciso en la sociedad y consiste en cuidar que nadie viole el principio de Propiedad Privada para que los mercados funcionen bien. Y ni una función mas. Limitar las funciones del Estado es ahora una tarea ardua y titánica pues toda la burocracia ya se acostumbró a vivir del erario. Aunque la tarea es difícil hay que hacerla pues de otra manera la sociedad colapsará irremediablemente y todos sufriremos.

(*) Santos Mercado. @santosmercado Partido Libertario de México. Artículo publicado en Asuntos Capitales el 15 de Junio de 2016