domingo, 31 de julio de 2016

Terrorismo; las cruzadas musulmanas

Por Armando Ribas (*)

“Culturas hay muchas, pero civilización una sola, donde se respetan los derechos individuales”. Vaclav Havel
Respecto de una savia exposición del brillante libro de mi ex-profesor Samuel Huntington, “El Choque de Civilizaciones”, tengo una sola discrepancia y es precisamente el título del mismo. Esta discrepancia parecería tan solo una discusión de nomenclatura, pero tiene connotaciones en el ámbito político, donde impera a mi juicio una confusión lexicológica y consecuentemente ideológica. Por supuesto que comparto el sabio criterio expuesto al respecto de Vaclav Havel.
    A la Europa Occidental excluida Inglaterra le costó llegar a mediados del siglo XX  para enterarse de los principios que cambiaron la historia del mundo, por más que en el ánimo del socialismo prevaleciente, hayan perdido el rumbo. Por supuesto si bien no puedo menos que recordar una vez más la diferencia fundamental entre la filosofía política anglo-americana y la franco-germánica. No obstante ello no puedo dejar de reconocer la virtud de la libertad que vive hoy la Europa Continental.
    Pero lo importante al respecto es que es necesario reconocer que los musulmanes viven hoy la historia vivida por los cristianos durante siglos. Al respecto en sus Cartas Persas Montesquieu reconoció que los musulmanes consideraban que los cristianos eran los que más se mataban entre ellos. Fue así que en la Guerra de los Treinta Años  -1618/1648- murió aproximadamente la mitad de la población Europea. Hoy los musulmanes, independientemente del riesgo que representan para Occidente, sufren en sus propios países la inseguridad y la falta de libertad que implica la confusión entre la religión y la política. Cuando el que gobierna representa a Dios-Allah- el que se le opone es un hereje que merece la muerte. Y ese fue el mundo cristiano por siglos durante la Inquisición. Cualquier pronunciamiento contrario a lo establecido por el gobierno, como por ejemplo pensar que la Tierra le daba la vuelta sol, era una herejía y requería la muerte. Recordemos al respecto a Galileo Galilei y a Giordano Bruno.
    Pero el peligro que representan para Occidente es un hecho notorio, y así lo hemos visto en lo ocurrido en las Torres Gemelas, y más recientemente en Francia donde el terrorismo causó la muerte de 84 personas y más de 200 heridos. Y ese vasallaje inusitado se produjo cuando en Francia se celebraba el aniversario de la toma de la Bastilla. O sea, me parece que Robespierre está presente y olvidado el dicho de Madame Rolland, que camino al patíbulo dijo: “Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Y me pregunto si estaría presente para la celebración del aniversario María Antonieta, que le costó la vida el estar casada con Luis XVI.
    Debemos reconocer entonces que el continente europeo continental todavía parece confundir la libertad con el advenimiento de la Revolución Francesa e ignora las sabias palabras de Peter Drucker que al respecto escribió: “Tan confundida y tan falaz como la creencia de que la Ilustración engendró la libertad, es la creencia de que la Revolución Americana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa y que fue efectivamente su precursora”. No puedo menos que recordar el pensamiento de Rousseau quien en el Contrato Social propuso la necesidad de la creación de un hombre nuevo que implicara la pérdida de la personalidad en nombre de su prestación a la sociedad. Y el respeto de la moral justifica la censura. Ahí se encontraba la base de los jacobinos.
    Pero a Rousseau le siguió Kant quien escribió que la búsqueda de la felicidad era inmoral pues se hacía por interés y no por deber, por tanto en ese sentido descalificaba al comercio. Y en La metafísica de la Moral escribió que: “El soberano del Estado solo tiene derechos en relación a sus súbditos y no deberes coercibles”. Y llegó Hegel que al respecto escribió: “El individuo mismo tiene objetividad, verdad y eticidad solo como miembro del Estado, pues el Estado es el espíritu objetivo”.  Y respecto a la guerra la definió como el momento ético de la sociedad. Aquí tenemos los principios fundamentales del totalitarismo como la racionalización del despotismo. Y finalmente llegó Marx con la dictadura del proletariado y conocimos la Rusia de Stalin y lo queda que es la Cuba de los Castro, por más que ello adrede sea ignorado por Occidente.
     El mundo musulmán no ha dado ese salto cósmico en el despotismo que se mantiene como el cristianismo en la Edad Madia en las manos de la deidad. Pero al margen de sus problemas internos constituyen un riesgo permanente para Occidente, donde ya la guerra gracias a las armas nucleares habría desaparecido del panorama. En ese sentido me van a permitir citar nuevamente a Alberdi que en “El Crimen de la Guerra” escribió: “Las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se haga sentir en los que las promueven y las incitan. Mientras haya algunos que las hacen y otros que las hacen hacer, mientras se mate y se muera por procuración, no se ve porqué motivo pueden llegar a ser menos frecuentes”. Perdón por la longitud de la cita, pero entiendo que es una descripción del mundo en que vivimos.
    Entonces voy a insistir en una información que me llegó al respecto de que en las escuelas musulmanas se enseñan las Cruzadas. Aquella guerra contumaz del cristianismo contra el mundo árabe en las cuales el que moría luchando en él iba al cielo aunque no estuviera bautizado. Por tanto no es de extrañarse que exista un odio histórico contra Occidente. Y más aún si tomamos en cuenta que al finalizar la Primera Guerra Mundial Inglaterra y Francia se repartieron el Imperio Otomano. Si mal no recuerdo Churchill contaba que cuando se iba a dormir se quedaba pensando dónde iba a poner las fronteras en el norte de África.
    He hecho este análisis histórico de Occidente con el objetivo de tratar de entender la situación que enfrenta el mundo musulmán y el riesgo que ella implica para Occidente. Allí reina: "Solo Allah es nuestro Dios y Mahoma su profeta”. Por ello en esas ideas no solo se está padeciendo la guerra en Siria sino más recientemente se produjo el intento fracasado del golpe de Estado Turquía. País que gracias a Kemal Ataturk se acercó más a Occidente y aun pretende pertenecer a la Unión Europea. Todo parece indicar que el terrorismo es el mayor riesgo que enfrenta hoy Occidente. Y por supuesto no es que crea que es necesario para enfrentar el terrorismo el eliminar la libertad interna, pero es necesario comprender ab initio las causas que lo generan.
   En función de las realidades históricas puedo valorar la relativa sabiduría de Kerry que en nombre de Estados Unidos decidió tratar de llegar a un acuerdo con Erdogan, quien en alguna medida a través del golpe de estado sufrió el terrorismo en su propia casa. Por el contrario no puedo comprender el acuerdo de Obama con los Castro, que implica por una parte la ignorancia de los crímenes de los Castro en Cuba por más de cincuenta años como partícipes del terrorismo en el continente. Igualmente se continúa ignorando la falta de libertad de los cubanos en Cuba a pesar del acuerdo. En fin nos encontramos ante un mundo complejo y el mayor riesgo parece representarlo el terrorismo musulmán. Esperemos superarlo. Y he hecho todas estas aseveraciones históricas, pues como dijese David Hume: “La historia es un aprendizaje”.    
(*) Armando Ribas. Abogado, filósofo, escritor, economista, politólogo. 
Fuente: Comunicación personal del autor.