jueves, 10 de noviembre de 2016

Estados Unidos: victoria de Trump; derrota de muchos

Por Pablo Portaluppi (*)
Y finalmente ganó Donald Trump. El republicano no sólo superó holgadamente la cantidad de electores necesarios sino que, además, se impuso en la mayoría de loa Estados, entre ellos en la estratégica Florida. Su oponente, la demócrata Hillary Clinton, no fue la única derrotada. Ni siquiera es la más importante.
Desde su irrupción, el magnate fue elegido por el establishment mundial como excusa perfecta para esconder las grietas de un sistema que se pareciera derrumbarse. Muchos opinarán que Donald Trump estaría lejos de encarnar soluciones idóneas pero esa impostura podría leerse, claramente, como una consecuencia lógica y coherente de aquel orden agrietado. No encarna el multimillonario una anomalía; es ni más ni menos que la expresión cabal de aquellas grandes minorías postergadas del 'sueño americano'. Con la candidatura del ahora flamante presidente electo de los Estados Unidos de América, dichos grupos sociales se decidieron por concurrir masivamente a las urnas (especialmente, ancianos de setenta o más años). Variable suficiente para que la pesadilla de muchos se hiciera realidad
En el furor de los guarismos, pudo detectarse otro problema de relevancia: una mayoría de analistas internacionales y dirigentes políticos, salvo honrosas (y escasísimas) excepciones, jamás supo comprender este fenómeno, ni detectar sus causas. En consecuencia, el listado de perdedores se amplía. Los primeros, indudablemente, son los encuestadores estadounidenses en su conjunto. Ya fuere por impericia, intereses políticos o sencillamente monetarios, llevan tres grandes papelones al hilo: Gran Bretaña (Brexit), Colombia (la victoria del NO ante el acuerdo con la guerrilla FARC) y, ahora, EE.UU. 

Indudablemente, los otros grandes derrotados son los grandes medios americanos,empezando por la CNN, y los periódicos The New York Times, The Washington Post o USA Today. Incluso un puñado de anchors (conductores) de la cadena conservadora Fox News confrontaron -de mala gana- al multimillonario. Los medios antes mencionados invirtieron más tiempo en denostar y aguijonear a Trump -y, aquí, a muchos les escapa un detalle: son necesarias varias decenas de millones de dólares para poder mantenerse en buena sintonía con los canales de tevé en una campaña presidencial en EE.UU. En la noche del martes, el semblante de los comunicadores en las pantallas iba empeorando, hasta alcanzar una palidez preocupante.
Por último, algunos líderes mundiales, que hasta el lunes 7 de noviembre venían explicitando en público una exagerada preferencia por Hillary, planteaban en simultáneo sus temores y rechazos ante un eventual triunfo del republicano. La excepción, según se ha visto, ha sido el presidente ruso Vladimir Putin. El primer mandatario argentino Mauricio Macri y su canciller Susana Malcorra, también se inclinaron desprolijamente por la candidata demócrata, y éste aspecto es el que certifica la apertura de incógnitas a la hora de evaluar las pendulantes relaciones entre Washington y Buenos Aires. Por lo que este nuevo escenario ofrece margen para la aparición de incógnitas innecesarias respecto de las pendulantes relaciones entre los EE.UU. y la Argentina. La Lic. Malcorra, previendo un triunfo de Trump, había dicho en los días previos que el país tendría que 'adaptarse' al magnate. Expresión poco feliz para una funcionaria que portaba interesantes antecedentes en materia de relaciones exteriores. Toda vez que a este lamentable episodio se le agrega la frustrada intentona de quedarse con la titularidad de Naciones Unidas, podría concluírse que, tal vez, la Canciller deba repensar seriamente su permanencia en el cargo.   
El gran mérito de Donald Trump fue montar su candidatura dentro un partido tradicional, y no por fuera del esquema bipartidista. Aún cuando el modelo deja entrever una crisis intrínseca, el empresario supo explotarlo para propio provecho, cosechando el respaldo de muchas voluntades que, probablemente, ni siquiera se hubiesen presentado a votar (de llegar con el mote de 'tercero cómodo' que se le asigna antemano a quienes no compiten como demócratas ni republicanos). Es que el Partido Republicano -al menos sus primeras líneas- también integra la lista de perdedores. Luego de que Trump aleccionara al GOP tras vencer en la primaria, ¿qué método válido emplearán ahora sus figuras más notorias para ejercer un contralor sobre el jefe de Estado?

No deja de ser cierto que, de la mano de Trump, el mundo echa un vistazo hacia territorio desconocido -no son pocas las incógnitas que trae su gestión. Sin embargo, hubo consenso: tras los dos períodos de Barack Obama, cuatro años más de Hillary Rodham Clinton solo hubiesen servido para que el sistema garantice la eternización de su agonía. Desde esta perspectiva, la consagración del multimillonario -amén de comportar cierta coherencia electoral-, habrá de ser analizada como favorable. Ello solo podría comprobarse, como mínimo, en el mediano plazo. El tiempo lo dirá.

(*) Pablo Portaluppi, Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Periodismo. Columnista político en El Ojo Digital, reside en la ciudad de Mar del Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina). Su correo electrónico: pabloportaluppi01@gmail.com. Artículo publicado por "El Ojo Digital" el 9 de Noviembre de 2016