sábado, 18 de febrero de 2017

En educación es tiempo de aprender!

Por Edgardo Zablotsky (*)
Estados Unidos está a punto de sufrir una revolución y debemos avanzar aquí hacia un sistema que implica una gran elección
En diciembre escribí una columna en este periódico sobre un evento inesperado que ha creado las condiciones para que Argentina, ante la tremenda realidad educativa heredada por el gobierno de Mauricio Macri, comience a discutir seriamente las ventajas y desventajas de la elección de la escuela. El evento fue el triunfo imprevisto de Donald Trump, quien ha propuesto la elección de la escuela como una política desde el comienzo de la campaña presidencial de Estados Unidos.
En ese momento, declaré que su selección de Betsy DeVos –un gran defensor de asuntos escolares como cartas de escuelas y vouchers– tanto como una secretaria de educación, una posición equivalente a nuestro ministro de educación, ofreciendo una fuerte credibilidad a la probabilidad de que nos enfrente a un cambio significativo en el sistema educativo de los Estados Unidos.
Hoy, más de dos meses después, está claro que este es el caso. La posición de Betsy DeVos en estos temas no tiene dudas, gracias a una entrevista que dio en 2013. En ese momento, cuando pensar en una presidencia de Trump no estaba en la imaginación de nadie, ella dijo que su sueño era que "todos los padres, desde su código postal, pueden tener la oportunidad de elegir el mejor entorno educativo para sus hijos. Y que todos los estudiantes tengan así la oportunidad de desplegar su potencial dado por Dios. "
Por su parte, Jeb Bush, ex candidato republicano a la presidencia y ex gobernador de la Florida, expresó a través de su cuenta en Facebook: "Betsy DeVos tiene una larga y distinguida historia defendiendo el derecho de todos los padres a elegir las mejores escuelas que garanticen el éxito de sus niños. Su lealtad es para las familias, especialmente para los muy pobres que luchan por subsistir, no para un modelo obsoleto de educación pública que les ha fallado de generación en generación”.
De todas las elecciones del Gabinete de Trump, ninguno generó una oposición tan fuerte como su nominado Secretario de Educación. Los demócratas en el Senado votaron en bloque contra ella y lograron convencer a dos republicanos y a dos independientes de su posición. Esto hizo necesario, por primera vez en la historia, que el vicepresidente emitiera su voto, con el fin de desempatar  y poder confirmar a la nombrada en el gabinete.
En realidad, los demócratas en los EE.UU. están aterrorizados por la perspectiva de que ella tendrá éxito. Por lo general, el secretario de educación es una asignación banal dentro de la  administración. Pero esta vez, si DeVos demuestra los beneficios de permitir a los padres elegir cómo educar a sus hijos, esto sería una fuerte derrota para los sindicatos de maestros y para toda la estructura burocrática que se aprovecha del poder monopolista de la escuela pública, generalmente a expensas de los que tienen menos.
Sindicatos
No es ningún secreto por qué Randi Weingarten, jefe de la Federación Americana de Maestros, llamó a DeVos el "La candidata más representativa de la educación anti-publica nominada en toda la historia del departamento” Si los estudiantes tienen la libertad de ser educados fuera del sistema que los maestros del sindicato han ayudado a crear, habrá menos maestros de escuelas públicas, su nivel de cuotas sindicales podría caer y, lo que es más importante, mucho menos dinero será dirigido a las campañas que ayudan a elegir candidatos demócratas.
De hecho, la reforma educativa que está a punto de ser llevada a cabo por el nuevo gobierno de Estados Unidos, una administración que ha anunciado políticas absolutamente incorrectas en otras áreas pero cuya política educativa es digna de consideración, encuentra similitudes con la revolución educativa llevada a cabo en Suecia durante los últimos 20 años.
En este sentido, Mario Vargas Llosa se preguntó años atrás, en un interesante artículo: "¿Cuántos de los lectores de este artículo saben que en Suecia hay un sistema de vouchers escolares que ha estado funcionando durante años, estimulando la competencia entre escuelas y permitiendo a los padres una mayor libertad en la elección de las escuelas donde quieren educar a sus hijos? Yo mismo, al menos, no lo sabía. Antes, en Suecia, usted pertenecía a la escuela de su vecindario. Ahora, los padres deciden dónde quieren educar a sus hijos, ya sea en instituciones públicas o privadas, y el estado simplemente les provee un cupón para pagar esos servicios”.
¿Por qué no evaluar un sistema educativo que privilegie la libertad como algo naturalmente apropiado para nuestra realidad? Nadie podría estar peor por tener la posibilidad de elegir.
¿No es hora, si nuestro gobierno quiere llevar a cabo una verdadera revolución del sistema educativo, dejar atrás el miedo a la libertad que ha contaminado a la sociedad argentina en el pasado, y considerarla como una posibilidad? Realmente lo creo.
(*) Edgardo Zablotsky es miembro de la Academia Nacional de Educación y Vicerrector de la Universidad del CEMA. @edzablotsky  Artículo publicado en Buenos Aires Herald el 18 de Febrero de 2017
(Traducción de Eduardo Filgueira Lima)