viernes, 5 de mayo de 2017

Miguel Sidrauski: dinero, inflación y crecimiento

Por Javier Milei (*)

Hace 50 años, Miguel Sidrauski, un joven argentino de 27 años, Doctor de la Universidad de Chicago y Profesor del MIT, saltaba a la fama mundial con la publicación de su tesis doctoral en el Volumen 57 (Issue 2, P&P, Mayo 1967) del American Economic Review (el Journal más prestigioso de la profesión).
El trabajo en cuestión no sólo sacudió a la literatura especializada a punto tal que un conjunto de modelos se los rotula como ‘modelos tipo Sidrauski’, sino que además, el análisis resulta pertinente para el debate de Argentina, ya que el mismo explora si modificaciones en la tasa de emisión monetaria modifica la relación capital-trabajo de la economía (superneutralidad del dinero) y con ello el sendero de crecimiento y producto per-cápita de largo plazo.
Este modelo desarrollado por Sidrauski representa la conjunción de dos ramas del análisis económico: (i) la teoría monetaria y (ii) el crecimiento económico. Así, la motivación del autor consiste en integrar el análisis de equilibrio de corto plazo de la teoría monetaria de la época con los procesos de crecimiento y acumulación desarrollados en la literatura sobre crecimiento. Desde dicha perspectiva, el trabajo es la extensión lógica del debate sobre neutralidad del dinero de una economía estática (donde se estudia si los cambios de una sola vez en la cantidad de dinero afectaban al equilibrio real del sistema -precios relativos y tasa de interés-), al caso de una economía dinámica, en la cual se estudia si el dinero es o no superneutral.
Un modo simple de situar en la literatura al modelo de Sidrauski es señalando que, en materia de inclusión del dinero en modelos de crecimiento, el mismo es al modelo de Tobin, lo que el modelo de Ramsey (Cass-Koopmans) es al Solow-Swan. Por lo tanto, mientras que Tobin estudia la superneutralidad del dinero en el marco de un modelo de crecimiento en el que las decisiones sobre consumo (y por ende de ahorro e inversión) surgen de relaciones fijadas de modo exógeno, en el modelo de Sidrauski se estudia el mismo proceso en un modelo de crecimiento donde el sendero de consumo surge de la solución de un programa de optimización dinámica.
En función de lo anterior, el modelo de Sidrauski consta en la maximización de una función de utilidad intertemporal que incluye como argumento tanto al consumo como al dinero. A su vez, el menú de activos financieros del que dispone el agente representativa es un activo que generan intereses (bonos) y otro que no lo hace (dinero), donde dichos instrumentos constituyen la riqueza financiera y representa la variable de estado del programa de optimización.
A partir de este conjunto de supuestos, en dicho modelo el stock de capital per-cápita de largo plazo, al igual que en el modelo de Ramsey (que no tiene dinero), viene determinado por la tasa de amortización del stock de capital, la preferencia temporal y el crecimiento de la población. Por lo tanto, dado que la tasa de crecimiento en la cantidad de dinero no ingresa de modo directo ni de modo indirecto afectando a las variables antes mencionadas (ya que son exógenas), el dinero no sólo es neutral sino que además es superneutral. En palabras del propio Miguel Sidrauski: "Hemos probado que en un modelo de crecimiento en que los agentes económicos maximizan su utilidad, el stock de capital a largo plazo de la economía es independiente de la tasa de expansión de la oferta monetaria". Esto es, si uno duplicara la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero sólo lograría duplicar la tasa de inflación sin efecto alguno sobre la tasa de crecimiento.
Naturalmente, no habría quien dejara de mencionar que el mismo Sidrauski en su paper ‘Inflation and Economic Growth’ (JPE-Dec-1967), trabajando en la misma línea de Tobin demuestra que los aumentos en la tasa de crecimiento del dinero, al arrojar mayor inflación, genera un cambio de portafolio desde el dinero al capital físico de modo tal que aumenta la relación capital-trabajo y con ello el producto per-cápita. Sin embargo, el trabajo en cuestión tiene dos aristas muy importantes. Por un lado, dejar en claro lo ridiculez del resultado de Tobin, ya que en el extremo desaparecería el dinero y con ello se llegaría al trueque, donde claramente la economía funcionaría peor.
Por ello, el trabajo incorpora a la Regla de Oro de Phelps, donde más allá del punto en el que se maximiza el consumo, la mayor de tasa de emisión generará un daño. Por otro lado, el aporte positivo que puede hacer la mayor tasa de emisión monetaria depende crucialmente de que el consumo caiga cuanto mayor sea la inflación esperada, lo cual, para alguien nacido en Argentina sabía muy bien que era un supuesto que se llevaba a las patadas con la realidad.
Por lo tanto, a la luz del debate en Argentina sobre la pertinencia de aumentar o no la tasa de crecimiento del dinero y teniendo en cuenta los dos modelos de Sidrauski bien entendidos, deberían quedar en claro que la idea keynesiana de imprimir el camino al Paraíso es un disparate que sólo causará mucho dolor.
(*) Javier Milei. Economista Jefe de la Fundación Acordar. Artículo publicado en El Cronista el 4 de Mayo de 2017